EL ESTADO GRIEGO HA RECONOCIDO FINALMENTE LA RELIGIÓN ÉTNICA HELENA COMO UNA ‘RELIGIÓN CONOCIDA’

Al igual que la Comunidad Odinista de España-Asatru, COE, que legalizó el pagismo en España en ele año 2007, otra entidad con espíritu de lucha y sacrificio,  el (YSEE),  el Consejo Supremo de Griegos Gentiles, ha hecho lo propio en Grecia, a pesar de  la férrea oposición de la Iglesia Ortodoxa; el YSEE ha conseguido en 2017 lo que COE logró en 2007.

Queda mostrado una vez mas que nuestros derechos solo pueden ser arrancados mediante luchas épicas. Nada nos dan ni nos darán, por mucho que tengamos derecho a ello legalmente.

Hoy la COMUNIDAD ODINISTA DE ESPAÑA-ASATRU, COE, está inmersa en una lucha de semejante calibre que la de los griegos. LA DECLARACIÓN DE NOTORIO ARRAIGO DEL ODINISMO-ASATRU  por parte del estado. Solo la unión de todos los esfuerzos aunados en una misma voluntad  harán posible esta victoria sin precedentes en la Europa meridional. Desde COE felicitamos a nuestros hermanos griegos y pedimos a nuestros Dioses Fuerza y Honor para llegar a cumplir nuestros objetivos.

Atenas, Grecia – El 9 de abril, el Consejo Supremo de Griegos Gentiles (YSEE), una organización religiosa que trabaja para restaurar la religión indígena de Grecia, emitió un comunicado diciendo que el politeísmo griego ha recibido el estatus legal en Grecia. Antes de esto, los paganos griegos no tenían libertades religiosas tales como la posibilidad de comprar un terreno para crear lugares de culto ni podían tener clero pagano y realizar ceremonias tales como de matrimonio.

Ayer, el secretario del Consejo Supremo de Griegos Gentiles (YSEE) anunció que después de más de veinte años de lucha, el Estado griego ha reconocido finalmente la religión helénica como una ‘religión conocida’ de acuerdo con el párrafo 17 de la ley correspondiente – la única forma de reconocimiento para una religión en Grecia. El párrafo mencionado incluye el permiso para construir un templo, así como el derecho de ejercicio público de cualquier religión reconocida.

El reconocimiento de La religión helénica como una ‘religión conocida’ es sólo el primer paso hacia un reconocimiento general del helenismo. Ahora el YSEE en Atenas todavía está esperando para ser reconocido como un órgano estatutario religioso en Grecia. El Consejo Supremo de Griegos Gentiles se acercará a la Corte Europea de Derechos Humanos de Estrasburgo si el estado no les deja otra opción, dijo su secretario.

A diferencia de Estados Unidos, Grecia no tiene una ley de libertad religiosa específica incorporado en su ordenamiento jurídico. En su lugar, se rige por la Organización de las formas jurídicas de las comunidades religiosas y sus organizaciones en Grecia . A partir de ahora, sólo seis religiones fuera de la fe ortodoxa griega son reconocidos como “religiones conocidas. Y, incluso aquellas prácticas que permitan alcanzar este estatus a menudo se enfrentan a una dura batalla en el ejercicio de sus derechos. Por ejemplo, los musulmanes en Atenas han luchado por más de 10 años para construir una mezquita, y hasta ahora no han tenido éxito.

 

Consejo Supremo de Griegos Gentiles

El reconocimiento de la religión griega se produjo después de que fue rechazada en 2015. De acuerdo con la YSEE, el rechazo demostró que el gobierno griego, “… aún tiene que deshacerse de sus caprichos bizantinos y medievales y […] incapaces de respetar la dignidad con su propias leyes “.

“Se ha rechazado por intermedio de su Tribunal de Primera Instancia, la moción firmada por cientos de Ethnikoi helenos para obtener el reconocimiento como una entidad pública de carácter religioso para su origen ancestral, indígena, e históricamente continua hasta nuestros días a pesar de crueles persecuciones por el cristianismo.”

YSEE se ha registrado actualmente como una organización sin ánimo de lucro y, como se explica en su página web, ha estado en la primera línea en la batalla en curso para el reconocimiento de la comunidad religiosa.

Entrevista con el Sr. Vlassis Rassias, el secretario general del Consejo Supremo de Griegos Gentiles, sobre lo que significa para los paganos helenos étnicos en Grecia y cuáles son los siguientes pasos son en el logro de la derecha religiosa en Grecia.

PREGUNTA: Si este es el primer paso hacia un reconocimiento general del helenismo, ¿cuál es el siguiente paso?

Vlassis Rassias : Este fue el reconocimiento de nuestra religión como tal, por las autoridades oficiales del Ministerio de Educación y Asuntos Religiosos griega. Para su crédito, nos dieron permiso oficial para un lugar de culto en Atenas, promoviendo así la religión étnica Helénica a la condición de “religión conocida” en Grecia, según el artículo 3 de la Constitución. El siguiente paso para nosotros es el reconocimiento de la organización oficial de la religión étnica Helénica (el Consejo Supremo de Griegos Gentiles, YSEE) como una corporación legal de carácter religioso, de acuerdo con la relativamente reciente Ley 4301/2014, algo que es hasta el momento absurdamente rechazada por los tribunales griegos, que resisten nuestro propio nombre, y más particularmente el término “étnico”, aunque las autoridades oficiales del estado ya nos han aceptado bajo nuestro título propiamente Helénica religión étnica. Tenemos una situación bastante extraña aquí, exactamente lo que nuestros antepasados llamaban “tragelafos” ( “τραγέλαφος”).

PREGUNTA: ¿Cómo se YSEE informó que la religión griega es ahora una religión conocida?

VR : Se recibió la respuesta oficial de las autoridades oficiales del Ministerio de Educación y Asuntos Religiosos, griega en respuesta a una solicitud de la nuestra, que había presentado junto con el gran número solicitado de documentos estatales, que certifica la idoneidad de nuestro lugar de culto , en cuanto a su legalidad, seguridad contra incendios, saneamiento, y tal. La respuesta mencionado anteriormente también se notificó a diversas autoridades competentes, como el Ministerio del Interior, la Oficina de Registro, y tal.

TWH: Lo que se gana por ser reconocido como un organismo de derecho público religiosa?

VR:  Estamos ahora bajo la protección de la ley, en el mismo grado que el resto de 5 – 6 religiones no cristianas que ya están clasificados como “religiones conocidas” en nuestro país. Podemos registrar a partir de ahora nuestros hijos en el Registro Civil como pertenecientes a la religión helénica étnico, y vamos a realizar rituales de la boda hellenic con pleno valor jurídico. Seguimos siendo a pesar de una organización sin ánimo de lucro, no es un organismo de derecho público religioso. Como órgano estatutario religiosa, que es lo que por el momento se niega a nosotros, vamos a funcionar más adecuadamente en los asuntos que conciernen a nuestra religión y, por supuesto, no vamos a pagar todos los años los 500 – 1.000 euros con cargo desde 2011 por el Estado griego en deuda en todas las organizaciones sin ánimo de lucro.

PREGUNTA: ¿Era YSEE responsable de este cambio en el estado? ¿Qué hicieron vds para que esto sucediera?

VR : Este y todos los futuros logros de los objetivos de la Hellenic religión étnica, es y será el resultado de la lucha ininterrumpida, estratégica, colectiva y dedicada de nuestra organización que este mes de junio celebra los 20 años de su funcionamiento con su nombre actual . Una década antes de la fundación de YSEE que operaban a través de “diipetés” ( “Διιπετές”), una revista trimestral ya desaparecida para la defensa moral y la restauración de nuestra religión.

El Sr. Rassias dice YSEE estará celebrando el reconocimiento legal de su religión durante su celebración anual de Charisia-Aphrodesia, que es una práctica religiosa en honor de Afrodita y la beneficencia, el 22 de abril.

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Apreciaciones sobre el Honor en el Odinismo

En buena medida, la dificultad de explicar y definir el honor reside en que es un valor fuertemente autorreferencial. O bien se explica por sí mismo, o bien resulta muy difícil de describir. Tratar de explicarle el honor a un corrupto o a un codicioso ególatra es como tratar de expresarle los colores a un ciego, o la música a un sordo. Dado esto, se comprende por qué todo lo relativo al honor se vuelve rápidamente circular: somos dignos de respeto si nos comportamos con honor y nos hacemos honorables respetando nuestra propia dignidad.

Una de las cosas importantes es comprender que la dignidad no es un atributo automáticamente adjudicable a cualquier persona como muchos sostienen o, al menos, pretenden sostener. La pura y triste verdad es que hay personas indignas. Porque a la dignidad hay que ejercerla. El respeto primero hay que ganarlo. Es muy encomiable eso de que hay que respetar a los demás y respetar la dignidad de los demás. Pero ¿qué hacemos con quienes no se respetan ni a sí mismos? ¿Qué dignidad vamos a respetar en quienes no tienen dignidad? ¿Acaso es posible rendirle honores a alguien que no tiene honor?

Otro aspecto importante es que el honor, como muchos de los demás valores que veremos luego, constituye una avenida de doble vía. Es un valor que está en uno mismo y que se reconoce en el otro. Sin embargo, aun si la avenida es de doble mano, la circulación no es automática. El valor está en uno mismo sólo si se lo cultiva y se lo ejerce. Y se reconoce en el otro sólo si el comportamiento de este otro permite inferir o deducir un valor similar. Un honor sin el comportamiento correspondiente es pura fanfarronería vacía de contenido real. Si me descuelgo con el proverbial “hijo mío, haz lo que te digo y no lo que yo hago” estaré dando, quizás, un buen consejo. Pero no por ello lo que hago se va a convertir en un comportamiento honorable.

Si todos tenemos – o no – la misma capacidad para ser honorables, eso es algo que admite el debate y puede discutirse. Personalmente, debo confesar que no creo que eso sea cierto, por más antipática que resulte la afirmación. He conocido en mi vida personas tan indignas y tan vacías hasta de la más elemental noción del honor que ni aún con la mejor buena voluntad del mundo he conseguido imaginarme cómo podrían haber seguido un camino diferente. Hay quienes afirman que el honor y la dignidad son producto de la educación y del medioambiente. No lo creo. Realmente no lo creo. En todo caso, o bien nuestra educación es un fracaso colosal, o bien muy poco es lo que puede o sabe hacer en materia de honor y dignidad. La corrupción y la deshonestidad generalizadas que hoy existen en nuestra civilización – y de las cuales todos se quejan amargamente – son una prueba bastante palmaria de que, en materia de decencia, con nuestros sistemas pedagógicos no hemos logrado gran cosa.

Creo que al cultivo y al ejercicio del honor lo promovería mucho más un buen sistema de premios y castigos que una sofisticada teoría educativa. Y no estoy pensando en castigos inhumanos, flagelaciones públicas, penas de muerte, o barbaridades por el estilo. En lo que pienso es en un sistema que promueva la honorabilidad y le ponga barreras prácticamente infranqueables a la deshonestidad. Mientras premiemos a los especuladores, a los arribistas y a los oportunistas sin escrúpulos con los puestos más altos de la escala social y mientras castiguemos a los simples honrados profesionales y trabajadores con los últimos puestos, poca esperanza tengo de que consigamos construir una sociedad basada en el honor y en el respeto a la verdadera dignidad. Será una opinión muy personal mía, pero creo más en un buen criterio de selección que en la supuestamente infinita educabilidad del ser humano.

Antiguamente se afirmaba que el honor se posee porque es un “patrimonio del alma”; pero el individuo puede perderlo al mancharlo con sus actos siendo que el árbitro, el otorgador y el protector del honor es Odín. Simultáneamente, se hacía la distinción entre “honor” y “honra”, afirmando que esta última es un bien que se adquiere y hasta se hereda siendo su árbitro, dador y protector el Rey.

Roque Barcia, en su “Diccionario de Sinónimos Castellanos” decía todavía hacia fines del Siglo XIX: “… el honor es una honra de sentimiento presente, nuestra. Es el caudal que hemos de legar a nuestros hijos. La honra es un honor tradicional, histórico, heredado; es el caudal que nos legaron nuestros padres. De modo que el honor es una virtud. La honra viene a ser una razón de estado, casi una jerarquía. El honor se tiene. La honra se hereda.”

De lo dicho creo que se desprende con bastante claridad que el honor no es una posesión garantizada. No es algo que se tiene, sin importar lo que uno haga en la vida. Puede perderse y, de hecho, las generaciones pasadas opinaban que es como la virginidad: se tiene o no se tiene y se puede perder una sola vez. Hoy en día quizás no seríamos tan estrictos. Considerando como están las cosas en el mundo, creo que deberíamos ser algo más indulgentes y admitir que hasta una persona honorable puede tener un momento de debilidad, o cometer un error grave del que no se sentirá precisamente orgulloso por el resto de su vida. Pero, de todos modos, tampoco exageremos demasiado con eso de la indulgencia y la tolerancia. Porque lo cierto es que la deshonestidad es un tobogán por el cual, una vez que alguien se deja deslizar, resulta muy difícil volver para atrás. Den ustedes un paso hacia la corrupción y la deshonestidad y, si consiguen deshacer el camino inmediatamente, quizás logren continuar siendo personas con honor. Pero si llegan a dar el segundo paso muy probablemente habrán perdido el honor para siempre. El deshonor es un pozo sin fondo del que no se sale. Por lo menos, no sin ayuda. Recuerden lo que dijimos acerca de quién es el que, según la tradición, otorga el honor.

Y esto es así porque, una vez perdido el honor se pierde también el respeto por uno mismo y por los demás. Y, habiendo perdido ese respeto, las personas pierden su dignidad. Entre otras razones, por eso les decía antes que hay personas indignas. Una persona deshonesta no es digna de respeto y una persona que no es digna de respeto es una persona indigna. El razonamiento es de hierro y no hay escapatoria. Es inútil perorar sobre una “dignidad humana” que se presupone en cualquiera por el sólo hecho de ser un miembro de la clase zoológica denominada homo sapiens. Hay personas que han tirado esa dignidad a la basura, o ni siquiera tienen noción de que existe en absoluto, y la sociedad no gana absolutamente nada siendo tiernamente condescendiente con ellas. Es más: la experiencia actual – e incluso 10.000 años de Historia – demuestran que ese criterio solamente sirve para disparar una decadencia que se ha vuelto irreversible.

Entiéndase bien: no es cuestión de ser inhumanamente crueles con las personas indignas. La cuestión es bloquearles terminante y definitivamente los puestos más altos de la estratificación social, especialmente los relacionados con aquellas funciones que afectan a todo el organismo social o, al menos, a un conjunto importante de seres humanos. No creo que el corrupto y el deshonesto merezcan necesaria y forzosamente la lapidación, la horca o el garrote vil. Pero sí creo que merecen el desprecio que generan y por cierto que no creo que hasta merezcan ser premiados con los niveles de status más altos de nuestra civilización. Especialmente no con aquellos niveles en dónde pueden luego tomar decisiones que nos afectarán a todos.

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¡Hacia el mañana con Odín!

“Matrix es un sistema, Neo. Un sistema enemigo, pero cuando estás adentro, ¿qué ves? Hombres de negocios, maestros, abogados, carpinteros. Las mentes de la gente que queremos salvar, pero hasta no salvarla, esta gente está en el sistema y, por lo tanto, es enemiga. Tienes que entender que muchos no están listos para ser desconectados. Y muchos están tan habituados, dependen tan desesperadamente del sistema que pelearán para protegerlo…”

-Morfeo, Matrix, 1999. 

La mayoría de la gente hoy en día no puede convertirse al Odinismo. Lamentablemente, la mitad nace con un coeficiente intelectual menor a cien y, por lo tanto, en este estadio del renacimiento del Odinismo, no podría entender algunos de los problemas que se presentan en hoy en día. Otros están por encima de la media, pero por alguna razón u otra no han podido recibir una buena educación. Aun así, también hay almas relativamente nuevas que necesitan vivir más vidas para poder valorar las cuestiones espirituales más profundas. Muchos otros están corrompidos, aquellos que buscan la riqueza material por medio del servicio de la fuerza de la entropía; que en nuestra religión se ven personificadas por Loki. Por lo tanto, hay que recordar que nadie volverá al Odinismo hasta no estar listo. Para la mayoría de nuestra gente, esta disposición vendrá de forma natural, cuando las ideas y los valores Odinistas formen parte de la corriente principal de la sociedad en la que vivimos. Para ese entonces, el Odinismo será tan natural como claro, esta es la razón por la cual los Odinistas no evangelizamos ni misionamos. Sin embargo, hay una razón moral por la que no intentamos persuadir a otros. A esta instancia, muchos no están listos para enfrentar la realidad. Algunos de los nuevos Odinistas que están tratando de volver a su fe ancestral apenas comprenden tan solo algunos aspectos. Otros pueden ver más allá, pero en muchas ocasiones desperdiciarán nuestro tiempo y energía haciendo preguntas interminables que ellos mismos pueden resolver. Como señaló Nietzsche en “Así habló Zaratustra”: “No se habían buscado aún a ustedes mismos: cuando me encontraron a mí. Así es como proceden todos los creyentes, por eso es que vale tan poco toda fe. Ahora les ordeno que me extravíen a mí y que se encuentren a sí mismos”.

Incluso Odín, que es el dios que mejor expresa la naturaleza del deseo de sabiduría de los hombres, a lo largo de las eras, no lo sabe todo. Es por eso que la búsqueda Odinista es una búsqueda de sabiduría y conocimiento. Nosotros, simples humanos, sabemos mucho menos que Odín.

En consecuencia, como Odinistas, no nos erigirnos como gurús o rabinos o imanes y mucho menos como papas, ya que todos estamos en esta búsqueda, todos aprendemos y todos compartimos nuestro conocimiento. A diferencia de las religiones del Medio Oriente, el Odinismo no posee dogmas fijos. Por ello, jamás podría convertirse en una religión mistérica y de salvación, lo cual no significa que no tenga estándares. El máximo estándar es el conjunto de leyes que se derivan de los aspectos más elevados de nuestra propia naturaleza, producto de la intervención de los dioses; a diferencia de las estructuras que se han aplicado de manera arbitraria contra nuestro ser más profundo impuesto por una religión proveniente del desierto que logró ganarse a la turba criminal del Imperio Romano que estaba colapsando bajo el peso de la inmigración masiva e inadecuada. Por encima de todas las cosas, el Odinismo es una religión dirigida a la acción, no a la discusión. Es una inspiración para accionar y no una justificación para rituales oscuros o discusiones y charlas. Nunca será simple porque es una reverencia madura, heroica y apasionada por la vida misma; y la vida es incierta y peligrosa. Aquellos que puedan enfrentar este desafío serán el puente al hombre futuro que profetizó Nietzsche. Aquellos que no lo logren, formarán parte de la mayoría de las especies que han existido en algún tiempo en este planeta y ahora están extintos. Recordemos una leyenda normanda. Según Dudo de Saint-Quentin, se les preguntó a los hombres que servían al jefe escandinavo, Rollo, en la conquista de Normandía el nombre de su líder y la respuesta fue: “Ninguno, somos todos iguales”. En el mundo que los Odinistas ya están ayudando a crear y que nuestros descendientes heredarán, aún hay mucho por descubrir acerca de nuestra espiritualidad. En ese sentido, somos todos iguales. Debido al interregnum cristiano nuestra comprensión del Odinismo sigue completa.

Todavía estamos en la etapa inicial de la edad moderna del Odinismo. En las siguientes generaciones nuestro conocimiento habrá aumentado de manera exponencial. Sería imprudente que cualquiera reclame tener un conocimiento superior. Sin embargo, ahora sabemos dónde buscar; en el pasado de nuestro pueblo, de nuestra naturaleza intrínseca presente en el universo y en nuestro futuro prometedor.

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ODINISMO, CARL JUNG Y “LA RELIGIÓN SIN DIOS”

Ciertos debates se han abierto ante la afirmación de que Ásatrú es una religión sin dioses, tal como se muestra en el vídeo compartido por Comunidad Odinista de España – Ásatrú la semana pasada.

(https://www.facebook.com/zoominespana/videos/10154316173303934/)

Como bien sabemos, y podemos también comprobar en el vídeo, el Odinismo es una religión sin dogmas, por tanto, dentro de unas bases razonables y comunes, cada miembro puede tener su visión de éste.

Pero… ¿Cómo se puede llegar a ver esta religión como una religión sin dioses? ¿No es esto un sin sentido?

Una religión es un conjunto de creencias, comportamientos y ceremonias propias de un determinado grupo humano y con las que el hombre reconoce una relación con la divinidad.

Sin embargo, en el Odinismo, gracias a su apoyo a la individualidad y la búsqueda del propio camino, se establece que esta conexión con la divinidad se puede dar de muchas formas.

Más allá del hecho de participar en una ceremonia por cultura, tradición, respeto o gusto, estas se podrían plantear como la búsqueda de nuestra propia “divinidad”.

Ásatrú nos dice que “los dioses, tanto Æsir como Vanir, se encuentran en hermandad y armonía con todos nosotros, y aunque, sus actos sean ambivalentes, se encuentran unidos frente a las fuerzas destructivas y del caos.”.

Vale, ¿Qué significa todo esto? ¿Cómo puede estar lo primero encadenado a lo segundo?

Si lo planteamos desde las teorías del psicólogo Carl Jung, podría arriesgarme a afirmar que fácilmente.

Partimos de que, según Jung, existe un “Inconsciente colectivo”, que trasciende el “Inconsciente personal” y la razón, esto se manifiesta a través de los símbolos inconscientes, ancestrales y primordiales que todos conocemos por naturaleza (como el saludar con la mano, por ejemplo).

Esto es sin duda aplicable a las religiones y mitologías, por las cuales Jung también se interesó, y acabó determinando que, en los hombres de diferentes culturas, había imágenes oníricas y fantasías correlacionadas con motivos similares, a estas las llamó “Arquetipos junguianos”.

Estos arquetipos son símbolos que representan ideas comunes en las personas, la visión de la naturaleza, los sentimientos, las virtudes, e incluso, cargos y posiciones sociales.

¿Y qué son si no nuestros dioses que la viva imagen de estos arquetipos? Thor el héroe, Odín el sabio, Tyr el guerrero, Freya la naturaleza… Todos estos símbolos, más allá del nombre que les pongamos de manera consciente, están dentro de nuestro instinto biológico de manera innata y hereditaria.

El uso de estos arquetipos afecta emocionalmente a la consciencia, por tanto, son el camino hacia nuestro verdadero yo, lo qué Jung llamó el “Sí-mismo”.

El “Sí-mismo” representa el epicentro de nuestro ser, Carl Jung afirma que está formado por el “Yo consciente”, la imagen que damos de nosotros, la “Sombra”, nuestro lado instintivo e inconsciente (que generalmente rechazamos), y el ánima o animus, nuestra parte femenina o masculina (la contraria a nuestra condición sexual biológica, y, por tanto, generalmente también rechazada).

Al igual que como se pretende en nuestra religión, Carl Jung decía que debíamos partir del colectivo a la individualidad, y para hacer esto, debíamos aprender a querer todas nuestras partes y saber aprovecharlas, siendo y queriéndonos como realmente somos, a este proceso lo llamó “Individuación”.

Por último, añadir que Jung veía el “libido” como la energía psíquica y vital que nos mueve a hacer las cosas, una energía que no se pierde, si no que fluye, se focaliza y redistribuye.

Por tanto, y para concluir, podríamos decir que cuando en Ásatrú nos referimos a la comunicación con los dioses, no nos referimos a otra cosa que la focalización de la libido hacia nuestras metas e ideas, lo cual logramos mediante los arquetipos que encarnan nuestros dioses, y que no son otra cosa que un llamamiento a nuestro inconsciente y, por tanto, a la totalidad del Sí-mismo, para así involucrarnos con toda nuestra energía y potencia en nuestros propios propósitos.

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Ostara-Eostre

Una de nuestras características primigenias como religiones nativas europeas es nuestra estrecha vinculación con los fenómenos naturales, con la naturaleza. Ese vínculo indisoluble entre vida, muerte y regeneración y, especialmente, los pasos que llevan de un estado a otro es lo que denominamos: ESTADOS DE INICIACIÓN

Nuestra tradición indoeuropea (celta, escandinava, eslava, grecolatina) nos muestra un origen común, sólo con investigar un poco seremos conscientes de ello y veremos que la mayoría de las festividades que se celebraron en el mundo pagano – al igual que la mayoría de sus dioses – tienen algo que ver con la naturaleza y de ese ciclo vital. Y es que, ¿qué hay más lógico que celebrar, admirar, venerar y respetar a lo que nos rodea y vemos cada día? Los paganos de épocas pasadas tal vez no comprendían el porqué de todos estos fenómenos de la naturaleza y les buscaban sus propias explicaciones, pero sí sabían muy bien que debían estar a bien con ellos.

Las creencias paganas, ante la llegada de las religiones monoteístas, sufrieron una fuerte persecución hasta, en muchos casos, terminar por desaparecer de la superficie de la vida social. Hoy en día – y desde hace algunas décadas – se vive un resurgir de estas tradiciones y religiones paganas ancestrales en el fenómeno que conocemos como neopaganismo. Y una de las formas es lo que se denomina como Odinismo o Ásatrú, literalmente, Fiel o Leal a los Dioses Æsir – los dioses escandinavos –. Se trata de la recreación y unificación moderna de la herencia pagana del centro y norte de Europa, de lo que habría sido el mundo escandinavo/germano y la mitología y tradiciones escandinavas/germanas. Actualmente está reconocida de forma oficial por Islandia, Dinamarca, Suecia y España.

Ostara.

Se acerca Ostara, una festividad que celebramos el 21 de marzo y que tiene que ver con la llegada de la primavera y su equinoccio. En el hemisferio sur, Ostara se celebra alrededor del 21 de septiembre. Es la diosa de la fertilidad, por lo tanto, del “despertar” y del “renacer”, todo esto se enmarca en nuestra actividad vital Odinista:

El Odinismo como renacimiento y fuente de vida

Los dioses que se honran en estas fiestas son los dioses vánicos de la fertilidad, Freyr y Freya, como también Thor como hijo de la tierra. Además de Idunn y Nerthus, por su semejanza a Ostara y Jörd como diosa de la tierra.

Ostara, antiguo inglés, Eostre, es el nombre de una antigua divinidad germánica de la primavera, cuyo primer antecedente documental procede del monje benedictino Beda el Venerable (673-735) quien, en su libro historiográfico “De Temporum Ratione “, afirmaba que los anglosajones llamaban al mes de abril “eosturmonath “, en homenaje a una divinidad de ese nombre. Ēostre también se halla detrás del nombre de la Pascua en inglés: Easter

Etimológicamente, Ēostre deriva del proto-germánico *austrō, así como también de la raíz protoindoeuropea *aues-, que significa “brillar”. Es evidente el vínculo entre Eostre y la diosa griega del amanecer, Eos, la Aurora de los romanos. Se ha señalado también la relación de diosa germana de nombre Ostara, entre la “brillante” Ēostre y el viento del este, que es el “espíritu de la luz” llamado Austri, mencionado en la Edda en prosa.

Ostara es la diosa de la fertilidad asociada al comienzo de la primavera, es una diosa del amanecer o del despertar de las fuerzas germinativas. Guido von List afirmaba que Ostern era el festival del matrimonio del Dios Sol con la Diosa Tierra, concibiendo a Ostara como una representación de las fuerzas femeninas generadoras.

Antecedentes

El Círculo de la vida simboliza un estado eterno donde no hay principio ni fin, cualquier punto es un punto cualquiera…. En esoterismo es la forma que todo vuelve.

Pitágoras simbolizó todos los acontecimientos del universo, incluidos los del hombre en los planos material y espiritual, con un Círculo. Consideraba que todo en el universo se repite. Esta conclusión la extrajo de la observación directa. Las estaciones se repiten regularmente cada año; la vida termina para las plantas y algunos animales en el invierno y luego en la primavera resurgen. Los sucesos históricos las sociedades los olvidan y vuelven a ocurrir, quizá con mayor intensidad. Infirió que lo mismo debe ocurrir con el espíritu humano.

Afirmaba que el hombre al morir debía regresar a la vida para cerrar nuevamente el círculo. El círculo, a su vez, simboliza la espiral o la hélice, figuras geométricas que regresan a un punto más elevado que el anterior y representan mejor los cambios con relación al punto anterior. En este sentido Pitágoras creía que el hombre avanza hacia la perfección cada vez que retorna al punto de referencia del círculo. Lo denominó:

  • Trasmigración de las almas.
  • Que surgimos de nuevo luego de cada invierno.
  • En la Grecia antigua, se celebraba el regreso de Perséfone.

En esta época:

  • los judíos conmemoran la Pascua.
  • Los cristianos celebran la Pascua de Resurrección, en conmemoración del regreso de Jesús de entre los muertos.
  • En la antigua Sumeria (actual Irak) la gente celebraba el regreso de Damuzi del inframundo. Renacimiento, liberación y nuevos comienzos son temas comunes de todos estos feriados.
  • Para los romanos, era el comienzo del Año Nuevo.

Hasta para los sajones, al 21 de marzo de 1010 le siguió el 22 de marzo de 1011. Esta es una época gozosa del año, en la cual buscamos alcanzar nuestros sueños, y trabajamos para que éstos florezcan bajo el sol.

La Festividad de Ostara.

La festividad de Ostara se celebra o bien en el equinoccio de primavera o bien en la primera luna llena después del equinoccio. De hecho, las dependencias del calendario lunar para datar las festividades de la pascua cristiana aun vienen de ahí, celebraciones ancestralmente con un claro origen pagano.

La clave para Ostara no es otra sino: el despertar, resurgimiento, renovación, transformación, balance, renacimiento.

Cuando la primavera llega al punto medio, la noche y el día se sitúan en perfecto balance, con la luz incrementando y se celebra el 21 de marzo. El joven Dios Sol celebra una boda sagrada con la joven Diosa Doncella, quien concibe. En nueve meses, ella volverá hacer la Gran Madre. Es el tiempo de gran fertilidad, crecimiento y para animales acabados de nacer.

En la próxima Luna llena, llegará la bendición más brillante del año, en la cual celebramos la victoria de Thor sobre los gigantes, el Sol sobre los lobos que la persiguen, y el verano sobre el invierno. Es el festival de renovación, regocijo y fertilidad, aunque las fuerzas del invierno estén fuertemente presentes. En tiempos antiguos, el regalo de huevos coloreados a los amigos y afectos era una forma de desearles prosperidad para la estación próxima, un ritual mágico de prosperidad y fertilidad. La costumbre de Ostara ha sobrevivido en su festividad moderna de pascua (Easter que deriva del nombre de Eostre, diosa de la fertilidad) en los huevos de pascua y el conejo (que es uno de los animales sagrados de Eostre)

Ostara se entendía en la mitología germánica como la bendición más brillante del año, en la cual se celebraba la victoria de Thor sobre los gigantes, del Sol sobre los lobos que lo perseguían, y del verano sobre el invierno. Era el festival de renovación, regocijo y fertilidad, aunque las fuerzas del invierno se encontraban aún presentes y habría que esperar aún un poco para su desaparición total. Esta celebración trae la paz dentro de la oscuridad, nos ofrece la esperanza y la promesa del regreso de la luz… el retorno del sol, que aún pequeño bajo la protección de su madre, a quien ya le fue arrebatado, nos entrega la semilla de luz que deberá brillar en nosotros en momentos que a lo mejor todo parece incierto y tormentoso.

Para los pueblos Indoeuropeos, hay dos tipos de festividades encuadradas en un Eje Norte-Sur, polar, que son los solsticios, y que nos recuerdan todavía nuestro arcano origen Hiperbóreo, muy al norte, de donde somos originarios los europeos, ya testificado por numerosas pruebas, especialmente lingüísticas. Estas festividades son las fundamentales, y todo gira en torno a ellas.

El otro tipo de festividades, giran en un eje equinoccial, horizontal y son los equinoccios de primavera y verano. Desde Luego que son fiesta menor comparadas con los Solsticios, pero hay que valorarlas en su esencia Vánica y Ctónica:

Las verdaderas fiestas transicionales, donde el hombre sale de estado de hibernación para despertar otra vez con la naturaleza, pues somos naturaleza, a los árboles se les caen las hojas en otoño, al hombre el pelo. En primavera la fuerza vital brota con una energía imparable, el apareamiento lo vemos a doquier en la naturaleza, y dentro de nosotros mismos sentimos también esa fuerza brotar en nosotros, ese ACOPLAMIENTO con la naturaleza es lo que celebramos. Volvemos a la vida, damos gracias a los Dioses por haber superado el invierno, aunque en nuestro civilizado mundo, las centrales nucleares alumbren y calienten este invierno, no podemos frenar lo que OSTARA nos trae…

Los Odinistas, que vivimos según el ciclo natural de nuestra madre tierra, saludamos la primavera, con un ojo puesto en el verano, pero sin decir todavía adiós al invierno, sometemos a nuestro cuerpo al permanente ejercicio de la ADAPTACIÓN AL CAMBIO, y nos vamos acostumbrando a la nueva estación, Es el Círculo que nunca acaba…

Proponemos a todos nuestros hermanos que sigan estos rituales de fecundidad, y re-nacimiento, no solo por su cuerpo, haciendo deporte, ejercicio, etc. sino lo que es tan importante como lo anterior, a un nivel espiritual y mental, el comprometerse con nuevos proyectos, ilusiones, etc. Es tiempo de renovación, de desprendernos de nuestro antiguo caparazón, de hacer nuestra pequeña metamorfosis y CRECER. Es tiempo para establecer nuevas relaciones, de enamorarse para quien lo haya perdido, de aspirar un profundo aliento de vida y de vivir, dejar que una sombra verde de crecimiento nos traspase y ser uno más con la naturaleza y los Dioses.

Ya está bien que nos acodemos de Hrund, Eir, Hrist y Skuld. Que “son llamadas las Nornas que moldean la necesidad”, y representan el triunfo de la vida sobre la muerte…

Es tiempo ahora de adorar a los Vanes, pedirle a nuestra Madre Frejya, que nos de ese Halo vital del que hablaba antes, de pedir por la cosecha, pues ya sembramos en el invierno, cuando solo había escarcha. Hablar con Freyr. Freyr está asociado con el Sol. Es el dios de la paz y la fertilidad, El viaje de Skirnir al inframundo es un símbolo de los meses de invierno en las tierras Nórdicas, donde hay períodos largos de oscuridad, ahora llega la luz, y con ella se borran las tinieblas. El Festival de Ostara marca el fin del invierno y el comienzo de la época del renacimiento, la primavera. Los escandinavos lo celebraban con un blót – un sacrificio – en honor de las diosas Frigg y Frejya y el dios Freyr, dioses asociados con la fertilidad.

Ritos de paso

Para los germanos el equinoccio también simbolizaba el cambio de niño a adolescente y con ello el comienzo de su sexualidad. En Ostara se unen la diosa de la fertilidad Nerthus con Njörd y nace el dios de la fertilidad Freyr. También era costumbre de admitir en el Várþing[1] a los jóvenes para que formen parte del círculo de guerreros. Un Thing consagrado a las deidades vánicas. También era la temporada de las procesiones en honor de Freyr y los Vanir. Para ello se portaban estatuas de estos dioses para que cada uno los pudiera tocar y con ello se trasmitía su fertilidad. En estas procesiones era prohibido llevar armas ya que eran consagrados a la vida y a la paz. Las hoy tan acostumbradas marchas de paz en Pascua aun dan fe de ello. En los juegos rituales se simboliza la lucha entre el que acaba de irse y el verano que está por llegar, pues quien queda el verano, elige novia.

Una tradición muy bonita es la de recoger agua de manantial en el alba del día de Ostara. Las chicas y mujeres jóvenes salen antes del alba en estricto silencio al manantial para recoger el agua en el momento que el sol rompe. A esta agua se le atribuye una serie de poderes curativos, y purificadores. Para ello los campesinos también llevaban los animales a beber en los manantiales este día y en algunas zonas de la Europa germánica se decora los manantiales y fuentes y se les hacen un ritual de consagración.

Conejos y huevos de pascua.

Antiguamente regalar huevos coloreados a los amigos y seres queridos era una forma de desearles buenos deseos para la próxima estación, un ritual mágico de prosperidad y fertilidad. Esta costumbre ha sobrevivido en la festividad moderna de La Pascua, en inglés Easter, con los típicos huevos de pascua y el conejo, uno de los animales sagrados de la festividad de Eostre.

Los protagonistas de Ostara son los conejos o liebres y los huevos. En los países germánicos el conejito de la pascua trae los huevos de pascua. La casa se decora con flores típicos de primavera, a los cuales se les cuelgan huevos pintados e imágenes de conejitos. Para cada miembro de la familia se elabora una especie de nido con huevos cocidos y también pintados, conejitos de chocolate y huevos de chocolate. Estos nidos se esconden la mañana de pascua y después cada uno tiene que buscar su nido. Los que disponen de jardín los esconden preferentemente ahí, pero también se hace dentro de las casas.

En la actualidad se pintan los huevos con todo tipo de colores, mientras antiguamente se los pintaba fundamentalmente de rojo, el color de la sangre fresca de la diosa Ostara ya que la sangre clara roja era símbolo de fertilidad. Las chicas jóvenes que tuvieran su primera menstruación en Ostara era muy veneradas y su sangre, sagrada.

[1] El Várthing (o tribunal de primavera) era la institución más antigua de la isla bajo el amparo de tres goðis.

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¿Por qué un español debería practicar el Odinismo-Asatru?


  1. Por nuestros orígenes paganos  y europeos.

El odinismo o asatru, (no vamos a entrar en las diferencias que algunos autores quieren establecer), es una religión neopagana, es por tanto una reconstrucción del siglo XX de la antigua religión que practicaban los pueblos germánicos y escandinavos. De la antigua religión de los pueblos germánicos se sabe poco, textos como Germania de Tácito son interesantes; a pesar de que Tácito no estuvo en Germania y  de que designa a los dioses germánicos con los nombres de los dioses grecorromanos, aporta mucha información a través de los germanos que entrevistó.  Tácito asimila los dioses germánicos con los dioses romanos, por este motivo no los designa con los nombres germánicos sino con los nombres latinos. Tácito reconoció en los germanos las antiguas virtudes de los romanos: coraje, honor,  heroísmo, patriotismo, vida austera y unos dioses comunes. Hoy en día sabemos que las lenguas celtas, latinas, germánicas y bálticas estuvieron en contacto desde muy antiguo, a finales del II milenio a.c, formando el subgrupo occidental dentro de las lenguas indoeuropeas..

La península Ibérica fue indoeuropeizada en varias oleadas, las primeras se designan como preceltas, son pueblos con elementos lingüísticos similiares a los celtas, como los lusitanos. En torno al 900 a.c llegaron las primeras oleadas de pueblos celtas que se establecieron en la mayor parte de la Península, quedados los íberos reducidos al sur y al levante. La romanización no supuso el fin de las culturas y la religiones celtas en Hispania, es bien conocida la tolerancia de los romanos con otras religiones, agradándoles incluir dioses de otros pueblos en sus templos. Con el fin del imperio Romano, la llegada de los suevos, visigodos y vándalos trajo el culto a Wotan a la Península. Es sabido que los tres primeros reyes suevos eran paganos y no se plegaron al poder de los obispos. Con los  reyes suevos, el paganismo en el Noroeste de la Península vivió libre de las persecuciones de los católicos. La conversión de los suevos al arrianismo y después al catolicismo fue puramente formal; a la vista de los textos de los concilios celebrados en Braga y Lugo, en época sueva, muestran que en el medio rural, (que en la edad media eran concentraba a más del 90% de la población), el paganismo (prácticas idolátricas y supersticiones pertinazmente arraigadas)[1] y el priscilianismo eran las religiones mayoritarias[2]. La conversión al catolicismo de Rekhiario en 450, no se sabe si fue solo un acto personal o si además se convirtieron con él una porción de sus súbditos. Aún así, los pocos suevos que abrazaron el catolicismo en una década se pasaron al arrianismo que adoptó Remismundo (457 a 469) al casarse con una princesa visigoda, lo cual nos dice que eran católicos o arrianos por razones políticas y no por sus creencias personales. De Tolosa llegó Ajax, para predicar el arrianismo entre los suevos.

En el I Concilio de Braga celebrado en el año 572, en tiempos del rey suevo Teodomiro se hace mención del líder bretón Mailoc, establecido en el norte de la provincia de Lugo, en la actual Bretoña, donde se establecería una diócesis (la actual de Mondoñedo). La llegada de estos celtas procedentes de la antigua Britania romana al norte de la provincia de Lugo se produjo como consecuencia de la conquista anglosajona. El establecimiento de una diócesis hace pensar que los britones[3]lucenses tenían una autonomía  propia de un grupo popular diferenciado durante los reinos Suevo y Visigodo. Como es sabido el cristianismo céltico mantenía muchos elementos paganos de la religión celta.

A pesar de la criminal persecución que la iglesia Católica realizó contra los paganos españoles, el paganismo sobrevivió oculto en tradiciones y leyendas. Es la propia Iglesia Católica la que se condena, con actas de sus concilios que nos recuerdan a las leyes raciales del III Reich o del Apartheid, tan denostadas por todas las naciones del mundo. Un ejemplo es el Canon XI del XII Concilio de Toledo:

Recordemos estos preceptos del Señor, no para castigo de los delincuentes, sino para terror, no imponemos por este decreto la pena de muerte, sino que avisamos a los adoradores de ídolos, a los que veneran las piedras, a los que encienden antorchas, y adoran las fuentes y los árboles, que reconozcan cómo se condenan espontáneamente a muerte aquellos que hacen sacrificios al diablo[4]

El historiador Rubén Montalban López, en su artículo titulado Contra los Paganos: Conflicto Cristiano-Pagano en la Bética tardo-antígua, nos resume los mecanismo represores utilizados por la Iglesia Católica para conculcar la libertar religiosa de nuestros antepasados:

“La forma más rápida de imponer una religión ajena es la imposición violenta, en sus múltiples facetas: violencia religiosa, social y político-jurídica. El análisis de fuentes muestra la existencia de un intenso conflicto y confrontación en el seno de las relaciones cristiano-pa­ganas, donde debemos destacar dos momentos álgidos que acelerarían el proceso: con la llegada de la dinastía Teodosiana (finales del siglo IV, destaca el Edicto de Tesalónica en el 380); y la conversión al catolicismo de Recaredo (587), aportando a la religión cristiana y a la institución eclesiástica, el blindaje político necesario para ascender en la hegemonía del panorama religioso, sociopolítico y económico; y lanzarse a la persecución física y material de toda creencia diferente o desviada del cristianismo.”[5]

“Los paganos que persistieran en sus prácticas paganas fueron concebidos como ame­naza inmediata en medios urbanos, mientras que el medio rural más hermético y aislado se encontraría más relajado frente a la regularización (Sanz, 2003: 102-103). Los castigos grosso modo, variaban entre: la confiscación de bienes y propiedades, la tortura, la pérdida de ciudadanía e incluso la pena capital por decapitación en los casos más graves de idolatría, adivinación, magia o herejía (C. Th., IX, 16, 1-8; IX, 35, 1; XVI, 5, 9-36; XVI, 7, 2; XVI, 10, 1-4 y XVI, 2, 19); y penas menos extremas, como multas (C. Th., XVI, 10-12 y XVI, 10, 19) o la negación a testar y recibir herencia, pasando los bienes a parientes cristianos (C. Th., XVI, 7, 1; XVI, 5, 7-9 y XVI, 10, 6). La participación en la vida ciudadana quedaría prácticamente anulada, al prohibir el comercio a todo aquel que no fuera cristiano (C. Th., XVI, 5, 40; XVI, 5, 59 y XVI, 5, 63-65). Se añadió un incentivo económico a la persecución, ya que los bienes requisados revertirían en las arcas imperiales o patrimonio eclesiástico (C. Th., XVI, 10, 14- 20; XVI, 5, 43 y XVI, 10, 4). Los paganos quedaron legalmente vulnerables ante la negación de actuar como jueces, defenderse en juicios o ser testigos (C. Th., XVI, 10, 21 y XVI, 7, 1), sumado a la potestad de los tribunales eclesiásticos en juicios por cuestiones religiosas (C. Th., XVI, 11, 1); lo que llevaría frecuentemente a grandes abusos, protagonizados por jueces eclesiásticos ansiosos por aumentar su patrimonio.”[6]

La persecución de la Iglesia Católica contra los paganos continuó con la Santa Inquisición que mantuvo sus tribunales en España hasta 1834.

Los últimas personas ejecutadas por la  Santa  Inquisición fueron:

  • Dolores López, por hechicera y mantener relaciones sexuales con varios confesores, ejecutada en Sevilla en 1781 por medio del garrote vil.
  • Cayetano Ripol, maestro de escuela Valencia, el 31 de julio de 1826, por no creer en los dogmas de fe de la Iglesia Católica. Las acusaciones contra el maestro fueron que no llevaba a los niños a misa y que en vez de decir “Ave María”, decía “Las alabanzas pertenecen a Dios”. Fue ahorcado y sus restos quedamos en los crematorios de la Inquisición.

Cada día vemos en las noticias más casos de condenas a sacerdotes[7] católicos por pederastia, una lacra contra la que la sociedad civil debe manifestarse.

Los estudios de ADN[8] y genealógicos[9] nos muestran que la gran mayoría de la población española es de origen europeo. Las religiones cristiana, judía e islámica (religiones abrahámicas) son foráneas a nuestra patria y se impusieron por métodos violentos.

  1. ¿Qué religiones europeas podemos practicar?

Vivimos una época de teórica libertad en materia religiosa; en España el nacionalcatolicismo ha sido abolido, con lo cual ya no es obligatorio ser católico ni llevar nombres cristianos. Han tenido que pasar 1500 años para que podamos volver a nuestras religiones ancestrales, aquellas que están en consonancia con nuestro ser íntimo. Asistimos a la creación de asociaciones religiosas paganas, entre las que destacan las de orientación célticas, wicca, latinas, guanche, egipcia, tengrismo, chamanistas, las odinistas-asatru. Todas son sin duda buenos caminos para el desarrollo espiritual de las personas, cada uno debe meditar por donde le llevan los Dioses.

La religiones druídicas son sin duda una opción de las más interesantes en el ámbito Peninsular. Su principal dificultad reside en lo poco se conserva de las enseñanzas druídicas, pues era un saber iniciático que se transmitía verbalmente de maestro a discípulo, estando rigurosamente prohibido escribirlo. Las principales fuentes son de origen irlandés: los ciclos Mitológico, de Finn, Ulster, Cuchulainn, Reyes, etc. En ellos se hace mención a los dioses, pero por desgracia no nos permiten profundizar demasiado en las funciones de cada dios, su psicología, sus festividades, culto doméstico, rituales públicos, etc. No obstante, no hay dificultades insalvables y donde faltan textos, la sinceridad de la búsqueda y la ilusión por el encuentro personal con los Dioses darán lugar a revelaciones que marquen el renacer del culto celta en nuestra patria.

Las religiones de matriz odinista-asatru cuentan con las fuentes inspiradas de los Eddas, las Sagas y muchas leyendas que se conservan por toda Europa. Al practicarse hasta el siglo XI, se han conservado más documentos, aunque la mayoría son recuerdos de una era pagana, narrados por cristianos que dejan entrever sus prejuicios y moralina de vez en cuando.

La religión pagana Romana tiene unos rituales complejos, que exigen templos y sacerdotes especializados. Es una religión de un Imperio, aunque en sus orígenes tenía las mismas raíces que las religiones célticas y germánicas.

  1.    Algunas Características del Odinismo
  • Es una religión de la naturaleza, sus templos son los bosques, los ríos, las montañas. Un templo odinista está abierto al cielo, sus muros solo delimitan el lugar sagrado donde se produce la manifestación divina, para protegerlo de las influencias profanas.
  •  No hay una jerarquía sacerdotal, por tanto se encuentra  un trato directo con los Dioses. Alejado de las conjuras y conspiraciones de Papas, Patriarcas, Primados, Cardenales, Arzobispos, Obispos, Arciprestes, Vicarios, Párrocos, Coadjutores y Diáconos y Monjas, que nos narran los medios de comunicación. Los godis (sacerdotes odinistas) no tienen ninguna prebenda sobre el resto de los fieles a Wotan. Cada odinista celebra en su hogar el culto a los Dioses, sin tener que pedir un permiso a ninguna autoridad.
  • En el odinismo no hay ortodoxia ni libros sagrados; el sentido común, el estudio de las tradiciones y la búsqueda de lo sagrado en cada uno de nosotros guía nuestra vida espiritual, sin la necesidad de un derecho Canónico, ni tribunales eclesiásticos.
  •  En las Eddas y en las Sagas se pueden encontrar textos inspirados por los Dioses, pero es cada odinista quien debe encontrar e interpreta la inspiración para su vida en los textos. Al ser el odinismo una religión de crecimiento personal y espiritual, cada odinista en función de su desarrollo interpretará los textos, encontrando lo que necesita para seguir evolucionando.
  • El odinismo no impone un código moral irrealizable, ni premia la hipocresía ni la represión. No impone el celibato a sus godis. Los Dioses nos enseñan que el camino es la represión sexual antinatural sino el camino del autoconocimiento de todas las facultades humanas. En la antropología odinista el hombre haya en las nueve virtudes nobles una fuente de inspiración y superación. Queremos que los Dioses estén orgullosos de nosotros, que nuestros familiares y amigos nos aprecien.
  •  En el odinismo el hombre no es un ser nacido del pecado ni precisa ser salvado. Los Dioses son seres imperfectos, pero en ellos vemos ejemplos épicos de superación y de búsqueda del bien común.
  • Los odinistas siente una gran cercanía con todas las religiones y culturas del planeta. El odinismo no se afirma como la única religión verdadera, reconoce en todas las religiones elementos sagrados. Con la religión Védica, la Griega, la Romana, la Celta, la Báltica y la Eslava tiene especiales vínculos por descender del mismo pueblo ancestral.
  •  El odinismo no es una religión proselitista, no busca la conversión de los no odinistas.
  • Los Dioses indoeuropeos no son omnipotentes, ni increados, ni omniscientes, ni omnisapitentes, etc. Son seres superiores al hombre en atributos, pero al igual que el hombre son parte del Cosmos. Los dioses nos han creado a partir de la materia, codificando nuestro genoma, como se desprende de textos como el Rigsthula. Con nosotros comparten un proceso de desarrollo espiritual y material, siendo nuestros guías. El fin de los hombres es compartir el destino con los Dioses.
  • Una visión heroica del Cosmos, de la vida humana y de la divina. En todas las mitologías indoeuropeas el heroísmo es una característica esencial. No importante tanto el triunfo final como la lucha y el sacrificio frente al enemigo o la adversidad. Lo vemos en la Ilíada, en la Odisea, en el Mahabharata, en la fundación de Roma, hasta en los tiempos modernos como en “Os Lusiada” de Luis de Camoes.
  •  Odin, Wotan, Gaut, Harr, se le conocen más de 200 nombres para nombrar al padre de los Dioses y de los godos. Odín es un Dios complejo, como compleja es la naturaleza humana. Anhela un conocimiento profundo de las cosas y no escatima dar un ojo para conseguir ver más allá. Intuye un conocimiento iniciático por el cual debe morir para renacer con una nueva luz interior. Asume el riesgo de la prueba, en la cual puede morir. Penderá de Yggdrasi, ahorcándose, nueve días y nueve noches, atravesado por su propia lanza en sacrificio así mismo. La sabiduría que persigue Odín no es por vanidad, con ella desea conocer y en la medida de lo posible mejorar el destino de los Dioses y de la humanidad. Los demás Dioses y Diosas realizan Gestas comparables a las odínicas, unas se han conservado como la de Tyr frente a Fenrir o como las de Thor frente a los gigantes, otras se ha perdido y debemos recuperarlas, solo necesitamos indagar en nosotros mismos, pues en nuestro genoma los Dioses han grabado todo lo que necesitamos para estar con ellos en los múltiples Ragnaröks que se acercan.


Veit ek, Óðinn,                  
hvar þú auga falt,        
í inum mæra
Mímisbrunni -; 
Drekkr mjöð Mímir
morgun hverjan
af veði Valföðrs.
Vituð ér enn eða hvat?  

Sé dónde, Odín,
ocultó su ojo,
profundo en la famosa
fuente de Mímir -;
Mímir bebe hidromiel
cada mañana
de la prenda pagada por Valföðr (Odín).
¿Podrías saber más?

Edda Poética, Völuspá

138 Sé que colgué
en un árbol mecido por el viento
nueve largas noches
herido con una lanza
y dedicado a Odín,
yo ofrecido a mí mismo,
en aquel árbol del cual nadie
conoce el origen de sus raíces.

No me dieron pan,
ni de beber de un cuerno,
miré hacia lo hondo,
tomé las runas
las tomé entre gritos,
luego me desplomé a la tierra .

Veit ek, at ek hekk
vindga meiði á
nætr allar níu,
geiri undaðr
ok gefinn Óðni,
sjalfr sjalfum mér,
á þeim meiði,
er manngi veit,
hvers af rótum renn.

Við hleifi mik sældu
né við hornigi,
nýsta ek niðr,
nam ek upp rúnar,
æpandi nam,
fell ek aftr þaðan.

Edda poética – Havamal

  • Nuestros ancestros iniciaron su periplo en las estepas de Rusia, a los pies del Caúcaso. Wotan los guió como su rey, con Él estaba el resto de los Dioses. El éxito fue inesperado, las tribus crecieron y dieron lugar a cientos de pueblos que conquistaron Euroasia. En Mongolia aun se conserva el estilo de vida nómada. Es digno de ver sus vidas austeras, solos ante las nieves invernales y los desiertos estivales, todo cuando tienen lo transportan a lomos de sus caballerías. La palabra dada es ley, la hospitalidad una fiesta, la familia el bien más preciado, los antepasados son sagrados, el honor la razón de vivir… Aunque no sean indoeuropeos, Odín brilla en sus vidas. Sin duda tuvo que haber una conexión cultural, pues las habilidades chamánicas de los mongoles tuvieron que aprenderlas de alguien. ¿Quién sabe si Odín en unos de sus viajes enseñó el chamanismo a los mongoles?

Después de 1500 años de represión cristiana, los politeístas españoles podemos expresarnos en la sociedad sin ser quemados en las hogueras. Tenemos la oportunidad recuperar el tiempo perdido, de profundizar nuestra fe, de reencontrarnos con una espiritualidad personal, pues cada politeísta vive la relación con los Dioses según su Ser esencial.

La tolerancia, la sinceridad, el amor a los Dioses y las nobles virtudes deben inspirarnos en nuestra relación con el prójimo. No deseamos salvar a nadie, no estamos en posesión de la verdad, simplemente estamos felices de vivir en compañía de nuestros Dioses y Diosas. Esta felicidad nos lleva a compartirla con otros politeístas, reunirnos para honrar y festejar a los Dioses.

Por la naturaleza de nuestra religión, no ha lugar a egos, pues nadie es más importante que otro, aquí no hay una carrera hacia el cardenalato, ni se cobran diezmos, ni se recibe un salario del estado por oficiar ceremonias. Lo que hacemos los odinistas al servicio de la fe, es siempre gratuito, sin que haya dinero por medio. Si comercializamos nuestra religión, si buscamos dar cursos de runas, de mitología o de rituales por unos míseros euros, habremos perdido parte de la grandeza de una fe que todo lo basa en sinceridad de la comunicación con los Dioses. ¿Qué valor pueden tener unas runas interpretadas por unos euros? En las Universidades se enseñan las ciencias profanas, por dinero; todos los que hemos obtenido un título después de muchos sacrificios, sabemos que esos profesores no nos enseñaron nada, pues no fueron verdaderos maestro. La verdadera sabiduría se transmite por amor y no por dinero. La sabiduría transforma al hombre, lo hace mejor. No comercialicemos los regalos que los Dioses nos dan, si recibes un don de los Dioses compártelo, no es tuyo, es de los Dioses. Ya has sido premiado con el mayor tesoro que se puede recibir, la amistad de los Dioses.

El odinista no tiene que esconderse de los Dioses y las Diosas, ellos comprenden mejor que nadie lo difícil que es la vida de un ser humano. Vivamos con honor, con coraje y sin miedo al resultado de nuestra contienda, pues los grandes héroes nunca pensaron en triunfar, sino en hacer grandes gestas.


[1] José Orlandis Rovira, Historia del Reino Visigodo español, Rialp Ediciones, 2013, Barcelona. Páginas 232 a 235

[2] “Es imposible, por lo tanto, hacer ni siquiera un esquema mínimo de los dioses que pervivieron todavía un tiempo en las provincias, aunque sin duda se encontraban contemplados por los obispos en las referencias que hicieron los concilios a la adoración de ídolos, a los rituales religiosos paganos, a las prácticas de adivinación y sobre todo de númenes protectores que producían truenos, relámpagos y sequías (I Concilio de Braga, canon IX; canon 72 del II Concilio de Braga). Rosa Sanz, Historia de los  Godos, Esfera de los Libros, 2009, página 575.

[3] José Orlandis, página 233.

[4] Rosa Sanz, Historia de los  Godos, Esfera de los Libros, 2009,  páginas 575 y 576.

[5] Rubén Montalban, página 227.

[6] Idem, página 228

[7]https://es.wikipedia.org/wiki/Casos_de_abuso_sexual_infantil_cometidos_por_miembros_de_la_Iglesia_cat%C3%B3lica

[8] Véase resultados Igenea: https://www.igenea.com/es/home

[9] Véase, resulados: https://www.familytreedna.com/

Fernándo López de Prado

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El resurgir del paganismo

josep

El paganismo (los paganos) no viene de fuera a conquistarnos (eso hizo el cristianismo y quiere ahora hacer  lo propio el islam); bien al contrario, nos está devolviendo en todo instante la otra cara de nuestro espejo: he aquí tu tradición, nos dice, síguela si te sientes movido a ello; y si no te sientes, síguela también, pues es la tuya y no encontrarás ninguna otra que lo sea igual.

¿Qué se mueve en vosotros cuando oís la palabra “paganismo”?

Es un término genérico, lo sé. Además, a fuer de repetirlo ha quedado en cierta medida anquilosado; pero también, digamos, blindado. Protegido, por ejemplo, de los desarrollos de la sacralidad a partir del tiempo de la Revolución de 1789, de la efervescencia de nuevas religiones sin fundamento alguno, de la confusión de la estética con la ética y de la ética con la estupidez. Hablar de paganismo como nueva manera de reformar y reformarnos en el mundo no es intentar subirse al carro de un nuevo grupúsculo o colectivo, sino sencillamente reconocernos como seres humanos con una capacidad trascendente (aunque sea la trascendencia de lo inmanente), depositarios de un legado cuya merma es constante por parte de los poderes públicos (y de quienes se hallan por encima de los públicos) y, sobre todo, sabedores de que sólo a partir de un arraigo con verdades esenciales y pretéritas podemos encajar en un territorio inhóspito, la Europa de hoy.

Deseo desarrollar estos tres puntos en el presente artículo, pues para que el paganismo vuelva a ser la religión europea mayoritaria (y, si los Dioses conceden, la única) no valen, en primera instancia, las llamadas a la afiliación a pequeñas sectas ni la voz de ningún pope. Nos encontramos todavía, a pesar del tiempo transcurrido desde nuestros orígenes y de una continuidad en muy pocos instantes interrumpida (si la referencia es la totalidad de tradiciones paganas), en un momento de ronroneo imperceptible, pero constante, en un rumor cuyos ecos empiezan a resonar entre las colinas, en los claros de los bosques, frente al amanecer del mar. El “algo se mueve” tan usual en todos los previos de una revuelta no tiene nada que ver con experiencias extrasensoriales o profecías. Tampoco con invasiones o verdades. El paganismo (los paganos) no viene de fuera a conquistarnos (eso hizo el cristianismo y quiere ahora hacer el islam); bien al contrario, nos está devolviendo en todo instante la otra cara de nuestro espejo: he aquí tu tradición, nos dice, síguela si te sientes movido a ello; y si no te sientes, síguela también, pues es la tuya y no encontrarás ninguna otra que lo sea igual. El paganismo, además, se incardina en una tendencia generalizada que busca en las raíces arrebatadas por las religiones del miedo la semilla a través de la cual reconstruirse, ajena a globalizaciones, internacionalizaciones o economicismos.

Carácter comunitario del paganismo

Una de las principales características del paganismo es su carácter comunitario. Siempre fue así. E incluso más: la no separación de espacio sagrado y profano en el vivir cotidiano de las gentes es lo más característico si atendemos no sólo a la tradición romana, sino también a la germánica, a la céltica o a cualquier otra. Los ritos eran diarios y aunque existían diversas figuras de sacerdotes, cualquier persona era libre de invocar, adorar o sacrificar a quien le pluguiese, improvisando la oración o repitiendo alguna de las estipuladas. De hecho, los días ne-fastos eran aquellos donde no había festividad alguna y por tanto no respondían a la misma exigencia de vínculo comunitario y cultural de todos los fastos. Pongo como mayor ejemplo la religión romana (de ésta se ha llegado a alabar su “ateísmo”, lo cual aún nos vincularía más a ella) porque es donde más semejanzas vemos entre muchos de nuestros ritos (o manías o atavismos) y ciertas formas religiosas de entonces. La continuidad maravilla en nombres de Dioses y Diosas (transformados en santos cristianos), en procesiones travestidas con ropajes galileos, en lugares de peregrinación que nos perviven de entonces o de mucho antes. La continuación incluso llega a lo paradójico de poder reivindicar una descristianización del paganismo para volver a comenzar a vivirlo. En cierto modo, el cristianismo sólo sería paganismo folclórico, teología robada del neoplatonismo y algunos condimentos semitas las más de las veces, a la hora de valorar la espiritualidad de la mayoría “cristiana”, prescindibles. O incluso aún peor: terribles, por ser el germen de una beatería insulsa y de un pacifismo insulso que niega al hombre su fuerza y su impulso de ser más.

Reivindicación pagana

Y aquí entra el segundo de los rasgos mencionados más arriba en esta reapropiación, pues a fin de cuentas proclamarse ahora pagano no es haber elegido (un europeo es pagano al nacer), sino haber despojado a las muestras sociorreligiosas actuales de todo lo accesorio con nombre de Cristo, limpiándolas. Así, reivindicar el paganismo es asumir también unos vínculos filosóficos para muchos tal vez ignotos (esa ligadura que une a Platón, a Plotino, a Proclo y a Damascio) donde se encuentra toda la teología cristiana aprendida en los colegios o reinventada por los sacerdotes y cuya originalidad radica en las aportaciones de los últimos representantes de la Hélade, aquellos pensadores de Roma, escritores en griego, que fueron copiados y manipulados salvajemente por depredadores sin tradición, sin bases filosóficas y sin cultura: los “padres” de las Iglesias cristianas.

El paganismo de los pueblos de lenguas neolatinas debería ahondar sus fundamentos en Grecia y Roma, pues cuanto sabemos de las etapas paganas más antiguas de Europa nos ha llegado, justamente, de nuestra civilización. Otras tradiciones son también valiosas, pero nuestro conocimiento de ellas o es predominantemente medieval (el odinismo o a la religión lituana, pueblo, no lo olvidemos, “cristianizado” en el siglo XIV) o si se remonta en el tiempo sólo es mediante observadores ajenos a esa cultura (los pueblos celtas y Julio César). De otras comunidades europeas, también hay vestigios y prolongaciones más o menos válidas y contrastadas, pero, repito, en ninguna nos encontraremos con la masa de saber y arte cuyo inicio está en Homero y Hesíodo y se prolonga durante más de mil años sin solución de continuidad. Y, esto es lo triste, tal caudal se encuentra en peligro de perderse para siempre. Reivindicarlo sería una primera toma de postura en la aceptación de un orden cultural y social imprescindible para que nadie nos robe cuanto nos corresponde. En este sentido, los planes de estudio donde la historia de Grecia y Roma es relegada a cuatro frases, el latín es voluntario y el griego clásico inexistente, donde, incluso en las facultades de Filosofía, Plotino es una nota a pie de página y de Proclo o de la última Escuela de Atenas ni se hace mención, donde el resurgir del paganismo gracias a Jorge Gemisto Pletón en la Grecia del siglo XIII quizá se menosprecia a propósito, a pesar de su influencia en la civilización renacentista (y una pequeña digresión sobre este término: “renacimiento”, sí, y no otro, porque la cultura grecolatina volvió a hallarse en la cima y a tomarse como modelo del saber y del creer; el Renacimiento no sólo son frescos en dependencias vaticanas o determinadas esculturas de tema bíblico, sino, sobre todo, un intento de volver a reinstaurar y hacer revivir aquella época, incluida la religión, por supuesto, en muchos de sus nombres más destacados), donde la historia se restringe a algaradas políticas, a derechos humanos y a invectivas patrioteras… Estos planes de estudio no van a ayudar a nada más que a sumirnos en la ambigüedad y dejadez previas a toda desaparición. Son signos apreciables en todas las decadencias: si se desprecia lo intrínsecamente propio, nada puede oponerse a quien de verdad manipula y quiere que olvidemos. Pues la verdad es ésa: alguien, en la actualidad, está anulando la fuerza de nuestra tradición, el vigor de nuestra historia, la verdad nacional más allá de los Estados.

El paganismo europeo, religión de masas

Y éste sería el tercer punto arriba definido: arraigarnos a nuestro suelo es arraigarnos a Europa, sin miedo alguno, sin complejos superpuestos, sin disculpas. Revitalizar el paganismo se halla inexorablemente ligado a un concepto imperial de Europa no como lugar de suma indiscriminada o de pactismos interesados tan sólo en el poder del capital, sino como contenido. Olvidemos ya el término “continente” para las tierras europeas, pues niega toda especificidad y todo ímpetu, subvierte el proceso de unión que se ha de establecer entre todos sus pueblos y deja de fijar unos contornos absolutamente precisos en sus límites. En esa Europa, de esa Europa, el paganismo entendido como proceso socializador, como religión de masas, como alta filosofía, habría de ser el vector. Y, repito, uno no se ha de convertir a nada, pues ya es ciudadano europeo y, en la antigua Roma, la pertenencia al Estado era la pertenencia a la religión del Estado; el bautismo (o la shahada islámica en los conversos actuales), por tanto, no hacía ingresar en una nueva religión, sino que separaba de otra, justamente de la propia.

En Europa, e incluso en la Magna Europa (EE.UU., Canadá, Nueva Zelanda…), hay un crecimiento del paganismo entre la población. Siendo países anglosajones la mayoría, buscan en el odinismo o en la tradición sajona más o menos adulterada sus puntos de anclaje. En las tierras de Hispania, es también Wicca, junto a Asatru y las hermandades druídicas, la que más adeptos está cobrando. Cualquier vía es buena si de verdad se persigue ese objetivo de profundizar en las raíces europeas. Al mismo tiempo, se ha de estar prevenido para huir de falsos folclores, de prácticas sincréticas (cosa diferente a realizar variedad de prácticas) o de dejarse tentar por el lado blando de lo sagrado encarnado en una New Age de angelitos, ensalmos y sonrisa de guitarrita santo santo es el Señor no a la guerra y dame paz.

La vía pagana en Europa es una vía religiosa, pero para redescubrir de verdad, en todos los sentidos, cómo establecer bases sociales fundamentadas de nuevo en la comunidad, la oración y el orgullo de formar parte de un pueblo determinado. Se ha de empezar desde donde uno pueda, incluso postrándose ante una piedra si ésta representa el vacío primordial de la materia y esa vía nos capta por completo (la vía de la nada, de la negación). No obstante, jamás se ha de dejar de ser consciente de cuál es nuestra tradición y que a ella, por encima de cualquier otra, nos debemos. El Panteón olímpico será siempre el lugar de nuestro refugio y hacia donde tenderán nuestros deseos. Y habéis de empezar sin demora.

Esta festividad del Solsticio de Verano, id al mar o a los ríos, desnudaos, saltad los fuegos, zambullíos en las aguas, invocad a Posidón y a Afrodita, bebed hasta embriagaros y cuando Helios sea visto de nuevo en el horizonte, honradlo con un cántico, haced el amor entre vosotros y reinventad la vida, pues sois, de esta tierra, para esta tierra. Estaréis siendo, ya, paganos: sin culpas, sin pecados, sin temor. Y, éste, sólo será el inicio del camino.

Que los Dioses os sean propicios.

 Josep Carles Laínez

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