Ostara-Eostre

Una de nuestras características primigenias como religiones nativas europeas es nuestra estrecha vinculación con los fenómenos naturales, con la naturaleza. Ese vínculo indisoluble entre vida, muerte y regeneración y, especialmente, los pasos que llevan de un estado a otro es lo que denominamos: ESTADOS DE INICIACIÓN

Nuestra tradición indoeuropea (celta, escandinava, eslava, grecolatina) nos muestra un origen común, sólo con investigar un poco seremos conscientes de ello y veremos que la mayoría de las festividades que se celebraron en el mundo pagano – al igual que la mayoría de sus dioses – tienen algo que ver con la naturaleza y de ese ciclo vital. Y es que, ¿qué hay más lógico que celebrar, admirar, venerar y respetar a lo que nos rodea y vemos cada día? Los paganos de épocas pasadas tal vez no comprendían el porqué de todos estos fenómenos de la naturaleza y les buscaban sus propias explicaciones, pero sí sabían muy bien que debían estar a bien con ellos.

Las creencias paganas, ante la llegada de las religiones monoteístas, sufrieron una fuerte persecución hasta, en muchos casos, terminar por desaparecer de la superficie de la vida social. Hoy en día – y desde hace algunas décadas – se vive un resurgir de estas tradiciones y religiones paganas ancestrales en el fenómeno que conocemos como neopaganismo. Y una de las formas es lo que se denomina como Odinismo o Ásatrú, literalmente, Fiel o Leal a los Dioses Æsir – los dioses escandinavos –. Se trata de la recreación y unificación moderna de la herencia pagana del centro y norte de Europa, de lo que habría sido el mundo escandinavo/germano y la mitología y tradiciones escandinavas/germanas. Actualmente está reconocida de forma oficial por Islandia, Dinamarca, Suecia y España.

Ostara.

Se acerca Ostara, una festividad que celebramos el 21 de marzo y que tiene que ver con la llegada de la primavera y su equinoccio. En el hemisferio sur, Ostara se celebra alrededor del 21 de septiembre. Es la diosa de la fertilidad, por lo tanto, del “despertar” y del “renacer”, todo esto se enmarca en nuestra actividad vital Odinista:

El Odinismo como renacimiento y fuente de vida

Los dioses que se honran en estas fiestas son los dioses vánicos de la fertilidad, Freyr y Freya, como también Thor como hijo de la tierra. Además de Idunn y Nerthus, por su semejanza a Ostara y Jörd como diosa de la tierra.

Ostara, antiguo inglés, Eostre, es el nombre de una antigua divinidad germánica de la primavera, cuyo primer antecedente documental procede del monje benedictino Beda el Venerable (673-735) quien, en su libro historiográfico “De Temporum Ratione “, afirmaba que los anglosajones llamaban al mes de abril “eosturmonath “, en homenaje a una divinidad de ese nombre. Ēostre también se halla detrás del nombre de la Pascua en inglés: Easter

Etimológicamente, Ēostre deriva del proto-germánico *austrō, así como también de la raíz protoindoeuropea *aues-, que significa “brillar”. Es evidente el vínculo entre Eostre y la diosa griega del amanecer, Eos, la Aurora de los romanos. Se ha señalado también la relación de diosa germana de nombre Ostara, entre la “brillante” Ēostre y el viento del este, que es el “espíritu de la luz” llamado Austri, mencionado en la Edda en prosa.

Ostara es la diosa de la fertilidad asociada al comienzo de la primavera, es una diosa del amanecer o del despertar de las fuerzas germinativas. Guido von List afirmaba que Ostern era el festival del matrimonio del Dios Sol con la Diosa Tierra, concibiendo a Ostara como una representación de las fuerzas femeninas generadoras.

Antecedentes

El Círculo de la vida simboliza un estado eterno donde no hay principio ni fin, cualquier punto es un punto cualquiera…. En esoterismo es la forma que todo vuelve.

Pitágoras simbolizó todos los acontecimientos del universo, incluidos los del hombre en los planos material y espiritual, con un Círculo. Consideraba que todo en el universo se repite. Esta conclusión la extrajo de la observación directa. Las estaciones se repiten regularmente cada año; la vida termina para las plantas y algunos animales en el invierno y luego en la primavera resurgen. Los sucesos históricos las sociedades los olvidan y vuelven a ocurrir, quizá con mayor intensidad. Infirió que lo mismo debe ocurrir con el espíritu humano.

Afirmaba que el hombre al morir debía regresar a la vida para cerrar nuevamente el círculo. El círculo, a su vez, simboliza la espiral o la hélice, figuras geométricas que regresan a un punto más elevado que el anterior y representan mejor los cambios con relación al punto anterior. En este sentido Pitágoras creía que el hombre avanza hacia la perfección cada vez que retorna al punto de referencia del círculo. Lo denominó:

  • Trasmigración de las almas.
  • Que surgimos de nuevo luego de cada invierno.
  • En la Grecia antigua, se celebraba el regreso de Perséfone.

En esta época:

  • los judíos conmemoran la Pascua.
  • Los cristianos celebran la Pascua de Resurrección, en conmemoración del regreso de Jesús de entre los muertos.
  • En la antigua Sumeria (actual Irak) la gente celebraba el regreso de Damuzi del inframundo. Renacimiento, liberación y nuevos comienzos son temas comunes de todos estos feriados.
  • Para los romanos, era el comienzo del Año Nuevo.

Hasta para los sajones, al 21 de marzo de 1010 le siguió el 22 de marzo de 1011. Esta es una época gozosa del año, en la cual buscamos alcanzar nuestros sueños, y trabajamos para que éstos florezcan bajo el sol.

La Festividad de Ostara.

La festividad de Ostara se celebra o bien en el equinoccio de primavera o bien en la primera luna llena después del equinoccio. De hecho, las dependencias del calendario lunar para datar las festividades de la pascua cristiana aun vienen de ahí, celebraciones ancestralmente con un claro origen pagano.

La clave para Ostara no es otra sino: el despertar, resurgimiento, renovación, transformación, balance, renacimiento.

Cuando la primavera llega al punto medio, la noche y el día se sitúan en perfecto balance, con la luz incrementando y se celebra el 21 de marzo. El joven Dios Sol celebra una boda sagrada con la joven Diosa Doncella, quien concibe. En nueve meses, ella volverá hacer la Gran Madre. Es el tiempo de gran fertilidad, crecimiento y para animales acabados de nacer.

En la próxima Luna llena, llegará la bendición más brillante del año, en la cual celebramos la victoria de Thor sobre los gigantes, el Sol sobre los lobos que la persiguen, y el verano sobre el invierno. Es el festival de renovación, regocijo y fertilidad, aunque las fuerzas del invierno estén fuertemente presentes. En tiempos antiguos, el regalo de huevos coloreados a los amigos y afectos era una forma de desearles prosperidad para la estación próxima, un ritual mágico de prosperidad y fertilidad. La costumbre de Ostara ha sobrevivido en su festividad moderna de pascua (Easter que deriva del nombre de Eostre, diosa de la fertilidad) en los huevos de pascua y el conejo (que es uno de los animales sagrados de Eostre)

Ostara se entendía en la mitología germánica como la bendición más brillante del año, en la cual se celebraba la victoria de Thor sobre los gigantes, del Sol sobre los lobos que lo perseguían, y del verano sobre el invierno. Era el festival de renovación, regocijo y fertilidad, aunque las fuerzas del invierno se encontraban aún presentes y habría que esperar aún un poco para su desaparición total. Esta celebración trae la paz dentro de la oscuridad, nos ofrece la esperanza y la promesa del regreso de la luz… el retorno del sol, que aún pequeño bajo la protección de su madre, a quien ya le fue arrebatado, nos entrega la semilla de luz que deberá brillar en nosotros en momentos que a lo mejor todo parece incierto y tormentoso.

Para los pueblos Indoeuropeos, hay dos tipos de festividades encuadradas en un Eje Norte-Sur, polar, que son los solsticios, y que nos recuerdan todavía nuestro arcano origen Hiperbóreo, muy al norte, de donde somos originarios los europeos, ya testificado por numerosas pruebas, especialmente lingüísticas. Estas festividades son las fundamentales, y todo gira en torno a ellas.

El otro tipo de festividades, giran en un eje equinoccial, horizontal y son los equinoccios de primavera y verano. Desde Luego que son fiesta menor comparadas con los Solsticios, pero hay que valorarlas en su esencia Vánica y Ctónica:

Las verdaderas fiestas transicionales, donde el hombre sale de estado de hibernación para despertar otra vez con la naturaleza, pues somos naturaleza, a los árboles se les caen las hojas en otoño, al hombre el pelo. En primavera la fuerza vital brota con una energía imparable, el apareamiento lo vemos a doquier en la naturaleza, y dentro de nosotros mismos sentimos también esa fuerza brotar en nosotros, ese ACOPLAMIENTO con la naturaleza es lo que celebramos. Volvemos a la vida, damos gracias a los Dioses por haber superado el invierno, aunque en nuestro civilizado mundo, las centrales nucleares alumbren y calienten este invierno, no podemos frenar lo que OSTARA nos trae…

Los Odinistas, que vivimos según el ciclo natural de nuestra madre tierra, saludamos la primavera, con un ojo puesto en el verano, pero sin decir todavía adiós al invierno, sometemos a nuestro cuerpo al permanente ejercicio de la ADAPTACIÓN AL CAMBIO, y nos vamos acostumbrando a la nueva estación, Es el Círculo que nunca acaba…

Proponemos a todos nuestros hermanos que sigan estos rituales de fecundidad, y re-nacimiento, no solo por su cuerpo, haciendo deporte, ejercicio, etc. sino lo que es tan importante como lo anterior, a un nivel espiritual y mental, el comprometerse con nuevos proyectos, ilusiones, etc. Es tiempo de renovación, de desprendernos de nuestro antiguo caparazón, de hacer nuestra pequeña metamorfosis y CRECER. Es tiempo para establecer nuevas relaciones, de enamorarse para quien lo haya perdido, de aspirar un profundo aliento de vida y de vivir, dejar que una sombra verde de crecimiento nos traspase y ser uno más con la naturaleza y los Dioses.

Ya está bien que nos acodemos de Hrund, Eir, Hrist y Skuld. Que “son llamadas las Nornas que moldean la necesidad”, y representan el triunfo de la vida sobre la muerte…

Es tiempo ahora de adorar a los Vanes, pedirle a nuestra Madre Frejya, que nos de ese Halo vital del que hablaba antes, de pedir por la cosecha, pues ya sembramos en el invierno, cuando solo había escarcha. Hablar con Freyr. Freyr está asociado con el Sol. Es el dios de la paz y la fertilidad, El viaje de Skirnir al inframundo es un símbolo de los meses de invierno en las tierras Nórdicas, donde hay períodos largos de oscuridad, ahora llega la luz, y con ella se borran las tinieblas. El Festival de Ostara marca el fin del invierno y el comienzo de la época del renacimiento, la primavera. Los escandinavos lo celebraban con un blót – un sacrificio – en honor de las diosas Frigg y Frejya y el dios Freyr, dioses asociados con la fertilidad.

Ritos de paso

Para los germanos el equinoccio también simbolizaba el cambio de niño a adolescente y con ello el comienzo de su sexualidad. En Ostara se unen la diosa de la fertilidad Nerthus con Njörd y nace el dios de la fertilidad Freyr. También era costumbre de admitir en el Várþing[1] a los jóvenes para que formen parte del círculo de guerreros. Un Thing consagrado a las deidades vánicas. También era la temporada de las procesiones en honor de Freyr y los Vanir. Para ello se portaban estatuas de estos dioses para que cada uno los pudiera tocar y con ello se trasmitía su fertilidad. En estas procesiones era prohibido llevar armas ya que eran consagrados a la vida y a la paz. Las hoy tan acostumbradas marchas de paz en Pascua aun dan fe de ello. En los juegos rituales se simboliza la lucha entre el que acaba de irse y el verano que está por llegar, pues quien queda el verano, elige novia.

Una tradición muy bonita es la de recoger agua de manantial en el alba del día de Ostara. Las chicas y mujeres jóvenes salen antes del alba en estricto silencio al manantial para recoger el agua en el momento que el sol rompe. A esta agua se le atribuye una serie de poderes curativos, y purificadores. Para ello los campesinos también llevaban los animales a beber en los manantiales este día y en algunas zonas de la Europa germánica se decora los manantiales y fuentes y se les hacen un ritual de consagración.

Conejos y huevos de pascua.

Antiguamente regalar huevos coloreados a los amigos y seres queridos era una forma de desearles buenos deseos para la próxima estación, un ritual mágico de prosperidad y fertilidad. Esta costumbre ha sobrevivido en la festividad moderna de La Pascua, en inglés Easter, con los típicos huevos de pascua y el conejo, uno de los animales sagrados de la festividad de Eostre.

Los protagonistas de Ostara son los conejos o liebres y los huevos. En los países germánicos el conejito de la pascua trae los huevos de pascua. La casa se decora con flores típicos de primavera, a los cuales se les cuelgan huevos pintados e imágenes de conejitos. Para cada miembro de la familia se elabora una especie de nido con huevos cocidos y también pintados, conejitos de chocolate y huevos de chocolate. Estos nidos se esconden la mañana de pascua y después cada uno tiene que buscar su nido. Los que disponen de jardín los esconden preferentemente ahí, pero también se hace dentro de las casas.

En la actualidad se pintan los huevos con todo tipo de colores, mientras antiguamente se los pintaba fundamentalmente de rojo, el color de la sangre fresca de la diosa Ostara ya que la sangre clara roja era símbolo de fertilidad. Las chicas jóvenes que tuvieran su primera menstruación en Ostara era muy veneradas y su sangre, sagrada.

[1] El Várthing (o tribunal de primavera) era la institución más antigua de la isla bajo el amparo de tres goðis.

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¿Por qué un español debería practicar el Odinismo-Asatru?


  1. Por nuestros orígenes paganos  y europeos.

El odinismo o asatru, (no vamos a entrar en las diferencias que algunos autores quieren establecer), es una religión neopagana, es por tanto una reconstrucción del siglo XX de la antigua religión que practicaban los pueblos germánicos y escandinavos. De la antigua religión de los pueblos germánicos se sabe poco, textos como Germania de Tácito son interesantes; a pesar de que Tácito no estuvo en Germania y  de que designa a los dioses germánicos con los nombres de los dioses grecorromanos, aporta mucha información a través de los germanos que entrevistó.  Tácito asimila los dioses germánicos con los dioses romanos, por este motivo no los designa con los nombres germánicos sino con los nombres latinos. Tácito reconoció en los germanos las antiguas virtudes de los romanos: coraje, honor,  heroísmo, patriotismo, vida austera y unos dioses comunes. Hoy en día sabemos que las lenguas celtas, latinas, germánicas y bálticas estuvieron en contacto desde muy antiguo, a finales del II milenio a.c, formando el subgrupo occidental dentro de las lenguas indoeuropeas..

La península Ibérica fue indoeuropeizada en varias oleadas, las primeras se designan como preceltas, son pueblos con elementos lingüísticos similiares a los celtas, como los lusitanos. En torno al 900 a.c llegaron las primeras oleadas de pueblos celtas que se establecieron en la mayor parte de la Península, quedados los íberos reducidos al sur y al levante. La romanización no supuso el fin de las culturas y la religiones celtas en Hispania, es bien conocida la tolerancia de los romanos con otras religiones, agradándoles incluir dioses de otros pueblos en sus templos. Con el fin del imperio Romano, la llegada de los suevos, visigodos y vándalos trajo el culto a Wotan a la Península. Es sabido que los tres primeros reyes suevos eran paganos y no se plegaron al poder de los obispos. Con los  reyes suevos, el paganismo en el Noroeste de la Península vivió libre de las persecuciones de los católicos. La conversión de los suevos al arrianismo y después al catolicismo fue puramente formal; a la vista de los textos de los concilios celebrados en Braga y Lugo, en época sueva, muestran que en el medio rural, (que en la edad media eran concentraba a más del 90% de la población), el paganismo (prácticas idolátricas y supersticiones pertinazmente arraigadas)[1] y el priscilianismo eran las religiones mayoritarias[2]. La conversión al catolicismo de Rekhiario en 450, no se sabe si fue solo un acto personal o si además se convirtieron con él una porción de sus súbditos. Aún así, los pocos suevos que abrazaron el catolicismo en una década se pasaron al arrianismo que adoptó Remismundo (457 a 469) al casarse con una princesa visigoda, lo cual nos dice que eran católicos o arrianos por razones políticas y no por sus creencias personales. De Tolosa llegó Ajax, para predicar el arrianismo entre los suevos.

En el I Concilio de Braga celebrado en el año 572, en tiempos del rey suevo Teodomiro se hace mención del líder bretón Mailoc, establecido en el norte de la provincia de Lugo, en la actual Bretoña, donde se establecería una diócesis (la actual de Mondoñedo). La llegada de estos celtas procedentes de la antigua Britania romana al norte de la provincia de Lugo se produjo como consecuencia de la conquista anglosajona. El establecimiento de una diócesis hace pensar que los britones[3]lucenses tenían una autonomía  propia de un grupo popular diferenciado durante los reinos Suevo y Visigodo. Como es sabido el cristianismo céltico mantenía muchos elementos paganos de la religión celta.

A pesar de la criminal persecución que la iglesia Católica realizó contra los paganos españoles, el paganismo sobrevivió oculto en tradiciones y leyendas. Es la propia Iglesia Católica la que se condena, con actas de sus concilios que nos recuerdan a las leyes raciales del III Reich o del Apartheid, tan denostadas por todas las naciones del mundo. Un ejemplo es el Canon XI del XII Concilio de Toledo:

Recordemos estos preceptos del Señor, no para castigo de los delincuentes, sino para terror, no imponemos por este decreto la pena de muerte, sino que avisamos a los adoradores de ídolos, a los que veneran las piedras, a los que encienden antorchas, y adoran las fuentes y los árboles, que reconozcan cómo se condenan espontáneamente a muerte aquellos que hacen sacrificios al diablo[4]

El historiador Rubén Montalban López, en su artículo titulado Contra los Paganos: Conflicto Cristiano-Pagano en la Bética tardo-antígua, nos resume los mecanismo represores utilizados por la Iglesia Católica para conculcar la libertar religiosa de nuestros antepasados:

“La forma más rápida de imponer una religión ajena es la imposición violenta, en sus múltiples facetas: violencia religiosa, social y político-jurídica. El análisis de fuentes muestra la existencia de un intenso conflicto y confrontación en el seno de las relaciones cristiano-pa­ganas, donde debemos destacar dos momentos álgidos que acelerarían el proceso: con la llegada de la dinastía Teodosiana (finales del siglo IV, destaca el Edicto de Tesalónica en el 380); y la conversión al catolicismo de Recaredo (587), aportando a la religión cristiana y a la institución eclesiástica, el blindaje político necesario para ascender en la hegemonía del panorama religioso, sociopolítico y económico; y lanzarse a la persecución física y material de toda creencia diferente o desviada del cristianismo.”[5]

“Los paganos que persistieran en sus prácticas paganas fueron concebidos como ame­naza inmediata en medios urbanos, mientras que el medio rural más hermético y aislado se encontraría más relajado frente a la regularización (Sanz, 2003: 102-103). Los castigos grosso modo, variaban entre: la confiscación de bienes y propiedades, la tortura, la pérdida de ciudadanía e incluso la pena capital por decapitación en los casos más graves de idolatría, adivinación, magia o herejía (C. Th., IX, 16, 1-8; IX, 35, 1; XVI, 5, 9-36; XVI, 7, 2; XVI, 10, 1-4 y XVI, 2, 19); y penas menos extremas, como multas (C. Th., XVI, 10-12 y XVI, 10, 19) o la negación a testar y recibir herencia, pasando los bienes a parientes cristianos (C. Th., XVI, 7, 1; XVI, 5, 7-9 y XVI, 10, 6). La participación en la vida ciudadana quedaría prácticamente anulada, al prohibir el comercio a todo aquel que no fuera cristiano (C. Th., XVI, 5, 40; XVI, 5, 59 y XVI, 5, 63-65). Se añadió un incentivo económico a la persecución, ya que los bienes requisados revertirían en las arcas imperiales o patrimonio eclesiástico (C. Th., XVI, 10, 14- 20; XVI, 5, 43 y XVI, 10, 4). Los paganos quedaron legalmente vulnerables ante la negación de actuar como jueces, defenderse en juicios o ser testigos (C. Th., XVI, 10, 21 y XVI, 7, 1), sumado a la potestad de los tribunales eclesiásticos en juicios por cuestiones religiosas (C. Th., XVI, 11, 1); lo que llevaría frecuentemente a grandes abusos, protagonizados por jueces eclesiásticos ansiosos por aumentar su patrimonio.”[6]

La persecución de la Iglesia Católica contra los paganos continuó con la Santa Inquisición que mantuvo sus tribunales en España hasta 1834.

Los últimas personas ejecutadas por la  Santa  Inquisición fueron:

  • Dolores López, por hechicera y mantener relaciones sexuales con varios confesores, ejecutada en Sevilla en 1781 por medio del garrote vil.
  • Cayetano Ripol, maestro de escuela Valencia, el 31 de julio de 1826, por no creer en los dogmas de fe de la Iglesia Católica. Las acusaciones contra el maestro fueron que no llevaba a los niños a misa y que en vez de decir “Ave María”, decía “Las alabanzas pertenecen a Dios”. Fue ahorcado y sus restos quedamos en los crematorios de la Inquisición.

Cada día vemos en las noticias más casos de condenas a sacerdotes[7] católicos por pederastia, una lacra contra la que la sociedad civil debe manifestarse.

Los estudios de ADN[8] y genealógicos[9] nos muestran que la gran mayoría de la población española es de origen europeo. Las religiones cristiana, judía e islámica (religiones abrahámicas) son foráneas a nuestra patria y se impusieron por métodos violentos.

  1. ¿Qué religiones europeas podemos practicar?

Vivimos una época de teórica libertad en materia religiosa; en España el nacionalcatolicismo ha sido abolido, con lo cual ya no es obligatorio ser católico ni llevar nombres cristianos. Han tenido que pasar 1500 años para que podamos volver a nuestras religiones ancestrales, aquellas que están en consonancia con nuestro ser íntimo. Asistimos a la creación de asociaciones religiosas paganas, entre las que destacan las de orientación célticas, wicca, latinas, guanche, egipcia, tengrismo, chamanistas, las odinistas-asatru. Todas son sin duda buenos caminos para el desarrollo espiritual de las personas, cada uno debe meditar por donde le llevan los Dioses.

La religiones druídicas son sin duda una opción de las más interesantes en el ámbito Peninsular. Su principal dificultad reside en lo poco se conserva de las enseñanzas druídicas, pues era un saber iniciático que se transmitía verbalmente de maestro a discípulo, estando rigurosamente prohibido escribirlo. Las principales fuentes son de origen irlandés: los ciclos Mitológico, de Finn, Ulster, Cuchulainn, Reyes, etc. En ellos se hace mención a los dioses, pero por desgracia no nos permiten profundizar demasiado en las funciones de cada dios, su psicología, sus festividades, culto doméstico, rituales públicos, etc. No obstante, no hay dificultades insalvables y donde faltan textos, la sinceridad de la búsqueda y la ilusión por el encuentro personal con los Dioses darán lugar a revelaciones que marquen el renacer del culto celta en nuestra patria.

Las religiones de matriz odinista-asatru cuentan con las fuentes inspiradas de los Eddas, las Sagas y muchas leyendas que se conservan por toda Europa. Al practicarse hasta el siglo XI, se han conservado más documentos, aunque la mayoría son recuerdos de una era pagana, narrados por cristianos que dejan entrever sus prejuicios y moralina de vez en cuando.

La religión pagana Romana tiene unos rituales complejos, que exigen templos y sacerdotes especializados. Es una religión de un Imperio, aunque en sus orígenes tenía las mismas raíces que las religiones célticas y germánicas.

  1.    Algunas Características del Odinismo
  • Es una religión de la naturaleza, sus templos son los bosques, los ríos, las montañas. Un templo odinista está abierto al cielo, sus muros solo delimitan el lugar sagrado donde se produce la manifestación divina, para protegerlo de las influencias profanas.
  •  No hay una jerarquía sacerdotal, por tanto se encuentra  un trato directo con los Dioses. Alejado de las conjuras y conspiraciones de Papas, Patriarcas, Primados, Cardenales, Arzobispos, Obispos, Arciprestes, Vicarios, Párrocos, Coadjutores y Diáconos y Monjas, que nos narran los medios de comunicación. Los godis (sacerdotes odinistas) no tienen ninguna prebenda sobre el resto de los fieles a Wotan. Cada odinista celebra en su hogar el culto a los Dioses, sin tener que pedir un permiso a ninguna autoridad.
  • En el odinismo no hay ortodoxia ni libros sagrados; el sentido común, el estudio de las tradiciones y la búsqueda de lo sagrado en cada uno de nosotros guía nuestra vida espiritual, sin la necesidad de un derecho Canónico, ni tribunales eclesiásticos.
  •  En las Eddas y en las Sagas se pueden encontrar textos inspirados por los Dioses, pero es cada odinista quien debe encontrar e interpreta la inspiración para su vida en los textos. Al ser el odinismo una religión de crecimiento personal y espiritual, cada odinista en función de su desarrollo interpretará los textos, encontrando lo que necesita para seguir evolucionando.
  • El odinismo no impone un código moral irrealizable, ni premia la hipocresía ni la represión. No impone el celibato a sus godis. Los Dioses nos enseñan que el camino es la represión sexual antinatural sino el camino del autoconocimiento de todas las facultades humanas. En la antropología odinista el hombre haya en las nueve virtudes nobles una fuente de inspiración y superación. Queremos que los Dioses estén orgullosos de nosotros, que nuestros familiares y amigos nos aprecien.
  •  En el odinismo el hombre no es un ser nacido del pecado ni precisa ser salvado. Los Dioses son seres imperfectos, pero en ellos vemos ejemplos épicos de superación y de búsqueda del bien común.
  • Los odinistas siente una gran cercanía con todas las religiones y culturas del planeta. El odinismo no se afirma como la única religión verdadera, reconoce en todas las religiones elementos sagrados. Con la religión Védica, la Griega, la Romana, la Celta, la Báltica y la Eslava tiene especiales vínculos por descender del mismo pueblo ancestral.
  •  El odinismo no es una religión proselitista, no busca la conversión de los no odinistas.
  • Los Dioses indoeuropeos no son omnipotentes, ni increados, ni omniscientes, ni omnisapitentes, etc. Son seres superiores al hombre en atributos, pero al igual que el hombre son parte del Cosmos. Los dioses nos han creado a partir de la materia, codificando nuestro genoma, como se desprende de textos como el Rigsthula. Con nosotros comparten un proceso de desarrollo espiritual y material, siendo nuestros guías. El fin de los hombres es compartir el destino con los Dioses.
  • Una visión heroica del Cosmos, de la vida humana y de la divina. En todas las mitologías indoeuropeas el heroísmo es una característica esencial. No importante tanto el triunfo final como la lucha y el sacrificio frente al enemigo o la adversidad. Lo vemos en la Ilíada, en la Odisea, en el Mahabharata, en la fundación de Roma, hasta en los tiempos modernos como en “Os Lusiada” de Luis de Camoes.
  •  Odin, Wotan, Gaut, Harr, se le conocen más de 200 nombres para nombrar al padre de los Dioses y de los godos. Odín es un Dios complejo, como compleja es la naturaleza humana. Anhela un conocimiento profundo de las cosas y no escatima dar un ojo para conseguir ver más allá. Intuye un conocimiento iniciático por el cual debe morir para renacer con una nueva luz interior. Asume el riesgo de la prueba, en la cual puede morir. Penderá de Yggdrasi, ahorcándose, nueve días y nueve noches, atravesado por su propia lanza en sacrificio así mismo. La sabiduría que persigue Odín no es por vanidad, con ella desea conocer y en la medida de lo posible mejorar el destino de los Dioses y de la humanidad. Los demás Dioses y Diosas realizan Gestas comparables a las odínicas, unas se han conservado como la de Tyr frente a Fenrir o como las de Thor frente a los gigantes, otras se ha perdido y debemos recuperarlas, solo necesitamos indagar en nosotros mismos, pues en nuestro genoma los Dioses han grabado todo lo que necesitamos para estar con ellos en los múltiples Ragnaröks que se acercan.


Veit ek, Óðinn,                  
hvar þú auga falt,        
í inum mæra
Mímisbrunni -; 
Drekkr mjöð Mímir
morgun hverjan
af veði Valföðrs.
Vituð ér enn eða hvat?  

Sé dónde, Odín,
ocultó su ojo,
profundo en la famosa
fuente de Mímir -;
Mímir bebe hidromiel
cada mañana
de la prenda pagada por Valföðr (Odín).
¿Podrías saber más?

Edda Poética, Völuspá

138 Sé que colgué
en un árbol mecido por el viento
nueve largas noches
herido con una lanza
y dedicado a Odín,
yo ofrecido a mí mismo,
en aquel árbol del cual nadie
conoce el origen de sus raíces.

No me dieron pan,
ni de beber de un cuerno,
miré hacia lo hondo,
tomé las runas
las tomé entre gritos,
luego me desplomé a la tierra .

Veit ek, at ek hekk
vindga meiði á
nætr allar níu,
geiri undaðr
ok gefinn Óðni,
sjalfr sjalfum mér,
á þeim meiði,
er manngi veit,
hvers af rótum renn.

Við hleifi mik sældu
né við hornigi,
nýsta ek niðr,
nam ek upp rúnar,
æpandi nam,
fell ek aftr þaðan.

Edda poética – Havamal

  • Nuestros ancestros iniciaron su periplo en las estepas de Rusia, a los pies del Caúcaso. Wotan los guió como su rey, con Él estaba el resto de los Dioses. El éxito fue inesperado, las tribus crecieron y dieron lugar a cientos de pueblos que conquistaron Euroasia. En Mongolia aun se conserva el estilo de vida nómada. Es digno de ver sus vidas austeras, solos ante las nieves invernales y los desiertos estivales, todo cuando tienen lo transportan a lomos de sus caballerías. La palabra dada es ley, la hospitalidad una fiesta, la familia el bien más preciado, los antepasados son sagrados, el honor la razón de vivir… Aunque no sean indoeuropeos, Odín brilla en sus vidas. Sin duda tuvo que haber una conexión cultural, pues las habilidades chamánicas de los mongoles tuvieron que aprenderlas de alguien. ¿Quién sabe si Odín en unos de sus viajes enseñó el chamanismo a los mongoles?

Después de 1500 años de represión cristiana, los politeístas españoles podemos expresarnos en la sociedad sin ser quemados en las hogueras. Tenemos la oportunidad recuperar el tiempo perdido, de profundizar nuestra fe, de reencontrarnos con una espiritualidad personal, pues cada politeísta vive la relación con los Dioses según su Ser esencial.

La tolerancia, la sinceridad, el amor a los Dioses y las nobles virtudes deben inspirarnos en nuestra relación con el prójimo. No deseamos salvar a nadie, no estamos en posesión de la verdad, simplemente estamos felices de vivir en compañía de nuestros Dioses y Diosas. Esta felicidad nos lleva a compartirla con otros politeístas, reunirnos para honrar y festejar a los Dioses.

Por la naturaleza de nuestra religión, no ha lugar a egos, pues nadie es más importante que otro, aquí no hay una carrera hacia el cardenalato, ni se cobran diezmos, ni se recibe un salario del estado por oficiar ceremonias. Lo que hacemos los odinistas al servicio de la fe, es siempre gratuito, sin que haya dinero por medio. Si comercializamos nuestra religión, si buscamos dar cursos de runas, de mitología o de rituales por unos míseros euros, habremos perdido parte de la grandeza de una fe que todo lo basa en sinceridad de la comunicación con los Dioses. ¿Qué valor pueden tener unas runas interpretadas por unos euros? En las Universidades se enseñan las ciencias profanas, por dinero; todos los que hemos obtenido un título después de muchos sacrificios, sabemos que esos profesores no nos enseñaron nada, pues no fueron verdaderos maestro. La verdadera sabiduría se transmite por amor y no por dinero. La sabiduría transforma al hombre, lo hace mejor. No comercialicemos los regalos que los Dioses nos dan, si recibes un don de los Dioses compártelo, no es tuyo, es de los Dioses. Ya has sido premiado con el mayor tesoro que se puede recibir, la amistad de los Dioses.

El odinista no tiene que esconderse de los Dioses y las Diosas, ellos comprenden mejor que nadie lo difícil que es la vida de un ser humano. Vivamos con honor, con coraje y sin miedo al resultado de nuestra contienda, pues los grandes héroes nunca pensaron en triunfar, sino en hacer grandes gestas.


[1] José Orlandis Rovira, Historia del Reino Visigodo español, Rialp Ediciones, 2013, Barcelona. Páginas 232 a 235

[2] “Es imposible, por lo tanto, hacer ni siquiera un esquema mínimo de los dioses que pervivieron todavía un tiempo en las provincias, aunque sin duda se encontraban contemplados por los obispos en las referencias que hicieron los concilios a la adoración de ídolos, a los rituales religiosos paganos, a las prácticas de adivinación y sobre todo de númenes protectores que producían truenos, relámpagos y sequías (I Concilio de Braga, canon IX; canon 72 del II Concilio de Braga). Rosa Sanz, Historia de los  Godos, Esfera de los Libros, 2009, página 575.

[3] José Orlandis, página 233.

[4] Rosa Sanz, Historia de los  Godos, Esfera de los Libros, 2009,  páginas 575 y 576.

[5] Rubén Montalban, página 227.

[6] Idem, página 228

[7]https://es.wikipedia.org/wiki/Casos_de_abuso_sexual_infantil_cometidos_por_miembros_de_la_Iglesia_cat%C3%B3lica

[8] Véase resultados Igenea: https://www.igenea.com/es/home

[9] Véase, resulados: https://www.familytreedna.com/

Fernándo López de Prado

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El resurgir del paganismo

josep

El paganismo (los paganos) no viene de fuera a conquistarnos (eso hizo el cristianismo y quiere ahora hacer  lo propio el islam); bien al contrario, nos está devolviendo en todo instante la otra cara de nuestro espejo: he aquí tu tradición, nos dice, síguela si te sientes movido a ello; y si no te sientes, síguela también, pues es la tuya y no encontrarás ninguna otra que lo sea igual.

¿Qué se mueve en vosotros cuando oís la palabra “paganismo”?

Es un término genérico, lo sé. Además, a fuer de repetirlo ha quedado en cierta medida anquilosado; pero también, digamos, blindado. Protegido, por ejemplo, de los desarrollos de la sacralidad a partir del tiempo de la Revolución de 1789, de la efervescencia de nuevas religiones sin fundamento alguno, de la confusión de la estética con la ética y de la ética con la estupidez. Hablar de paganismo como nueva manera de reformar y reformarnos en el mundo no es intentar subirse al carro de un nuevo grupúsculo o colectivo, sino sencillamente reconocernos como seres humanos con una capacidad trascendente (aunque sea la trascendencia de lo inmanente), depositarios de un legado cuya merma es constante por parte de los poderes públicos (y de quienes se hallan por encima de los públicos) y, sobre todo, sabedores de que sólo a partir de un arraigo con verdades esenciales y pretéritas podemos encajar en un territorio inhóspito, la Europa de hoy.

Deseo desarrollar estos tres puntos en el presente artículo, pues para que el paganismo vuelva a ser la religión europea mayoritaria (y, si los Dioses conceden, la única) no valen, en primera instancia, las llamadas a la afiliación a pequeñas sectas ni la voz de ningún pope. Nos encontramos todavía, a pesar del tiempo transcurrido desde nuestros orígenes y de una continuidad en muy pocos instantes interrumpida (si la referencia es la totalidad de tradiciones paganas), en un momento de ronroneo imperceptible, pero constante, en un rumor cuyos ecos empiezan a resonar entre las colinas, en los claros de los bosques, frente al amanecer del mar. El “algo se mueve” tan usual en todos los previos de una revuelta no tiene nada que ver con experiencias extrasensoriales o profecías. Tampoco con invasiones o verdades. El paganismo (los paganos) no viene de fuera a conquistarnos (eso hizo el cristianismo y quiere ahora hacer el islam); bien al contrario, nos está devolviendo en todo instante la otra cara de nuestro espejo: he aquí tu tradición, nos dice, síguela si te sientes movido a ello; y si no te sientes, síguela también, pues es la tuya y no encontrarás ninguna otra que lo sea igual. El paganismo, además, se incardina en una tendencia generalizada que busca en las raíces arrebatadas por las religiones del miedo la semilla a través de la cual reconstruirse, ajena a globalizaciones, internacionalizaciones o economicismos.

Carácter comunitario del paganismo

Una de las principales características del paganismo es su carácter comunitario. Siempre fue así. E incluso más: la no separación de espacio sagrado y profano en el vivir cotidiano de las gentes es lo más característico si atendemos no sólo a la tradición romana, sino también a la germánica, a la céltica o a cualquier otra. Los ritos eran diarios y aunque existían diversas figuras de sacerdotes, cualquier persona era libre de invocar, adorar o sacrificar a quien le pluguiese, improvisando la oración o repitiendo alguna de las estipuladas. De hecho, los días ne-fastos eran aquellos donde no había festividad alguna y por tanto no respondían a la misma exigencia de vínculo comunitario y cultural de todos los fastos. Pongo como mayor ejemplo la religión romana (de ésta se ha llegado a alabar su “ateísmo”, lo cual aún nos vincularía más a ella) porque es donde más semejanzas vemos entre muchos de nuestros ritos (o manías o atavismos) y ciertas formas religiosas de entonces. La continuidad maravilla en nombres de Dioses y Diosas (transformados en santos cristianos), en procesiones travestidas con ropajes galileos, en lugares de peregrinación que nos perviven de entonces o de mucho antes. La continuación incluso llega a lo paradójico de poder reivindicar una descristianización del paganismo para volver a comenzar a vivirlo. En cierto modo, el cristianismo sólo sería paganismo folclórico, teología robada del neoplatonismo y algunos condimentos semitas las más de las veces, a la hora de valorar la espiritualidad de la mayoría “cristiana”, prescindibles. O incluso aún peor: terribles, por ser el germen de una beatería insulsa y de un pacifismo insulso que niega al hombre su fuerza y su impulso de ser más.

Reivindicación pagana

Y aquí entra el segundo de los rasgos mencionados más arriba en esta reapropiación, pues a fin de cuentas proclamarse ahora pagano no es haber elegido (un europeo es pagano al nacer), sino haber despojado a las muestras sociorreligiosas actuales de todo lo accesorio con nombre de Cristo, limpiándolas. Así, reivindicar el paganismo es asumir también unos vínculos filosóficos para muchos tal vez ignotos (esa ligadura que une a Platón, a Plotino, a Proclo y a Damascio) donde se encuentra toda la teología cristiana aprendida en los colegios o reinventada por los sacerdotes y cuya originalidad radica en las aportaciones de los últimos representantes de la Hélade, aquellos pensadores de Roma, escritores en griego, que fueron copiados y manipulados salvajemente por depredadores sin tradición, sin bases filosóficas y sin cultura: los “padres” de las Iglesias cristianas.

El paganismo de los pueblos de lenguas neolatinas debería ahondar sus fundamentos en Grecia y Roma, pues cuanto sabemos de las etapas paganas más antiguas de Europa nos ha llegado, justamente, de nuestra civilización. Otras tradiciones son también valiosas, pero nuestro conocimiento de ellas o es predominantemente medieval (el odinismo o a la religión lituana, pueblo, no lo olvidemos, “cristianizado” en el siglo XIV) o si se remonta en el tiempo sólo es mediante observadores ajenos a esa cultura (los pueblos celtas y Julio César). De otras comunidades europeas, también hay vestigios y prolongaciones más o menos válidas y contrastadas, pero, repito, en ninguna nos encontraremos con la masa de saber y arte cuyo inicio está en Homero y Hesíodo y se prolonga durante más de mil años sin solución de continuidad. Y, esto es lo triste, tal caudal se encuentra en peligro de perderse para siempre. Reivindicarlo sería una primera toma de postura en la aceptación de un orden cultural y social imprescindible para que nadie nos robe cuanto nos corresponde. En este sentido, los planes de estudio donde la historia de Grecia y Roma es relegada a cuatro frases, el latín es voluntario y el griego clásico inexistente, donde, incluso en las facultades de Filosofía, Plotino es una nota a pie de página y de Proclo o de la última Escuela de Atenas ni se hace mención, donde el resurgir del paganismo gracias a Jorge Gemisto Pletón en la Grecia del siglo XIII quizá se menosprecia a propósito, a pesar de su influencia en la civilización renacentista (y una pequeña digresión sobre este término: “renacimiento”, sí, y no otro, porque la cultura grecolatina volvió a hallarse en la cima y a tomarse como modelo del saber y del creer; el Renacimiento no sólo son frescos en dependencias vaticanas o determinadas esculturas de tema bíblico, sino, sobre todo, un intento de volver a reinstaurar y hacer revivir aquella época, incluida la religión, por supuesto, en muchos de sus nombres más destacados), donde la historia se restringe a algaradas políticas, a derechos humanos y a invectivas patrioteras… Estos planes de estudio no van a ayudar a nada más que a sumirnos en la ambigüedad y dejadez previas a toda desaparición. Son signos apreciables en todas las decadencias: si se desprecia lo intrínsecamente propio, nada puede oponerse a quien de verdad manipula y quiere que olvidemos. Pues la verdad es ésa: alguien, en la actualidad, está anulando la fuerza de nuestra tradición, el vigor de nuestra historia, la verdad nacional más allá de los Estados.

El paganismo europeo, religión de masas

Y éste sería el tercer punto arriba definido: arraigarnos a nuestro suelo es arraigarnos a Europa, sin miedo alguno, sin complejos superpuestos, sin disculpas. Revitalizar el paganismo se halla inexorablemente ligado a un concepto imperial de Europa no como lugar de suma indiscriminada o de pactismos interesados tan sólo en el poder del capital, sino como contenido. Olvidemos ya el término “continente” para las tierras europeas, pues niega toda especificidad y todo ímpetu, subvierte el proceso de unión que se ha de establecer entre todos sus pueblos y deja de fijar unos contornos absolutamente precisos en sus límites. En esa Europa, de esa Europa, el paganismo entendido como proceso socializador, como religión de masas, como alta filosofía, habría de ser el vector. Y, repito, uno no se ha de convertir a nada, pues ya es ciudadano europeo y, en la antigua Roma, la pertenencia al Estado era la pertenencia a la religión del Estado; el bautismo (o la shahada islámica en los conversos actuales), por tanto, no hacía ingresar en una nueva religión, sino que separaba de otra, justamente de la propia.

En Europa, e incluso en la Magna Europa (EE.UU., Canadá, Nueva Zelanda…), hay un crecimiento del paganismo entre la población. Siendo países anglosajones la mayoría, buscan en el odinismo o en la tradición sajona más o menos adulterada sus puntos de anclaje. En las tierras de Hispania, es también Wicca, junto a Asatru y las hermandades druídicas, la que más adeptos está cobrando. Cualquier vía es buena si de verdad se persigue ese objetivo de profundizar en las raíces europeas. Al mismo tiempo, se ha de estar prevenido para huir de falsos folclores, de prácticas sincréticas (cosa diferente a realizar variedad de prácticas) o de dejarse tentar por el lado blando de lo sagrado encarnado en una New Age de angelitos, ensalmos y sonrisa de guitarrita santo santo es el Señor no a la guerra y dame paz.

La vía pagana en Europa es una vía religiosa, pero para redescubrir de verdad, en todos los sentidos, cómo establecer bases sociales fundamentadas de nuevo en la comunidad, la oración y el orgullo de formar parte de un pueblo determinado. Se ha de empezar desde donde uno pueda, incluso postrándose ante una piedra si ésta representa el vacío primordial de la materia y esa vía nos capta por completo (la vía de la nada, de la negación). No obstante, jamás se ha de dejar de ser consciente de cuál es nuestra tradición y que a ella, por encima de cualquier otra, nos debemos. El Panteón olímpico será siempre el lugar de nuestro refugio y hacia donde tenderán nuestros deseos. Y habéis de empezar sin demora.

Esta festividad del Solsticio de Verano, id al mar o a los ríos, desnudaos, saltad los fuegos, zambullíos en las aguas, invocad a Posidón y a Afrodita, bebed hasta embriagaros y cuando Helios sea visto de nuevo en el horizonte, honradlo con un cántico, haced el amor entre vosotros y reinventad la vida, pues sois, de esta tierra, para esta tierra. Estaréis siendo, ya, paganos: sin culpas, sin pecados, sin temor. Y, éste, sólo será el inicio del camino.

Que los Dioses os sean propicios.

 Josep Carles Laínez

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Tras el rastro de la épica goda en Tolkien.

Reflexiones a partir de los estudios filológicos de Tolkien

Introducción

No pocas veces se ha dicho que la Batalla de los Campos del Pelennor tiene una relación directa con la Batalla de los Campos Cataláunicos, en su narración y significado. En ella se enfrentaron Atila y Roma, con sus aliados, en las llanuras bien de la actual Châlons-sur-Marne, o de Méry-sur-Seine, pues también se la llamó la batalla de los Campos Mauriacos. Tolkien, como veremos, seleccionó algunos elementos de esta extraordinaria batalla para insertarlos en su relato a través del proceso de sub-creación. Pese a todo lo dicho, creemos que una lectura comparada y ordenada podría dar buenos resultados en esta temática, y esperamos que a través de las siguientes líneas los relatos que vamos a recoger os inspiren, como han hecho con nosotros, nuevas reflexiones que enriquezcan las ya existentes.

El profesor Tolkien sintió desde joven una facinación por la lengua gótica que le llevó, por su entusiasmo, a concebir su estudio también como un pasatiempo. Así lo reconoce en la carta 272: a menudo ponía inscripciones «góticas» en los libros, le respondió a Zillah Shering cuando éste le preguntó sobre una rara inscripción que había encontrado en un libro de segunda mano que, finalmente, resultó ser un poema realizado por Tolkien en su juventud.

Sin embargo, la pasión de Tolkien por esta lengua estaba determinada por la escasez de vestigios que nos han llegado sobre ella. Sólo se conserva de esta lengua la famosa Biblia de Ulfila (el Codex Argenteus) y las posteriores glosas escritas en el XVI en la zona de Crimea. Nada más, hasta que Tolkien realice el único poema en gótico que existe: el ‘Bagme Bloma’, recogido en el Apéndice B de The road (pp. 30 y 400). La importancia política pero sobre todo ideológica de los godos fue de primer orden, ya que durante toda la Edad Media permaneció fija en la memoria la gloria de su peripecia y los triunfos que obtuvieron. Por contra, no se han conservado ni su lengua ni sus escritos, más allá de la Biblia de Ulfila.

De este modo Tolkien, como ya realizó con la Edda en su Sigurd & Gudrún o con el Beowulf en su Hobbit, también salvó esta laguna que sufren los godos con su obra, y más concretamente con el pueblo de los rohirrim y la Batalla de los Campos del Pelennor. Siguiendo su lógica, los rohirrim representan una mezcla entre anglosajones y godos, siendo la unión ideal que él habría deseado ver en unos anglosajones jinetes, cuando en la realidad éstos eran completamente inexpertos en este arte. Como dice Shippey, he knew the dim tradition that the word ‘Goths’ itself meant ‘Horse-folk’, esto es, que la palabra godos significa etimológicamente, por sí misma, pueblo de jinetes. (The road, 144). Efectivamente, todos los reyes hasta Eorl tienen nombres en lengua gótica (The road, 148), encajando en la cosmogonía de Tolkien como los antepasados históricos de los anglosajones: si lingüísticamente eran afines, cronológicamente el gótico es la lengua de tronco germánico más antigua de la que se conservan documentos escritos.

La batalla de los Campos Cataláunicos fue considerada desde su tiempo como un momento históricamente decisivo. Más allá de su época, pervivirá en la memoria de las gentes a través de cantares, crónicas e historias, olvidándose su nombre pero perviviendo en la mentalidad popular. Aquí compararemos la visión de las descripciones más antiguas, trataremos la gran laguna de los textos góticos, y cómo Tolkien se une a la tradición épica que mantiene viva la memoria de esta batalla, a través de la mitopoiesis.

La referencia más clara que hemos encontrado comparando la Batalla de los Campos Cataláunicos con el Pelennor está de hecho en Shippey, cuando dice:

On a larger scale the Battle of the Pelennor Fields closely follows the account, in Jordanes’s Gothic History, of the Battle of the Catalaunian Plains, in which also the civilisation of the West was preserved from the ‘Easterlings’, and in which the Gothic king Theodorid was trampled by his own victorious cavalry with much the same mixture of grief and glory as Tolkien’s Théoden. (The road, 18)

En otras palabras, ambas batallas comparten, en general, el desarrollo descrito por Jordanes y la actitud de sus principales personajes, en particular la defensa de la civilización occidental ante la amenaza de los «orientales» y algunos aspectos de la muerte del rey godo Teodoredo que luego comentaremos en más profundidad.

Dichas estas notas introductorias, veamos más detenidamente a continuación la batalla de los Campos Cataláunicos, y su transformación en la del Pelennor por obra de Tolkien. Dos son las fuentes básicas de la primera: Jordanes e Isidoro de Sevilla, cuyas versiones comentaremos antes que la de Tolkien para hacer más comprensibles sus aportaciones.

El ambiente previo a la batalla

San Isidoro de Sevilla, siglo y medio después de que tuviera lugar la batalla, describe los tiempos que precedieron inmediatamente al combate así en Historia de los Godos, Vándalos y Suevos (HG):

Durante este tiempo se sucedieron muchos signos prodigiosos en el cielo y en la tierra, que eran significativos de una guerra tan cruel. En efecto, se produjeron frecuentes terremotos, la luna se oscureció por el oriente, un cometa apareció por el ocaso y brilló durante algún tiempo con gran fulgor, por el norte el cielo se puso rojo como fuego o sangre y, en medio del ígneo resplandor, se destacaron unos trazos más claros, conformados a la manera de lanzas resplandecientes. Y nada de extraño hubo en que se produjesen por obra divina tantas apariciones de prodigios para significar un montón tan grande de cadáveres. (HG, 26)

Isidoro no duda en realizar la más expresiva descripción para referirse a la batalla, dejando de lado el rigor y la precisión histórica. Una cosa parece quedar clara: Isidoro sabía que en 451 se produjo un acontecimiento extraordinario que marcó el rumbo de la historia y que, al margen de los detalles minuciosos que de la misma se pudieran dar, debía de ser explicada de esta manera.

La descripción no era tan diferente de la que empleaba Jordanes, que nos ofrece el más extenso y detallado capítulo a la batalla, pese a escribirlo casi un siglo después de la misma.

Se concentraron, pues, las tropas en los Campos Cataláunicos, que se denominan también Mauriacos y que tienen cien leguas, como dicen los galos, de largo, y setenta de ancho [220×155 km] […] Aquella parte de la tierra se convierte entonces en punto de encuentro de innumerables pueblos, se enfrentan dos ejércitos valerosísimos, no hay ya lugar para tretas, sino que ahora se lucha en campo abierto ¿Qué motivo se puede hallar para una movilización tan ingente? ¿Qué odio los incitó a todos a armarse unos contra otros? Quedó probado que el género humano obedece a sus propias leyes, puesto que la locura de un solo hombre provocó con su ataque la destrucción de tantos pueblos, y el capricho de un rey arrogante destruyó en un instante lo que la Naturaleza había tardado tantos siglos en crear. […] Si la batalla en sí fue memorable, las peripecias de que se vió rodeada fueron también múltiples y sorprendentes. (De origine, 192- 194).

La visión de Jordanes.

Lo que Jordanes transmite es el enfrentamiento de los dos grandes poderes que dominaban el mundo conocido: el choque de dos masas de pueblos que en suma constituyeron la representación de toda la Humanidad, que en el campo de batalla van a decidir, sirviéndose únicamente de su coraje y valor, el rumbo de los tiempos. La historia se detendría, expectante, en ese momento según su visión. Él mismo se pregunta cómo ha podido producirse un acontecimiento semejante. Pero nos presenta un punto que ya ha desaparecido en la visión de Isidoro, medio siglo después. Cuando describe la masa de ambos ejércitos, destaca entre el bando romano a los francos, alanos y visigodos. Mientras, al servicio de Atila sólo cita a los ostrogodos y gépidas, destacándolos por su lealtad, honor, palabra y confianza:

No le debieron faltar razones a Atila para pensar que ambos iban a luchar contra sus parientes los visigodos. La restante muchedumbre de reyes y caudillos de diversos pueblos, si es que se los puede llamar así, estaban atentos a las órdenes de Atila como si fueran su propia escolta, y tan pronto como hacía un gesto con los ojos, sin murmurar siquiera una palabra, acudían todos ante él muertos de miedo y terror, dispuestos a llevar a cabo cualquier cosa que mandara. (De origine 199-200)

Frente al ejército romano, unido por el coraje y el deseo de defender sus tierras en lugar de entregarse al dominio huno, la única cohesión de las tropas de Atila era la dependencia personal al general. Dependencia que Jordanes presenta basada en el terror y el miedo, frente al bando opuesto que mantiene un pacto establecido libremente y en igualdad de condiciones. Presentada la posición inicial de la batalla, seguimos a Jordanes en su relato para ver el desarrollo del combate…

Tan fuerte era el miedo que inspiraba la batalla que fue Teodoredo, el rey visigodo, el que inflamó de coraje el corazón de sus hombres:

Aunque la situación generaba un gran temor, sin embargo la presencia del rey hacía que desapareciera la vacilación de sus hombres. Se entabla combate cuerpo a cuerpo. La batalla es atroz, confusa, cruel y encarnizada, totalmente distinta a cualquier otra de las que se libraron en la Antigüedad. Se cuenta que se vieron allí tales hazañas que el que se privara de contemplar este espectáculo jamás en su vida podría haber visto nada más extraordinario. (De origine 207)

El rey Teodoredo

Tras esta preciosa consideración de Jordanes, vemos cómo las tropas visigodas actuaron en dos áreas: la mayor parte junto a Teodoredo, en el flanco derecho, y una pequeña parte junto a su hijo Turismundo, que apoyaba a los romanos en el flanco izquierdo. Pero Teodoredo morirá prácticamente al inicio del combate:

Entonces el rey Teodoredo, mientras pasaba revista a su ejército para infundirle valor, cayó de su caballo y fue pisoteado por los suyos, muriendo a una edad ya bastante avanzada. Pero hay quien dice que lo mató una flecha lanzada por Andagis, que pertenecía al bando de los ostrogodos que estaban a las órdenes de Atila. […] Entonces los visigodos, separándose de los alanos, se lanzan contra las masas de los hunos y están a punto de matar a Atila, pero éste se percata de ello y con rapidez, logrando escapar con los suyos y ocultarse… (De origine 209- 210)

Teodoredo, muy anciano, tiene una muerte tan deshonrosa que el mismo Jordanes recoge la posibilidad de que fuera al menos una flecha la que tuviera el honor de matar al rey. Y no una flecha cualquiera, sino una lanzada por un ostrogodo, parientes de los visigodos.

Mientras todo esto sucedía en el flanco derecho, una pequeña tropa que seguía al príncipe Turismundo se había distanciado del grueso de tropas y desconocía todo de lo que sucedía en el flanco de Teodoredo:

Por lo que respecta a Turismundo, el hijo del rey Teodoredo, se había adelantado junto con Aecio a ocupar la posición elevada [una pequeña loma que destacaba en el campo de batalla] y había rechazado desde allí a los enemigos. Cuando creía que volvía a sus propias filas en medio de la oscuridad de la noche, llega sin saberlo hasta los carros [campamento] de enemigos. Allí se vio forzado a luchar valientemente, pero alguien lo hirió en la cabeza y lo hizo caer del caballo. Sus hombres lo rescataron con gran previsión y tuvo que abandonar la lucha. (De origine 211)

Ante esta acometida, liderada por un valor de Turismundo matizado por una situación comprometida que no buscaba, los hunos se replegaron a su campamento, protegido por una muralla de carros, y se produjo una pequeña tregua en la lucha.

Es en este impasse cuando Jordanes nos ofrece los funerales de Teodoredo:

Durante esta tregua del asedio los visigodos se dedicaron a buscar a su rey, y los hijos de Teodoredo a su padre, conmocionados por su desaparición en un momento venturoso. Después de buscarlo durante mucho tiempo, como suelen hacerlo los hombres valientes, lo encontraron entre el amasijo de cadáveres y lo honraron con sus cantos antes de llevárselo ante la mirada atenta de los enemigos. Se podían ver grupos de rudos godos con sus voces discordantes que se ocupaban de sus honras fúnebres entre los fragores de una guerra que aún continuaba. Derramaban lágrimas, pero como suelen hacerlo los hombres valientes. Se trataba de una muerte, sí, pero una muerte gloriosa, como podían atestiguar los hunos, y se podía pensar que con ella quedaba aplacada la soberbia de los enemigos, que se limitaban a contemplar cómo se trasladaba el cadáver de un rey tan poderoso con sus propias insignias. (De origine 214)

No olvidemos, para cuando veamos la perspectiva de Tolkien, el detalle de que pese a haber sido pisoteado por sus propias tropas el cuerpo del rey, su muerte seguía siendo gloriosa porque lo fue en primera línea de combate.

El nombramiendo de Turismundo

Seguidamente se produjo la coronación de Turismundo:

Aún estaban los godos celebrando los funerales de Teodoredo, cuando haciendo resonar sus armas, otorgaron la dignidad real al valerosísimo príncipe Turismundo, para que prosiguiera las exequias de los gloriosos manes de su queridísimo padre como correspondía a un hijo. Cuando éstas se dieron por concluidas, movido por el dolor de su orfandad y por el impetuoso valor que lo caracterizaba, decidió vengar la muerte de su padre atacando a los hunos que aún resistían…

Pero Jordanes frena el tono de su narración al recoger la petición de consejo que Turismundo hace a Aecio, el general romano: […] y para ello pidió consejo al patricio Aecio, dada su mayor edad y su experiencia en tales lides, sobre lo que debía hacer en aquellas circunstancias. (De origine, 215). Aecio le aconseja volver a Tolosa para consolidar su posición como rey de los visigodos. Sin entrar en más detalles, Atila huye y continúa devastando Italia, pero sin la fuerza que antes tenía, ya que al poco sería derrotado por los romanos.

La visión de San Isidoro

Medio siglo después de Jordanes Isidoro elaboraba su Historia de los Godos, Vándalos y Suevos, que se ha conservado en su edición breve inicial, y en la edición definitiva que revisó y amplió los contenidos ante la expulsión de los romanos de Cartagena y la destrucción de esta ciudad, c. 625. Dos cuestiones marcan su Historia: La identificación de Hispania con el Reino Visigodo, gracias a la conversión de éstos al credo católico niceno, y con ello un rechazo al Imperio que desde Constantinopla continuaba. Si Jordanes era un godo que estaba convencido de la supremacía de Roma, sin entrar en contradicción con el prestigio de los godos, Isidoro era un hispanorromano que se identifica con la política de la gens gothorum y buscaba el distanciamiento respecto a los romanos de Constantinopla. Por ello estudia en su historia los orígenes de este pueblo, considerándolo como el instrumento divino para castigar y finalmente sustituir a los romanos como pueblo elegido por Dios.

De este modo, su visión sobre los godos es positiva siempre que vaya de la mano de la ortodoxia religiosa. Además, se esfuerza por presentarlos como aliados de Roma en todo momento, pero siempre según su libre elección, al considerarlos un pueblo muy celoso de su libertad (HG 9). En su concepción, los visigodos son la representación de la virtus (el valor guerrero) pero carecen de la pietas o religiosidad, hasta que todo el pueblo se convierte al credo católico niceno siguiendo a Recadero, en el 589.

De esta forma, la narración de la batalla de los Campos Cataláunicos es un punto importante dentro su Historia. Mucho más corta que la versión de Jordanes, ya hemos citado al principio de este trabajo cómo Isidoro también concibe esta batalla como un suceso extraordinario, único en el tiempo y decisivo por su entidad. Pero antes de este fragmento Isidoro relata el desarrollo de la batalla con estas palabras:

Teuderido [Teodoredo], hecha la paz con los romanos, con la ayuda del general romano Aecio entró nuevamente en lucha abierta en los Campos Cataláunicos contra los hunos, que tenían sometidas a una cruel devastación las provincias de la Galia y causaban la destrucción de muchísimas ciudades, y allí sucumbió victorioso en medio del combate. Los godos, entonces, con la intervención en la lucha de Turismundo, hijo del rey Teuderido, se lanzaron a la pelea con tal fuerza que entre el primer combate y el último quedaron tendidos en tierra casi trescientos mil hombres. (HG 26)

Lo que podemos extraer de este fragmento es un importante cambio cualitativo respecto a Jordanes: en primer lugar contemplamos a un Teodoredo que muere victorioso en medio del combate. En medio siglo, y por la intención del narrador, el embarazoso tema de la muerte de Teodoredo queda superado por medio de una muerte gloriosa en la batalla, luchando en primera línea. Pero todavía más interesante nos parece la actuación de Turismundo, en un segundo momento de la contienda, que encabeza y lanza a los godos a la victoria de forma contundente, sin dejar que la muerte del rey frene su ímpetu o valentía guerrera, su virtus. La exageración en el número de muertos no sería sino el resultado de hacer visible y verídica la figura de unos guerreros que, terribles e imparables, chocan contra las fuerzas enemigas, arrasándolas.

Los detalles de Jordanes aquí no tienen cabida: Isidoro muestra cómo el resumen de la batalla no son las dudas, las retiradas o las treguas que antes veíamos, sino la convicción firme e inquebrantable de la esencia guerrera de los visigodos, siguiendo la coherencia de su relato al combinar la virtus goda a la pietas romana. Así, Isidoro termina diciendo cómo los hunos, destrozados casi hasta el exterminio, abandonaron las Galias con su rey Atila, huyendo a Italia (HG 27), donde el emperador derrotó a los restos del ejército. No obstante, Isidoro continúa con una breve descripción de las costumbres del pueblo de los hunos, citándolos como el instrumento de la ira de Dios, que castiga a los romanos por sus vicios e impiedades, pero también presentando a los godos como el instrumento divino, providencial, que los frena, por su virtud y fuerza.

Si nos acordamos, Jordanes no estableció separación entre batalla y coronación de Turismundo. Pero Isidoro ha insertado este paréntesis narrativo para cambiar el tono de su relato, con el fin de decir lo siguiente:

En el año primero del imperio de Marciano, Turismundo, hijo de Teuderido, es promovido al reino durante un año. Éste, como ya desde el comienzo mismo de su reinado, por su carácter salvaje y criminal, inspirase sentimientos hostiles y actuase de modo insolente, fue muerto por sus hermanos Teuderico y Frigdarico. (HG 30)

Frente al Turismundo que en Isidoro unas líneas antes era el guerrero glorioso, que con su arrojo y coraje guió a los godos a la victoria, ahora nuestro autor presenta su faceta impía, por la que en última instancia es rechazado en su relato. Mientras, Jordanes nos dice que Turismundo reinó tres años, y que tras la batalla vivió en paz, querido por su pueblo en Tolosa, pero al tiempo cayó enfermo y fue asesinado por Ascalco, uno de sus clientes. Jordanes finaliza diciendo: Pudo no obstante vengar su propia sangre matando a algunos de los conspiradores con un escabel que cogió con la única mano que tenía libre (De origine 228); es decir, mantiene su fuerza hasta la hora de la muerte.

La visión de Tolkien

Pocas referencias hay para esta batalla después de estos relatos, y ninguna tan larga. Si hubo un poema o cantar, como parece apuntar la altura y consideración de la misma, no se nos han conservado referencias directas o indirectas. Sin embargo, su altura épica y lírica es evidente. Esto debió considerarlo Tolkien tras su lectura, y decidiría convertirla en uno de los puntos de inflexión determinantes en El Señor de los Anillos. Ya en boca de Gandalf realiza una premonición que es la siguiente:

Os diré [a los gondorianos] que habéis tardado mucho en reparar el muro del Pelennor. El coraje será ahora vuestra mejor defensa ante la tempestad que se avecina… el coraje y la esperanza que os traigo. (SA 5 I:24)

Esto recuerda a la visión de Jordanes de que no es momento para tretas, sino la hora de confiar en la virtus, en el espíritu o virtud militar. Pero veamos ya como comienza propiamente su relato, con Théoden:

Ante la oscuridad y ya frente a los campos del Pelennor, la figura encorvada del rey se enderezó súbitamente. Y otra vez se le vió en la montura alto y orgulloso […] nadie era tan rápido como el rey Théoden. Galopaba con un furor demente, como si la fervorosa sangre guerrera de sus antepasados le corriera por las venas en un fuego nuevo; y transportado por Crinblanca parecía un dios de la antigüedad, el propio Oróme el Grande, se hubiera dicho, en la batalla de [los] Valar, cuando el mundo era joven. El escudo de oro resplandecía y centelleaba como una imagen del sol, y la hierba reverdecía alrededor de las patas del caballo. (SA 5 V:64-68)

Théoden es aquí el Teodoredo anciano que veíamos arengar a sus tropas y encabezarlas en la batalla pese a su edad. En plena carga continúa Tolkien, intentando recoger las canciones de los rudos godos de Jordanes en su obra:

Y de pronto los ejércitos de Rohan rompieron a cantar, y cantaban mientras mataban, pues el júbilo de la batalla estaba en todos ellos, y los sonidos de ese canto que era hermoso y terrible llegaron aun a la ciudad. (SA 5 V:68)

Luego Tolkien aborda el capítulo VI del libro 5, dedicado expresamente a La Batalla de los Campos del Pelennor, con una referencia al Capitán Negro de la siguiente manera:

No era un cabecilla orco ni un bandolero el que conducía el asalto de Gondor. Las tinieblas parecían disiparse demasiado pronto, antes de lo previsto por el amo del Capitán Negro… (SA 5 VI:1)

Esto nos recuerda a la imagen de Atila que dibujó Jordanes, sobresaliendo sobre la masa de guerreros que, más allá de los ostrogodos y los gépidas, a sus ojos eran mediocres. No hay que olvidar cómo, por ejemplo, Tolkien recoge en la carta 270 a Christopher Tolkien sus reflexiones sobre Atila, o la conferencia sobre Bárbaros y ciudadanos en el St. Anne’s College que cita Tom Shippey (The road… 17).

El momento de la muerte de Théoden tiene lugar prácticamente al principio de la batalla, al igual que la de Teodoredo, pero Tolkien dará su particular interpretación:

En la plenitud de la gloria del rey, el escudo de oro empezó a oscurecerse. La nueva mañana fue quitada del cielo. Las tinieblas cayeron alrededor. Los caballos gritaban, encabritados. Los jinetes arrojados de las sillas se arrastraban por el suelo. […] Crinblanca, enloquecido de terror, se había levantado sobre las patas, luchaba con el aire, y de pronto, con un grito desgarrador, se desplomó de flanco: un dardo negro lo había traspasado. Y el rey cayó debajo de él. (SA, 5 VI:4-5)

Tolkien no duda de la muerte que narra Jordanes en su obra, pero tampoco de la imagen idealizada que pretende transmitir San Isidoro. Él opta por una vía propia en Théoden, armonizando la presencia de la flecha perdida que comentábamos en su momento, y que cayera de su caballo, siendo pisoteado únicamente por éste, y por accidente. Todo ello añadiendo la imagen de un rey que mantiene su gloria pese a morir de esta forma.

Lo que Tolkien no concibe, como tampoco lo hizo San Isidoro, es la imagen de un rey pisoteado por sus propios soldados. Para ello pone en boca de Éomer las órdenes que evitan esta escena. Al seguir la narración leemos:

En ese momento llegó Éomer al galope, acompañado por los sobrevivientes de la escolta […] quienes lo rodeaban lloraron, clamando:— ¡Théoden Rey! ¡Théoden Rey! Pero Éomer les dijo: ¡No derraméis excesivas lágrimas! Noble fue en vida el caído y tuvo una muerte digna. Cuando el túmulo se levante, llorarán las mujeres. ¡Ahora la guerra nos reclama! Sin embargo, Éomer mismo lloraba al hablar. —Que los caballeros de la escolta monten guardia junto a él, y con honores retiren de aquí el cuerpo, para que no lo pisoteen las tropas en la batalla. Sí, el cuerpo del rey y el de todos los caballeros de su escolta que aquí yacen. (SA 5 VI:31-36)

Lo valorable de este pasaje es, además, la visión de unos rohirrim que en este momento representan a los godos, llorando ante el cuerpo muerto de su rey, como hombres valientes ante una muerte gloriosa.

Finalmente cabe citar los últimos fragmentos de la batalla. Ya aclamado como rey, Éomer,

Sin esperar la llegada de los hombres de la ciudad, montó y volvió al galope hacia la vanguardia del gran ejército, hizo sonar un cuerno y dio con fuertes gritos la orden de iniciar el ataque. Clara resonó la voz de Éomer a través del campo: — ¡Muerte! ¡Galopad, galopad hacia la ruina y el fin del mundo! (SA 5 VI:37-38)

Como Turismundo avanzó fuera de sí para vengar la muerte de su padre, según los relatos vistos, aquí Éomer clama por un contundente ataque. Pero con el revés de las naves del sur aproximándose al campo de batalla, dice Tolkien:

Se proponía levantar al fin un muro de escudos, y resistir, y combatir a pie hasta que cayera el último hombre, y llevar a cabo en los campos de Pelennor hazañas dignas de ser cantadas, aunque nadie quedase con vida en el Oeste para recordar al último Rey de la Marca. Cabalgó entonces hasta una loma verde y allí plantó el estandarte, y el Corcel Blanco flameó al viento. […] el señor de un pueblo indómito. (SA 5 VI:59-61)

A esto último ya hizo referencia San Isidoro expresamente, con el carácter de los godos como pueblo libre en base a su coraje o virtud guerrera. Pero podemos ver dos elementos más: primero, la convicción plena de realizar hazañas que merecerían cantos y el recuerdo de generaciones futuras, tal y como sucedió con los Campos Cataláunicos en vista de Jordanes. Y por otro, el guiño que creemos poder ver con el detalle de la loma verde, que recuerda a la pequeña loma tomada por las tropas de Turismundo y Aecio en plena batalla contra Atila, y cuyo dominio facilitó la victoria.

Los testimonios de la épica goda

Bien es cierto que los rohirrim, en la Batalla de los Campos del Pelennor, tal como reconoce Tolkien en la carta 187, muestran en los cantos realizados en la batalla el esquema aliterado anglosajón. Pero esto no va en detrimento de poder ver en la batalla una visión particular de Tolkien sobre otras historias «reales», como la de los Campos Cataláunicos, que ha remodelado y dinamizado con otros elementos de su propia subcreación, reformulándolos y recogiéndolos de forma armonizada en el relato.

Cuando vemos a Éomer disponiéndose a realizar hazañas dignas de ser cantadas, podemos ver una actitud de gran altura: la misma que tuvieron en su tiempo los godos en la Batalla de los Campos Cataláunicos. El mismo relato de Jordanes sobre los funerales de Teodoredo, en plena contienda, donde se realizaron cantos mientras lloraban la muerte de su rey, son un testimonio directo de la existencia de los mismos. Pero no es el único, como veremos con Hermanarico. Y es que el mismo San Isidoro, para centrarnos en los autores que hemos recogido en este breve ensayo, cita otro suceso con elementos extraordinarios que bien pudieran haber sido dignos de mención en cantos: nos referimos al extraño milagro que sucede en el reinado de Eurico, pocos años después de la muerte de Turismundo:

Eurico, estando cierto día reunidos los godos en asamblea, observó que las lanzas, que todos llevaban en sus manos, cambiaron durante algún tiempo, por la parte metálica, es decir, por la punta, la forma propia del hierro, tomando unas el color verde, otras el rosáceo, unas el azafranado, otras el negro. (HG 35)

Esto se ha interpretado como un presagio de su muerte, pero poco más se ha comentado. Igualmente Atila tuvo presagios de su derrrota antes de la batalla, según fragmentos de Jordanes que no hemos recogido para no hacer más pesada la lectura.

La presencia de una épica en lengua goda, al menos oral, se manifiesta como decíamos en otro fragmento de Jordanes, referente al tan mitificado Hermanarico, al que, según dice nuestro autor, algunos de nuestros antepasados lo comparan con razón con Alejandro Magno (De origine, 116). Hermanarico también conoció la presencia de los hunos, a los que se enfrentó: Aunque había obtenido el triunfo sobre muchos pueblos no dejó de inquietarse ante la llegada de los hunos (De origine, 129), tal era el miedo que parecía preceder siempre a los hunos. Pero existe otro poema que es necesario recoger y comentar.

La Batalla de los Godos y los Hunos

Recientemente Christopher Tolkien ha publicado la traducción inglesa de un poema llamado La saga del rey Heidrek el Sabio, del original Heidreks Saga o Hervarar Saga. Ésta pertenece al grupo de las fornaldarsogur, o Sagas de las Eras Antiguas, que constituyen el grupo de relatos más antiguos que se conservaron en la tradición nórdica. Al final de la misma encontramos los fragmentos del llamado poema de la Batalla de los Godos y los Hunos, objeto de acalorados debates sobre la situación de su escenario geográfico (The saga…, xxi). Nuestro interés reside en las conexiones que puede tener con el momento de los Campos Cataláunicos, pero también, y como está más reconocido, con la época de Hermanarico.

Shippey, en su reseña a la traducción de Christopher Tolkien, nos dice cómo este poema is in one way a mirrorimage of one of the most famous and probably most ancient Old Norse poems, “The Lay of Hamthir,” which is certainly based on a historical event of the late fourth century. (Reseña, 139)

Es decir, tiene paralelos con otro poema, el Cantar de Hamthir, situado a finales del siglo IV. Cualquier intento por identificar nombres de personajes reales con los protagonistas de estos poemas ha sido infructuoso, y la conclusión de Christopher Tolkien, a la que se une Shippey, es que las raíces de este poema no se pueden identificar ni entroncar con ningún suceso histórico que conozcamos; es más: es imposible fijar un momento preciso para la misma. (The saga… xxiiii; Reseña,141)

Lo que nos debe parecer claro es que este poema de la Batalla de los Godos y los Hunos es un elemento superviviente de una tradición de cantares o poesía épica que con certeza existió en época de los godos, pero que no llegó a fijarse por escrito, o si se hizo no se han conservado los manuscritos. No obstante, otros elementos apuntan en las mismas direcciones: es el caso del héroe Walter, en el Waltharius latino o su versión anglosajona Waldere, que se adscribe al héroe (visi)godo que llega a aparecer en el famoso Cantar de los Nibelungos.

Pero hay otros elementos que muestran la presencia de cantares elaborados con una base histórica como raíz. Están las numerosas referencias a Hermanarico en poemas y sagas, mitificado como ya hemos visto con Jordanes, que lo considera el Alejandro Magno de los godos, y también otros dos casos: La Saga de Teodorico de Verona o Thidreks Saga, y el Hildebrandslied o Cantar de Hildebrando. Ambos se encuentran en el contexto del reinado de Odoacro el hérulo, o bien del ostrogodo Teodorico, y sin duda son la permanencia en la memoria de los pueblos de tradición germánica de las hazañas que lograron algunos personajes heroicos, en este caso en el sur. No en vano, el Beowulf es otro poema que deberíamos al menos citar al participar de este proceso, aunque sus hazañas se realicen en el norte.

Hay un elemento más que apunta a la posible existencia de una épica goda todavía a finales del siglo VI o aún más tarde (la batalla de los Campos Cataláunicos es de mediados del V, como decíamos), de manos de los visigodos: nos referimos a la idealización de la figura de Brunequilda, princesa visigoda hija de Atanagildo que se casó con Sigiberto y fue madre de Childeberto II de Austrasia, llegando a tutelar los tres reinos merovingios y a tener una vida digna de un cantar. No en vano, su fuerte personalidad queda recogida en la Historia de los Francos de Gregorio de Tours, pero lo que para nosotros es más importante: también formó parte de la memoria colectiva de la época y los períodos posteriores, ya que fue tal su carácter que marcó a su generación. De este modo se llegó, a través de los años y su recuerdo, a identificarla con la valkiria Brynhildr, presente en las mismas Eddas y que igualmente aparecerá como reina en el Cantar de los Nibelungos, en el personaje de Brunhilda. No obstante, aunque tengamos registrado el proceso de mitificación de la misma a través de los cantares, no sabemos con certeza el momento en que se idealizó su figura. Es probable que ambos procesos, realidad e idealización, fueran de la mano desde el principio.

Conclusión

El mismo proceso podríamos estar contemplando con el relato de la Batalla de los Campos Cataláunicos y las referencias a la Batalla de los Godos y los Hunos. Si ya en su época se mitificó, en el cantar que cierra la Heidreks Saga podemos ver cómo se cita un Myrkvidr o Bosque Negro, situado entre hunos y godos (y que Tolkien recoge para su Mirkwood), donde los hunos estarían al sur y este de la tierra de los godos (The saga… xxvi); o cómo se hace referencia en otro cantar anglosajón, el Widsith, a que hunos y godos se enfrentaron en los bosques del Vístula. (The saga… xxvii)

Después de la lectura que hemos hecho de ambas fuentes, Jordanes e Isidoro, e indirectamente por la visión particular que da Tolkien, creemos en la posibilidad de estar viendo una superposición de dos batallas. Según hemos visto y está reconocido, lo que prima en estos relatos no es la precisión estricta de sus elementos, sino la forma en que se transmite su significación. De ahí que una primitiva batalla original, identificada con algún acontecimiento sucedido entre Hermanarico y los hunos, haya podido unirse en el relato de la Batalla de los Campos Cataláunicos, tan elevada por Jordanes, recordada por Isidoro, y con una actuación de Teodoredo y Turismundo cargada de elementos susceptibles de ser aprovechados por la épica. Ambas llegarían a identificarse por sus características, armonizando sus elementos particulares en un relato coherente.

Quizá de ahí la imprecisión e incapacidad de establecer respuestas definitivas: es la misma imprecisión que cuando vemos a un Atila aparecer en el Cantar de los Nibelungos junto con personajes posteriores, como Brunhilda, Walter o Gontrán. Simplemente porque no importa la exactitud rigurosa del relato, sino la transcendencia verdadera de su mensaje para elaborar un modelo de actuación y referencia que sea recordado e imitado por las generaciones presentes y futuras. Es aquí donde creemos que triunfa el intento de Tolkien por adecuar, en base al modelo de la batalla de los Campos del Pelennor, la memoria de la batalla de los Campos Cataláunicos, imprecisa en detalles pero tremendamente viva y dinámica. Y es que creemos que él realizó, a la manera de otros autores de la Antigüedad o del Medievo, una actualización propia y original de los acontecimientos pasados, transmitidos a través de cantos, para ser contemplados en los nuevos tiempos. Todo ello desde una visión en la que se busca articular diferentes tradiciones antiguas, llenas de vitalidad, que trascienden, inmutables en su esencia, al paso del tiempo.

Daniel Hernández San José

 

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El cerco sagrado germánico

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Si nos referimos a la mitología de los antiguos escandinavos -o más específicamente, a su cosmogonía-vemos que la tierra consta de tres áreas independientes: Asgard, hogar de los dioses; Midgard, el mundo de los hombres; y Utgard, el lugar donde viven los gigantes, es decir, la de las fuerzas hostiles del caos. Extendiéndose por todo el mundo está el océano en el que vive la serpiente de Midgard (Midgardsormr). La coherencia de todo el edificio está asegurada verticalmente, por Yggdrasil, el árbol cósmico, y horizontalmente por la serpiente de Midgard, a veces llamado el “vínculo de la tierra.” El apocalipsis (Ragnarök) ocurre cuando todos los vínculos de unión se desvanecen y las fuerzas del caos, al no ser controladas por ninguna barrera, se lanzan a atacar al mundo de los dioses.
Debe notarse, de paso, que los tres recintos del mundo son palabras compuestas que incluyen sistemáticamente gardr, una palabra que significa valla y es indicativa de lo sagrado. Es así que gardr (gart en alemán) se remonta a la raíz indoeuropea gherdh que significa “tejer, atar”. El gardr es, por tanto, el vínculo concreto y a la vez religioso que mantiene la cohesión del dominio y el asiento familiar, El centro de las actividades judiciales y de culto. El sacrificio del Disablot a los espíritus femeninos (disir) se realizó en el hogar, al igual que el Álfablot, el sacrificio dirigido a los elfos. Fue un acto de sacrilegio atacar al gardr, capaz de provocar un acto de venganza en respuesta, como ocurre en la Saga de Viga Glum (capítulo 7). Por lo tanto, el universo estaba organizado en torno a una serie de círculos concéntricos -los recintos- cuyo centro es el hogar de la familia.
Es especialmente importante evitar caer en la creencia de que esta visión del mundo estaba restringida a los antigua germanos Se ha demostrado que el espacio en la Austrasia carolingia a veces se percibía como una serie de esferas concéntricas, la más pequeña consistente en la villa, el pagus y la civitas. Que con el vicus y el castrum eran los marcos fundamentales del espacio cotidiano. La loca pagana se encontró en los márgenes de este espacio.
Las antiguas leyes anglosajonas dicen que cada santuario estaba rodeado por un fripgeard. Un gardr fue construido alrededor de todos los lugares germánicos antiguos que se consideraron sagrados, tales como una fuente, un árbol, o campos. Estos lugares fueron designados hörgr en nórdico y harug en antiguo alemán, significando “santuario, lugar de culto.” Los lombardos tenían un templo de madera (fanum) cerca de Tortona rodeado de árboles (Vita Columbani, bk. 2, capítulo 25).
¿Qué fue lo primero que ocurría una vez que se había establecido un espacio sagrado? Se construiría una cerca llamada skidgardr o stafgardr, que por su propia naturaleza indicaba la naturaleza sagrada del espacio cerrado, una santidad que probablemente se extendería a los ocupantes del espacio. De hecho, la proscripción de un hombre trataba de expulsarlo de su dominio, despojándolo así de su naturaleza sagrada (mannhelgi), que significa hacerle heilagr, “desprovisto de naturaleza sagrada”.
El hecho de que esta naturaleza sagrada derive de sus vínculos con la tierra y con su hogar emerge claramente de la historia de Örn. Según el Libro de los Asentamientos, “fue condenado de tal manera que perdió toda inviolabilidad a manos de los hijos de Örnund si lo encontraban fuera de Vaelugerdi o dentro de un tiro de arco de su propiedad” (S 348). Por lo tanto, se puede ver que la naturaleza sagrada de la propiedad marcada por un gardr se extiende dentro de un tiro de arco de esa frontera, algo que el nórdico designó por el término örskotshelgi, un compuesto de örskot, “tiro de flecha”, y helgi, sagrado.”
La arqueología ha revelado que los sitios de culto en el oeste medieval —antiguo inglés ealh / alh, baro, hearg; Nórdico; lundr, vé; Y el antiguo alto alemán, baro, harug, loh—son espacios cerrados, y cuando se trata de un bosque, también es un espacio cerrado o claro que sólo se entra en ciertas ocasiones. Recordemos lo que Tácito dijo en su Germania acerca de la adoración de Nerthus en una arboleda sagrada situada en una isla (capítulo 40, 3) y el bosque sagrado de los Semnones, que “nadie entra a menos que esté atado por un grillete, Inferior que manifiesta el poder de lo divino “(cap.39, 2). – La isla en el río o el mar es un gemelo idéntico del claro del bosque. El Lex Ripuaria (Código Legal de los Francos Ripuarios) estipula que los juramentos deben ser juramentados “en el bosque de avellanos” (in araho jurare), y en alemán antiguo la palabra forst (bosque, madera) designa el lugar donde el tribunal se reúne. Hincmar de Reims menciona los robles en 877; Los textos legales dicen “debajo del tilo o junto a él” (en 1258 y 1261), y no debe olvidarse que los dioses del panteón escandinavo se reunieron bajo el fresno, Yggdrasil-el árbol cósmico.
De acuerdo con el poema alemán Muspilli del siglo IX, la colocación del tribunal (mahalstat) tenía que ser marcada (kimarchot), y lo mismo era cierto para los antiguos escandinavos que llamaban a este lugar domhringr, el “círculo de juicio”. Fue descrito como un “lugar más sagrado” (helgistadr mikilf), porque está demarcado por “vínculos sagrados” (vebond, singular veband). El Thing, la asamblea de hombres libres donde se juzgan los juicios, está rodeada de estacas de avellana, entre las que se enlaza una cuerda (Saga de Egil, cap. 56). Ocurre que vé significa “santuario” -esto se relaciona con la antigua palabra sajona wîh, “templo” -y bönd significa tanto “lazos” como “deidades” (porque los dioses son vistos como “vinculantes”) Las estacas, conectadas por una cuerda para formar un área cerrada, se llamaron septa judicalia en 1283 y rihtepale en alemán alto medio, que significa “estacas legales”.
Para los duelos (holmgangr), que originalmente tenían lugar en una pequeña isla (holmi o holmr) -y también son un elemento frecuente en los romances medievales- un espacio sería marcado con personal de avellano y un sacrificio de animales a los dioses se haría antes del combate (saga de Gisla, capítulo 2). A veces el sacrificio (blôtnaut) tenía lugar después del combate (saga de Heidarviga, capítulo 4). Las estacas que marcan el espacio se llaman tjosnur, singular tjasna (saga de Kormàks, capítulos 10 y 23), y el sacrificio a veces se hizo como se indica por la palabra tjôsnublôt, “sacrificar a las estacas, a los marcadores de frontera”. En el poema medio alto alemán el Nibelungenlied, los juramentos son todavía jurados dentro de un círculo.

Lo anterior no debe dejar ninguna duda sobre la naturaleza sagrada de todos los espacios que han sido cerrados o dado algún tipo de límite. Podríamos añadir a estos ejemplos los de los castillos del otro mundo rodeados por una barrera mágica.

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¡Lógica Odinista!

12523938_215597072131924_4755016448068204009_nMe gustaría confesar que antes de iniciar este comunicado me he planteado muchas veces realizarle o exponerle públicamente, debido, a que un texto puede dar a mal interpretaciones si no se escucha con el tono que se exponen las palabras, pero voy a intentar explicarlo de una forma que cualquier persona pueda entenderlo.
Antes de nada, os pido disculpas si os tomáis mis palabras en mal sentido, pero creerme si os digo que es todo lo contrario y lo expongo lo más afable que puedo.
Empezando con mi exposición en un tono bastante “campechano”, os comentare que llevo observando desde hace un tiempo, a un conjunto de personas que vienen a preguntar a C.O.E Cantabria sobre actividades que realizamos y sus respuestas son “curiosas” (por llamarlas de una manera).
Me gustaría aclarar, que nosotros somos una confesión legalmente establecida en España y registrada en el Ministerio del Interior, es decir, que no somos un grupo de amigos que nos reunimos para simular nada o crear “talleres”, somos personas normales que tienen unas creencias y las llevamos a la práctica como muchas otras religiones que se encuentran actualmente por toda España y el mundo.
De las actividades que hemos realizado, nos hemos encontrado con personas que alegaban que querían acudir a nuestros actos pero… que no realizaríamos ningún acto religioso porque eran ateas… ahora pregunto yo ¿no creen que es un sin sentido acudir a una actividad religiosa, la cual, la realiza un culto religioso para sus propios feligreses, y que nos digan, que no quieren que esta no realice acto alguno de culto porque el que acude es ateo?, LÓGICA señores, LÓGICA!!
De otras actividades que en el propio cartel que realizamos expone que solo son para miembros de la Comunidad Odinista de España(que lo expone literalmente), y que acudan personas a preguntar que NO SON DE ODINISTAS, reitero, QUE NO SON ODINISTAS y quieren entrar en nuestro local privado para ver como esta puesto todo (esto último literal) y cuando amablemente le exponemos que es un acto privado… automáticamente nos han llamado “fascistas”, ahora pregunto yo ¿Qué tiene que ver la política, con que no se le permite entrar a una propiedad privada porque es un acto privado?, por si alguien no lo entiende correctamente, es como si alguno de ustedes realiza una reunión en su casa con amigos y llega un tercero que nadie le conoce de nada solicitando entrar… como no le dan entrada les insulta… LÓGICA señores, LÓGICA!!
Todavía la cosa se pone más graciosa, cuando te envían mensajes en privado para hacerte el favor de enseñarte “rezos al niño Jesús” o el “credo cristiano”, en primer lugar, muchas gracias por ese tiempo dedicado a nosotros, pero, nosotros no acudimos a otras religiones imponiendo nuestra doctrina, directamente, por que respetamos!!, pero que ya nos pongamos en pleno siglo XXI a “cristianizar” páginas web es dantesto!!, por favor, preocúpense de sus feligreses y busquen la manera que no se les vallan marchando a causa de “mi culpa, mi culpa, mi gran culpa”, ya que desde que nacen, les convierten en pecadores si o si, nunca he visto una religión que abrace la idea de no sentirse vivos ya que todo el día es una penitencia. Pero ante todo, respeten!!, por lo tanto LÓGICA señores, LÓGICA!!
Es importante citar a los perfiles falsos que mezclan política con religión o tocino con velocidad, son usuarios de las redes sociales con carencia de vida pública y que van de auténticos “malotes” de la vida, son muuu peligrosos porque juegan a videojuegos de la Play o Xbox o incluso de ordenador!!, y su peculiar visión de nuestra religión se basa en unas pinceladas en videojuegos, serie de tv, películas o cualquier circunstancia. Con todo el respeto, sus conversaciones suena a algo así: “¿Cómo te llamas? Respuesta: patatas traigo”. Les invitamos que antes de plantear cosas o mezclar cosas, les insistimos que lean libros o que entren en la web www.asatru.es , en los cuales les ayudara a comprender nuestra forma de pensar.
Por último y no menos importante, no nos dedicamos a la magia, no somos un taller solo para runas, no queremos otros “panteones de dioses”, somos simplemente una religión odinista, para aquellos que no lo entiendan pondremos un ejemplo muy explicito, en el cual, no pretendemos insultar a ninguna otra religión, ejemplo:
“Es como si ustedes acuden a la religión cristiana alegando que son musulmanes para sugerirles a estos que adoren a los dioses romanos para realizar actos a favor de la entidad de la Santa Muerte…. “
¿Ven la ilógica? Pues bien, si nosotros creemos en la confesión odinista, que solo tenemos nuestros dioses, rituales para los mismos etc… ¿Por qué quieren que nos dediquemos a otros “panteones”?, por favor!!! LÓGICA señores, LÓGICA!!
Y también decir que no somos un taller o cualquier otra índole, somos una religión!!! O acaso ustedes van a otras religiones para pedirles talleres y encima rematando la actuación alegando que “son muy retrógrados” porque no se abren a otros panteones… ¿en serio?, ¿de verdad que van a otras religiones y les sugieren otras creencias?, por favor!!! LÓGICA señores, LÓGICA!!
Podría dar un último ejemplo pero prefiero no seguir con este texto que ya se ha convertido en bastante extenso. Invitarles a que si se sienten odinistas o quieren hacer una pregunta sobre nuestra religión, aquí nos pueden encontrar para lo que necesiten, pero les pedimos por favor que antes de soltar la primera palabra, reflexionen lo que van a decir, gracias, y que los dioses estén con ustedes!!

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Beowulf, el Godo.

El poema de Beowulf es el máximo exponente de poesía primitiva inglesa. Fue escrito de forma anónima en anglosajón o inglés antiguo y ha sido objeto de estudio por ser una de las joyas más preciada de la literatura inglesa. Es el poema por excelencia de los pueblos germanos, conquistadores de los antiguos britanos.

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La leyenda fue transmitida oralmente durante siglos hasta que, gracias a los signos latinos, pudo ser escrita. Se calcula que el primer manuscrito de esta epopeya estaría entorno al siglo VII. Sin embargo, el texto más antiguo que se conserva en el museo británico es del año 1000.

La gesta se centra en dos fases de la vida de Beowulf, héroe de los gautas. La primera narra la juventud del guerrero y la segunda su muerte, siendo ya un rey anciano. Se marca con ello los momentos cruciales de la vida de Beowulf, su iniciación como héroe y su declive, su muerte.

A pesar de las referencias cristianas la obra tiene un marcado sentido pagano, buscado por el propio autor. Beowulf es un héroe pagano. Su muerte y sus gestas no están orientadas a la búsqueda de la santidad o a la espera de otra vida, como ocurre con otros personajes medievales como el rey Arturo o el propio Cid Campeador. Tolkien opina que el autor del poema quería mostrar el ideal de heroísmo de los pueblos germanos y vikingos, anteriores al cristianismo. Sin embargo, no obvia la influencia de esta fe en la obra, su representante será Hrothgar, rey de los daneses.

  1. Beowulf y Grendel.

Hrothgar simboliza al rey anciano y sabio creyente, es decir, cristiano. Mientras que Beowulf es el guerrero ético, pero pagano. Por ello su destino, vaticinado por Hrothgar no es la vida eterna, sino el honor (dom) que le dispensara su pueblo.

La acción comienza en el reino danés de Hrothgar, que es asolado por Grendel, un ogro que odia a la humanidad. Es la música y la felicidad de los hombres de Hrothgar lo que despierta la ira de este asesino. Grendel es descrito como hijo de Caín, lo que vincula al cristianismo. Sin embrago, a pesar de ello, su figura está más cerca de la mitología germánica, en la que los monstruos eran concebidos como productos de la tierra y de la roca. Estos personajes se diferencian claramente de los elfos, espíritus y duendes, que tenían una relación más espiritual.

Grendel ataca todas las noches el castillo de Hereot, construido por el monarca danés, y devora a sus súbditos. Todas las noches se produce la matanza de los hombres, que ya no saben qué hacer contra el ogro. Por fin, llega a oídos de los gautas los asesinatos de Grendel y el más valiente de entre ellos se encamina a socorrer a sus aliados. Beowulf es descrito como “el indomable de los gautas, valeroso guerrero que en fortaleza superaba a cualquiera.”

Hereot

Para mostrar su valía Beowulf decide enfrentarse contra Grendel con las manos desnudas, tal y como pelea el monstruo. De esta forma la batalla será igualitaria. Ello juega también un rol significativo en el desenlace final, ya que una magia protegía al ogro de cualquier herida por armas. Cuando cae la noche en Hereot el asesino se desliza ansioso de sangre y da muerte a uno de los hombres de Beowulf. Pero este ataque da la alarma al resto que se abalanzan sobre él. Nadie consigue dañarle, salvo Beowulf que se arroja a la batalla.

Grendel conoce entonces el miedo cuando no logra librarse de tan temible adversario. Busca el monstruo huir a la ciénaga, pero es inútil. El gigante no consigue escapar antes de que el héroe le hiera de muerte y le arranque un brazo. Éste es puesto como señal de triunfo en el palacio. Todos celebran la derrota del ogro y se consideran libres de sus crímenes.

Sin embargo, la noche siguiente una nueva muerte entristece a Hrothgar y a sus hombres. La madre de Grendel aprovechando la oscuridad ha saciado su venganza en quienes habían dañado a su hijo. Fue descubierta la bruja y tuvo que huir a la ciénaga. Tras ella fueron los gautas y los daneses para darle muerte.

Llegan los guerreros a las aguas que son su guarida, pero ninguno de ellos se atreve a atravesarlas. Beowulf se sumerge solo en ese lago de muerte. Esto se ha comparado en algunas ocasiones con la pasión, muerte y resurrección de Cristo. Lo que sí parece claro es que hay un descenso a los infiernos, elemento común en muchos mitos como el de Ulises o Don Quijote. Las aguas como símbolo de la muerte es también un lugar común en la mitología.

El héroe es atacado por serpientes y bestias hasta que llega a la madriguera de la loba. La bruja nota la presencia del héroe y se lanza contra él. Beowulf responde a este ataque. Sin embargo, por vez primera su espada hierra el golpe. El guerrero no pierde el tiempo y se arroja a la batalla con sus propias manos. La madre del ogro contratacó con fuerza y el héroe cae de espaldas. Por suerte es ahora el filo de la ogresa el que falla el golpe al chocar contra su armadura. En ese momento de apuro Beowulf ve una hoja cincelada por gigantes. La toma del suelo y la calva en el cuello de la arpía, que cae muerta.

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El guerrero examina el lugar buscando a Grendel y acabar así con los años de pesar que la bestia había causado. Pero es tarde el cuerpo del ogro yace sin vida en la cueva. Beowulf le corta la cabeza para llevársela a Hrothgar. La sangre del gigante hace que la espada mágica se derrita. Esta misma sangre hace hervir las aguas del lago. Los hombres que esperaban el regreso de Beowulf piensan al verlo que éste ha caído y se marchan a dar la noticia al rey. Sólo los gautas confían en su héroe y esperan su regreso.

Beowulf cruza de nuevo el lago y reaparece purificando esas ponzoñosas aguas. El héroe se dirige al palacio acompañado de sus guerreros y allí es cubierto de gloria. Lleva consigo la cabeza del monstruo y la empuñadura de la espada que cercenó su cabeza y mató a la bruja.

  1. Beowulf y el Dragón.

Estas dos gestas convierten al guerreros gauta en un héroe y así regresa a su tierra. Beowulf se ha alzado con la victoria no frente a un ejército o a otro hombre, sino que su lucha ha sido contra un ogro. El final de un guerrero tal tiene que estar en consonancia con su principio. De ahí que Tolkien vea en el Dragón un digno adversario, el único digno para semejante héroe.

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Pero si a Grendel y a su madre se enfrenta al comienzo de su vida como guerrero, el Dragón es la última de sus pruebas. Le llega cuando se ha convertido en un monarca justo, que protege a su pueblo. Para un héroe pagano la valentía y el honor eran elementos cruciales. No se busca la bienaventuranza de la otra vida, sino la fama en el combate. Esta importancia del coraje en todo el poema marca su tinte precristiano. Las referencias cristianas quedan en segundo plano. El fin de Beowulf es sucumbir frente al Dragón, de la misma manera que en la mitología nórdica el fin de todos los dioses y héroes era morir en el Ragnarok.

Beowulf se enfrenta al Dragón sabiendo esto. Su responsabilidad como monarca le lleva a proteger a su pueblo de esta bestia, que ha despertado de su letargo. La causa de los ataques de la sierpe es el robo de parte de su tesoro por un hombre. El Dragón simboliza la avaricia y la codicia.

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El héroe ya mayor se vuelve a enfrentarse a su destino solo. Todos sus hombres huyen al ver al gigantesco animal y el fuego que este despide, salvo Wiglaf. Este guerrero, recordando a su valeroso y bueno señor, va en su ayuda cuando el combate parecía ya decidido en su contra. Un temible golpe asienta contra el dragón haciendo que el fuego que amenazaba a Beowulf amainara. Así el rey pudo rematar a la sierpe clavándole en el vientre su puñal.

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Los guerreros salen victoriosos, pero Beowulf está herido de muerte. Wiglaf echa en cara los demás hombres su cobardía y manda emisarios a la corte para anunciar la muerte del rey. Beowulf pide ver el tesoro del Dragón antes de morir y ordena que le construyan un túmulo en la costa. Wiglaf, representación de la lealtad, obedece las últimas órdenes de su rey.

Beowulf recibe un funeral pagano. Es incinerado al lado del mar y llorado por su pueblo, al que espera, tras la muerte de su protector, un futuro desesperanzador. La muerte y la desesperanza parece el resultado final del poema, lo que marca su carácter pagano. Sólo la memoria del coraje de Beowulf queda como señal de sus gestas.

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