A Islandia

 

De las regiones de la hermosa tierra

Que mi carne y su sombra han fatigado.

Éres la más remota y la más íntima,

Última Thule, Islandia de las naves.

 

Del terco arado y del constante remo,

De las tendidas redes marineras,

De esa curiosa luz de tarde inmóvil

Que funde el vago cielo desde el alba

Y del viento que busca los perdidos

Velámenes del viking.

 

Tierra sacra que fuiste

la memoria de Germania

Y rescataste su mitología

De una selva de hierro y de su lobo

Y de la nave que los dioses temen,

Labrada con las uñas de los muertos.

 

Islandia, te he soñado largamente

Desde aquella mañana en que mi padre

Le dio al niño que he sido y que no ha muerto

Una versión de la Völsunga Saga

Que ahora está descifrando mi penumbra

Con la ayuda del lento diccionario.

 

Cuando el cuerpo se cansa de su hombre,

Cuando el fuego declina y ya es ceniza,

Bien está el resignado aprendizaje

De una empresa infinita; yo he elegido

El de tu lengua, ese latín del Norte

Que abarcó las estepas y los mares

De un hemisferio y resonó en Bizancio

Y en las márgenes vírgenes de América.

 

Sé que no lo sabré, pero me esperan

Los eventuales dones de la busca,

No el fruto sabiamente inalcanzable.

Lo mismo sentirán quienes indagan

Los astros o la serie de los números…

Sólo el amor, el ignorante amor, Islandia.

Jorge Luis Borges

  1. La antigua religión del coraje

Resulta imposible concebir el interés de Jorge Luis Borges por las literaturas germánicas medievales y los héroes de las sagas de Islandia, cultivadores, según el porteño, de una antigua religión, «la dura y ciega religión del coraje, de estar listo a matar y a morir» (Borges, 2009: 270).

«La Völsunga Saga es una de las máximas epopeyas de la literatura […] no deja de ser significativo que dos poetas del siglo XIX, dos hombres que modelaron su época y siguen influyendo en la nuestra, se inspiraron en la Völsunga. En 1876, William Morris, germanista, pintor y decorador, padre del socialismo inglés y maestro de Shaw, publicó el poema Sigurd the Volsung; en 1848-74, Richard Wagner compuso la famosa tetralogía Der Ring des Nibelungen, El Anillo del Nibelungo» (Borges, 1978: 132).

La realidad social del mundo germánico antiguo era bien distinta a la actual. Como recuerda Bernárdez (2010: 61), ya desde comienzos del siglo I, existía en la sociedad germánica una institución conocida como druht, que el investigador define como «agrupación estable de guerreros comandada por un jefe, el druhtinaz, que no sólo los dirigía en el combate, sino que también era su líder en las cuestiones políticas y económicas y, seguramente, también en las religiosas» (Bernárdez, 2010: 61). Las consecuencias de la importancia de esta suerte de comitatus es esencial para entender la exaltación del coraje en la literatura germánica: la lealtad al jefe en un combate era superior a cualquier otro compromiso, porque era este el que, a su vez, había de repartir las riquezas y ganancias entre sus guerreros:

Si el jefe resultaba victorioso, la recompensa valía la pena. Podían adquirir [los miembros de su druht] tierras, ganado y esclavos, pero eran sobre todo los objetos de valor los que permitirían a los guerreros, empezando por su jefe, alcanzar una posición socialmente privilegiada. El jefe es el beahgifa [béajyìva], para usar un evocador término anglosajón, es «el que rompe los anillos», expresión que nos lleva al momento en la gran fiesta en que hace pedazos los anillos y brazaletes de oro ganados al enemigo y reparte los trozos entre sus leales (Bernárdez, 2010: 61).

La valentía en el mundo germánico no era un fin en sí mismo, sino tan solo una forma de demostrar lealtad al druhtinaz que, tras una feroz batalla, otorgaría su merecida recompensa a los guerreros comprometidos con la causa. Una recompensa que normalmente se pagaba en oro, con el consiguiente prestigio social que el metal precioso otorgaba a su poseedor.

Esta circunstancia, como es lógico, favoreció la evolución hacia un sistema de creencias que privilegiaba el ardor combativo por encima de otros aspectos, como la obtención de una buena caza, o la llegada de las condiciones climáticas propicias para la cosecha. Y, en este sentido, la literatura, cuando no se convirtió en una herramienta para la difusión de algunos de estos ideales ―como es el caso de la poesía escáldica―, llegó a ser el medio principal de conservación del legado cultural de estos pueblos.

Así, en la Völsunga Saga, por citar un texto frecuentemente visitado por Borges, el afán por obtener el oro o la gloria se difumina, para dar paso a una fervorosa exaltación de la valentía, como revela el discurso del rey Volsung a su tropa:

Each man must at one time die. No one may escape dying that once, and it is my counsel that we not flee, but for our own part act the bravest. I have fought a hundred times, sometimes with a larger army and sometimes with a lesser one. Both ways I have had the victory, and it will not be reported that I either fled or asked for peace (Byock, 1999: 40).

De acuerdo con la bibliografía contenida en Literaturas Germánicas Medievales (Borges, 1978: 136-138), el acercamiento de Borges a la cultura germánica medieval fue eminentemente literario, por lo que no es de extrañar que el escritor argentino se sintiese atraído por esa «antigua fe del hierro y del coraje»

En un poema de temática dispar, «El pasado», se recuerda la gesta de Hengist, uno de los primeros anglosajones en pisar la actual Inglaterra:

Los piratas de Hengist que atraviesan
a remo el temerario mar del Norte
y con las fuertes manos y el coraje
fundan un reino que será Imperio

(Borges, 2011a: 11-14).

  1. El culto del hierro y del acero

Otros poemas como «A Islandia» no se limitan, curiosamente, a enunciarlos, sino que también registran rasgos de este tipo de composiciones. Es el caso de la construcción «[…] una selva de hierro […]» (Borges, 2011a: 13), que, en un principio, podría asociarse con un kenning4 habitual en la poesía germánica, como recuerda el propio Borges a propósito de una obra de William Morris: «El poeta inglés William Morris, traductor y divulgador de las sagas y de los cantos de la Edda, intercaló muchas kenningar en su epopeya Sigurd the Volsung (1876). Transcribimos algunas: […] bosque de la guerra, bosque de las picas, bosque de la batalla ejército» (Borges, 1978: 116)5.

En un entorno poético como el que proyecta «A Islandia», que convierte a la isla en baluarte del legado cultural germánico, es difícil suponer que la «selva de hierro» haga referencia a un ejército. Lejos de aludir a realidades inconexas, el lobo, el barco y la selva de hierro comparten un denominador común bajo el cual se subsumen sus diversos sentidos. Se trata del Ragnarök, o «Destino de los dioses», según la traducción de Bernárdez (2010: 298). El último cataclismo, la batalla del fin de los tiempos en que habrán de perecer todos los dioses y todos los hombres. Así lo resume Enrique Bernárdez: «En el Ragnarök se produce un enfrentamiento final entre las fuerzas del orden y las del caos, que han estado en constante conflicto y equilibrio: la mitología entera es el relato de esa lucha. Los dioses y sus aliados, los guerreros sacrificados a Odín, combatirán a muerte contra etones, trols, tursos y monstruos como el lobo Fenrir o la serpiente del recinto central» (Bernárdez, 2010: 299).

Dos son esencialmente las fuentes mitológicas que refieren el desastre: la Völuspá (o Profecía de la vidente) y el Discurso de Grímnir (Bernárdez, 2010: 299); pero para nuestro estudio solo nos detendremos en el primero, ya que un cotejo detenido de los versos de Borges con algunas de las estrofas de la Völuspá revela de inmediato el carácter alusivo. Citamos una traducción al español de la profecía:

Se sentaba en el este
en el Bosque de Hierro
la longeva giganta,
que paría a los hijos
de la estirpe de Fénrir.
De todos ellos
uno saldrá
que en forma de ogro
devorará la luna

A diferencia de Borges, que escribía «selva de hierro», con minúscula, García Pérez entiende «Bosque de Hierro» como un nombre propio, y no como una metáfora:

De nuevo la estrofa nos sitúa en el este, en el territorio de los gigantes (vid. 2.35.). El ‘Bosque de Hierro’ (Járnviðja) ha de interpretarse como un bosque muy tupido y oscuro, como sugiere Sigurður Nordal (1952: 81). Járnviðja, como Íviðja, es nombre de giganta. En este caso, la utilización de Járnviðja para denominar al bosque sugiere, simbólicamente, la patria de la giganta Angrboda (Angrboða), que solo se menciona parafrásticamente: “la longeva» (García Pérez, 2014: 42-43).

Para poder entender el tropo no podemos, por tanto, perder de vista el nuevo contexto poético que lo rodea y su relación con el Ragnarök. De acuerdo con lo narrado en la Völuspá, es lógico pensar que el lobo que sigue a la imagen «selva de hierro» en el poema de El oro de los tigres no es otro que Fenrir, el monstruo que devorará la luna acabando para siempre con los ciclos del tiempo. Así explica García Perez la última parte del fragmento citado más arriba: «Esta giganta [Angrboða] es la que da a luz a un gran número de gigantes con forma de lobo; de entre ellos saldrá el lobo Fénrir (Fenrir) que ha de devorar la luna en el momento del Ragnarök. Con esta estrofa la vidente nos sitúa en los preliminares de la destrucción final, en la que el lobo Fénrir participará, como veremos, de un modo bastante significativo» (García Pérez, 2014: 43)

Y, tras el lobo, la última de las alusiones al Ragnarök que incluye a «A Islandia» es: «[…] la nave que los dioses temen, / labrada con las uñas de los muertos» (Borges, 2011a: 14-15). Con estos versos se refiere el escritor a Naglfar, barco que, según el erudito islandés Snorri Sturluson, «ha de transportar a los gigantes y que estaba construido con las uñas de los muertos que se han ido acumulando a lo largo del tiempo» (García Pérez, 2014: 49). En la Völuspá podemos encontrar la referencia a la monstruosa embarcación unas estrofas después del pasaje anteriormente citado:

El oleaje desata,
ya grazna el águila
desgarrando los cuerpos
y se libera Náglfar.
Viene el barco del este,
dirigido por Loki,
y con él por las ondas
los guerreros de Múspel

(García Pérez, 2014: 49).

El poema «A Islandia» crea, por tanto, un nuevo contexto en el que la reformulación del original «Bosque de Hierro», se relaciona con dos figuras esenciales del Ragnarök, el lobo Fénrir y el Naglfar. Cabe concluir, en este sentido, que acaso el sentido preferido de la metáfora «una selva de hierro» sea semánticamente más extenso que el «ejército» al que, según Borges, hacía referencia el kenning de Morris. Al fin y al cabo, ¿qué es el «Destino de los dioses», sino una batalla multitudinaria en el que no uno, sino varios y monstruosos ejércitos combaten con sus armas de hierro y acero?:

Lucharán los hermanos
en combates a muerte,
romperán los parientes
todos sus lazos,
serán tiempos difíciles,
de adulterios innúmeros,
de matanzas, espadas;
de escudos rasgados,
serán tiempos confusos
cuando todo el mundo perezca
y no habrá un hombre
que en otro hombre se ampare

(García Pérez, 2014: 44).

Es esta la hecatombe de la que, según «A Islandia», los héroes de aquel país salvaron la cultura germánica; hombres como Snorri Sturluson, que en esos oscuros tiempos rescataron los antiguos mitos de la guerra, de la muerte y del olvido. De ahí los versos de Borges:

[…] Tierra sacra
que fuiste la memoria de Germania
y rescataste su mitología
de una selva de hierro y de su lobo
y de la nave que los dioses temen,
labrada con las uñas de los muertos
(Borges, 2011a: 10-15).

Así, el «acero que Odín clavó en el árbol» rememora unos versos que el argentino comenta en Literaturas germánicas medievales:

De muy distinto carácter son las estrofas (138-141) en que refiere el dios cómo fue sacrificado a sí mismo para descubrir las runas y la sabiduría encerrada en ellas: “Sé que pendí del árbol, que movía el viento, durante nueve noches: herido de lanza, sacrificado a Odín, yo mismo a mí mismo: sobre el árbol de raíces desconocidas. No me dieron un cuerno para beber, no me dieron pan. Miré hacia abajo, recogí las runas; gimiendo las recogí, caí al suelo […] En mí crecieron la sabiduría y el conocimiento; medré y me sentí bien; una palabra y la siguiente me dieron la tercera; un arco y el siguiente, el tercero” (Borges, 1978: 82).

En el contexto del poema «Cosas», que acoge esta referencia y la mención a la epopeya de Finnsburh, este verso ya no es solo una evocación del instante mítico en que Odín adquiere las runas. La elección del episodio no es casual, pues en virtud de su sacrificio, el dios nórdico adquiere el conocimiento, capaz de ver todas las instancias del tiempo (pasado, presente y futuro), así como lo imaginable, y lo imposible:

  1. Espadas para un destino

La espada parece gozar de vida propia. En «Hengist quiere hombres (449 A. D.)», el héroe sajón que da título al poema y que destaca entre todos por el valor de su osadía («Lo seguirán sumisos y crueles).  Saben que fue el primero en la batalla de hombres», cfr. Borges, 2011a: 10-11), parece dejar de ser un individuo con sus propias aspiraciones para convertirse en el brazo ejecutor del destino. Al menos, así lo insinúan estos versos: «Saben que una vez olvidó su deber de venganza y que le dieron una  espada desnuda y que la espada hizo su obra» (Borges, 2011: 12-13). Aquí el posesivo «su» es el que introduce la indeterminación. ¿Quién fue el que realizó «su» obra? ¿Hengist o la espada? Sabemos que fue el guerrero quien atravesó los mares, el que conquistó y saqueó ciudades, el que se alzó con la victoria. Pero también descubrimos, en una lectura completa del poema, que más allá de sus hazañas aguardaba un destino que acaso ya tenía reservada para Hengist una misión superior: la fundación del reino de Inglaterra:

Hengist los quiere (pero no lo sabe) para la fundación del mayor imperio, para que canten Shakespeare y Whitman, para que dominen el mar las naves de Nelson, para que Adán y Eva se alejen, tomados de la mano y silenciosos, del Paraíso que han perdido (Borges, 2011a: 23-27).

Podría aducirse que «espada» tiene en la composición una lectura metonímica ―«guerra» por «espada»―, como ocurría con esa «selva de hierro» que encontrábamos en «A Islandia». Es cierto, sin embargo, que este no es el primer ejemplo en la obra de Borges de una espada que parece tomar las riendas de la historia y decidir el destino del héroe que la empuña. Sin ir más lejos, en el poema «Fragmento», de El otro, el mismo, es el arma, y no Beowulf, su portador, quien decide si el héroe alcanza la victoria:

una espada que un rey dará a otro rey
y este rey a un sueño,
una espada que será leal
hasta una hora que ya sabe el Destino,
una espada que iluminará la batalla

(Borges, 2011a: 8-12).

Que el campeón tenga o no éxito dependerá de su acero, que le será leal hasta el momento en que Beowulf se enfrenta con el dragón:

[…] La Négling rompió;
su hierro a Beowulf le falló en la pelea,
el antiguo y grisáceo. Estaba fijado
que de hoja ninguna pudiera valerse
en un duro combate; era tanta su fuerza
―así se refiere― que nunca una espada
su golpe aguantó cuando el arma valiosa
en la lucha empuñaba: allá las rompía
(Lerate, 1999: 2680-2687).

Remite, pues, en «Fragmento» el destino a la muerte del guerrero; a ese instante en que la espada, símbolo de la tarea esencial del héroe, le traiciona, a pesar de su coraje. Un momento poético, «El instante que se eterniza por su plenitud es otro de los temas de la poesía de Borges. Se relaciona íntimamente con el tema del héroe y del coraje […]. La vida del héroe se reduce al “instante infinito de la batalla, a ese momento de prueba y de afirmación» (Sucre, 1967: 91).

Probablemente le resultaron también inspiradoras las palabras contenidas en la Völsunga Saga, que tienen con toda probabilidad el mismo origen que la historia del Hávamál en la que Odín clava una lanza en el tronco de un árbol:

«He was very tall and gray with age, and he had only one eye. He brandished the sword and thrust it into the trunk so that it sank up to the hilt» (Byock, 1999: 38).

Tras esta memorable acción, el dios pronuncia unas palabras que recuerdan a la leyenda de Excalibur, y declara que solo el que extraiga la espada del tronco será merecedor de tal poder. No será hasta un tiempo después cuando Sigmund, padre de Sigurd, sea elegido por la espada como su portador:

“Now Sigmund, the son of King Volsung, came forward. He grasped the sword, and drew it from the trun.”

Es la Völsunga Saga, por tanto, otro buen ejemplo del tópico germánico de la lealtad del arma hacia su campeón, que Borges importa sin cambios significativos a varios de sus poemas de inspiración anglosajona. No es extraño, en este sentido, que el escritor vincule la espada con el destino; en la medida en que el acero le es leal, tiene el héroe éxito en sus hazañas. Así, en «Hengist quiere hombres (449 A. D.)», las conquistas que el viking perpetra en virtud de su espada, se observa con arreglo a los fines últimos de sus consecuencias, de acuerdo con una visión teleológica de la historia. Si Hengist obtuvo la victoria en la lejana Britannia fue por algo, o más bien «para» algo, y ese «para» transita momentos fugaces de la historia literaria de Inglaterra, concluyendo con el presente que teje la memoria:

Hengist los quiere (pero no lo sabe) para la fundación del mayor imperio, para que canten Shakespeare y Whitman, para que dominen el mar las naves de Nelson, para que Adán y Eva se alejen, tomados de la mano y silenciosos, del Paraíso que han perdido. Hengist los quiere (pero no lo sabrá) para que yo trace estas letras (Borges, 2011a: 23-28).

La propuesta de Borges en el poema de El oro de los tigres es similar a la de «Un sajón (449 A. D.)», de El otro, el mismo; de hecho, la fecha que el título encierra entre paréntesis es la misma: el año 449 A.D., marcado en los libros de historia como el momento en que anglos y sajones pisan la remota Britannia.

También apela este poema, sin embargo, al emblema de la espada; de nuevo como símbolo de un destino que graba en el tiempo la huella de sus runas:

Era tenaz. Obraron su fortuna
remos, redes, arado, espada, escudo;
la dura mano que guerreaba pudo
grabar con hierro una porfiada runa
(Borges, 2011a: 9-12).

Incluso en composiciones que, lejos del contexto germánico, se ubican en las anchas estepas del Asia Central, el arma revela su origen sagrado, de la misma manera que en la Völsunga Saga era Odín quien otorgaba el don de la espada al guerrero que fuese merecedor de su poder:

«Cuando nací, cayó del firmamento
una espada con signos talismánicos»
(Borges, 2011a: 12-13).

En «Tamerlán (1336-1405)», el caudillo inspirado en el drama de Christopher Marlowe recibe de los astros su acero, de forma que el guerrero queda desde su nacimiento vinculado, por el poder oracular de las estrellas, a los secretos designios del mundo.

Encierra la espada un mensaje de guerra, pero también una promesa de futuro; como ocurría con el arma de Hengist, la espada de Tamerlán será la herramienta con la que destruirá pueblos y ciudades, y ascenderá, con sangre y fuego, a su temible trono.

Yo soy, yo seré siempre, aquella espada.
He derrotado al griego y al egipcio,
he devastado las infatigables
leguas de Rusia con mis duros tártaros,
he uncido a mi carroza cuatro reyes
que no quisieron acatar mi cetro,
[……………………………………….]
Yo, el rojo Tamerlán, tuve en mi abrazo
a la blanca Zenócrate de Egipto
(Borges, 2011a: 14-25).

Porque si en «Fragmento» el arma de Beowulf era «una espada con runas» (Borges, 2011a: 214), la espada de Timur está labrada con los signos talismánicos que acaso ―al menos él así lo cree― cifren su poder y su final:

[…] Un ominoso
libro no escrito me ha revelado
que moriré como los otros mueren
y que, desde la pálida agonía,
ordenaré que mis arqueros lancen
flechas de hierro contra el cielo adverso
y embanderen de negro el firmamento
para que no haya un hombre que no sepa
que los dioses han muerto. Soy los dioses
(Borges, 2011a: 31-39).

Los versos finales plantean, sin embargo, un enigma. ¿Es Timur quien cree ser? ¿O es tan solo una sombra a punto de desvanecerse? Lo que en un principio se presentaba al lector como un canto de alabanza, termina por ser un desesperado intento de afirmación, en el que el tiempo y el destino, otrora favorables, parecen haber abandonado definitivamente al gran líder:

Busco la cimitarra y no la encuentro.
Busco mi cara en el espejo; es otra.
Por eso lo rompí y me castigaron.
[………………………………………]
Estas cosas me inquietan, pero nada
puede ocurrir si Tamerlán se opone
y Él, acaso, las quiere y no lo sabe.
Y yo soy Tamerlán. Rijo el Poniente
y el Oriente de oro, y sin embargo…
(Borges, 2011a: 52-61)

  1. Conclusiones: el destino escandinavo

En el caso de esa «religión del coraje», Borges encontraba un tronco literario común que le permitía engarzar dos culturas que en un principio podrían parecer dispares, como eran la europea contemporanea y la germánica medieval. Dentro del estudio en el poemario del hierro como tropo, cobraba especial importancia el tema de la espada. También de raigambre germánica, el argentino veía en esta la imagen del futuro de los conquistadores que la empuñaron. Hengist, al igual que Beowulf y los otros héroes del mundo anglosajón, dependía de la lealtad de su arma para acometer la gran tarea que se le había encomendado; un arma que acaso le abandonaría, como a Tamerlán su cimitarra, cuando hubiera por fin hecho frente a su destino.

Los héroes, las hazañas suceden y se desvanecen en esa marea volátil que es el tiempo. «hoy es polvo de tiempo y de planeta» (Borges, 2011a: 9). Tampoco de esa fe del hierro y del coraje. «¿Dónde estará?»,. La historia, en El oro de los tigres, se mueve en la eterna disyuntiva entre la memoria y el olvido, una memoria que, como recuerda «El pasado», es un «[…] recinto de figuras inmóviles de cera / o de reminiscencias literarias / que el tiempo irá perdiendo en sus espejos» (Borges, 2011a: 49-52). O que, como en «A Islandia» ―esa Última Thule― rescata «de una selva de hierro y de su lobo / y de la nave que los dioses temen» (Borges, 2011a: 13-14) los últimos resquicios de una cultura.

Dos formas de hacer historia: una periodística, como acopio de fechas y eventos para la glorificación de una nación; y otra que está más allá de lo visible. Así la entiende Borges, en «El pudor de la historia» (Otras inquisiciones): «Yo he sospechado que la historia, la verdadera historia, es más pudorosa y que sus fechas esenciales pueden ser, asimismo, durante largo tiempo, secretas» (Borges, 2016: 353). Algo similar le sucedió, según este artículo, al suceso del rey sajón Harold Sigurdason, que, antes de la batalla de Stamford Bridge, ofreció a Harald Hardråde, su enemigo noruego, «seis pies de tierra inglesa, y, ya que es tan alto, uno más» (Borges, 2016: 355). Porque, según Borges, «para la historia universal, las guerras y los libros escandinavos es como si no hubieran sido; todo queda aislado y sin rastro, como si pasara en un sueño o en esas bolas de cristal que miran los videntes» (Borges, 2011b: 418).

Y, sin embargo, El oro de los tigres consigue frente al olvido una hazaña singular. No es una gesta conseguida con la espada: nuestro escritor se sintió siempre lejos del coraje de sus antepasados. Es una gesta de la memoria. Los motivos germánicos pudieron perderse en el tiempo, pero Borges, con su poemario, no solo ha sido capaz de rescatarlos, sino también de aplicarlos a la realidad de su pasado más inmediato, acaso porque intuyó, como Snorri Sturluson con el mundo pagano, que esas viejas cosas «estaban tocando a su fin; quizá intuyó la desintegración de aquel mundo en la flaqueza y la falsedad de su propia vida» (Borges, 1978: 124). Aunque ahora nadie los recuerde, para el argentino, Hengist, Snorri y otros germanos durante tanto tiempo olvidados por la historia, cumplieron, con la pluma y con la espada, un destino para ellos secreto que hoy se revela claro y distinto a nuestros ojos. ¿Quién sabe qué destinos captará el poeta que, como señala Borges en el prólogo de su libro, entiende que «cada momento de la vida, cada hecho, debería ser poético» (Borges, 2011a: 337)?

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Hagalaz, la runa madre

Las runas son parte de nuestra identidad. Existen dentro de nuestra sangre, codificadas en nuestro ADN y se manifiestan en nuestros pensamientos y acciones. Un regalo de Odín a su pueblo, que se han transmitido de generación en generación, evolucionando con el tiempo.

Hoy vamos a hablar de uno de nuestros símbolos más potentes y sagrados, Hagall y Haegl (en nórdico antiguo y anglosajón respectivamente) son los nombres de la runa que representa a la h en los alfabetos futhark joven y futhorc. El nombre proto nórdico reconstruido lingüísticamente para la misma runa en el futhark antiguo es *Haglaz o *Hagalaz, que significa granizo. La letra equivalente en el alfabeto gótico 𐌷 (h )se llama Hagl.

  • Esta runa tiene dos grafías distintas en el futhark antiguo, una simple y otra doblemente barrada ᚻ. La variante de la barra doble se encuentra en las inscripciones continentales mientras que en las inscripciones escandinavas solamente tienen la variedad simple.
  • En el futhark joven es completamente diferente a la usada en el antiguo. Esto es debido a que el signo escrito del futhark joven no procede de la versión antigua, sino que deriva de la evolución de la runa Jera, que con el tiempo se modificó de una forma sorprendente originando varias otras runas. Durante los siglos VII y VIII, la j inicial de su nombre, *jara, se perdió en el proto nórdico, lo que hizo que la runa dejara de representar al fonema /j/ para pasar a representar el fonema /a:/. En ese tiempo la forma de la runa era una cruz con trazo largo vertical y con otro horizontal en el centro. Su forma siguió evolucionando durante la última fase del futhark antiguo, la runa jēra pasó a escribirse con un trazo vertical con dos trazos transversales en forma de equis en el centro. Con lo que el antiguo signo de trazo vertical con una equis en el medio quedó libre y pasó a representar el fonema /h/ con la forma definitiva de la runa Hagall en el futhark joven, abandonándose en Escandinavia el símbolo usado anteriormente.

Esta runa representa al huevo cósmico que contenía al universo antes de su manifestación, el recipiente ancestral donde se origina la vida. Está dedicada al Dios Heimdall. Esta runa representa la destrucción, necesaria para el renacimiento mediante la transformación vital. El huevo simboliza el sol naciente y el comienzo de la vida. El huevo es un símbolo central asimilado a la Creación. Simboliza el génesis, el germen que provoca la multiplicidad. El huevo además matiza el simbolismo de la renovación constante de la Naturaleza, del renacimiento. Ése es el sentido que encierran los famosos huevos de pascua. La idea antigua que se conoce de “cosmos en forma de huevo” viene directamente de las escrituras indoeuropeas védicas, religión hermana de la germánica. Las primeras ideas de un naciente “Cosmos en forma de huevo” conecta con las escrituras en sánscrito Brahmanda (Brahm significa ‘Cosmos’ o ‘expansión’, Anda significa “huevo”).

Tenemos constancia de ella a través de los tres poemas rúnicos medievales:

Poema rúnico: Traducción:
Noruego antiguo
Hagall er kaldastr korna;
El granizo es el grano más frío;
Islandés antiguo
Hagall er kaldakorn
ok krapadrífa
ok snáka sótt.
grando hildingr.
El granizo es un grano frío
y el chaparrón de aguanieve
y el vómito de las serpientes.
Anglosajón
Hægl byþ hwitust corna; hwyrft hit of heofones lyfte,
wealcaþ hit windes scura;
weorþeþ hit to wætere syððan.
El granizo es el grano más blanco;
es el remolino de la cúpula del cielo
y es lanzado por la ráfaga de viento
y cuando se derrite se convierte en agua.

Todos los poemas de runas equiparan a Hagal con el granizo. El granizo es el grano más blanco; El granizo es el grano más frío. La antigua palabra inglesa Haegl, danés Hagl y el alemán Hagel significan “granizo”. El granizo es el “grano más frío”. Otro poema de runas nos dice que es el “grano más blanco”. Pero hay otro “grano más blanco” que creo que es importante mencionar, la sal. Esto se debe a que la raíz de la palabra *sal proviene de la sal Proto Indoeuropea (PIE), y este significado raíz también nos da palabras como Salvación y Saludo (Heil alemán) y esto se traduce a la lengua gaélica como Hal y Halen – Palabras relacionadas con nuestro granizo y todo. Así que ciertamente hay una conexión con las palabras raíz Hal y Sal. Salve es también un saludo, un saludo a los dioses y antepasados. Salve y Hallow: ¡Heil y Heilige! Pero también encontramos que Sal y Sæl se usan como saludos en Nórdico Antiguo. La lista combinó las runas con la idea de usar cristales. Hagal se convirtió en la runa Madre, el centro de una matriz rúnica desde la que se pueden ver todas las runas. El cristal de sal, si las condiciones lo permitieran, formaría un cubo perfecto. El cubo es Hagal en forma tridimensional. Los tres brazos cruzados de la runa ahora forman el eje XYZ de un cubo tridimensional.

Como una runa, Hagal tiene cualidades curativas. Encontramos un aspecto de Hagal que proviene de la raíz proto-germánica *Hailijana (Hail) que significa curar. Este es el lado de mejora de la salud de la runa, el lado para equilibrar el aspecto destructivo de granizo. La frase anglosajona “Was Thu Hal” que significa “ser todo” es en sí misma una invocación de la runa de Hagal, ya que Hal comparte la misma raíz. La totalidad es la unidad holística del cuerpo y la mente. Encontramos en la historia de los vikingos un saludo muy similar: Heil og Sæl significa “sano y feliz”. Los odinistas anglosajones usan Hael und Sige de la misma manera, como un saludo e invocación de integridad, salud y felicidad. Como runa galdr (canto) Hagal ayuda a la meditación calmando la mente. La runa promueve una respiración rítmica lenta que está en sintonía con los patrones naturales de su cuerpo.

HAGAL=El cerco de todo, mantener el universo; incluir, granizo (Hail) destruir para volver a crear.

Sé el séptimo, si veo la alta llama
en la sala entre los bancos:
no es tan grande su ardor que no me pueda proteger,
para ello canto un hechizo.

Hagal! El sentido de introspección, la conciencia de llevar al propio Dios nórdico con todas sus cualidades dentro de sí mismo, desarrolla una fuerte autoestima del espíritu personal, potenciándolo; al que le otorga un poder mágico, un poder que puede convencer a un espíritu fuerte de creer en él sin ninguna duda. Llevado por esta conciencia indudable, el iniciado controla los reinos materiales y espirituales, completamente entendidos y abarcados por él, sintiéndose omnipotente.

Por lo tanto: “Acepta EL todo en ti, y controlarás EL todo”.

La runa Hagal en la historia reciente.

1.-La Alemania nacionalsocialista.

Si algo convirtió en especial a las SS fue su misticismo espiritual y esotérico. Para reconocer ese mundo mágico, las runas jugaron un destacado papel. Hay que señalar que ciertas runas adquirieron durante el 3er Reich una presencia en la vida común difícil de creer hoy en día.

  • Por ejemplo, la runa Man (“runa de la vida”) aparecía en muchos carteles de prohibido fumar, era el símbolo de los farmacéuticos y junto a su inversión, la runa Yr (“de la muerte”), aparecía en las necrológicas para indicar las fechas de nacimiento y defunción.
  • Pero sin duda el símbolo rúnico más común, y temido, fue el doble relámpago de las S.S., la runa Sig “(“victoria”) duplicada. Su uso administrativo se volvió tan común que se comercializaban incluso máquinas de escribir con una tecla para dicho símbolo.

“Hagal” fue una runa que las SS añadieron a su ideario para remarcar su fe imperturbable en la victoria del nacionalsocialismo. El uso de la runa Hagall en el diseño del SS-Ehrenring (anillo de honor de las SS,) fue explicado por Himmler de la siguiente manera: “La esvástica y la Runa Hagall representan nuestra fe inquebrantable en la victoria definitiva de nuestra Filosofía”. También se usó como un elemento de la ceremonia de bodas de las SS.

SS-Ehrenring (Anillo del honor)

  • La 6.ª División de Montaña SS “Nord” (en alemán, denominada 6. SS-Gebirgs-Division “Nord”) fue una unidad de tropas de montaña que combatió durante la Segunda Guerra Mundial encuadrada en las Waffen-SS, la rama militar de las Schutzstaffel (SS), con el rango orgánico de División. Tomó parte especialmente en combates en el Frente Oriental.

  • La 35.ª División de Granaderos SS y Policía (en alemán denominada 35. SS und Polizei-Grenadier-Division) fue una de las últimas Divisiones de las Waffen-SS que combatieron en la Segunda Guerra Mundial. Creada a principios de 1945, apenas si tuvo tiempo para participar activamente en la contienda.

La runa armanen Hagal fue ampliamente utilizada en las SS por su representación simbólica de “fe inquebrantable” en la filosofía nazi, como dijo Himmler.

2.- La Estrella de la Vida

Durante la década de los 60 en Estados Unidos empezaron a crecer las necesidades de traslado de accidentados y enfermos. Algunos de los vehículos para trasportar heridos utilizaban como identificación la Cruz Roja o modificaciones de la misma como la cruz naranja (Omaha Orange) o amarilla. Este hecho provocó una queja de la Cruz Roja a la National Highway Traffic Safety Administration (NHTSA) solicitando que se dejarán de utilizar dichos símbolos. El símbolo de la Cruz Roja solo puede ser utilizado por miembros de esta organización y, excepcionalmente, como símbolo de protección para personas, vehículos e instalaciones durante conflictos bélicos según se acordó en la convención de Ginebra.

Por esta causa en 1973, el Sr. Leo R. Schwartz, responsable de los Servicios de Emergencia de la NHTSA creó el símbolo de la Estrella de la Vida (Star of Life). Para ello se basó en el símbolo de símbolo de identificación médica de la AMA (American Medical Association) cambiando el color al azul. En su interior incorporó la “Vara de Aesculapius”, donde la vara simboliza el poder y la serpiente los conocimientos y que simboliza al personal paramédico.

De todo ello hay que destacar que la Estrella de la Vida es un símbolo que identifica a todo el equipo material y humano que forma parte de la respuesta a la emergencia médica, independientemente de la formación que tenga o función que desempeñe.

Símbolo que vemos por las ambulancias de todo el mundo:

En la ciudad de Madrid:

Y en general pintado en todas las ambulancias:

Hemos considerado hacer este estudio pormenorizado de Hagal, pues en estos momentos que se cuestiona la utilización de las runas porque en su día los alemanes hicieron uso de las mismas parece que están invalidadas ya para su uso. Como podemos observar la denominada “estrella de la vida” que no es otra sino nuestra runa Hagal es utilizada profusamente sin levantar polémicas, hagamos que este ejemplo valga para el resto de ellas:

Obsersévese que el color de la “estrella de la vida” es el azul, el color de Hagal, del hielo azul. Quien la diseñara captó la esencia de su naturaleza, al igual que los alemanes que la dedicaron a una división de montaña, donde el hielo siempre está presente.

Todas las personas que en estado de emergencia se hallen bajo la protección de Hagal dentro de las ambulancias pueden estar tranquilas que es su mejor guarda, la runa cuida de ellos en esos momentos de necesidad

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Respuesta del ministro de Justicia de Suecia

Con referencia al tema ya tratado en el que el gobierno sueco se planteaba prohibir ciertas runas y simbolos odinistas;

Como todos sabéis, el Gobierno sueco quiere prohibir el uso de las runas en su territorio nacional, Suecia- Criminalizar el uso de las sagradas Runas que nos ofreció nuestro Allfather Odín.

Eso no podemos consentirlo, pues está más allá de lo que podemos consentir como Odinistas, y con este comunicado queremos dar luz a este ataque en toda regla contra nuestra religión. Siempre andan cerca los traidores, los que aparentemente están a nuestro lado, pero que son miembros de la quinta columna, de los que nos quieren destruir desde dentro, y por eso

DECLARAMOS:

Que el gobierno sueco quiere probar nuestros símbolos, porque en su día fueros utilizados por Alemania durante la segunda guerra mundial. Es simplemente como si quisiesen prohibir la cruz porque el Ku Klux Klan la utilizó en día. Ni somos responsables de ello, ni los Dioses así lo quieren.

Los símbolos son SAGRADOS Y NO SE TOCAN, los utilice quien sea, pues no somos responsables de ellos, si el gobierno de Sucia tiene un problema interno con grupos políticos, que lo arreglen entre ellos, pero NO A NUESTRA COSTA.

La Comunidad Odinista de España-Asatru tuvo la iniciativa de pedir al gobierno sueco que no prohibieran nuestros símbolos sagrados además de hacer una campaña de recogida de firmas entre la comunidad odinista, al final se consiguió nuestro objetivo.

Pero además recibimos contestación del ministro de Justicia Sueco, lo que indica una cortesía en su modo de actuar y ciertamente un reconocimiento como parte implicada. Nuestra lucha por el Odinismo es global, y allí donde se produzca nos tendrán como guerreros y guerreras que somos.

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Renovación en el Templo de Gaut

De todos es conocido que COE, la Comunidad Odinista-Asatru construyó el primer Templo en honor de los Dioses nórdico-germánicos de la era moderna, no fue en Islandia donde está en construcción un costoso edificio del que van depositados mas de 1 millón de Euros y se ha visto paralizada por falta de fondos. Ni en Dinamarca donde hace poco se construyó un espléndido Hof, también regado con generosos recursos. NO!

Fue en España hace mas de veinte años, donde surgió el primero, semejándose mas a un Vè, un santuario al aire libre, una humilde construcción en piedra realizada por odinistas piedra a piedra, descendientes de suevos, visigodos y vándalos. Sin una sola ayuda o subvención, con solo la ayuda de nuestros Dioses.

Se compone de dos entornos:

  • Una construcción de piedra donde se encuentran los tres espacios sagrados y cuidado por la Guardia de Gaut.
  • Un jardín dedicado a Freyja, imitando los bosquecillos sagrados de la antigüedad y custodiado por la Orden Sacerdotal.

El 1 de Junio se procedió a una limpieza en propfundidad del Templo de Gaut, que con las últimas lluvias habían llenado de hirba su interior, preparándolo así para los importante rituales que se celebrarán  este Midsummer.

Estado en que se encontraba el recinto principal

Un mar de hierba que había llegado a su agostamiento

La jornada altamente calurosa, donde se llegó a 35 º, hizo que nuestros hermanos padecieran los rigores térmicos, mucho esfuerzo y mucho sudor

La lucha contra los restos de vegetación fue titánica

Los niños demostraron una capacidad de sacrificio digna de sus padres

El Sol derretía literalmente animales, personas y cosas

Se amontonaron los restos en rl cículo de piedra para ser quemado

El fuego purificador terminaba el sagrado trabajo

Azada en mano, hombres y mujeres al unísono

Los Niños fueron los héroes del día, no desfallaron a pesar de su corta edad, fueron un ejemplo para todos

Trabajo, esfuerzo y perseverancia

Resultado final de la limpieza.

La Comunidad Odinista de España-Asatru se siente orgullosa de tener a personas comprometidas en sus ideales, que no se detienen ante ninguna dificultad y de una manera generosa dan todo lo que tienen, no solamente no tienen pago económico sino que además deben de sufragrarse todos los gastos, gasolina, comida, etc.

COE quiere agradecer expresamente a la Guardia de Gaut su sabor este fin de semana, a su Hersir que fue el primero que estuvo allí con su familia y a nuestros hermanos de Valencia que trabajaron codo con codo, sufrieron los rigores del tiempo  con temperaturas de hasta 35º, y especialmente a los niños, que nos dieron una lección de lo que debe ser un odinista

GRACIAS

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En el jardín de Freyja

Como todos sabéis la Comunidad Odinista de España-Ásatrú posee el primer templo construido en el mundo dedicado a nuestros Dioses germánicos, en la edad moderna. El Templo se divide en dos espacios:

  • Una construcción de piedra donde se encuentran los tres espacios sagrados
  • Un jardín dedicado a Freyja, imitando los bosquecillos sagrados de la antigüedad.

Este pasado sábado 8 de junio la ORDEN SACERDOTRAL ha realizado una labor de mantenimiento y cuidado para adecuarlo a las celebraciones del próximo MIDSUMMER-19, os mostramos un pequeño reportaje fotográfico:

Vista de la sala de ceremonias, limpiada anteriormente por la Guardia de Gaut

 

Vista de los caminos interiores

Honor a los Dioses

Entrada principal al Templo

Cipreses al fondo

A la derecha una representación de EMBLA,  por medio de un Olmo sagrado

El espiral sagrado, aquello que tiene origen ni fin

Elaborando el espiral sagrado

Colocando los centros terlúricos en el jardín de Freyja

Todos con Freyja

La eternidad infinita

Vista panorámica

Trabajando para las Diosas

Los hermanos que hicieron posible la renovación.

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El Ojo de Odín

Hablemos del ojo de Odín. Es decir, del ojo que ya no está, el izquierdo, el cual tuvo que perder para adquirir la sabiduría. Ese ojo que, al irse, le dio sentido a la vida del dios, pues en adelante vio con mayor claridad mucho más allá que nadie. Las pérdidas siempre otorgan algo, a veces más de lo que se quería o se creía. Y a veces no tanto así, es cierto, pero en el caso del señor de Asgard su ojo se fue para que pudiera ver mejor. Y no hay paradoja en esto. No puede haberla, pues él mismo no lamentó el que tuviese que usar un parche negro para cubrir el ojo vacío. Claro que en ocasiones esto podía ser incómodo.

Pero cuando se pierde algo para lograr algo que lo vale, las incomodidades tienen que aceptarse, para que todo se transforme en lo que tendrá que ser. Y Odín supo que al perder el ojo izquierdo se había convertido en el dios más sabio de cuantos ha habido en los nueve mundos. Porque la mayor parte de los dioses siguieron como si nada hubiera pasado. No obstante, ese ojo perdido fue el pago ofrecido por el dios al gigante guardián de la fuente del conocimiento, y sólo así podía Odín llegar a ser sabio. Así es como lograría conocer las runas, las cuales indican el destino, el sentido, el porqué de cada cosa. Mientras bebía vio todo el sufrimiento y los problemas que los hombres y los dioses deberían soportar, pero también vislumbró por qué era necesario que esto sucediera. Ni siquiera el Crucificado blanco, con su sacrificio-por demás inútil- pudo lograr tanto, ya que no tuvo que perder ningún ojo; simplemente, lo perdió todo. Y Odín, además de perder el ojo, tuvo que permanecer colgado de un árbol, sin comer y sin beber, todo con tal de ser sabio. El Crucificado no quería sabiduría, sino salvar al mundo.

Sin embargo, como seguramente pensó Odín, nadie puede salvar a nadie, lo más que se puede lograr es llegar a entenderlo, y esto exige la pérdida del ojo. Es decir, que es indispensable quedarse medio ciego para saber. Media ceguera es un paso adelante hacia el conocimiento de todo lo que es y de lo que será. Y este conocer implica saber que nada es para siempre. Para eso era el sacrificio, para obtener algo valioso. Nadie logra algo por nada, eso es evidente, y el alto precio pagado tiene como recompensa lo que vale aún más. ¿De qué sirve no saber nada y tener consigo todos los ojos del mundo? Saber significa pues perder un ojo, pero esta pérdida no tiene importancia. Además, Odín no perdió los dos ojos, por lo que la vista normal, aunque un poco atenuada, continuaría. Pero es la otra vista, la que procede de tener un solo ojo, lo en verdad decisivo, porque así es como se ve más y mejor, aunque suene absurdo.

Lo adecuado es que por fin sabía lo que quería saber: que todo está destinado a perecer, en el Ragnarök de todos tan temido, y a la vez de todos tan esperado. Y sabía que después de la destrucción total vendría otro mundo. Ya no estarían la mayor parte de los antiguos dioses, algunos habrán muerto en el ocaso, incluyendo al propio Odín. Sin embargo, algunos humanos lograrán sobrevivir a la catástrofe universal, acaso por azar o por pura buena suerte, y ellos no olvidarían a los dioses muertos. Con eso sería suficiente, con ese recuerdo ferviente ofrendado por hombres y mujeres que anhelarían ser, ellos y ellas, también dioses y diosas. No como dioses a semejanza e imagen de éstos, sino dioses por su propio derecho. Lo lograrán, y entonces otra vez serían posibles Odín, Thor, Freya, Loki… Todo vuelve, todo regresa, y todo se perderá otra vez… ¿Está bien así? ¿Es el eterno retorno una bendición o una maldición? Esto, ni siquiera Odín podía saberlo, quizá sería necesario sacrificar el otro ojo y entonces entender el sentido de ese destino. Pero el dios no está dispuesto a llegar a tanto, se conforma con lo que ha llegado a saber. Todas estas cosas las decían las runas.

¿Por qué Mimir pidió un ojo? ¿Y por qué Odín no vaciló en dárselo?

En todas las culturas del mundo el ojo, la vista, es el sentido que se asocia al conocimiento de la verdad. Esto se refleja de muchas formas, por ejemplo, en el lenguaje, cuando decimos que somos capaces de “ver” la verdad, o cuando afirmamos que Dios lo “ve” todo. De manera que el ojo es el conducto por el que la verdad entra en nosotros, el ojo es el canal de la percepción. Dar un ojo a cambio de sabiduría es la representación mítica de la necesidad de cambiar nuestra manera de percibir el universo si queremos llegar a contemplar la verdad, su esencia o su presencia.

Odín está contento porque sabe que salió ganando en el trato. Ahora ve más con un ojo que antes con dos. El ojo de Odín permanece en el fondo de dicha fuente, de la cual el mismo Mimir bebe cada día.

Es su legado.

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¡VICTORIA Y VALHALLA!

Como sabéis todos, el gobierno sueco inició un expediente para ilegalizar las runas y diversos símbolos odinistas con el pretexto que eran utilizados por grupos de extrema derecha. Ante este sinsentido, porque los símbolos tienen su poder en sí mismos -al margen de quien los utilice- los odinistas de todo el mundo nos hemos movilizado para abortar este intento contra nuestros símbolos sagrados, pues nuestra propia existencia como religión hubiera corrido peligro en su existencia. Se unía además que quien quería prohibirlo no era ni mas ni menos que el gobierno sueco, una verdadera brutalidad, un ataque en toda regla en el origen de nuestro pueblo y nuestra tradición.

En este texto podemos observar como en la investigación se focalizaba sobre la runa TYR, y desde luego otras vendrían después, la caza de brujas estaba servida:

La comunidad Odinista de España-Ásatrú se puso en marcha nada mas conocerse la noticia iniciando una recogida de firmas para parar la ilegalización en Change.org:

Además, se enviaron sendas cartas al primer ministro del gobierno de Suecia, Kjell Stefan Löfven, así como a su ministro de justicia, Morgan Johansson,  con el siguiente texto:

El gobierno sueco pretende ilegalizar nuestros símbolos religiosos, desde las runas al Valknut, amparándose en el hecho que hay personas de extrema derecha que los usan. Nunca hubiéramos pensado que Suecia, un país respetuoso con los derechos humanos intentara eliminar nuestros símbolos religiosos sagrados. Que además estos símbolos formen parte del acervo cultural sueco, lo entendemos todavía menos. Es de dominio público que Morgan Johansson, el ministro de justicia de Suecia ha participado en programas de televisión y en varios periódicos afirmando que los antecedentes de la investigación son que los neonazis en Suecia utilizan la llamado la runa Tyr como símbolo.

¿A qué se debe esta discriminación contra la religión original germánica, Odinismo/Asatru? ¿En Suecia no existe la libertad religiosa? Realmente el solo estudio de esta posibilidad es indignante y atentatoria contra el estado de derecho. ¿Destruirán todas las inscripciones rúnicas que existen en su país las, las sagradas piedras que labraron nuestros antepasados son tambien nuestras, son patrimonio de nuestra religión?

Nuestras raíces germánicas en España vienen de los godos, que son originarios de la región de Gotland, en Suecia, es por tanto que la consideramos nuestra tierra ancestral. Por esto reclamamos al gobernó sueco que este intento de sesgar la libertad religiosa y el ataque frontal contra nuestra religión Odinista/Asatru se detenga de inmediato y sea suspendido con todas sus consecuencias.

Y al final hemos conseguido nuestro objetivo, definitivamente no se va a incluir las runas ni ningún símbolo Odinista en la lista negra de símbolos prohibidos. Esta es noticia aparecida en el mayor medio de difusión de prensa en Suecia, el periódico Aftonbladet:

Y esta es la tradición al castellano:

Noticias

Investigación: No hay cambio de ley de los símbolos racistas.

El ministro de Justicia Morgan Johansson (S) no quiere comentar nada sobre la investigación en este momento. Fotografía de archivo.

El verano pasado, se inició una investigación para revisar si la ley sobre etnicidad debía ajustarse o si se prohibirían algunos símbolos racistas.

La investigación ahora está completa y no se proponen cambios, ya que se considera que la ley está diseñada adecuadamente.

Fue en relación con la presencia del Movimiento de Resistencia Nórdica en Almedalen, en la ciudad de Visby el año pasado, por el tema del uso de símbolos aparentemente racistas, y especialmente la runa TYR, se convirtió en actualidad. El ministro de Justicia, Morgan Johansson (S), luego dijo que la exhibición de ciertos símbolos debía ser revisada y el gobierno designó una investigación.

“Correcta”

La investigación, dirigida por el presidente de la corte, Charlotte Brokelind, concluyó que la legislación actual es adecuada.

“Sobre la base de nuestra revisión del uso de los símbolos, opinamos que el régimen penal actual para los símbolos racistas y similares está diseñado adecuadamente. Esto significa que creemos que las normas sobre etnicidad no deben cambiarse y que no debe imponerse una prohibición específica acerca del uso de ciertos símbolos “, dice en la investigación.

Los investigadores han comprobado las sentencias de los tribunales en los últimos 20 años y encontraron que la mayoría de los procesamientos por la difusión de símbolos racistas y similares llevaron a su condena. En el caso de los veredictos de no culpabilidad, a menudo ha sido sobre cuestiones de evidencia. La runa TYR solo ha sido juzgada una vez por un tribunal y luego fue desestimada la acusación.

“Se niega a comentar”

Morgan Johanson se ha negado a comentar sobre el informe a través de su secretario de prensa.

“La investigación no propone ningún cambio a la ley, es demasiado temprano para comentar sobre cómo el gobierno llevará esto más lejos”, escribe la secretaria de prensa de Morgan Johansson, Adriana Haxhimustafa, a TT.

Como podéis observar el gobierno sueco ha respondido de una manera visiblemente contrariada al hecho de no poder incluir la runa en la simbología prohibida de Suecia. Todos sin duda hemos empujado y ayudado a que este disparate No se produjera.

Hay que remarcar que para que hayamos forzado un hecho así, nuestro poder, el poder de la religión Odinista-Ásatrú ha tenido que ser significativo, la opinión pública, los partidos políticos (excepto los socialdemócratas suecos), y todos nosotros somos ya conscientes que representamos un peso como religión en Suecia y en Europa. Esto hubiera sido impensable hace relativamente poco tiempo. Cada año que pasa nuestro crecimiento es exponencial. Y es algo de lo que tenemos que tomar consciencia y sentirnos orgullosos.

Hoy Odín, nuestro amado Dios que por su sacrificio nos dio las runas se encuentra orgulloso de sus hijos e hijas.

Desde la Comunidad Odinista de España-Ásatrú queremos dar las gracias a todos aquellos de vosotros quien ha firmado nuestra petición, y que ésta ha llegado a los gobernantes suecos, en un alarde de orgullo y valentía.

Odín Vive!

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