EL DEPORTE COMO INSTINTO VITAL ODINISTA

El patriarca Kiril, líder ortodoxo de Rusia, cree que los atletas se están deslizando hacia el paganismo, un conjunto de creencias que existió en Rusia antes de que fuese cristianizada.

En el país existen todavía comunidades que siguen profesando el paganismo, que sobrevivió a las rigideces soviéticas: espíritus del fuego, dioses del agua y otras peculiaridades que nunca han molestado demasiado por estar arraigadas en lugares recónditos.

“La promoción del estilo de vida sano revive estos cultos paganos, incluyendo una actitud pagana hacia el cuerpo”, ha dicho Kiril aprovechando la reunión de una comisión religiosa sobre deporte. Los atletas y quienes los emulan no son los únicos expuestos. También en el ejército hay una devoción muscular que los guardianes de la fe observan con recelo. El líder religioso dice que su preocupación proviene de una extensa investigación: el paganismo, con sus deidades salvajes, está de vuelta en Eurasia.

El deporte se caracteriza por ser libre y exterior: Con esto se quiere resaltar que la libertad de que goza el deportista no es sólo interior, sino también, señaladamente, exterior. Para algunos autores, la palabra deporte proviene etimológicamente de estar ad portas, fuera de las puertas, al aire libre. El deporte es originariamente paralelo, en esto, al teatro. Durante muchos siglos los actores de teatro formaban compañías que se instalaban fuera de la ciudad. Justo porque estaban fuera podían tomar la distancia precisa para objetivarla y, así, comprenderla. Un cómico busca simbolizar lo que es la ciudad. Le dice a las personas que en ella viven lo que son, y les ayuda de esa manera, con el teatro.

El deporte también exterioriza en el espacio abierto aspectos básicos del ser humano —pasión, capacidad de lucha, capacidad de autodominio— y, de esa forma nos objetiviza, y nos ayuda a comprender quienes somos. La diferencia entre teatro y deporte radica en que el primero representa y es más exterior, mientras que el segundo ejercita y es más interior.

Por eso en el mundo germánico el deporte siempre ha estado ligado a la religión, ya que ellos se dieron cuenta de que cumplía la función religiosa de ayudar al autoconocimiento. “El que conoce su verdadera identidad es un ser divino”. Y lo divino es también lo perfecto.  Así pues, el deporte nos da perfección. El buen deportista es el que está en forma, expresión profundamente filosófica: desde hace 2.300 años, forma en filosofía significa perfección. Perfecto significa lo mejor y más completo, aquello a lo que no le falta nada.

Como ahora es ya bien sabido, el mejor deportista no el que tiene sólo la forma física, sino el que psicológica y anímicamente la posee también. Si falla esto, de poco vale lo otro. Y, viceversa, el que está bien anímicamente pero mal físicamente, acaba con muchas dificultades o incluso viniéndose abajo. Dicho en otros términos: la perfección corporal se requiere para la perfección total del hombre. En la riqueza de la unidad humana, las virtudes necesitan y piden la colaboración del cuerpo y, por eso también, hay que entrenar al cuerpo por y para la virtud, del mismo modo que hay que usar la virtud también para  mejorar el cuerpo.

Sólo excepcionalmente se puede renunciar a la colaboración virtud-deporte. Forzar el cuerpo contra la salud o no tenerlo en forma, no es lo común ni lo mejor, como tampoco es bueno forzar la virtud en favor del cuerpo. Y menospreciar el deporte en nombre de la virtud, es pereza o cortedad.

En el mundo antiguo, los griegos tenían un profundo sentido del deporte; los romanos menos, porque eran más utilitaristas, y el sentido del deporte se estropea con el utilitarismo. El deporte es un juego y, por tanto, una actividad desinteresada. El profesionalismo en el deporte es perfectamente posible si el dinero no es el fin principal. Cuando el deportista sólo busca puros intereses económicos, el profesionalismo rompe el deporte.

De otra parte, el deporte se realiza en un espacio y un tiempo fijados, lo cual significa una primera determinación reglamentaria. Además, con un orden y unas normas particulares de cada deporte. Todo lo cual demuestra, una vez más, que es cultura, pues la regla es un producto de la inteligencia y la voluntad humanas, y en el deporte es menester interiorizar la regla y convertirla en propia disciplina de conducta.

El deporte, además, supone un aprendizaje, que se da en el entrenamiento, lo cual indica, una vez más, que es cultura. El deportista tiene que aprender primero las reglas, pero luego tiene que aprender también la práctica, lo cual sólo es posible mediante la repetición inteligente.

Quien golpea mal con la raqueta muchas veces, al final adquiere unas manías que no solamente le hacen perder el campeonato de tenis, sino que le estropean el brazo. Y lo mismo vale para todos los demás deportes. Otro elemento esencial es la tensión física y psíquica. En ella se expresa la lucha por la mejora, por la superación hacia lo más perfecto, característica del equilibrio deportivo, pues la tensión física debe ser tal que fuerce sin romper, la psíquica, tal que agudice la atención sin llevar al nerviosismo.

Táctica y estrategia son necesarias y muy importantes, sobre todo en los deportes de campeonato, pero también para todo deporte, pues cada acción, cada ejercicio momentáneo es un paso en el camino general hacia la meta propuesta de mejorar. La inteligencia ordenadora es fundamental también en todo deporte: sin plan no se logra nada, aunque éste haya de ser sólo básico, y no deba ser rígido.

La diferencia entre la táctica y la estrategia está en que la táctica se aplica a cada partido, o a cada actuación, y la estrategia está para ganar el campeonato o para conseguir el objetivo final. Se puede perder un partido para ganar un campeonato.

En cualquier caso, es particularmente importante subrayar que sin tensión para superar y superarse, no hay deporte. Siempre hay que intentarlo, aunque la competición sea contra uno mismo: superar la marca anterior o superar las dificultades o la desgana de un día determinado. Superar cada vez la tendencia hacia abajo, negarse al pacto de comodidad total firmado con uno mismo.

De hecho, la clave está en la propia mejora y en el ejercicio de la ayuda, al servir de estímulo al contrincante para que él también mejore. Todo buen deportista quiere ganar, pero sabe que se enfrenta a otro para ayudarse mutuamente. El contrincante no es un enemigo. Si no es así, se trata de guerra, pero ahí ya medio un espíritu completamente diferente. La guerra no es deporte verdadero.

Por último, hay que hacer mención de los conceptos que constituyen y dibujan lo que es el deporte desde el punto de vista de la virtud. ¿Qué es la deportividad? Se trata de comprender cómo realizar y con qué estilo esa actividad que llamamos deporte. La respuesta es: con autodominio hacia dentro y con magnanimidad hacia fuera. Es decir, en conjunto con lo que Séneca consideraba la virtud por excelencia, la más hermosa de las virtudes: la grandeza de ánimo. Ella está profundamente unida a la deportividad.

No se puede encontrar lesionado al portero contrario y meterle un gol. Es evidente que un deportista no ha de actuar así.

Los tratados de ética no han tomado suficientemente en cuenta la relevancia de esta virtud ética fundamental que es la deportividad. Ella nos enseña en general a tomar el esfuerzo de superación y mejora como un juego, y a dominar nuestra vida en orden a nosotros mismos y a los demás. El deportista sabe luchar, sabe ganar y sabe perder. Es fácil aprender de la derrota; pero son muy pocos los que aprenden de la victoria. La deportividad es también la virtud del que sabe usar el cuerpo al servicio del alma, y percibe la importancia básica del cuerpo humano.

La deportividad nos enseña a convertir en un reto gozoso y felicitario al esfuerzo, el cual en la moral antigua era concebido como dificultad que debía soportarse con espíritu ascético.

El deporte tiene, por tanto, valor trascendente y trascendental. Nos ayuda a conocernos mejor, pues nadie se conoce a sí mismo si no es tentado, si no es invitado a ello, y aquí lo somos, pues hemos de poner en ejercicio nuestra capacidad de esfuerzo, de mejora, de dominio de la pasión. Nos sorprendernos al observar nuestras reacciones inesperadas y al descubrir en nosotros posibilidades ignotas. Nos abre a los demás, al comprenderlos mejor, al dialogar con ellos en la competición, y al ayudarles con nuestro estímulo. Nos muestra la unidad del ser humano, al experimentar cada uno cómo mejora el cuerpo con la virtud y cómo mejora la virtud con la perfección corporal.

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El Dualismo y los Ciclos de Tiempo

El dogma moral que ha infectado la civilización europea desde sus inicios es un dualismo judaico heredado del Zoroastrismo y traído por el cristianismo. El dualismo establece que hay una batalla que está librando en los reinos espiritual y terrenal (e incluso dentro de cada individuo) entre dos opuestos, “el bien y el mal”. Este dualismo no sólo ha subvertido nuestra cultura, sino que ha convertido al individuo en una personalidad dividida: este es el resultado de reprimir lo que se considera “malo” en la naturaleza de uno mediante dogmas morales y religiosos.

Ciclos de Tiempo

Antes de que este dualismo fuera implantado, las sociedades paganas no etiquetaban a las fuerzas naturales con tales atributos morales absolutos. Eran fuerzas creativas y destructivas de la Naturaleza, a menudo simbolizadas como dioses. Pero incluso los aspectos destructivos tienen propósitos creativos y eran parte de una unidad cósmica trascendente.

Por ejemplo, ¿en qué contexto moral podemos poner a deidades indo-arias como Shiva y Kali? Para la mente europea dualizada, estarían considerados como “malignos” debido a su destructividad primordial. Pero para los hindúes, conservando la antigua sabiduría aria, están “más allá del bien y del mal”. Comprenden los aspectos creativos y destructivos de la naturaleza en sus diversas formas y funciones. Incluso sus funciones destructivas son una parte vital de un proceso cósmico cíclico de creación-destrucción-renovación: Shiva en su Danza Cósmica de Destrucción limpia el camino para otra ronda de ciclos históricos interminables.

Ragnarök

Los germanos y nórdicos, como sus parientes indoeuropeos, también tenían esta cosmología cíclica. La destrucción traída por el Ragnarök es el preludio a una nueva tierra, a una nueva humanidad, a un nuevo cielo e incluso a un nuevo panteón de dioses. Los mismos dioses no pueden evitar su Destino, pues sin la destrucción mediante el Ragnarök habría estancamiento y decaimiento.

Las fuerzas oscuras de Loki, Fenrir, Surt, Garm e Iormungandr son catalizadoras del Cambio; así continúa el ciclo: creación-destrucción-renovación. Este es el proceso inexorable que puede observarse la Historia y la Naturaleza.

Los persas antes del Zoroastrismo tenían una concepción de esta interacción entre las fuerzas de la Luz y la Oscuridad en la cual eran vistas como dos aspectos de Zervan, Señor del Tiempo. La Luz de Ahura Mazda y la Oscuridad de Ahrimán eran ambas emanaciones de Zervan. El Zoroastrismo dividió estas dos en opuestos morales separados del Señor del Tiempo. Es desde aquí que el Judaísmo y luego el Cristianismo obtuvieron su dualismo, el que ha afectado a Europa.

Algunas de las sectas gnósticas rechazaron el dualismo y restauraron la antigua sabiduría de la deidad Abraxas, que unía a todas las polaridades dentro de sí. El psicólogo Carl Jung se volvió a Abraxas al considerar la interrelación que existe entre las polaridades en la Naturaleza.

Individuación

Jung revivió la antigua sabiduría con métodos y términos científicos modernos, pero trazándola a partir de culturas pre-cristianas y no cristianas y de la alquimia medieval. Intentó unificar las polaridades en el individuo para crear la persona total (llamada “Individuación”), ya no desprendida de su reprimida –y tan llamada “maligna” – Sombra. Esta “individuación” de la psicología jungiana es también similar a la búsqueda del ocultista del Adeptado.

Jung estaba preocupado en cómo una civilización cristiana neurótica podría ser devuelta a la plenitud de los tiempos paganos. Vio la necesidad de permitir, al bárbaro reprimido en el hombre moderno, resurgir y encontrar una expresión moderna. Por eso su apoyo a la Alemania nacionalsocialista como expresión de la Sombra reprimida de los alemanes, simbolizada como Wotan.

Neo-Paganos Cristianizados

El dualismo moral judeo-cristiano está ahora tan profundamente enraizado en la psique europea que incluso los paganos que piensan que están fuera del contexto cristiano están tan dualizados como cualquier cristiano.

Estos “neo-paganos” (sic) han hecho internacionalistas y pacifistas a los dioses tribales de la guerra. Donde los atributos guerreros no pueden ser ignorados, han sido transformados en “el camino del guerrero pacífico” ¿…?. Tyr, Thor y Odín han sido castrados. Algunos neo-paganos simplemente han hecho de los Antiguos Dioses, reflejos de sus propias mitades dualizadas. Han reprimido como “malignos” los aspectos oscuros. Estos neo-paganos son peores que inútiles; son otro aspecto de la dualidad que está impulsando al Pueblo europeo a la autodestrucción.

Incluso muchos (¿la mayoría?) de los odinistas de la línea más dura, tienen una cosmología que es esencialmente cristiana. Han dualizado a los Aesir y a los Jotuns en fuerzas morales contendientes de “el bien contra el mal” – ODÍN (O BALDER) ES SU JESÚS. LOKI ES SU SATANÁS. EL RAGNARÖK ES SU ARMAGEDÓN. SU SATÁN. RAGNAROK ES SU ARMAGEDÓN. El significado completo de la cosmología cíclica indoeuropea ha quedado nula y sin valor.

La herencia pagana ha sido dualizada… ¡Cristianizada!

Hay algunos paganos, sin embargo, que continúan honrando a la antigua sabiduría. Ven al cosmos como una interacción de polaridades, no como un campo de batalla de dualidades morales. Esto es lo que es la base de la Evolución. Sin este catalizador, la humanidad se desliza de nuevo en la masa nebulosa de la cual ha evolucionado. Es tal el estado de degradación al cual las religiones y morales de la decadencia nos han arrastrado. Que nuestro camino esté atado a las estrellas.

¡Salve Odín! ¡Salve Loki!

Publicado originalmente por Kerry Bolton como “Dualism and the Cycles of Time”. Traducción por UR.

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La Hexapétala

Sol Pagano

Si quisiésemos representar a los Visigodos por un símbolo, ese símbolo es la Hexapétala. Su trazado se hace con fáciles pero prácticos giros de compás de tal manera que, a partir de una circunferencia central, se proyectan sobre su trazo otras seis circunferencias con el mismo radio, de cuyas intersecciones resulta una roseta o flor de seis pétalos elípticos. Existen ejemplos tanto de hexapétalas toscas cuyos pétalos se limitan a meras líneas rectas incisas a palo seco como otras finamente talladas o esculpidas.

Aparecen tanto aisladas como unidas componiendo hileras o grupos de hileras, formando lo que llaman “rosa de la vida”.

Esta rosa de seis pétalos, conocida generalmente como hexafolia o hexapétala, es uno de los símbolos más extendidos en la cultura indoeuropea. Utilizado desde antes de la edad de bronce por diferentes pueblos, en distintos momentos históricos y posiblemente con diferentes significados. En España se localizan especialmente por el norte de la Península Ibérica, desde Galicia hasta Aragón.

Es el recurso absolutamente dominante en la iconografía de las estelas ROMANAS hispánicas. En las cercanías de Poza de la Sal (Burgos) se han encontrado más de 300 estelas oikomorfas (llamadas así por presentar una característica forma de casa), muchas de las cuales presentan hexapétalas esculpidas en su cara frontal. Han sido datadas entre los siglos I y IV dC. En cuanto a la significación de este tipo de rosetas, su aspecto vegetal es tan solo aparente, y habría que interpretarlas como SÍMBOLOS ASTRALES, principalmente el SOL aunque también se ha pensado que algunas puedan representar estrellas.

Estela oikomorfa romana encontrada en Poza de la Sal. Foto de Stasiotika.

El aspecto vegetal de este motivo es solo aparente ya que habría que interpretarlo como una alegoría de la luz de los astros, principalmente el sol. Esta roseta ya existía como símbolo en la Edad del Bronce, cuando en todo el continente europeo proliferaron los cultos solares. Se cree que, al igual que los trísqueles, tetrasqueles,… y esvásticas son símbolos utilizados como amuleto benefactor o protector. Así pues, este tipo de decoración forma parte del legado de los pueblos de las culturas castreñas del Noroeste que habitaron estas tierras; pero también de los romanos que asimilaron esta clase de representaciones sincretizando en ellas a Júpiter con las divinidades indígenas y, posteriormente, del cristianismo donde viene a significar la luz eterna y, por tanto, la resurrección e inmortalidad del alma.

De en torno a la misma época (siglos II-IV) data el conjunto de estelas familiares romanas que se encuentra diseminado por varios puntos de Las Merindades, Una de estas estelas es la conservada en una fachada de la iglesia de Quintanaseca y que presenta dos hexapétalas en su parte inferior.

Hexapétalas en la estela familiar romana de Quintanaseca, Frías. 

De la misma época parece ser la hexapétala que aparece incrustada en la misma iglesia de San Martín de Tours de Quintanaseca.

Hexapétala en la iglesia de Quintanaseca, Frías.

Este curioso colgante con forma de hexafolia fue encontrado en Peña Amaya y se conserva actualmente en el Museo de Burgos. Se considera VISIGODO (mediados del s.VII – inicios del VIII). Los visigodos utilizaron profusamente hexafolias como motivo ornamental en muchas de sus iglesias y templos, pero lamentablemente, los restos visigodos en Merindades y Las Loras son muy escasos y de escasa entidad.

Colgante visigodo encontrado en Peña Amaya.

Los pueblos germánicos suponían que el cielo era la morada de los muertos y el dominio de la divinidad suprema -representada por el sol-, lo que indica una concepción astral de la otra vida. Tanto que las esvásticas y las rosáceas que coronan las estelas hispano-romanas y visigodas representaban al sol y al rayo, estando asociadas al culto a Júpiter y Odín/Wotan y Thor, dioses supremo de los cielos y de la tormenta que, por el fenómeno del sincretismo religioso, se asoció al dios al que los indígenas adoraban en las cumbres de las montañas, Perkunas, en el caso de los lituanos. En el territorio de los astures y de los cántabros se tiene constancia de la existencia de un Júpiter Cantábricus y del culto a Taranis; se considera que las hexafolias simbolizan a Marte y más concretamente a la divinidad sincrética de Marti Tileno, asociada a Teiwaz su equivalente germánico.

En la Península Ibérica, la hexafolia, al igual que la esvástica, gozan de particular predicamento entre diversos pueblos indígenas del País Vasco, Cantabria, pero también en el ámbito astur-galaico y gran parte de Celtiberia, asumiendo casi siempre una significación celeste/astral que expresa la esperanza en la inmortalidad y en la eternidad…

Es muy probable que, como legado indoeuropeo, celta, tras ser asimilada por los romanos, se incorporase al arte visigodo desde donde pasaría al pre-románico y al románico ya épocas subsiguientes, subyaciendo en el arte popular en el que será usado en un sinfín de realizaciones y materiales (madera, piedra, cuero), desde decoración de viviendas (cargaderos de puertas y ventanas, solados de piedra,…) y cualquier tipo de edificación al mobiliario (arcas, espeteras, alacenas,…) y a objetos tan corrientes como las “madreñas”, los mangos de algunas herramientas, el ajuar de cocina de madera (cucharas, cucharones, tenedores,…) e incluso a instrumentos musicales como las castañuelas o los arreos de los animales de tiro y las caballerías, los carros y carretas…

Durante el MEDIEVO apenas conocemos hexapétalas en representaciones religiosas o profanas de nuestra zona. Un ejemplo de esta época son las representaciones que aparecen en la la portada principal de la iglesia románica (s.XII) de Nuestra Señora de la Antigua de Butrera (Merindad de Sotoscueva), conformada por tres arquivoltas de perfil apuntado y roscas decoradas con motivos florales, acantos y puntas de diamante que descansan sobre cimacios decorados a base de zarcillos entrelazados y hexapétalas inscritas en clípeos.

Butrera, Merindad de Sotoscueva. s.XII. Foto de José María Gallardo.

Significado cósmico y religioso

La Roseta Hexapétala está históricamente muy presente en la cultura popular europea. El símbolo se ha usado en diferentes culturas con múltiples significados, ya sea en sentido mágico o religioso. Por esta diversidad y riqueza de interpretaciones, no se considera un simple motivo ornamental sino un elemento de espiritualidad, parte de la iconografía solar; un ideograma astral, de naturaleza religiosa que hace referencia a la luz eterna de Dios, al acompañamiento funerario como símbolo de reencarnación, símbolo de fe o de protección contra fuerzas malignas.

El origen la Roseta Hexapétala no tiene nada que ver con la península ibérica, aunque esté muy presente en ella. Su origen pagano está ligado a la Edad de Bronce, a la protohistoria, a culturas prerrománicas como los celtas y godos. Por tal razón, no es raro encontrar en diversidad de lugares de Europa vestigios arquitectónicos incorporando la Roseta Hexapétala, ya sea en iglesias, como parte de estelas funerarias, o simplemente como elementos decorativos de muebles, en la parte central del dintel de las puertas en casas de labranza en el norte de España, en capiteles; así como en numerosas estelas discoidales, etc.. Algunas de ellas con variantes, con adornos como la estela de Agüero en Huesca, en Los Pirineos. Así como también las innumerables estelas encontradas en el País Vasco.

La Hexapétala se interpreta como un símbolo de inmortalidad. El centro de la flor representa el origen, el principio, el punto de partida y el punto de llegada, el centro cósmico. El disco, la rueda entorno, implica movimiento, rotación, cambio constante, cíclico.

Estas interpretaciones tienen un profundo carácter religiosdo, de ahí la esencia de su valor espiritual y su importancia histórica. La Hexapétala va más allá de ser un motivo ornamental. La variedad de significados que reúne este símbolo, engloba también otros símbolos de origen celta, como son el Trisquel y el Tetrasquel, símbolos también ampliamente estudiados dentro de la cultura popular.

Rosetas hexapétalas labradas en América central por los españoles

La Cruz Solar

Otro de los símbolos germánicos es la Cruz Solar. La Cruz Solar es uno de los símbolos más arcaicos que se conocen en la historia de la humanidad. Por su simplicidad, la cruz, desde la antigüedad ha estado presente en muchas partes del mundo y en diferentes culturas, aún mucho antes de la cristiandad. En otras palabras, es un símbolo universal ligado a leyendas, a la religiosidad del ser humano y a la naturaleza misma.

Como hemos dicho anteriormente, cuando hablábamos de la Roseta Hexapétala, el círculo representa el movimiento, el dinamismo cambiante de la vida. Existe una diversidad de interpretaciones asociadas con la Cruz Solar: con el árbol de la vida, con las estaciones del año, etc…

El significado más intimo sería:

“El punto en el centro de la cruz nos indica al Ser, alrededor del cual gira la cruz. Los elementos son: tierra, agua, aire, fuego. […..]. Se ha usado para representar las cuatro direcciones, los cuatro elementos, la tierra, los cuatro vientos, etcétera.”

Otro ejemplo aparece en la clave de la bóveda de la iglesia románica de Santa maría de Siones de Mena.

Siones, Valle de Mena. s.XIII. Foto de Santi Abella.

En la EDAD MODERNA, a partir de los siglos XVII y XVIII, las hexapétalas vuelven a generalizarse como elementos simbólicos. Comienzan decorando elementos de ARTE RELIGIOSO, tales como artesonados, campanas y otros. El artesonado mudéjar de Quintanilla de An (Valderredible) tal vez sea el ejemplo más antiguo (s.XVI), pero existen bastantes muestras posteriores en muchas iglesias de Las Loras (Castrecías, Albacastro, Hoyos del Tozo, etc.).

Artesonado de la iglesia de Albacastro, del s.XVIII. Foto de la Fundación Santa María la Real.

 

Artesonado de la iglesia de Castrecías. Foto de Javier Maisterra.

 

 

Hexapétala del COE

 

Hoyos del Tozo. Foto de Javier TS.

 

También resurge la significación solar y protectora de la hexapétala sobre las CASAS PARTICULARES entre los siglos XVII y XX. Las hay talladas sobre dinteles de piedra o incluso de madera en puertas o ventanas, grabadas sobre el revestimiento exterior de las chimeneas, pintadas en las paredes, en aperos de labranza, muebles y otros objetos de uso común. . En algunos casos reaparecen como complemento representaciones lunares, repitiéndose el esquema ya observado más de un milenio atrás en las lápidas romanas.

En este período histórico, parece que la hexapétala pasa a ser sobre todo un ELEMENTO DE PROTECCIÓN. Tiene el fin de combatir los aojamientos atribuidos a brujas, seres con un maligno poder en su forma de mirar -Los ojos eran considerados las ventanas del corazón- y que podían causar grandes estragos. Estas creencias convivían con otras acerca de seres mitológicos portadores del mal, medio animales, medio humanos, que podían presentarse repentinamente en cualquier momento y lugar, y de los que convenía estar adecuadamente protegidos. Protección contra los espíritus nocturnos: el poder de disipar las tinieblas reside también en la imagen de la luz. Las brujas y espíritus negativos encuentran su mejor acogida en el espacio nocturno; así, colocando el sol en la chimenea, su luz desplaza las tinieblas y, consiguientemente, mantiene alejados a estos jinetes de la noche. Analizado de esta manera, su significado no ha cambiado tanto después de 2000 años. Además, tanto chimeneas como puertas y ventanas son aberturas que comunican el mundo interior, privado y protegido de la casa con el exterior.

En la Cantabria Burgalesa es relativamente común encontrar casas con hexapétalas esculpidas en puertas y ventanas de la zona de los cañones del Rudrón y el Ebro, con bonitos ejemplos en Escalada, Quintanilla-Escalada, Pesquera de Ebro o Báscones de Zamanzas.

Hexapétalas en Báscones de Zamanzas. Foto de Santiago Abella.

Pesquera de Ebro. Foto de Adolfo LG.

“Casa de Las Estrellas” en Fuenteodra, entre Peña Amaya y La Humada. Foto de Jesús Rabiespierre.

Así pues, cronológicamente, estamos ante un símbolo que ha perdurado a través del tiempo ya que los pobladores del norte de España fueron asimilando los símbolos paganos originarios a nuevos significados cristianos y como elementos protectores de sus casas, familia, ganado,…

Hexapétala bordada en la falda de una moza de mediados del siglo XX. Foto de Arija.org.

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El Blót, centro del Odinismo.

Blot

Ásatrú quizá no defina correctamente nuestra religión ancestral germánica. Vamos más allá del vocablo Ásatrú: la religión germánica no está definida en el término “creencia” germánica. El verbo trúa es un neologismo surgido recientemente en el léxico, y además no está construido directamente, sino con la ayuda de un sufijo (á, trúa á: creer en algo o en alguien).

Cuando se empezó a analizar de una manera sistemática la religión germánica, hubo un gran problema, pues desde la óptica judeocristiana no se podía traducir o transliterar ese concepto: creer no estaba en el diccionario espiritual del pueblo germánico. ¿Qué fue lo que ocurrió? Pues que desde el inconsciente colectivo de las personas que intentaban descifrar el enigma apareció la palabra mágica: BLOT, ofrendar, ofrecer un sacrificio.

Durante la conversión, los cristianos exigieron que los paganos odinistas, que los más recalcitrantes se contentaran en principio, provisionalmente, de realizar los Blots en secreto. Es en la práctica de sus ritos, en el momento en que asiste o participa, que los germanos “entramos en la religión”.

Sabemos que lo sagrado baña al mínimo en nuestras acciones cotidianas y finalmente conducen nuestra conducta general en la vida, nuestra ética individual y social. Pero esta actitud no se manifiesta de una forma específicamente religiosa: solo en el momento del sacrificio. El culto es la expresión de nuestra fe, una palabra que no tiene equivalente en las lenguas germánicas, debe decirse: su expresión actualizada en oposición a la mayoría de nuestras acciones en la vida que son solo la manifestación implícita de ello. En resumen, y este es el punto esencial, la visión del mundo y de la vida que subyace a la conducta habitual de la religión Odinista irrumpe en este momento privilegiado de acciones propiamente religiosas.

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Vighugr

El Vighugr (Espiritu de Lucha) es la pasión por la vida y el furor del espíritu que simboliza en la psicología de los pueblos germánicos el concepto de Wyrd, donde el ser humano es agente voluntario y lúcido ante lo inevitable de su destino. El Vighugr no es un espíritu que se rinda a la fatalidad sino al contrario es un revulsivo al desaliento, un respeto por lo sagrado de la vida.

“Lo mejor de la vida es la vida misma.”

Ernust

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Mi comentario al Papa Francisco I

Ernust

El papa Francisco ha concedido al diario francés La Croix una entrevista de más de una hora. El encuentro tuvo lugar en el Vaticano, en la Casa de Santa Marta, el pasado lunes 9 de mayo de 2016. He querido transcribir la entrevista literal, añadiendo mis comentarios a sus declaraciones, ni que decir tiene, que estas observaciones  no representan la postura oficial de COE, sino mi opinión propia.

Estamos en épocas de cambio y la iglesia ha tornado a su verdadera cara ya no responde a las tradiciones europeas a las que parasitó, y que una vez ya no le han hecho falta, con odio superlativo quiere destruirlas y disolverlas .

Por tanto, esto es un importante aviso para que las personas que han creído que el cristianismo era algo propio de Europa, despierten y se den cuenta del veneno que suponen para nuestro pueblo, que el único camino de Europa es el retorno a su religión autóctona, el Odinismo, el culto a nuestros Dioses y ancestros, rechacemos el veneno de oriente que viene a través de Roma.

El Cristianismo Odia y desea la destrucción de Europa.

«El deber del cristianismo hacia Europa es el de servicio»

«Hay que integrar a los migrantes»

Santidad, en vuestros discursos sobre Europa evocáis las raíces del continente; sin embargo, nunca las calificáis de cristianas. Definís más bien la identidad europea como dinámica y multicultural. En vuestra opinión, ¿la expresión raíces cristianas es inadecuada para Europa?

Papa Francisco: Hay que hablar de raíces, en plural, pues hay muchas más de una. En ese sentido, cuando oigo hablar de las raíces cristianas de Europa, a veces temo el tono que se emplea, que puede ser vengativo o triunfalista. Entonces se convierte en colonialismo. Juan Pablo II hablaba de ellas con un tono tranquilo. Sí, Europa tiene raíces cristianas. El cristianismo tiene el deber de regarlas, pero con espíritu de servicio, como en el lavatorio de los pies. El deber del cristianismo hacia Europa es el de servicio. Erich Przywara, gran maestro de Romano Guardini y de Hans Urs von Balthasar, nos lo enseña: la aportación del cristianismo a la cultura es la de Cristo con el lavatorio de los pies, es decir, el servicio y el don de la vida. Y no debe ser una aportación colonialista.

Ernust: Por vez primera la iglesia reniega de las raíces cristianas de Europa, y las tachas de COLONIALISTAS.  Pone literalmente las raíces cristianas “en el lavatorio de los pies” Es grande pues el odio que este Papa tiene hacia Europa y su pueblo.

Es por esto que a su juicio al analizar las “raíces cristianas de Europa”, concluye que la historia de Europa alberga fuertes “manifestaciones colonialistas”

Fue muy contundente vuestro gesto de traer a Roma a los refugiados de Lesbos el pasado 16 de abril. Pero, ¿Europa puede acoger a tantos migrantes?

Papa Francisco:

Volvamos a los migrantes. La peor forma de acogerlos es recluirlos en guetos, cuando lo que hace falta es integrarlos. En Bruselas, los terroristas eran belgas, hijos de migrantes, pero procedían de un gueto. En Londres, el nuevo alcalde (Sadiq Khan, hijo de paquistaníes y musulmán, NDLR), prestó juramento en una catedral y, sin duda, será recibido por la reina. Eso muestra la importancia que tiene para Europa la capacidad de integrar. Pienso en Gregorio el Grande (papa de 590 a 604,) quien negoció con los entonces llamados bárbaros, que se integraron de inmediato. Esta integración es aún más necesaria hoy que Europa padece un grave problema de natalidad negativa, en razón de una búsqueda egoísta del bienestar. Se perpetúa un vacío demográfico.

Ernust: ¡Vaya este Papa!  ¡Que el Papa Gregorio negoció con los “llamados Bárbaros” Sí, creo que la negociación era “…o conversión o muerte…” Que bonito, que los bárbaros “se integraron de inmediato”. Parece mentira que una persona que ha alcanzado este puesto en la jerarquía religiosa católica adolezca del conocimiento de la historia de la religión en Europa. Sencillamente NO ME LO CREO . Además, pide “la integración de la inmigración actual porque no hay natalidad en Europa. El incremento de la natalidad debe realizarse orgánicamente, dentro de nuestro pueblo, no desde situaciones exógenas y patógenas.

Es en este contexto de la entrevista cuando Francisco da a entender a las mujeres europeas (pues a ellas les ha sido asignado el papel reproductivo) a “multiplicarse” con los inmigrantes musulmanes de cara a combatir la “baja tasa de natalidad”, que, según él, se debe al egoísmo de los hombres autóctonos europeos.

Cuando dice: “Se perpetúa un vacío demográfico” parece referirse a la situación actual de los pueblos indoeuropeoa, que al parecer no son capaces de reproducirse y perpetuarse.

El temor a acoger migrantes se nutre, en parte, del miedo al islam. ¿Está justificado, en vuestra opinión, el miedo que suscita esta religión en Europa?

Papa Francisco: No creo que haya un miedo al islam como tal, sino a Daesh y a su guerra de conquista, extraída en parte del islam. La idea de conquista es inherente al alma del islam, es verdad. Pero se podría interpretar con la misma idea de conquista el final del Evangelio de Mateo, en el que Jesús envía a sus discípulos a todas las naciones.

Ernust:  O sea que la actitud totalitaria y universalista de tratar de doblegar a todo el mundo con sus doctrinas es común al islam y al cristianismo…Buena Conclusión. Cristianismo= islam

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El Paganismo germánico en España desde el siglo V.

Godos emigrando

Una de las mentiras mas grandes que difundió la iglesia católica y que se usa frecuentemente contra la restauración del culto germánico en la península Ibérica y sur de Francia es que los visigodos cuando entraron en el siglo V, eran ya cristianos. Nada mas falso que esa afirmación:

El pueblo visigodo siguió conservando su religión ancestral, sus practicas y ritos que junto con el pueblo Suevo constituyeron el principal aporte de culto germánico en las Españas, además de Vándalos y Alanos.

Para el siglo VI en el Regnum Suevorum contamos con la obra de San Martín de Braga, “De Correctione Rusticorum”. La enumeración de ritos y usos paganos que hace San Martín demuestra que a finales del siglo VI persistían en Gallaecia los mismos cultos célticos que habían realizado los antiguos pueblos que habitaban la Península y los propios del paganismo grecorromano, junto con los cultos germánicos provenientes de la población sueva.

El Canon XIV:

“También hemos decidido que debe guardarse y observarse para consolidar la disciplina de la fe católica lo siguiente: que si fueren hallados algunos hombres o mujeres adivinos de los que dicen  que  son  agoreros  o  sortílegos  en  casa  de  algún  godo  o  romano,  sirio,  griego  o  judío,  o  si  alguno se atreviese de ahora en adelante a consultar sus engañosos cánticos y no quisiere acusar esto públicamente, por haberse atrevido a ello, no sólo será separado de la iglesia sino que también  deberá pagar al conde de la ciudad seis onzas de oro. Y aquellos que llenos de esta maldad echan suertes y adivinaciones y engañan al pueblo con sus prevaricaciones, dondequiera que sean hallados o halladas, sean libres siervas o siervos, sean duramente azotados en público y vendidos y su precio repartido entre los pobres”

EMPIEZA LA CARTA DEL OBISPO SAN MARTÍN AL OBISPO POLEMIO

1. Recibí la carta de tu santa caridad en la que me dices que te escriba algo, aunque sea a modo de síntesis, sobre el origen de los ídolos y de sus crímenes, para la instrucción de los rústicos, que retenidos todavía por la antigua superstición de los paganos, dan un culto de veneración más a los demonios que a Dios. Pero como es conveniente el ofrecerles ya desde el origen del mundo, para que lo saboreen, algún elemental conocimiento racional, me fue necesario hacer, de esa selva ingente de los tiempos y hechos pasados, una breve síntesis para de este modo presentarles a los rústicos un alimento también con estilo sencillo. Por eso, y con la ayuda de Dios, así ha de ser el principio de tu predicación.

2. Deseamos, hijos carísimos, instruiros en el nombre del Señor, en algunas cosas, o que todavía no las oísteis, o que si las habéis oído, las habéis tal vez olvidado. Rogamos, por consiguiente, a vuestra caridad que escuchéis atentamente lo que se dice para vuestra salvación. Sobre esta materia se ha escrito mucho en las divinas Escrituras, pero a fin de que conservéis en la memoria, de entre esas muchas cosas os recomendamos lo poco que sigue.

3. Habiendo creado el Señor en el principio el cielo y la tierra, hizo para aquella morada celeste creaturas espirituales, esto es, los ángeles que estando en la presencia del mismo lo alabasen. Y uno de éstos, que primero había sido hecho como arcángel, viéndose en el esplendor de tanta gloria, no dio el honor debido a Dios su creador, sino que se proclamó semejante a Él, y a causa de esta soberbia, con otros muchos ángeles, que lo imitaron, fue arrojado de aquella celeste morada a este aire que está debajo del cielo. Y aquel que primeramente había sido arcángel, perdida la luz de la gloria, se convirtió en el diablo tenebroso y horrible.

Igualmente aquellos otros ángeles que estuvieron de acuerdo con él, juntamente con él fueron lanzados del cielo, y perdiendo su esplendor, se convirtieron en demonios. Los otros ángeles restantes que se sometieron a Dios perseveraron en la gloria de su caridad en la presencia del Señor, y se llamaron ángeles santos. En efecto, aquellos ángeles que juntamente con Satanás, su príncipe, fueron arrojados a causa de su soberbia, se llaman ángeles apóstatas y demonios.

4. Después de esta caída de los ángeles fue del agrado de Dios formar al hombre del barro de la tierra, a quien puso en el paraíso, diciéndole que si observaba el precepto del Señor, pasaría sin muerte para aquel lugar celestial, de donde cayeron los ángeles apóstatas; pero que si quebrantaba las órdenes del Señor, moriría. Viendo, pues, el diablo que el hombre había sido creado para sucederle a él en el reino de Dios, en aquel lugar precisamente del que él había caído, movido por la envidia persuadió al hombre que violase los mandatos del Señor. Y por este pecado fue arrojado el hombre del paraíso al destierro de este mundo, en donde tendría que padecer muchos trabajos y dolores.

5. El primer hombre fue llamado Adán, y su mujer, que el Señor creó de la carne del mismo hombre, se llamó Eva. De estas dos personas descienden todos los hombres; los cuales, olvidándose de su Dios y Creador, y cometiendo muchos crímenes, provocaron a Dios a la ira. Por eso envió el Señor un diluvio con el que hizo perecer a todos, a excepción de un justo por nombre Noé, al que reservó, juntamente con sus hijos, para la reparación del género humano. Desde el primer hombre Adán hasta el diluvio pasaron dos mil doscientos cuarenta y dos años.

6. Después del diluvio se propagó otra vez el género humano por medio de los tres hijos de Noé, que habían sido reservados con sus mujeres. Y cuando empezó la muchedumbre reproducida a llenar el mundo, olvidándose otra vez los hombres del Señor que había creado el mundo, empezaron a dar culto a las criaturas, despreciando al Creador. Unos adoraban al sol, a la luna o a las estrellas; unos al fuego, otros al agua del profundo, o a las fuentes de las aguas, creyendo que todas estas cosas no habían sido hechas por Dios para uso de los hombres, sino que habían nacido de sí mismas.

7. Entonces el diablo, o los demonios sus ministros, que fueron arrojados del cielo, viendo a los hombres que por ignorancia despreciaron a su Creador, empezaron a servirlo por medio de las criaturas. Y empezaron a manifestarse en diversas figuras, a hablar con ellos y pedirles que les ofreciesen sacrificios en los montes altos y en los bosques frondosos, y a honrarlos como a Dios, poniéndoles los nombres de hombres malhechores, que habían llevado una vida de toda clase de crímenes y de maldades.

Y de este modo a uno le denominaron Júpiter, que era un mago y que estaba tan cargado con tantos adulterios, que tuvo por esposa a su propia hermana llamada Luno, marchitó a Minerva y a Venus su propia hija; e igualmente deshonró con incestos a sus nietos y a toda su parentela. Otro demonio se llamó Marte, diseminador de litigios y de discordias. Otro demonio, por fin, quiso llamarse Mercurio, que fue el inventor doloso de toda clase de robos y fraudes. A éste los hombres avaros le ofrecían en sacrificio, como al Dios del lucro, montones de piedras, que lanzaban al pasar por encrucijadas de los caminos. A otro demonio le aplicaron también el nombre de Saturno, el cual, viven en una total crueldad, devoraba a sus propios hijos apenas nacían. Se fingió también otro demonio con el nombre de Venus, que fue una mujer meretriz, la cual se prostituyó no sólo con otros innumerables, sino también con Júpiter, su padre, y con su hermano Marte.

8. He aquí cuales fueron en aquel tiempo estos hombres depravados los cuales, a causa de sus pésimas invenciones, dan culto los rústicos ignorantes Los demonios se apropiaron sus nombres, como nombres de dioses, a fin honrarles como a tales, ofrecerles sacrificios, e imitar sus acciones, cuyos nombres invocaban.

Los demonios les persuadieron también a que les edificasen templos, que colocasen en ellos imágenes o estatuas de hombres facinerosos, y les levantasen altares en los cuales no sólo derramasen sangre de animales sino también de hombres. Además de todas estas cosas, muchos de estos demonios, que fueron expulsados del cielo, presiden o en el mar, o en los ríos, o en las fuentes, o en bosques, a los cuales los hombres igualmente ignorantes que no conocen a Di los honran como a Dios y les ofrecen sacrificios.

En el mar lo llaman Neptuno, en los ríos, Lamias; en las fuentes, Ninfas en los bosques, Dianas; todas estas cosas no son más que demonios malignos y espíritus malos que pervierten a los hombres infieles que no saben protegerse con el signo de la cruz. Sin embargo, no pervierten sin permiso de Dios, porque estos tales tienen a Dios airado contra ellos, y no creen de todo corazón en la fe de Cristo, al bien, viven con tal ambigüedad hasta el punto de poner a cada día los mismos nombres de los demonios, y por eso denominan el día de Marte, y de Mercurio y de Júpiter, y de Venus, y de Saturno, los cuales no hicieron ningún día, que fueron hombres pésimos y malvados entre la gente de los griegos.

9. Pero cuando el Dios omnipotente hizo el cielo y la tierra, creó también la luz, la cual mediante la distinción de las obras de Dios tuvo siete veces su rotación. En efecto, en primer lugar hizo Dios la luz, a la que llamó día. En segundo lugar hizo el firmamento del cielo. En tercer lugar la tierra separada del mar. En cuarto lugar fueron formados el sol, la luna y las estrellas. En quinto lugar los animales cuadrúpedos y los volátiles. En sexto lugar fue formado de barro el hombre. En el día séptimo terminó todo el universo y su ornamentación, y lo llamó Dios el descanso. Y a la que fue la primera entre las obras de Dios, teniendo siete veces su rotación, por la distinción de las buenas obras, se llamó semana.

10. ¿No es, por tanto, una locura que el hombre bautizado en la fe de Cristo no honre el día del domingo, en el que Cristo resucitó, y diga que honra el de Júpiter, y de Mercurio, y de Venus, y de Saturno, los cuales no tienen ningún día, sino que fueron unos adúlteros, y perversos, e inicuos y desgraciadamente muertos en su Provincia? Pero, como ya dijimos, debajo de la apariencia de estos nombres, los hombres necios le prestan veneración y honor a los demonios. Igualmente se introdujo entre los ignorantes y rústicos aquel otro error por el que piensan que el principio del año son las calendas de enero, lo cual es falsísimo.

En efecto, como dice la Santa Escritura, en el mismo punto de equinoccio fue el principio del primer año. Y por eso se lee así: «y dividió Dios entre la luz y las tinieblas». Ahora bien, en toda división recta hay igualdad, como sucede en los veinticinco de marzo, en el que tanto espacio de horas tiene el día como la noche. Por eso es falso que el principio del año sean las calendas de enero.

11. ¿Y con qué pena se debe hablar de aquel estúpido error de guardar los días de las polillas y de los ratones, y si es lícito hablar de que un hombre cristiano venere en lugar de Dios a los ratones y a las polillas? Porque a estos animales, si no les aleja o el pan o la ropa cerrando bien o el armario o el arca, no perdonan cosa alguna de la que encuentren. Sin motivo alguno se engaña el hombre miserable con estas patrañas, como si porque al principio del año está alegre y saturado de todo, así le va a suceder durante todo el año. Todas éstas son observancias paganas, han sido buscadas por imaginación de los demonios. Pero hay de aquel hombre que no tiene propicio a Dios, y que no tiene como dada por Él la abundancia del pan y la seguridad de la vida. He aquí que vosotros realizáis oculta o públicamente estas vanas supersticiones, y nunca os apartáis de estos sacrificios de los demonios.

¿Y por qué no os conceden el que estéis siempre saturados, seguros y alegres? ¿Por qué cuando Dios se enfada, vuestros sacrificios vanos no os defienden de la langosta, del ratón y de muchas otras tribulaciones que Dios enfadado os envía?

12. ¿No veis clarísimamente que os engañan los demonios en estas vuestras observancias, que vanamente realizáis, y que os lleváis un chasco en los agüeros que tan frecuentemente atendéis? Porque, como dice el sapientísimo Salomón: «la adivinación y los agüeros son vanos» (Ecco 34,5). Y cuanto el hombre más las teme, tanto más engañado está su corazón: «no les des tu corazón, porque a muchos ha servido de tropiezo» (Ecco 34,6-7).

He aquí lo que dice la Santa Escritura, y así es ciertísimamente, porque tanto tiempo inculcan los demonios a los infelices hombres el canto a las aves, hasta que por estas cosas frívolas y vanas pierden la fe de Cristo, y encuentran en su muerte el fin de los réprobos.

Dios no mandó conocer las cosas futuras, sino que viviendo siempre en el temor de Dios, esperasen en Él el gobierno y el auxilio de su vida. Es propio de solo Dios el conocer los acontecimientos antes de que sucedan; sin embargo, los demonios engañan a los hombres vanos con diversos argumentos hasta conducirlos a la ofensa de Dios, y hasta arrastrar consigo a las almas al infierno, como por envidia hicieron desde su principio, a fin de que el hombre no entrase en el reino de los cielos, de donde ellos habían sido arrojados.

13. Por esta causa, viendo Dios a los hombres miserables engañados de este modo por el diablo y por sus ángeles malos, y que olvidándose de su Creador, adoraban a los demonios en lugar de Dios, envió a su Hijo, es c su Sabiduría y su Verbo, con el fin de reconducirlos al culto del verdadero y alejarlos del error del diablo. Y precisamente porque la divinidad del Hijo de Dios no podía ser visto los hombres, tomó carne humana en el vientre de la Virgen María, carne que fue concebida, no de la unión con un hombre, sino por el Espíritu Santo.

Nacido, por consiguiente, el Hijo de Dios en carne humana, pero que d estaba oculto el Dios invisible, y en el exterior el hombre visible, predicó hombres: predicó a los hombres, enseñándoles a que dejados los ídolos malas obras, saliese del poder del diablo y volviese al culto de su Creador. Después de haber enseñado, quiso morir por el género humano. Padeció voluntariamente la muerte, no obligado; fue crucificado por los judíos s Juez Poncio Pilato, que había nacido en la Provincia de Ponto y que en tiempo era gobernador de la provincia de Siria. Bajado de la cruz, fue colocado en el sepulcro.

Al tercer día resucitó vivo de entre los muertos, conversó por espacio cuarenta días con sus doce discípulos, y para demostrar que resucitó su verdadera carne, comió después de la resurrección delante de sus discípulos. Pasados los cuarenta días, mandó a sus discípulos que anunciasen a las gentes la resurrección del Hijo de Dios, y que los bautizasen en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo para el perdón de los pecados, les enseñasen, además, que los que hubiesen sido bautizados se apartas las malas obras, esto es, de los ídolos, de los homicidios, de los robo perjurio, de la fornicación, y que aquello que no quieren para sí no se lo hagan tampoco a los demás. Y después de haberles mandado estas cosas, viéndolo los mismos discípulos, subió al cielo, y allí está sentado a la derecha del Padre, y al fin de este n ha de venir con esa misma carne con la que subió al cielo.

14. Cuando llegue el fin de este mundo, todas las gentes y todo h que tiene su origen en los primeros hombres, es decir, en Adán y en resucitarán sean buenos o sean malos. Todos han de venir ante el juicio de Cristo, y entonces los que fueron fieles y buenos en su vida quedarán separados de los malos y entrarán en el reino de Dios con los ángeles santos. Sus almas juntamente con sus cuerpos permanecerán en el descanso e nunca más morirán, y allí ya no habrá ni trabajo alguno ni dolor; tampoco tristeza, ni hambre, o sed, ni calor o frío, ni tinieblas o noche, sino que e siempre alegres, saturados, en la luz, en la gloria, serán semejantes a los ángeles de Dios, porque ya han merecido entrar en aquel lugar de donde cayó el juntamente con aquellos ángeles que le siguieron.

Allí, por consiguiente, todos los que fueron fieles a Dios permanecerá siempre. En cambio, aquellos que no creyeron, o que no fueron bautiza que ciertamente sí fueron bautizados después de este su bautismo volvieron de nuevo a los ídolos y homicidios, o a los perjurios y a otros males y murieron sin penitencia, todos los que así fueren hallados se condenarán con el di con todos los demonios a los que dieron culto y cuyas obras hicieron. Estos serán enviados junto con sus cuerpos al fuego eterno del infierno, en donde aquel fuego inextinguible durará para siempre, y esa carne recuperada en la resurrección gimiendo en eterno tormento desea morir otra vez para no sentir los tormentos. Pero no se le permitirá morir para que sufra los tormentos eternos.

Esto es lo que dice la ley, esto es lo que dicen los profetas, esto es lo que dice el evangelio de Cristo, lo que dice el Apóstol y lo que testifica toda la Santa Escritura, de la que os hemos hecho un sencillo resumen. Es preciso, pues, hijos carísimos, que de aquí en adelante os recordéis de todo cuanto os he dicho, y que obrando el bien esperéis el futuro descanso en el reino de Dios, o (lo que esté lejos de vosotros) obrando el mal esperéis el fuego perpetuo en el infierno. Por consiguiente, la vida eterna y la muerte eterna está puesta en el arbitrio del hombre. Lo que cada uno escoja para sí, eso es lo que tendrá.

15. Vosotros, pues, creyendo que llegásteis al bautismo de Cristo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, considerad el pacto que habéis hecho con Dios en el mismo bautismo.

En efecto, cuando cada uno de vosotros dísteis en la fuente vuestro nombre, por ejemplo, o Pedro, o Juan, o cualquier otro nombre, así fuisteis preguntado por el sacerdote: ¿Cómo te van a llamar? Tú respondiste, si ya podías contestar, o si no ciertamente el que lo testificaba en tu nombre, el que era tu padrino, y dijo, por ejemplo: se llamará Juan. El sacerdote preguntó de nuevo: Juan, renuncias al diablo y a sus ángeles, a sus cultos y a sus ídolos, a sus frutos y fraudes, a sus fornicaciones y a sus impurezas, y a todas sus obras malas. Y respondiste: renuncio. Después de esta renuncia al diablo fuiste interrogado de nuevo por el sacerdote: ¿Crees en Dios Padre Omnipotente? Y respondiste: creo.

¿Y en Jesucristo, su Hijo único, Dios y Señor nuestro, que nació del Espíritu Santo y de la Virgen María, padeció en tiempo de Poncio Pilato, crucificado y sepultado, bajó a los infiernos, al tercer día resucitó vivo de los muertos, subió a los cielos, que está sentado a la derecha del Padre, y que desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos? ¿Crees?, y respondiste: creo.

Y de nuevo fuiste interrogado: ¿Crees en el Espíritu Santo, en la Santa Iglesia Católica, en el perdón de todos los pecados, en la resurrección de la carne y en la vida eterna? Y respondiste: creo.

Considerad, por tanto, cuál es el pacto que habéis hecho con Dios en el bautismo. Prometísteis que vosotros renunciábais al diablo y a sus ángeles, y a todas sus obras malas, y al mismo tiempo habéis hecho una profesión de fe que vosotros creíais en el Padre y en el Hijo y en el Espíritu Santo, y que vosotros esperábais también, al terminar el mundo, en la resurrección de la carne y en la vida eterna.

16. He aquí cuál es vuestra garantía y vuestra confesión con la que os habéis ligado para con Dios. ¿Y cómo es que algunos de vosotros, que habéis renunciado al diablo y a sus ángeles, a sus cultos, y a sus malas obras, ahora volváis de nuevo a los cultos del diablo?

Porque encender velas junto a las piedras y a los árboles y a las fuentes y en las encrucijadas, ¿qué otra cosa es sino culto al diablo? Observar la adivinación y los agüeros, así como los días de los ídolos, ¿qué otra cosa es sino el culto del diablo?

Observar las vulcanales y las calendas, adornar las mesas, poner coronas de laurel, observar el pie, derramar en el fogón sobre la leña alimentos y vino, echar pan en la fuente, ¿qué otra cosa es sino culto del diablo? El que las mujeres nombren a Minerva al urdir sus telas, observar en las nupcias el día de Venus, y atender en qué día se hace el viaje, ¿qué otra cosa es sino el culto del diablo?

Hechizar hierbas para los maleficios, e invocar los nombres de los demonios con hechizos, ¿qué otra cosa es sino el culto del diablo? Y otras muchas cosas que es largo el decirlas.

He aquí que, después de haber renunciado al diablo, hacéis todas estas cosas después del bautismo, y volviendo al culto de los demonios y a las malas obras de los ídolos, faltásteis a vuestra palabra, y habéis quebrantado el pacto que hicísteis con Dios.

Alejasteis de vosotros la señal de la cruz, que recibisteis en el bautismo, y estáis atentos a otras señales del diablo por medio de las avecillas, estornudos y otras muchas cosas.

¿Por qué no me va a hacer mal a mí y a cualquier otro cristiano recto el agüero? Porque donde ha precedido la señal de la cruz, nada es señal del diablo. ¿Y por qué os hace mal a vosotros? Porque despreciáis la señal de la cruz, y teméis aquello que vosotros mismos habéis imaginado como señal.

Del mismo modo rechazáis el santo encantamiento, esto es, el símbolo que recibisteis en el bautismo, que es: «creo en Dios Padre Omnipotente»; la oración dominical, esto es, «Padre nuestro que estás en los cielos», y conserváis los encantamientos diabólicos y los versos.

Por eso todo aquello que. despreciando la señal de la cruz de Cristo, y mira a otras señales, perdió la señal de la cruz que recibió en el bautismo.

Igualmente, el que guarda otros encantamientos inventados por magos y maléficos, perdió el encantamiento del símbolo santo y de la oración dominical que recibió en la fe de Cristo, pisoteó la fe de Cristo, porque no puede dar culto juntamente a Dios y al diablo.

17. Por eso, amadísimos hijos, si habéis conocido todas estas cosas que hemos dicho, y si alguien reconoce haber cometido estas cosas después del bautismo, y que apostató de la fe de Cristo, no desespere de sí y no diga en su corazón: «porque yo he cometido tantos males después del bautismo, tal vez Dios no perdone mis pecados». No quieras dudar de la misericordia de Dios. Haz de nuevo en tu corazón un pacto con Dios, y en lo sucesivo ya no quieras entregarte al culto de los demonios; no adores otra cosa que no sea Dios; no has de cometer el homicidio, ni el adulterio o la fornicación; no cometas el hurto ni perjures.

Y cuando hayas cometido todo esto a Dios en tu corazón, y no hayas vuelto a cometer otra vez estos pecados, espera con confianza el perdón de Dios, porque así dice el Señor en la Escritura profética: «en cualquier día que el malvado se olvide de sus iniquidades y obre la justicia, yo también me olvidaré de todas sus iniquidades» (Ez 18,21-22).

Dios espera, por consiguiente, el arrepentimiento del pecador. Aquélla es la verdadera penitencia, cuando el hombre ya no vuelve a cometer los males que hizo, sino que pida perdón de los pecados pasados, tome precaución de cara al futuro, para no volver de nuevo a los mismos pecados; sino que por el contrario realice las obras buenas, de tal manera que dé limosna al pobre que tiene hambre, rehaga al huésped extenuado, y que todo aquello que quiere que otros le hagan a él, que esto mismo haga él con los otros, y que lo que él no quiere que le hagan, que tampoco él lo haga a los demás, porque en esta palabra se resumen los mandatos del Señor.

18. Os rogamos, por tanto, hermanos e hijos queridísimos, que estos preceptos que Dios se ha dignado daros por medio de nosotros humildes y pequeños, los retengáis en la memoria, y penséis cómo salvéis vuestras almas, de tal modo que no sólo os ocupéis de esta vida presente y de la utilidad pasajera de este mundo, sino que penséis más en el símbolo que vosotros prometísteis creer, esto es, la resurrección de la carne y la vida eterna.

Por consiguiente, si creísteis y creéis que existe la resurrección de la carne y la vida eterna en el reino de los cielos entre los ángeles de Dios, como ya os dije anteriormente, pensad mucho en estas cosas y no siempre en la miseria de este mundo.

Preparad vuestro camino por medio de las buenas obras. Reuníos con frecuencia en la iglesia o en el lugar de los santos para orar a Dios. No queráis despreciar el día del Señor, que por eso se llama del Señor, porque el Hijo de Dios, Nuestro Señor Jesucristo. resucitó en ese día de entre los muertos, sino que debéis honrarlo con reverencia.

No realizaréis en el día de domingo obras serviles, esto es, en el campo, en el prado, en la viña y otras cosas pesadas, exceptuadas aquellas cosas que son necesarias para la refección del cuerpo, como es el cocer el alimento y lo necesario para emprender un viaje largo.

Es lícito hacer un viaje en domingo a lugares cercanos, pero no para realizar acciones malas, sino más bien buenas, esto es, ir a un lugar santo, o a visitar a un hermano o a un amigo, o consolar a un enfermo, o a llevar un consejo al que se encuentra en la tribulación, o una ayuda en favor de una causa buena. Así es como debe celebrar el domingo el hombre cristiano.

Es bastante inicuo y vergonzoso que aquellos que son paganos y desconocen la fe cristiana, dando culto a los ídolos de los demonios, que veneren el día de Júpiter o de cualquier otro demonio y que se abstengan del trabajo, siendo así que los demonios ni han creado ni tienen ciertamente ningún día.

Y nosotros, que adoramos al verdadero Dios, y que creemos que el Hijo de Dios resucitó de entre los muertos, no veneramos el día de su resurrección, es decir, el domingo. No queráis, pues, hacer una injuria a la resurrección del Señor sino honradla y veneradla con reverencia por la esperanza que nosotros tenemos en ella. Porque así como aquel Señor nuestro Jesucristo, Hijo de Dios, que es nuestra cabeza, resucitó al tercer día de entre los muertos, así también nosotros, que somos sus miembros, esperamos resucitar al fin del mundo en nuestra carne, a fin de que cada uno reciba o el descanso eterno o el castigo eterno, de acurdo con lo que obró con su cuerpo en este mundo.

19. He aquí que nosotros que hablamos ahora bajo el testimonio de Dios y de los santos ángeles que nos escuchan, hemos cumplido nuestra deuda con vuestra caridad, y os hemos prestado el dinero del Señor, cuyo precepto tenemos. Pertenece ahora a vosotros el pensar y el procurar cómo cada uno de nosotros presente con intereses lo que recibió cuando venga el Señor el día del juicio.

Rogamos, por tanto, a la clemencia del mismo Señor que os guarde a vosotros de todo mal, y os haga dignos compañeros de sus santos ángeles en su reino, concediendonoslo él mismo que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

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