Confucianos, Eunucos y Valhalla

Frank Escandell

La búsqueda de objetos como El Arca de la Alianza, la Varita de Merlín, Excalibur o lugares míticos como El Dorado, Shambhalla o Atlantis, ha alentado durante mucho tiempo a todo tipo de buscadores de la verdad y neogurús sinceros, y no tan sinceros. No hay nada nuevo en esto; desde que los humanos pudieron ponerse de pie, o cuando Narciso miró su reflejo en el estanque para decir “Yo Soy”, ha habido una búsqueda de significado, de respuestas.

En el mundo agitado de hoy, eso no es ningún secreto. No me referiré a la pandemia de COVID-19, ni al racismo, ni a los disturbios floydianos, ni a la idiotez de los líderes políticos aquí y allá. Los medios ya están llenos de eso. Por lo tanto, permítanme exponer esta búsqueda de significado para otros fines que seguirán siendo relevantes una vez que los incendios, los saqueos, las protestas pacíficas y violentas, y que se detenga el horror de los heridos y el recuento de muertos.

En el año 1433 de la era común, Zheng He, un eunuco nacido de una familia musulmana del sur de China, había muerto y su flota había regresado a casa debido a la nueva y repentina decisión imperial y la estricta política que prohibía a sus súbditos viajar al extranjero; ese había sido el séptimo y último viaje de dos años, acompañado por nada más que 27 mil hombres.

El buen almirante había logrado establecer relaciones diplomáticas – y para los chinos, eso siempre ha significado “tributarias” – con pueblos que van desde Java hasta Meca, y a lo largo de la costa este de África. Los “indios”, iranios y árabes no podían entender cómo la fuerza naval más poderosa conocida hasta ese momento, y más que probable, insuperable en la historia mundial, se desplegara sólo con el propósito de exploración y navegación.

¿Cómo, en nombre del sentido común, uno prohibiría esos fines aparentemente pacíficos? Como siempre, los problemas comenzaron en casa. Era una vieja batalla entre los burócratas confucianos y los eunucos de la corte imperial.

¿Qué deberíamos aprender, no del almirante He, sino de la actitud del nuevo emperador? Entonces, si estás listo para el giro, sigue leyendo.

Si el almirante no se hubiera visto obstaculizado, su vasta flota podría haber descubierto el continente europeo, tomando tierra en algún lugar entre Faro (Reino de Portugal) y Cádiz (Reino de Castilla), ambos lugares bajo el dominio cristiano. ¿Qué efecto pudo haber tenido ese caso hipotético en la mente de los europeos? Luego, en 1513, a su vez, el Tratado de Tordesillas y Vasco Da Gama abrieron el camino para navegar a y descubrir China.

¿Es realmente hoy en día un momento para ser simplemente pragmático al igual que la burocracia centralizada de los académicos confucianos? ¿O tal vez convertirse en un intrigante influenciador tipo Lord Varys?

¿Deberíamos sentarnos en nuestros cuartos traseros amantes del status quo o perseguir lo imposible? (pero sin castración, por favor).

Uno de los términos más complicados en los negocios y asuntos económicos es el de “globalización”; en la política, se entiende como “geopolítica”. Los eunucos chinos probaron su cuota de poder mediante la evaluación comparativa de otras partes del mundo, aprendiendo cómo convertir su comercio en un tributo para honrar a su Emperador. Estos emprendores, junkies de la adrenalina y hambrientos de aventura, no sabían que el “paraíso” no es una corte real exclusiva del tianzí, sino un terreno común nacido de la búsqueda de significado en cada individuo y el consenso para aglutinarlos y abarcarlos (Tian y Di).

Prefiero otra ubicación mítica para describir el proceso inherente de encontrar respuestas a las preguntas que Zheng He, así como todos los demás de espíritu emprendedor, se hacen: se llama Valhalla. Sólo se puede alcanzar a través de un noble combate, dirigido por objetivos, no a través de la burocracia. Supongo que a estas alturas ya has adivinado que critico la educación superior, por una parte, y que expreso la extrema necesidad de limitar racionalmente el papel de los gobiernos en la vida individual, especialmente en la Unión Europea.

Entonces, Valhalla se encuentra en la búsqueda ética y práctica de la excelencia en la política (sí, lo sé), en los negocios y en la vida. Hay que navegar por los mares tormentosos a través de los cuales nos vemos obligados por las circunstancias. El noble espíritu de combate, de empresa e industria, se encuentra en el corazón del emprendedor; debe traducirse en acción a través de una estrategia bien definida, la capacidad / habilidad para adaptarse y una gestión inteligente.

Durante unos 20 años, los chinos han estado funcionando de una manera muy diferente a cuando Zheng He se vio obligado a abandonar su gran misión. Habían perdido la oportunidad, pero esta vez no la desaprovecharon, a su manera. ¿Tendrán en cuenta ésto nuestros líderes políticos? ¿O se convertirán en el nuevo “Emperador”?

 

Frank Escandell, es Emprendedor Tecnológico. Blogger y Autor. Espacio de radio La Revolución Espectral. Ponente en Stanford University, Ajeenkya DY Patil University y ESADE MBA.

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Algiz, una conexión con la vida

“Desnuda está la espalda de un hombre si no tiene hermano que la proteja”.
-Saga de Njáls, 152

La traducción común es “alce”, que es su significado más probable. Sin embargo, existe la posibilidad de que también se refiera a un roble. Los nombres posteriores de esta runa también se refieren a tejos y posteriormente a olmos.

El significado de esta runa es refugio, o más específicamente “Escudo”.

  • Lo que te protege.
  • Tu buena salud y bienestar.
  • Esta es la ayuda de un amigo cuando la necesita.
  • Aquí están tus defensas.
  • Significa tener personas en tu vida con las que puedes contar.
  • Saber a quién llamar.
  • Poder, de una forma u otra.
  • Algiz es la vida.
  • Esta runa es el techo sobre tu cabeza cuando hace mal tiempo.
  • Alguien viene en tu ayuda cuando las cosas se tuercen
  • Este es el apoyo para conseguir tus ilusiones.
  • Este es el amigo que camina a tu lado en la lucha, incluso cuando sabe que vas a perder.
  • Este es tu sistema inmunológico cuando funciona correctamente.
  • Esta es la rampa cuando no puedes subir las escaleras.
  • Este es tu escudo en la vida.
  • Este también eres tú, defendiendo a alguien más, apoyando a alguien más, siendo el escudo de otra persona.

El pequeño poema rúnico dice:

Ýr es el arco doblado
y el hierro quebradizo
y el gigante de la flecha.

Tareas a realizar con Algiz

Sentirse solo y vulnerable es una parte extremadamente común de la experiencia humana. Tan a menudo nos sentimos de esta manera que Algiz puede ayudarnos en nuestro camino al ver todos los escudos que llevamos con nosotros, toda la fuerza que nos rodea y nos sostiene. Sí, a veces, con todo esto, todavía tendremos nuestros momentos de debilidad, pero es importante recordar todo en lo que tenemos que apoyarnos.

Para aprender esta runa, tu tarea, si eliges hacerlo, es encontrar tus escudos, tantos como puedas:

¿Cuáles son las cosas que te ayudan?
¿Eso te ayuda a navegar por este mundo?
¿Esa ayuda te mantiene a salvo?
¿Con que personas cuentas?
¿Qué es lo verdaderamente importante para ti?
¿Quién estaría a tu lado en un conflicto?
¿Eso ayudaría a soportar la adversidad?
¿Qué lugares hay donde estas seguro?
¿Dónde puedes ir?
¿Dónde está la ayuda?

Debemos recordar los detalles más sencillos:

  • Ese árbol bajo el que te resguardarte durante una lluvia de verano.
  • ¿La persona que te ayudó con tu coche averiado?
  • Alguien que te defendió, incluso si fue solo una vez.

Tienes que saber que hay muchas cosas a tu alrededor, que te ayudan, que te apoyan, que te aman. Tantas cosas en las que apoyarse, desde los Altos Dioses hasta nuestras mascotas más pequeñas, sobre todo, nuestros hermanos, de sangre y aquellos que elegimos en nuestra vida

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Cuerpo y Alma, aspectos de la divinidad.

Para determinar cual es la estructura vital del hombre en el Odinismo, tenemos que remitirnos indefectiblemente al concepto tripartito de Cuerpo-Alma-Espíritu, tradicionalmente se han simplificado en dos: materia, encarnada por el cuerpo y energía representada por el alma-espíritu. En la cosmovisión germánica esta parte no-material, este alma-espíritu no es un ente unitario sino tripartito:

  • Fylgja, el doble espiritual
  • Harm, el doble físico
  • Hugr, el componente incorpóreo

Estas tres entidades configuran el complejo que el judeocristianismo denomina alma-espíritu. Platón supone la culminación del dualismo, con su Teoría de las Ideas que basa todo su sistema filosófico, incluida la concepción del ser humano, dividido entre cuerpo y alma.

El Odinismo, asegura que la realidad no se puede dividir en dos, que el ser humano es una única entidad, que cuerpo y alma no pueden separarse, que sólo se conciben como entidades diferentes en la mente, no en la realidad. Formamos parte de una pluralidad de individuos que estamos hechos de la misma substancia. Nosotros sabemos que estos dos aspectos, alma y cuerpo, nos han sido concedidos por los poderes primigenios. Ambos son para nosotros la manifestación de la divina naturaleza, siempre creadora, eterna y maravillosamente activa

La cultura occidental está dominada por la idea de que el alma es una cosa que, de alguna manera, interactúa con el cuerpo, y de esta manera lo gobierna. La idea tiene su máxima expresión en el dualismo cartesiano, aunque no se puede decir que Descartes inventara el dualismo, puesto que ya estaba latente en el cristianismo platonizante, que por supuesto lo hereda de Platón. No solo las creencias populares, también algunas ramas de la ciencia se ven lastradas por las ideas dualistas: están presentes, por ejemplo, en gran parte del planteamiento del  problema mente-cerebro, en la psicología, en la neurociencia, y hasta en la inteligencia artificial y el proyecto transhumanista.

¿Podernos representar el alma y el cuerpo como dos componentes que interactúan?

Esta concepción del alma la tienen no solo muchos de los que creen en su existencia, sino también muchos de los que la niegan. Y la niegan, precisamente, porque la consideran una concepción absurda, más aún desde una cosmovisión científica. Si el alma es inmaterial, ¿cómo puede “interactuar” con algo material como es el cuerpo?

Con toda razón, el dualismo cartesiano está abocado, más tarde o más temprano, a la negación de la existencia del alma. O, más bien, de esa particular concepción dualista del alma. Una concepción que está constantemente reforzada por la iconografía occidental, desde el arte clásico a los dibujos animados.

Pues bien, aunque pueda resultar sorprendente para algunos, algunas reflexiones sobre la tecnología y los artefactos pueden ayudar a aclarar esta cuestión, especialmente desde una perspectiva aristotélica, que no por antigua es menos lúcida en este aspecto.

Las causas no son cosas, sino explicaciones

Aristóteles explica su teoría de las cuatro causas en un contexto de producción: el artesano que esculpe una estatua, el carpintero que fabrica una mesa (Física II, 3;Metafísica V, 2). La recuperación de este contexto tecnológico arroja una interesante luz para entender la interrelación entre las cuatro causas, lo que de nuevo resulta ser un argumento muy sugerente a nivel tecnológico.

En efecto, las cuatro causas aristotélicas no son otra cosa que cuatro explicaciones complementarias; no son de ninguna manera cuatro “cosas” diferentes que puedan actuar independientemente e interactuar entre sí. En el contexto tecnológico esto resulta clarísimo: una máquina no se explica sólo por aquello de lo que está hecha (explicación o causa material), o aquello que la ha puesto en marcha (explicación o causa eficiente), sino también por su estructura (el orden entre sus partes, explicación o causa formal) y su función (la finalidad con la que ha sido diseñada, explicación o causa final).

Estas cuatro explicaciones (causas) son complementarias, no se entienden las unas sin las otras. Por ejemplo, nadie entiende la estructura (forma) si no es para estructurar las piezas (materia) de la máquina, ni las piezas se entienden sino como partes estructuradas; así mismo, cualquier ingeniero que quiera explicar la estructura y composición de una máquina tendrá que referirse continuamente a su función prevista, al propósito con el que es construida.Por lo tanto, cualquier persona que fabrica artefactos (y en mayor o menor medida todos participamos de esta actividad) está ya preparada para entender sin ninguna dificultad la teoría de las cuatro causas. Con tal de que, en lugar de ‘causa’, se diga ‘explicación’, porque por influencia cartesiana, y moderna en general, es ya casi imposible entender la noción de causa en su sentido aristotélico original (en nuestro lenguaje moderno ‘causa’ significa de modo casi exclusivo lo que en el lenguaje clásico se denominaba ‘causa eficiente’). O sea, digamos la teoría de las cuatro explicaciones, y veremos que es aceptada sin dificultad.

Y así, uno de los principales obstáculos para entender el esquema aristotélico–heredado y desarrollado luego por la filosofía cristiana medieval– que es la supuesta interacción entre las cuatro causas, sencillamente se desvanece. ¿Que cómo “interacciona” la estructura de una máquina con sus piezas? La pregunta no tiene sentido para un ingeniero, y eso no quiere decir que la estructura deje de ser esencial para entender la máquina. La estructura no “interacciona” con las piezas, ni las piezas con la función, ni la función con la fuerza motriz. Las “causas” no son “cosas”, sino explicaciones…

Aristóteles: ¿qué es causa?

¿Interacción alma-cuerpo? No existe tal cosa

Esta reflexión tiene gran relevancia antropológica para contrarrestar el dualismo cartesiano. Si la tarea de comprendernos a nosotros mismos ya es de por sí suficientemente ardua, el dualismo la hace más difícil todavía. En buena tradición aristotélica, debemos aplicar las diversas nociones de causa al reino de los vivientes (humanos incluidos) sin traicionar su sentido original, sin tratar de cosificar o sustancializar la “forma” de un viviente, ni tampoco su “materia”. Así evitamos entrar en el callejón sin salida de tratar de explicar cómo esa supuesta cosa (la forma o “ánima” del viviente) puede “interaccionar” con esa otra supuesta cosa (la materia, el cuerpo): es algo imposible de explicar, pero es que no hace ninguna falta explicarlo, porque no existe tal “interacción”.

El alma y el cuerpo no son dos cosas que interactúan

Efectivamente, es imposible explicar cómo un ente inmaterial, el alma, podría interaccionar con un ente material, el cuerpo. Además, aceptar el dualismo cartesiano (“las cosas son: o materiales, o inmateriales”) es el punto de partida que a menudo desemboca en negar la existencia de todo tipo de realidades inmateriales, puesto que solo las materiales son “objetivas”, cuantificables. De esta manera se acaba afirmando que el ser humano es pura biología –mero producto de la genética, es decir, de las leyes de la materia– y negando la libertad entendida como autodominio. Obviamente, sin libertad no hay responsabilidad, ni tiene sentido hablar de ética, puesto que la ética trata de los actos humanos libres, los que se pueden hacer o dejar de hacer.

Uno de los errores más graves de la filosofía cartesiana consistió en sustancializar materia y espíritu, en querer considerarlos cosas. Pero alma y cuerpo, materia y espíritu, no son dos cosas distintas, sino dos aspectos distintos de un mismo ser; es decir, son dos maneras de conocer el ser y el actuar en sus distintas manifestaciones. No es que el ser humano sea la unión de dos sustancias; es que su ser lo podemos entender desde distintos puntos de vista, irreductibles el uno al otro si se quiere: el punto de vista que considera lo cuantificable, lo repetible, lo verificable, lo experimentable (el objeto, porque objetivado, exteriorizado); y el punto de vista que considera lo irrepetible, lo único, lo singular, lo valioso en sí mismo, lo autoconsciente y autodeterminado (el sujeto, que se conoce sobre todo de modo autorreflexivo).

El dualismo cartesiano nos ha metido en un callejón sin salida. No somos la unión de dos “cosas” (la res extensa material y la res cogitans inmaterial), que nadie sabe explicar cómo interaccionan. El Ser viviente no es un alma que interacciona con un cuerpo: el Ser viviente es un cuerpo animado, y es una vida corporeizada. El alma no es un componente más, sino la estructura –el orden– de los componentes que lo hace funcionar. Decir que el ser humano es un “compuesto” de alma y cuerpo es tan (poco) adecuado como decir que una hoja de papel DIN A4 es un compuesto de rectangularidad y celulosa. El alma no es una “entidad inmaterial” que se une a una “entidad material” que es el cuerpo. No son “entidades”, sustancias independientes. El alma no lo es, el cuerpo tampoco. El cuerpo vivo siempre está estructurado, “formado”, de una manera peculiar.  Sabemos por la física cuántica que la energía y la materia son intercambiables, son pues los dos estados de UNA misma COSA. Por lo tanto es hombre es el resultado de un equilibrio cósmico que cuando falla deviene lo que denominamos “muerte”

No confundamos epistemología con ontología, no caigamos en el error cartesiano de cosificar lo que no son sino aspectos de la realidad. Del mismo modo (y no es exagerado decir del mismo modo) que las piezas componentes, la estructura, la fuerza motriz y la función de un artefacto no son cosas distintas que interaccionan, sino aspectos distintos –realmente distintos, por otra parte– requeridos para lograr su comprensión integral… del mismo modo alma y cuerpo, materia y espíritu, instinto y libertad, no son cosas distintas que interaccionan y se puedan representar en un diagrama de bloques, sino distintos aspectos cognoscitivos de un único ser, vivir y actuar.

¿Se puede dibujar el alma?

Consideremos el siguiente esquema simplificado de un puente colgante:

Puente colgante: (1) plataforma o tablero horizontal, (2) torres o pilonas, (3) cables de suspensión parabólicos anclados en los extremos, y (4) tirantes verticales o perchas

Pues… lo cierto es que la pregunta es bastante rara. La estructura es… bueno, la estructura es el mismo dibujo, ¿no? Imaginemos la Estructura dibujada como un rectángulo más junto al Tablero, las Perchas, los Cables y las Pilonas, y en relación con ellos.

Absurdo, ¿verdad? La estructura no es un elemento del dibujo, sino el pie. Es lo que escribimos debajo del dibujo para describirlo, es todo el dibujo. La estructura es la propia relación entre los elementos del dibujo. Es el orden de las partes, la organización de sus componentes.

Vale. Si hemos entendido esto, entonces deberíamos entender sin dificultad por qué resultan tan inadecuados los siguientes esquemas para intentar representar la relación alma-cuerpo.

Diferentes metáforas visuales de la relación alma-cuerpo… todas equivocadas

Para dibujar la relación alma-cuerpo hay que traducir una relación conceptual entre aspectos a una relación espacial entre partes sobre el papel (o la pantalla),en dos dimensiones. Cualquier metáfora espacial que utilicemos (diagramas de bloques y flechas, pisos apilados, capas de cebolla, etc.) será extremadamente limitada y tenderá a traicionar la idea original de que el cuerpo es materia estructurada, y que el alma no es otra cosa que la estructura del cuerpo vivo y sus operaciones, la energía que le confiere “la vida”, el alma que cuando abandona el cuerpo deja a este inerte, inanimado…”muerto”. Cualquier metáfora espacial sobre el papel tiene el grave inconveniente de inducir a pensar que alma y cuerpo son “partes”, “componentes”. Una sencilla imagen puede traicionar el mejor intento de explicación.

¿Se puede dibujar el alma?

Sí. Dibuja una persona de carne y hueso, y habrás dibujado su alma.

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Pandemia, Ira de los Dioses y espejismos humanos

En toda sociedad religiosa tradicional, cada hombre sabe que ningún evento ocurre por casualidad, sabe que todo lo que ocurre fenológicamente tiene una causa numénica[1], los hechos y la conducta están presididos y regulados por los Altos Poderes, que siempre actúan de acuerdo con el destino y la Justicia para crear un diseño finalista universal preciso, en el que las diferentes entidades determinadas sean solo peones. El hombre religioso tradicional es un actor consciente del plano fatal, actúa de cierta manera cuando está en una sociedad religiosa, sociedad normal y recta, el hombre no religioso está inconscientemente desubicado en su sujeción al Destino y vive en la ilusión de ser “independiente”, “libre” y capaz de “determinar su propio destino”, el hombre irreligioso vive hoy en una sociedad completamente anormal y al revés, que tiene una naturaleza radicalmente contrarreligiosa y contradictoria, que quiere seguir desarrollando hasta sus consecuencias extremas.

En una sociedad como la actual, al revés en comparación con la tradicional, se cree que todos los fenómenos tienen lugar de acuerdo con una causalidad natural, mientras que lo natural es siempre un epifenómeno de lo sobrenatural, porque en el mundo existe exclusivamente un proceso teofánico[2] continuo, gobernado por causas eternas trascendentes, que siguen un orden dinámico temporal preciso, que es absolutamente necesario y tradicionalmente se llama en nuestra religión Örlog y Urð —Porque el destino significaba tanto a la religiosidad indoeuropea, encontramos muchos nombres para ello en sus idiomas: la moira de los helenos corresponde al fatum de los romanos, el ananke y heimarmene de los helenos a la necessitas y fatalitas de los romanos. Los germanos nombraron el destino de acuerdo con el aspecto desde el cual lo vieron, como el örlog, metod, wurd, skuld y giskapu). Con los hindúes, la idea del destino se había convertido en la idea del Karma. La idea de una migración del alma que, según su conducta moral durante la vida, invariablemente conducía a una vida mejor o peor después de la reencarnación, concepto que sin embargo era peculiar de los hindúes. La idea de un ciclo de nacimientos, según la descripción de los helenos de un Kyklos tes geneseoos, originalmente fue probablemente peculiar a todos los indoeuropeos, y también se ha demostrado que existió entre los celtas y los germanos—El destino es pues, el poder sobrenatural inevitable e ineludible que, guía la vida humana y la de cualquier ser a un fin no escogido de forma necesaria y fatal, en forma opuesta a la del libre albedrío o libertad. En una sociedad religiosa tradicional, que es recta y de acuerdo con el orden divino, el hombre y las comunidades se comprometen a vivir de acuerdo con su decisión y a aceptar las provisiones fatales de manera apropiada—por ejemplo, la llegada del Ragnarök—. Las acciones correctas permiten que la vida humana se coloque en condiciones de favor divino o de Frith, por lo que la Divinidad la apoya, protege, salva y mantiene intacta. Las acciones incorrectas, las disposiciones rebeldes, contrarias y opuestas a las disposiciones divinas, dan lugar al enojo y la desventaja, por lo tanto, desencadenan acciones correctivas que reconstituyen el orden armónico producido por las Altos Poderes según su Wyrd.

En el contexto de la religión Odinista-Ásatrú, una situación como “peste”, según la definición del término, que se compone de la raíz pis, o pish, que significa “golpear” y “aplastar”, es una situación en la que la comunidad o el grupo de hombres reunidos por un destino determinado son batidos, aplastados o golpeados, del mismo modo que alguien que debe ser sancionado o castigado por haber hecho algo contrario a la justicia y el bien común es castigado con una vara o un látigo. En un sentido amplio, el término “peste” indica todo lo que se constituye como perth-ein, o como “lo que se pierde por destrucción”, desintegración o aniquilación, mientras que “pestilencia” es la difusión, propagación, extensión generalizada de una situación de “peste” En los diversos escritos antiguos, el término peste indica calamidad, flagelo, ruina, destrucción, desgracia, muerte, en particular “pestilencia”, se considera una propagación de epidemia contagiosa irrefrenable e incontrolable, cuyo objetivo es perseguir propósitos destructivos, un proceso que se cree que es generado por un vehículo propagador de la peste, que siempre se considera fatal y ruinoso, por el efecto abrumador y aniquilador que produce en lo que golpea.

En la sociedad actual, una sociedad completamente anormal, y en la que no es posible “volver a la ley natural”, ya que sería necesario rectificar y reconvertir por completo la situación actual en una situación religiosa, la única verdaderamente normal y tradicional, nadie, ni siquiera por un momento, atribuye la causa de ciertos fenómenos epidemiológicos y pestilenciales a entidades sobrenaturales, sino que se cree que dependen exclusivamente del hombre o de la naturaleza externa. En realidad, debe repetirse que la esfera fenoménica siempre tiene una causalidad divina, en la “vida natural” nunca puede atribuirse a las causas “naturales” o “humanas”. En particular, todas las epidemias, ya sean mayores o menores, son expresiones específicas de la “ira de los dioses”, que se implementa porque en el contexto colectivo existe una condición de infracción más o menos grave a la paz humana del Frith que deviene cuando se está en armonía con la divinidad. Cuando existe una condición de culpa sacrílega, derivada de contravenir el orden natural, tanto en relación con la naturaleza o de abominaciones precisas que interrumpen la relación normal de favor, protección y apoyo de los Dioses a la Salud personal y colectiva, entonces se produce la intervención divina. La violación reiterada y agravada de todo lo que es venerable produce “maldición”, el ataque a las leyes religiosas y el incumplimiento de la conducta normal del hombre conducen inevitablemente a la sanción divina, en particular producen el sufrimiento físico dado por la peste.

[1] Deidad dotada de un poder misterioso y fascinador. El término en la actualidad se refiere a cada uno de los dioses de las distintas religiones indoeuropeas. Abarca el sentido sagrado y de inmanencia que había en todos los lugares y objetos para las religiones precristianas.

[2] Teofanía es la manifestación local de una deidad a seres humanos; como pueden ser las apariciones visibles. La mayor parte de las teofanías se describen como experiencias terribles, que llenan a sus testigos de un sentimiento de miedo; pues la presencia física de la divinidad suele entenderse como incompatible con la vida de los mortales. Así le ocurre a Arjuna cuando presencia la teofanía de Krishna; en la tradición judeocristiana, ninguno puede en realidad ver el rostro de Dios​ y vivir.

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El vídeo de Faun sobre Walpurgis

Al hablar de música Folk, una de las bandas que primero nos viene a la mente es Faun, la que curiosamente es también una de las bandas favoritas a nivel pagano. Fundada en Alemania en el año 2002, la banda define su estilo musical como Pagan Folk, aunque bien es cierto que entre sus canciones también podemos encontrar retazos de música religiosa antigua. Inglés, alemán, latín o castellano son algunas de las lenguas en las que sus canciones están escritas; con unas letras que abarcan desde cuestiones mitológicas hasta baladas del romanticismo. Pero si hay algo que destaca en ellos es su vínculo con la Naturaleza. El propio nombre del grupo, Faun, hace referencia a los faunos de la mitología grecorromana; unos seres relacionados de forma intrínseca con la Naturaleza.

A continuación, y teniendo en cuenta que nos encontramos en la Noche de Walpurgis analizaremos los elementos simbólicos que podemos encontrar en este videoclip Walpurgisnacht, así como todo su contenido mitológico y pagano. ¡Disfrutad conmigo de este viaje a través de la música!

Cernunnos con cuernos de ciervo en el caldero de Gundestrup.

El vídeo da comienzo con los primeros acordes musicales y junto a ellos los acompañan las primeras imágenes de lo que parece un encuentro en medio de la Naturaleza. Nos encontramos en el 30 de abril: Se trata de los preparativos para la celebración de la Noche de Walpurgis o Bealtaine y entre ellos destaca especialmente el Maypole. Recordaremos que este elemento consistía en un gran poste decorado con cintas de colores o flores en torno al cual se danzaba. En el videoclip podemos observar como este ha sido representado con una serie de cintas de tela y decorado con hojas y flores en forma de enredadera. Este se trata de un gran símbolo fálico que representa los principios masculinos. No debemos olvidar que esta festividad está intrínsecamente relacionada con la fertilidad y la sexualidad, de modo que los símbolos sexuales no son una obscenidad, sino una suerte de homenaje y celebración a la vida y la prosperidad. El Maypole es un elemento característico tanto del mundo celta como del germánico; ya mencioné que en la actualidad aun se levanta el poste con las cintas de colores en lagunas regiones de Alemania y los países nórdicos.

Las asistentes, vestidas de blanco y con coronas de flores, bailan en torno al Maypole.

¿Qué es lo que corona el MaypoleSi nos fijamos detenidamente en la cúspide del gran poste podemos comprobar que este queda rematado por una media Luna y por un cráneo con cornamenta de ciervo. Esto tampoco es casualidad, puesto que la media Luna creciente simboliza a la diosa virgen; es decir, el principio femenino en la juventud antes de conocer la maternidad. Por otro lado, las astas de ciervo representan el principio masculino. Los dioses astados siempre están relacionados con la fertilidad, la reproducción y la regeneración. Si pensamos en la deidad Cernunnos, comprobaremos como dichos principios se encuentran representados en él, y él queda representado por la cornamenta de ciervo. Como vimos en el anterior artículo, en ocasiones Cernunnos es relacionado con Belenus, siendo ambos deidades masculinas consortes de la diosa madre. Este caso, especialmente retratado a través de los sátiros en el vídeo, pone de manifiesto el simbolismo de los cuernos como elementos de fecundidad y sexualidad. Destacando especialmente en ese sentido la figura de la cabra como representante de esa sexualidad; un hecho que en posteriores tiempos cristianos fue asociado de manera irreversible al Diablo y su adoración.

Diana coronada con Luna creciente junto a un ciervo.

Otro de los aspectos a destacar de esta primera parte es la apariencia de los participantes al encuentro. Lejos de esas historias de terror que nos hablaban de brujas en un encuentro diabólico, las asistentes destacan por la inocencia y alegría que trasmiten. Vestidas con telas blancas, aunque dejando gran parte del cuerpo descubierto, danzan en torno al gran poste. La semidesnudez o desnudez completa tampoco es un símbolo de obscenidad, sino que es tomada como la forma correcta de vivenciar una celebración de este tipo. En sus cabezas portan coronas de flores, un símbolo también de la llegada del verano, de la prosperidad y un elemento muy característico de esta festividad. Estas flores generalmente eran de espino, tradicionalmente asociado a la divinidad femenina, o de endrino. También podían ser hojas de roble, asociado al la divinidad masculina. Podían incluso entrelazarse varias plantas con ramas, raíces y flores, para crear hermosas coronas vegetales. Tal es el caso que podemos ver en el vídeo cuando la dama se acerca a encender el fuego; podemos ver una corona en la que destacan diversas flores, entre las que creo distinguir el endrino.

La dama con corona vegetal se dispone a encender el fuego sagrado.

El fuego es precisamente el gran protagonista de esta festividad. Podemos comprobar como al caer la noche los bailes en torno al Maypole son sustituidos por las hogueras que han comenzado a levantarse según iba oscureciendo el día. Y también por un fenómeno curioso, los asistentes se impregnan con la tierra y con las cenizas. Esto podría interpretarse como como una conexión con la tierra; como una especie de vuelta al mundo ctónico y a la Gran Madre (que siempre es interpretada como la tierra) para posteriormente renacer de nuevo, pues el renacimiento estaba presente en esta celebración. Al caer la noche las hogueras se erigen de forma vívida y el humo del incienso empieza a llenar el ambiente. Podemos ver a los sátiros bailando en torno a las hogueras de forma alegre y despreocupada. Dentro de la mitología grecorromana los sátiros, directamente relacionados con la divinidad Pan, representan la sexualidad desmedida, la fertilidad y el gran poder reproductivo. Detalle importante es el hecho de que llevan cuernos; nuevamente la cornamenta queda asociada a la fertilidad y la reproducción. También destacan especialmente dentro de una festividad de desinhibición como es la Noche de Walpurgis. Si nos fijamos en los detalles de la decoración de estos seres mitológicos, comprobaremos que les han dotado de un aspecto marcadamente naturalista. Vegetales, ramas e incluso parecen distinguirse pequeñas cornamentas de ciervo; quizás como forma de poner énfasis en el origen natural de estos seres y en la importancia de la Naturaleza y sus ritmos en estas celebraciones paganas.

Los sátiros con sus tradicionales cuernos bailan en torno al fuego.

Es a continuación cuando los atributos masculinos y femeninos se dibujan en el cielo nocturno. La triple luna, símbolo de la diosa; y el ser astado, símbolo del dios. Mientras los asistentes a la gran celebración, tanto sátiros como humanos, se deleitan con los bailes y los cánticos junto al fuego de las hogueras, el cielo se llena con las divinidades. Por un lado encontramos a la diosa con su triple luna, ¿Qué representa este símbolo de la triple luna? A parte de ser las tres fases del satélite terrestre, representa los tres aspectos fundamentales de la divinidad femenina; la doncella, la madre y la anciana (o bruja). Esta es una representación que encontramos en algunos cultos neopaganos como la Wicca, donde se venera a la Gran Diosa bajo tres diferentes aspectos, representándose cada uno con una de las fases de la luna. Por otro lado encontramos al dios masculino, una deidad astada que impone su sombra sobre otro de los símbolos lunares: La luna llena coronada por otra media luna, símbolo de las astas. Este es el dios cazador y consorte de la Gran Madre; y ambos se unirán en un encuentro sexual y fertilizador en esta noche, mientras el resto de asistentes bailan en torno a las hogueras.

Las representaciones lunares delos dioses.

De este modo podemos contemplar a la diosa en el cielo cubierta por un velo que cae ante el encuentro con su consorte. Justo en la tierra está él mismo, esperando para unirse a ella en la Noche de Walpurgis. Era frecuente que en los tiempos antiguos los sacerdotes utilizasen tocados con forma de cuernos de carnero o de astas de ciervo. En multitud de culturas antiguas y actuales se ha comprobado que se utilizan los tocados de cornamenta para representar los elementos naturales, salvajes o relacionados con la fertilidad y la regeneración. Es un caso especialmente recurrente dentro del chamanismo, dónde el propio chamán queda identificado con la divinidad, o con el concepto animista de lo animal mediante la utilización de estas coronas. El disfraz ritual, sobre todo hecho a partir de pieles de animales y de elementos vegetales, podría ser una reminiscencia de tiempos en los que el ser humano era cazador-recolector. Y no cabe duda que en los tiempos de la Europa precristiana debían quedar elementos de esta antigua tradición chamánica.

Chamán siberiano (con astas rituales) dibujado a finales del siglo XVII por el explorador holandés Nicolaes Witsen.

Finalmente el encuentro entre las divinidades se produce; el dios astado con los atributos del Cernunnos celta y la diosa con los atributos de la triple luna se unen. Pero el encuentro está ritualizado, ¿Por qué se unen las manos con una cuerda? Podemos observar como ante su encuentro, una sacerdotisa les une las manos con una cuerda para que finalmente queden unidos como un solo ser. Este ritual se conoce como Handfasting, se trata de un antiguo ritual de matrimonio pagano en el que el intercambio de los anillos es sustituido por una ligera atadura de las manos de los contrayentes; de esta forma se simbolizaba su unión. De esta forma queda consolidado el Matrimonio Sagrado entre la diosa y el dios; entre los aspectos masculinos y femeninos que traerán la fertilidad y la prosperidad de las cosechas, los animales y los propios seres humanos. Debemos recordar que este no era solo el momento de la unión de los dioses, sino que los propios seres humanos se unían sexualmente durante esta noche y hasta el amanecer del primero de mayo. Los jóvenes solían internarse en los bosques cercanos para celebrar la festividad de una forma desenfrenada que incluía la práctica sexual; de hecho un gran número de nacimientos estaban garantizados a raíz de la celebración de la noche del 30 de abril. Esta fue una de las principales razones para que la iglesia tratase de prohibir la festividad; el desenfreno sexual y la libertad amorosa que esta festividad celebraba. Y de este modo la iglesia luchó largo tiempo por extirpar las viejas costumbres paganas de los pueblos europeos.

El Handfasting realizado entre el dios y la diosa: El matrimonio sagrado.

En el final del vídeo encontramos una de las creencias que pervivieron a la desaparición de esta celebración cuando sufrió el sistemático ataque por el cristianismo. Tal como mencionamos en el anterior artículo, el rocío del primero de mayo era recogido y utilizado para lavarse la cara. Las creencias populares afirmaban que este poseía cualidades mágicas, entre las que se encontraba la de embellecer el rostro de quien con él se lavase. Esta es una práctica que pervivió en Inglaterra e Irlanda hasta bien entrado el siglo XVIII, y que en alguna zonas de estas islas aun sigue vigente (aunque probablemente habiendo olvidado toda raíz pagana de la misma). En este caso podemos ver una especie de ritual de renacimiento en el que el agua de rocío se utiliza como un bautismo pagano. El que lo recibe renace, al igual que renace la vida y el calor al entrar en el verano. Es la regeneración de las cosechas tras la muerte invernal, la regeneración del ciclo reproductivo de las especies animales y la regeneración espiritual del propio ser humano que se prepara para afrontar el nuevo periodo estival.

El rocío matinal del primero de mayo limpia los rostros.

Y con esto se da por concluido el análisis simbólico de este videoclip. Ahora, reproducid una vez más el videoclip y ¡Disfrutad de la música!

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La muerte iniciática en el ritual de Walpurgis

Odín colgó del fresno Yggdrasil con la lanza que el dios enterró en su vientre. Odín se sometió a sí mismo y de una manera voluntaria a este ritual de iniciación. Su objetivo no era otro que atravesar el Axis Mundi, o sea superar la barrera entre el mundo terrenal y el espiritual para luego regresar con más conocimientos y bajo una mejor forma.

Todo desarrollo o progreso requiere de un sacrificio, así lo han hecho los sabios y los héroes a lo largo del tiempo, de tal manera que si nosotros queremos conseguir algo también deberemos entregar otra cosa a cambio. Se trata precisamente de la aceptación de la voluntad que el camino existencial presenta, de un vaciamiento [kénosis] solo posible para aquellos que aceptan un designio que saben que en último término es bueno, por difícil que pueda llegar a ser comprendido en el momento que tiene lugar.

Nos cuenta el Hávamál:

138

Sé que colgué del árbol azotado por el viento nueve noches enteras,

herido por la lanza, entregado a Odín,

yo mismo a mí mismo,

de aquel árbol del que nadie sabe

el origen de sus raíces.

139

Pan no me dieron ni cuerno de bebida,

hacia bajo miré;

cogí las runas, gritando las tomé,

y entonces caí.

Este Ritual de muerte, es donde el iniciado resucita por el fuego de transmutación de la noche de Walpurgis. Vida, muerte y resurrección es el camino que siguen los iniciados, pues nacen, sufren la muerte, un eclipse u otra experiencia similar al fallecimiento físico, pasan una fase en el inframundo entre los muertos, y luego renacen, simbólicamente. Los procesos arquetípicos tales como la muerte y resurrección forman parte del simbolismo transpersonal del inconsciente colectivo

La Iniciación es donde se ponen en conexión los tres niveles cósmicos: el cielo, la tierra y los infiernos. Es posible ascender a los cielos a través del Axis Mundi, la columna universal que vertebra el mundo. El axis Mundi, se encuentra en el centro de toda la creación, y puede ser un pilar, una escalera, una montaña, un árbol… Odín realiza la ascensión a los Cielos en un estado de trance a través del Árbol Cósmico, Yggdrasil que está situado en el centro del mundo.

El Iniciado no solo repite la cosmogonía sino en general cualquier acto ejemplar revelado por los dioses. “Todos los actos importantes han sido revelados ab origine por los dioses o héroes. Los hombres no hacen sino repetir infinitamente estos gestos ejemplares y paradigmáticos.” La repetición de las hazañas del héroe ancestral volvía capaces a los hombres para realizar hazañas de las que jamás se hubieran considerado capaces de no ser por el mito.

En el escenario de los ritos iniciáticos, la “muerte” corresponde al regreso temporal al caos. Es la expresión paradigmática del final de un modo de ser; el modo de la ignorancia y la irresponsabilidad infantil. La muerte iniciativa proporciona una página en blanco sobre la que escribir las sucesivas revelaciones cuyo fin es la formación de un hombre nuevo.

La muerte iniciática es indispensable para el inicio de la vida espiritual. Su función debe entenderse en relación a lo que prepara: El nacimiento a un modo de SER más elevado; la muerte iniciática suele estar simbolizada, por la oscuridad, la noche cósmica, por la matriz telúrica, que representan un estado latente del ser, —en lugar de la total aniquilación en el sentido en que un miembro de la sociedad actual concibe la muerte—. Asimismo, la muerte iniciática también significa la unión a la compañía de los muertos y de los antepasados.

La cosmogonía representa, sobre todo, la manifestación del poder creativo de los Dioses, y por tanto una prodigiosa irrupción de lo sagrado y se reitera de forma periódica a fin de regenerar el mundo y la sociedad humana. Porque la repetición simbólica de la creación implica una reactualización del suceso primigenio, y por consiguiente de los Dioses y sus energías creativas. El regreso al comienzo encuentra su expresión en una reactivación de las fuerzas sagradas que se manifestaron en la primera ocasión. Si se restaura el mundo en el momento en que se encontraba en el momento que nació, y si son reproducidos los gestos realizados por primera vez por los Dioses al principio, la sociedad y todo el cosmos se convierten en lo que fueron: puros, poderosos, eficaces y con todas las posibilidades intactas.

Cada repetición ritual de la cosmogonía viene precedida por una regresión simbólica al caos. A fin de ser creado de nuevo, el viejo mundo debe ser primero aniquilado. Los diversos ritos pueden clasificarse en dos categorías principales:

 

  1. a) Los que significan un regreso al caos (por ejemplo, apagar hogueras, apagar hogueras, expulsar al “mal”, la inversión del comportamiento habitual, el retorno de los muertos)
  2. b) Los que simbolizan la Cosmogonía (por ejemplo, alumbrar nuevas hogueras, la marcha de los muertos, la repetición de los actos utilizados por los Dioses para crear el mundo, etc.)

En el Odinismo contemplamos la concepción del tiempo como una repetición de ciclos. Al final de cada ciclo y al comienzo del nuevo, se realizan una serie de rituales de finalización y de recomienzo. Estos rituales aseguran la regeneración periódica del tiempo. Para la tradición arcaica el hombre es “hecho”; no se hace a sí mismo por sí mismo. Los que lo hacen son los viejos iniciados, los maestros espirituales. Pero estos maestros aplican lo que les fue revelado al principio de los tiempos por los seres sobrenaturales. Solo son los representantes de los seres, en realidad, en muchos casos los encarnan.

  • El nuevo nacimiento iniciativo no es natural, este nacimiento requiere de ritos instituidos por los seres sobrenaturales; por ello se trata de una obra divina, creada por el poder y la voluntad de dichos seres; pertenece no a la naturaleza (en el sentido moderno y secularizado del término), sino a la historia sagrada

 

  • El segundo nacimiento iniciático no es una repetición del primer nacimiento biológico. Para poder alcanzar el modo de vida iniciático hay que conocer realidades que no forman parte de la naturaleza sino de la biografía de los seres sobrenaturales y de ahí arranca la historia sagrada preservada en los mitos.

En términos modernos podríamos decir que la iniciación pone punto y final al hombre natural e introduce al novicio en la espiritualidad, pero la espiritualidad es algo que como el hombre tiene su origen en lo sobrenatural. Es a través de la espiritualidad como el hombre restablece contacto con los Dioses y otros seres sobrenaturales y participa en sus energías creativas, el novicio, al que la iniciación introduce a las tradiciones mitológicas de su pueblo, es así introducido a la historia sagrada del mundo y de la humanidad.

El momento central de la iniciación está representado en la ceremonia que simboliza la muerte del novicio y su retorno a la compañía de los vivos. Pero regresa a la vida como un hombre nuevo, asumiendo otro modo de SER. La muerte iniciática significa el fin inmediato de la infancia, de la ignorancia y de su condición profana. Estos ritos de nacimiento y resurrección y los símbolos que implican, indican que el novicio ha alcanzado otro modo de existencia, inaccesible para quienes no han pasado por los largos ritos iniciáticos, para los que no han probado la muerte (en sentido espiritual). La muerte iniciática es indispensable para el inicio de la vida espiritual.

La iniciación representa uno de los fenómenos espirituales más significativos de la historia de la humanidad. Es un acto que implica no sólo la vida religiosa del individuo, en el sentido moderno de la palabra “religión”; también incluye toda su vida. A través de la iniciación, el hombre se convierte en lo que es y en lo que debe ser: un ser abierto a la vida del espíritu, y, por lo tanto, alguien que participa en la cultura en la que ha nacido.

Desde un cierto punto de vista podría casi decirse que, los hombres alcanzan el estatus de seres humanos a través de la iniciación. Antes de la iniciación no comparte por completo la condición humana precisamente porque todavía no tienen acceso a la vida religiosa. Por eso la iniciación representa una experiencia decisiva para cualquier individuo miembro de una sociedad premoderna; es una experiencia existencial fundamental porque a través de ella el hombre es capaz de asumir su modo de ser de manera completa.

Como ya hemos visto anteriormente, la iniciación reside en el núcleo de cualquier vida humana genuina. Y eso es así por dos razones:

  • La primera es que cualquier vida humana genuina implica crisis profundas, ordalías, sufrimiento, pérdida y reconquista del yo, “muerte y resurrección”.
  • La segunda es que, sea cual sea el grado de satisfacción que le haya reportado, en un cierto momento todo hombre considera su vida como un fracaso.

Esta visión no surge de un enjuiciamiento moral acerca de su pasado, sino de la turbia sensación de que ha errado en su vocación; que ha traicionado lo mejor que había en él. En esos momentos de total crisis, sólo una esperanza parece ofrecer una salida: la esperanza de empezar a vivir de nuevo. Eso significa, en pocas palabras, que el hombre que experimenta dicha crisis sueña con una vida nueva, regenerada, totalmente realizada y significativa. Eso es diferente y bastante más que el oscuro deseo de toda alma humana de renovarse a sí misma periódicamente, de igual manera que se renueva el cosmos. La esperanza y el sueño de esos momentos de total crisis es obtener una persona renovada total y definitivamente, una renovación capaz de transmutar la vida. Una renovación así es el resultado de toda conversión religiosa auténtica y genuina.

Pero las conversiones genuinas y definitivas resultan comparativamente escasas en las sociedades modernas. La nostalgia de una renovación iniciática que surge de manera esporádica desde lo más profundo del hombre moderno no religioso parece muy significativa. Da la impresión de representar la formulación moderna del eterno anhelo del hombre por hallar un significado positivo a la muerte, por aceptar la muerte como un rito de paso hacia un modo de ser más elevado. Si podemos afirmar que la iniciación constituye una dimensión específica de la existencia humana, es sobre todo porque sólo en la iniciación se otorga un valor positivo a la muerte. La muerte prepara el nuevo nacimiento netamente espiritual, un acceso a un modo de ser no sujeto a la acción destructora del tiempo

 

Ernesto García

Ufargoði

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Ostara 2020 en el Templo de Gaut

Esta Ostara 2020 como no podía ser de otra manera, COE celebró en el Templo de Gaut esta importante celebración en honor a nuestra Diosa de la Primavera. Nuestro Templo vibró junto a nuestros Dioses y todos nuestros hermanos de COE.

La comunicación con los Dioses se llevó a cabo.

A continuación, publicamos un reportaje fotográfico de la situación actual del único Templo Ásatrú en España, así como de cualquier otra religión pagana.

Señalización de entrada al Templo

 

 

 

 

 

Cipreses ergidos

 

 

 

 

 

Embla, nuestra “mujer-olmo”

 

 

 

 

 

Nuestra entrada remozada

 

 

 

 

 

Vista al este desde el Althing

 

 

 

 

 

Vista al sur desde el Althing

 

 

 

 

 

Vista al oeste desde el Althing

 

 

 

 

 

Entrada rúnica al Templo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Altares a los Héroes, antepasados y Dioses

 

 

Innengard

 

 

Mesa sagrada-Interior del Templo

 

 

Camino de entrada

 

 

 

Espacio para acampada

 

 

 

 

Mariquitas gigantes

 

 

 

 

Islas interiores en el Jardín de Freya

 

 

 

 

Delimitación de espacios

 

 

 

Zona de acampada para visitantes

 

 

 

 

 

Espacios sagrados

 

 

 

 

Renovación de parcelas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Altar a los Héroes

Zona de acampada

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Ostara en el Templo de Gaut

Esta Ostara 2020 como no podía ser de otra manera, COE celebró en el Templo de Gaut esta importante celebración en honor a nuestra Diosa de la Primavera. Nuestro Templo vibró junto a nuestros Dioses y todos nuestros hermanos de COE.

La comunicación con los Dioses se llevó a cabo.

A continuación, publicamos un reportaje fotográfico de la situación actual del único Templo Ásatrú en España, así como de cualquier otra religión pagana.

Señalización de entrada al Templo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cipreses ergidos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Embla, nuestra “mujer-olmo”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nuestra entrada remozada

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Vista al este desde el Althing

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Vista al sur desde el Althing

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Vista al oeste desde el Althing

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Entrada rúnica al Templo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Altares a los Héroes, antepasados y Dioses

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Innengard

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Mesa sagrada-Interior del Templo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Camino de entrada

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Espacio para acampada

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Mariquitas gigantes

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Islas interiores en el Jardín de Freya

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Delimitación de espacios

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Zona de acampada para visitantes

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Espacios sagrados

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Renovación de parcelas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Altar a los Héroes

Zona de acampada

Altar de fuego

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Odinismo ante el coronavirus

Ernust

Casi sin darnos cuenta nos hemos deslizado por la pendiente vertiginosa e incierta de esta pandemia que ha roto nuestras vidas y nos ha llevado ante una situación inédita.

Antecedentes

¿Nos acordamos de como vivíamos sentíamos y pensábamos tan solo la semana pasada? ¿Éramos entonces conscientes del mundo que teníamos?

Seguro que sí, pero es verdad que, con problemas (secundarios a nuestro modo de ver), nos quejábamos periódicamente que la naturaleza estaba literalmente reventando, los bosques se quemaban, las tierras se encaminaban irreversiblemente hacia su envenenamiento, los mares se llenaban de plástico, el aire que respirábamos y nos conservaba la vida se convertía en humo hostil que nos hacía enfermar. Sin embargo, todo esto lo considerábamos como una “cantinela” algo “necesario” para que todo continuara… ¿Qué era lo que tenía que continuar? Analicemos donde nos ha llevado hasta aquí:

Para empezar, deberíamos tratar de aclarar nuestras ideas observando, con cierta profundidad histórica, los supuestos que implican la tecnología y la ciencia modernas. La ciencia ha sido tradicionalmente aristocrática, especulativa, intelectual en su propósito; la tecnología se atribuye a las clases bajas, es empírica y orientada hacia la acción. La súbita fusión de estas dos áreas hacia la mitad del siglo XIX está ciertamente relacionada con las revoluciones democráticas contemporáneas y anteriores que, reduciendo las barreras sociales, tendían a sustentar una unidad funcional entre el cerebro y la mano. Nuestra crisis de la Naturaleza es el producto de una cultura democrática emergente, completamente nueva. El punto es si un mundo democratizado pueda sobrevivir a sus propias implicaciones.

Nuestra relación con el entorno está profundamente condicionada por las creencias acerca de nuestra naturaleza y destino, es decir, por la religión. Para los occidentales esto es evidente en la India o Ceilán. Esto es igualmente cierto para nosotros y nuestros ancestros medievales.

La victoria del cristianismo sobre el paganismo fue la mayor revolución psíquica en la historia de nuestra cultura.

El Presente

Hoy se ha puesto de moda decir que, para bien o para mal, vivimos en la “era postcristiana”. Ciertamente, las formas de nuestro lenguaje y pensamiento han dejado de ser cristianas pero la esencia permanece asombrosamente similar a aquella del pasado. Nuestros hábitos cotidianos de acción, por ejemplo, están dominados por una implícita fe en un progreso perpetuo, desconocido tanto para la antigüedad Odinista precristiana como para Oriente. Esto está arraigado en la teleología judeocristiana y no puede separarse de ella. El hecho que los comunistas lo compartan, deja en evidencia lo que puede ser demostrado en muchas otras áreas: que el marxismo y el islamismo son herejías judeocristianas. Hoy continuamos viviendo, como lo hemos hecho por 1.700 años, en un contexto formado en su mayor parte por axiomas cristianos.

¿Qué dijo el cristianismo al pueblo acerca de sus relaciones con el ambiente?

Aunque muchas mitologías alrededor del mundo proveen historias de la creación, la mitología germánica fue singularmente antagónica a este respecto. Lo mismo que Aristóteles, los intelectuales del antiguo Occidente negaban que el mundo visible tuviera un inicio. De hecho, la idea de un comienzo era imposible en la estructura de su concepto cíclico del tiempo. En marcado contraste, el cristianismo heredó del judaísmo no solo una concepción del tiempo no repetitiva y lineal, sino también una notable historia de la creación. A través de etapas graduales, un Dios amoroso y todopoderoso había creado la luz y la oscuridad, los cuerpos celestes, la tierra y todas sus plantas, animales, aves y peces. Finalmente, Dios creó a Adán y, después de una reflexión, a Eva para evitar que el hombre estuviera solo. El hombre dio nombre a todos los animales, estableciendo de este modo su dominio sobre ellos. Dios planeó todo esto, explícitamente para beneficio y dominio del hombre bajo la regla: ningún elemento físico de la creación tenía otro propósito, excepto el de servir aquellos del hombre. Y aunque el cuerpo del hombre fuera creado de arcilla, él no es simplemente parte de la naturaleza: fue creado a imagen y semejanza de Dios.

El cristianismo es la religión más antropocéntrica que el mundo ha conocido, especialmente en su forma occidental. El hombre comparte, en gran medida, la superioridad de Dios sobre la naturaleza. En la antigüedad, cada árbol, cada vertiente, cada arroyo, cada montaña tenía su propio genius loci, su espíritu guardián. Estos espíritus eran accesibles a los hombres, pero eran muy diferentes de los hombres; elfos, gnomos y ninfas muestran su ambivalencia. Antes que alguien cortara un árbol, explotara una mina o dañara un arroyo, era importante apaciguar al espíritu a cargo de aquella situación particular y había que mantenerlo aplacado. Destruyendo el animismo pagano, el cristianismo hizo posible la explotación de la naturaleza con total indiferencia hacia los sentimientos de los objetos naturales.

Los seres sobrenaturales

Con frecuencia se dice que la Iglesia sustituyó el animismo por el culto a los santos. Es cierto, pero el culto a los santos es funcionalmente bastante diferente del animismo. El santo no está en los objetos naturales; puede tener santuarios especiales, pero habita en el Cielo. Además, un santo es completamente humano: puede ser abordado en términos humanos. Junto con los santos, el cristianismo tuvo ángeles y demonios heredados del judaísmo. Sin embargo, en el paganismo, los espíritus en los objetos naturales, quienes en un principio habían protegido a la naturaleza de la acción del hombre, se esfumaron. El monopolio efectivo del hombre sobre el espíritu en este mundo fue confirmado y las antiguas inhibiciones para explotar la naturaleza desaparecieron.

El cristianismo, en contraste absoluto con el paganismo antiguo y las religiones asiáticas (exceptuando, quizás, al zoroastrismo), no solo estableció un dualismo entre el hombre y la naturaleza, sino que también insistió en que era la voluntad de Dios que el hombre explotara la naturaleza para su propio beneficio.

La tecnología

la tecnología moderna puede ser explicada, al menos en parte, como una expresión del dogma cristiano occidental voluntarista acerca de la trascendencia del hombre sobre la naturaleza y de su legítimo dominio sobre ella. Personalmente dudo que el desastroso impacto ecológico pueda evitarse simplemente aplicando más ciencia y más tecnología a nuestros problemas. Nuestra ciencia y nuestra tecnología han nacido de la actitud cristiana respecto a la relación del hombre con la naturaleza, que es casi universalmente sostenida no solo por cristianos y democristianos, sino también por quienes se consideran a sí mismos postcristiana. A pesar de Copérnico, todo el cosmos gira alrededor de nuestro pequeño planeta. A pesar de Darwin, nosotros no somos en nuestros corazones, parte del proceso natural. Somos superiores a la naturaleza, la despreciamos y estamos dispuestos a utilizarla para nuestros más mínimos caprichos. Para un cristiano, un árbol no puede representar más que un hecho físico.

El concepto de bosque sagrado es completamente extraño para el cristianismo y para el ethos de Occidente. Por casi dos milenios los misioneros cristianos han estado cortando nuestros bosques sagrados que consideraban objetos de idolatría porque suponen el espíritu de Odín en la naturaleza.

¿Qué remedio hay?

El hecho que la mayoría de la gente no crea que estas actitudes sean cristianas, es irrelevante. Nuestra sociedad no ha aceptado ningún nuevo sistema de valores para desplazar aquellos del cristianismo. Por lo tanto, continuaremos agravando la crisis de la Naturaleza hasta que rechacemos el axioma cristiano que la naturaleza no tiene otra razón de ser que la de servir al hombre.

Tanto nuestra ciencia como nuestra tecnología actual están tan penetradas por la arrogancia cristiana ortodoxa hacia la naturaleza, que no puede esperarse que ellas puedan solucionar nuestra crisis ecológica. Debido a que la raíz de nuestro conflicto es tan profundamente religiosa, el remedio debe también ser esencialmente religioso, llamémoslo así o no. Debemos repensar y resentir nuestra naturaleza y nuestro destino

Nuestra reacción

La crisis del coronavirus es solo una reacción de la naturaleza hacia la actitud agresiva del hombre. Estos últimos días y noches contemplo la ciudad sola, sus calles vacías, sin ruidos ni movimientos, una auténtica “naturaleza muerta” y dentro de sus madrigueras (casas, y edificios) sus habitantes refugiados, agazapados, encerrados dentro de la cárcel que nosotros mismos nos hemos forjado.

Esa estúpida carrera por producir y por consumir, por viajar y no parar. No reflexionar. No existir. Esa veneración por el dinero y las cosas materiales, esa destrucción de la naturaleza parece que nos ha pasado factura.

El Coronavirus no es ningún castigo. En el Odinismo rechazamos cualquier concepción de “castigo divino” los Dioses no tienen necesidad de ello, pues su moral está más allá del bien y del mal, todo lo que nace debe morir. Algo que quizá se nos había olvidado… en nuestra sociedad orientada de espaldas a la muerte ahora se enfrenta como si de una sorpresa se tratara, al frio camino de Hel.

Pero no hay que alarmarse, esto pasará… un mes quizá dos y ya podremos salir a la calle a intentar aniquilar lo que quede en nuestra madre Tierra. Podemos estar seguros, las secuelas serán altas, muertos y enfermos por doquier, y de colofón otra gran crisis económica que nos hará un poco mas siervos del capital y mas esclavos de las élites actuales. Pero que nadie se llame a engaño, esta es la primera señal, una muestra que lo que veremos en los próximos tiempos, hasta que el equilibrio natural se alcance, sea cual sea el número de humanos que habite el planeta en ese momento: 9.000 millones, 9 millones… o quizá ninguno.

No es de nuestro estilo el tener miedo a la muerte, sino amor a la vida, los odinistas somos personas conscientes, herederos de la fe de nuestros ancestros, portadores de su llama eterna, y sabemos que tenemos una misión aquí y ahora.

Hago un llamamiento a los hijos de Odín a erradicar el miedo en su alma como al coronavirus de la sociedad, y de nosotros depende aprovechar este momento, a menudo las crisis y los momentos críticos han servido para relanzar la humanidad y éste puede ser uno de ellos.

Debemos transformar la reclusión domiciliaria impuesta por el gobierno en un retiro espiritual voluntario.

Constantemente se nos apremia que el hombre y su técnica es el poder superior que está sobre nosotros y esta reclusión y crisis médica nos indica que no es verdad, que sigue habiendo algo mas por encima de nosotros, que nuestros Dioses y sus Poderes siguen ahí como al principio de la historia. Que necesitamos un poco mas de humildad y menos soberbia. Que los médicos no nos curarán del coronavirus: será nuestro organismo con sus anticuerpos quien lo logre, no olvidadlo nunca.

Que mucho peor que el coronavirus es el miedo -que nada tiene que ver con la prudencia a la hora de tratar de no contaminar a nadie ni a nosotros mismos- pero hemos de conseguir que nuestros actos no los guie el ciego miedo que nos aturde los sentidos. Que por comprar 100* rollos de papel higiénico no nos sentiremos más a salvo. Recordad: de este mundo ninguno vamos a salir con vida, pero nuestra obligación es hacerlo con dignidad y honor.

Por lo tanto, el mensaje que nos lanzan los Dioses es claro: Debemos parar. Este estado de alarma es una buena ocasión para ello. El gobierno nos mantiene encerrados en casa. Nuestra obligación es clara, debemos espabilar, estudiar discernir y analizar si el modo de vida que llevábamos era el adecuado. Debemos meditar pensando en los poderes, en nuestros amados Dioses y las oportunidades que ahora tenemos.

Hay quien piensa que esto solo son unas vacaciones, pero se equivocan, se nos acaba el tiempo y ahora es el momento de ser consciente, de tomar fuerza y cuando llegue el momento volver a brotar con la fuerza que emana de Thor y nos envía a sus hijos. Hay que trabajar y trabajar duro, no es el momento de lamentaciones ni de lloros, es el momento de los fuertes, de los que estamos arrogados con el espíritu de Odín, pues tenemos un futuro y no consentiremos que nos lo arrebate nadie, aunque éste sea un microscópico coronavirus

¡Odín Vive!

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EL RAGNARÖK: ¿EL FINAL DE LOS TIEMPOS? APOCALIPSIS O “EL DESTINO DE LAS POTENCIAS”

 

En el presente artículo se analiza, si el apocalipsis de la mitología nórdica o “Ragnarok» es realmente el final de los tiempos o del mundo; en la medida en que este cataclismo no afectaría a todos los seres del universo por igual, incluidas las principales divinidades. Por ello, intentaremos dar una interpretación del papel simbólico y clave que juega el Ragnarök en el universo mental escandinavo. 

Recuerda al gran combate, el primero del mundo,
cuando a Gullveig[1] traspasaron con lanzas…
tres veces la quemaron tres veces renació…
Heid[2] la llamaban allí donde iba
la sabia adivina, hacía conjuros…
Arrojó Odín un venablo a la hueste,
fue el gran combate primero en el mundo;
roto quedó el muro del fortín de los Ases,
con sus artes, los Vanes dominaron el campo.
Se reunieron los dioses, todos, en asamblea,
y tomaron consejo los sagrados dioses:
¿Quién mezcló veneno en el aire todo…?
se han roto juramentos, palabras y promesas,
los firmes acuerdos que entre ellos había».

Edda Poética[3]Voluspá, 21 a 26.

Aunque pueda, a priori, resultar sorprendente por su contenido, estos versos recogidos en el críptico y enigmático poema éddico de la Voluspá[4], representan el principio del fin del mundo en la religión nórdica. Esta afirmación se sustenta sobre la base de una mentalidad compleja que trasmite, desde ese momento, la secuencia de unos elaborados mitos estructurados bajo los siguientes parámetros: el tiempo, los pactos—juramentos—perjurios, el Destino y el Ragnarök. Así, las estrofas arriba recogidas nos hablan del primer enfrentamiento bélico entre las dos familias de dioses, los Ases[5] y los Vanes[6], denominado “la primera guerra del mundo”[7] y que simboliza, después de una primera “edad de oro” atemporal en la que los dioses vivían en paz[8], el principio del tiempo histórico mitológico[9], tras la llegada inmediatamente anterior de las Nornas[10], potencias  trascendentes que rememoran –en esencia, Urdr[11]– la antigua concepción indoeuropea por la que “destino y tiempo se confunden”[12]. En efecto, estas dos nociones asimiladas a las Nornas, se entrelazan e imbrican en este universo mental nórdico, al iniciarse con su entrada en escena, el “Tiempo”, a la vez que inexorablemente se inaugura el «Destino» por ellas fijado y que resulta ineluctable para los mortales.[13]

Y es en este contexto en el que los dioses no escapan a la fatalidad[14], pues la ruptura de un juramento o acto de perjurio, con toda probabilidad inducido o ejecutado por el ambiguo Loki[15], ha sido la causa de la “primera batalla del mundo” -véanse los dos últimos versos de la Voluspá recogidos arriba-; provocada por la codicia o lujuria que aparece simbolizada en la misteriosa hechicera Gullveig. El significado de esta acción debe entenderse, en el marco ético-religioso de la mentalidad de los antiguos escandinavos, como el «incumplimiento de un pacto»; hecho decisivo que determina la pérdida del orden del universo que ellos deben garantizar y, por lo mismo, del equilibrio entre el orden-desorden, elementos constitutivos primordiales de este universo ideológico que, al ser quebrantados, trasgreden la condición sine qua non para mantener la paz en el mundo. Ni siquiera la tregua pactada a continuación[16] podrá subsanar el agravio cometido: se ha infringido el orden moral, se ha atentado contra «lo sagrado» que ellos mismos encarnan, de manera que el perjurio es imperdonable, al ser concebido en el ámbito ético de los germanos como un crimen execrable circunscrito al «derecho sagrado»[17]; en otras palabras, este complejo mental sacraliza un acto que en la esfera social era sancionado legalmente; pero dicha acción, al ser perpetrada por los dioses, lleva implícitas terribles consecuencias que van más allá del irremediable castigo.

En efecto, los dioses protectores del orden jurídico han conculcado este espacio a ellos consagrado[18]al faltar a su palabra, dado que las conductas humanas o divinas descansaban sobre la idea esencial de un “pacto” con “lo sagrado” y, con su proceder, han ido contra su propio «Destino», concebido por los antiguos escandinavos como el «único verdadero Dios nórdico»[19], en la medida en la que rige el encadenamiento de los sucesos que han de experimentar los dioses, los seres humanos y el cosmos, de modo inevitable; concepción ésta que para los escandinavos implicaba la convergencia de múltiples connotaciones. Así, esta noción del «Destino» tiene su punto de partida en una «fuerza vital», concedida desde mismo momento del nacimiento por las dísir[20]o por las Nornas, denominada «megin»[21] y que es inmanente a los dioses, humanos y objetos. Esta fuerza sagrada personal expresa no sólo la aptitud ante el «destino» que debe ser asumido, en tanto que es algo que está por hacer y que ha sido fijado por las Potencias, sino también la voluntad de realizarlo, con lo que este “don” o megin posibilita la integración en «lo Sagrado» y, por lo mismo, el establecimiento indisoluble de un “pacto” con las Potencias de todos los elementos del universo, incluso, entre las Potencias entre sí. De esta manera, aptitud y voluntad serán conceptualizadas a nivel ético como el “honor”[22], en la medida en que es un valor sacralizado, otorgado para mantener un comportamiento o conducta correcta para la consecución irrevocable del “Destino”. Por todo ello, atentar contra la dignidad de alguien, cometer perjurio o faltar a la palabra dada, entre otras infamias, significa romper el «pacto», es ir contra el Destino, lo que supone injuriar a las Potencias, a “lo Sagrado”; acciones todas ellas que “deshonran” y “desacralizan” al que las comete, pero también a su familia, e inclusive, a toda la colectividad[23]. Esta situación sólo puede repararse por el “derecho de venganza”[24], pero en la dialéctica destino-honor-venganza el acto de perjurio perpetrado por los dioses es un delito voluntario que no permite la expiación, pues los garantes del orden jurídico han roto el compromiso de mantener el orden del mundo; la condena es inapelable para ellos y todo el universo por ellos organizado; la conciliación con el orden moral solo puede ser restablecida por una catarsis total; condición insalvable que anuncia un desenlace final: el Ragnarok.

Aquí se sitúa el inicio del «tiempo histórico mitológico» o como R. Boyer denomina «temporalidad»[25], caracterizada por presentar una historia mítica, irremediablemente fatídica, encaminada a la preparación de todos los elementos del universo al Ragnarök. De hecho, la mayor parte de los textos de las Eddas relatan, en este sentido, un discurso establecido bajo dos parámetros esenciales: por un lado, los mitos vinculados a los dioses del orden y del caos protagonistas del apocalipsis, se articulan bajo la constante del conflicto y del equilibrio, al mismo tiempo que los resultados de estos enfrentamientos, se adecúan a las necesidades del destino final para que la muerte y la destrucción sean inevitables; mientras que por otro, el impulso irresistible de averiguar y adivinar el «futuro», aunque incluso los dioses lo conozcan con antelación, conduce a que insistentemente se narre “lo que ha de suceder”, como expresión elocuente de la inexorabilidad del «Destino».

Si seguimos ambos parámetros, la muerte premonitoria de Baldr[26] señala el inicio del infortunio al que está sometido el mundo; así, su mito recogido en varias versiones[27], comienza con los sueños que el propio dios tiene presagiando su final: asesinado involuntariamente por su propio hermano ciego Hödr, al que Loki engaña para cometer el homicidio, los intentos por devolverle a la vida resultan infructuosos, pues las insidias del «dios del Mal» invalidan cualquier opción para salvarle. Vali, otro hijo de Odín, dará muerte a su hermano Hödr; mientras que sobre Loki, los dioses ejecutarán un terrible castigo[28], pero nada modificará el curso de los acontecimientos que están por llegar, permanecerá atado hasta que, liberado de sus ligaduras, abandere las fuerzas del desorden o del mal en el cataclismo final . Por otra parte, la muerte de Baldr es necesaria, pues tiene que resucitar junto con Hödr después del Ragnarök para presidir el nuevo mundo regenerado[29]. En el universo escandinavo antiguo este mito ilustra la impotencia de los dioses frente al Destino; de hecho, Odín conoce el desenlace final de su hijo Baldr y nada puede hace para remediar esta fatalidad[30]. Efectivamente, Odín[31], es considerado un dios mago en estado puro: gran necromante, aparece en constante relación con el mundo de los muertos[32]; pero es igualmente, dios del saber poético, del conocimiento sagrado –las runas- y de la magia[33], no aprende jamás: él sabe; así ridiculiza y traiciona a los gigantes a los que interroga para conocer el futuro[34]. Pero aun siendo el “Dios del Saber Supremo”, consulta a Mimir para que le instruya sobre lo que va acontecer; por ello, debe reclutar con ayuda de las Valquirias, sus mensajeras, un innumerable ejército de imprescindibles einherjar para habitar el Valhala[35]34; donde pasaban el día luchando a muerte entre ellos (Hjadningar o batalla eterna) para resucitar cada tarde: todo se va preparando para el combate final, pues desde allí saldrán para luchar en el Ragnarok. Y es precisamente, al llegar ese momento, cuando Odín deba enfrentarse al lobo Fenrir[36], al que pudo haber matado con anterioridad, pero la excusa era que estaba encadenado en uno de los “lugares de tregua” donde estaba prohibida la lucha y, aún más, la muerte: de nuevo se manifiesta esa característica de la mentalidad nórdica, por la que los dioses no pueden ir contra su propio Destino, el Ragnarök. Igualmente, vinculado a este mito aparece el dios Týr[37], cuyo heroísmo salvó al mundo del caos, representado por Fenrir, pues el lobo le dejó manco como pago del pacto incumplido[38]; esta mutilación voluntaria de Týr asegura el mantenimiento del equilibrio y el orden del mundo pero, también, sirve de excusa para asegurar la consumación del Destino del dios en el Ragnarök.

En esta misma línea, Thor[39], el “Dios de los Vikingos”, aparece luchando en todos sus mitos contra todo tipo de gigantes, los representantes del caos. Dos de los más célebres relatos son aquéllos que le enfrentan con la serpiente Midgardsormr[40], antagonista del dios en el Ragnarök. Uno de ellos es el mito de “Thor en Utgard[41] -“Residencia de los Gigantes”-, lugar al que al llegar, su rey Utgarda-Loki (“Loki del Recinto Exterior”), un gigante-mago, se burla de Thor y pone a prueba su capacidad para superar alguna destreza; así, le reta a levantar su gran gato gris del suelo, después de haberle hecho tomar un brebaje, pero aunque casi lo logra, no lo consiguió; al despedirse al día siguiente, el gigante le dice que la pócima le había provocado alucinaciones y que el gato era, en realidad, Midgardsormr. El otro mito, “Thor e Hymir”[42], narra cuando ambos salen a pescar y, una vez mar adentro, el gigante le indica al dios que no siguiese porque se encontraría con la Serpiente del Midgard, pero Thor siguió, echó el anzuelo y la serpiente lo agarró; a punto de matarla con su martillo, Hymir, aterrorizado, cortó el sedal y el monstruo se escapó. Así pues, en ninguna de las dos ocasiones pudo acabar con su adversaria en el Ragnarök, por lo que comprobamos una vez más cómo, mientras que las divinidades consiguen mantener el equilibrio orden-desorden del universo; el desenlace de sus acciones está predestinado para enfrentarse en la batalla final.

Igualmente podemos encontrar en Freyr[43]42, divinidad con una fuerte popularidad entre los vikingos, que uno de sus mitos se construye bajo los mismos presupuestos que acabamos de comentar. Así, en el Skirmisför o “Viaje de Skírnir”, Freyr se enamora de la gigante Gerdr, con la que consiguió casarse gracias a su mensajero Skírnir, a quien tuvo que regalar su caballo y su “valiosa espada” para lograrlo; pues solamente ella accedió al compromiso cuando el emisario, bajo amenaza de muerte con la espada a su padre, el gigante Gymir, logra convencer a Gerdr. De nuevo, se reproduce la pérdida de algún elemento imprescindible para las fuerzas del orden con un objetivo final, pues Freyr se enfrentará al gigante Surtr, “El Fuego”, en el Ragnarök.

Finalmente, Heimdallr[44], uno de los dioses nórdicos más antiguos y enigmáticos, tenemos noticias de su rivalidad con Loki por un poema del poeta islandés Úlfr Uggason, titulado Húdsdrpá (s. X d.C.), en el que ambos luchan en Seingastein (“Roca del Océano”) metamorfoseados en focas; la razón del enfrentamiento, no mencionada por el poeta, sólo es recogida por Snorri en su Skáldskaparmál, 8, argumentando que sería por el collar de Freyja, el “Brisingamen”; pero la contienda queda en tablas, ya que ninguno alude al vencedor. Este hecho es especialmente significativo al representar una perfecta síntesis de antónimos: Heimdallr debe batirse a muerte con Loki en el Ragnarök. Por último, la participación del «As Blanco» en la batalla final resultará vital, debido a su capacidad para escuchar, incluso, lo que carece de sonido y poder ver a más de trescientas leguas de distancia, de día o de noche; él será el encargado de avisar a los dioses y a los hombres, cuando desde el Himinbjörd[45] sople su cuerno Gjarllarhorn (“Ruidoso”), como anuncio del inicio del combate supremo, tras la llegada de las fuerzas del Mal.

Pues bien, desde la perspectiva analizada, todo lo que empieza tiene un final, en la medida en que el destino establecido desde el nacimiento debe cumplirse y, por lo mismo, el anuncio sistemático del fin del mundo desde el inicio del tiempo histórico mitológico, no deja de ser el eje vertebrador de la especulación teológica nórdica. Por ello, una vez establecidas las divinidades binarias elaboradas por parejas antagónicas, se atisba que va a llegar el esperado “Destino de las Potencias” o Ragnarök[46], a partir del mismo instante en que la völva anuncia en la Voluspá –la fuerza arrolladora y la belleza primitiva de todas las estrofas del final de los tiempos son indescriptibles- que en el Nastrond[47], en el reino de Hel[48], vio un movimiento convulsivo de densas corrientes venenosas por las que atraviesan los cadáveres de “hombres perjuros”, a los que el dragón Níðhöggr lame continuamente (estrofas 38-39): ha hecho su entrada el tiempo de la muerte como presagio ineludible de lo está por venir.

En efecto, llegará el Fimbulvetr, un invierno violento y espantoso con nieves continuas que durará  tres años, sin verano por medio; tres gallos, Fjalarr, Gullinkanbim y «otro gallo granate» cantan desesperadamente desde Hel para que se despierten los hijos de Odín; mientras que Fenrir, o Garmr en la Voluspá[49], rompe con ira exacerbada sus cadenas; un arrebatador cataclismo tiene lugar: el Sol y la Luna desaparecen al ser devorados por los lobos que les habían perseguido desde sus orígenes[50]; el mundo se resquebraja, la ética del honor se disuelve y las familias lucharán entre sí por avaricia[51]49. El árbol del mundo Yggdrasill[52] tiembla al soltarse todas las fuerzas del Mal que habían estado sujetas por los dioses: Midgardsormr, la gran Serpiente del Mundo, surge del mar precipitándose con tanta furia que al agitar con tal fuerza las aguas, provoca maremotos que inundarán la tierra y liberarán al barco Naglfar[53], en el que el gigante Hrym y un ejército de monstruos y gigantes venidos del Muspell, avanzarán desde el este pilotados por Loki que lleva el timón, una vez liberado de sus ataduras:

«Hrym llega del este Llevando su escudo,

Se encrespa Jörmungandr Con furor de trol,

La sierpe azota el mar El águila gañe Desgarra los muertos, Se suelta Naglfar.

Llega un barco del este, Vendrán por el mar

Las huestes del Muspell, Loki es el piloto; Llegan los Trols

Todos con el Lobo

El hermano de Býleistr; Loki; Marcha el primero».

(Voluspá, estrofas, 50 y 51)

A ellos se les une desde el sur el “Gigante de Fuego” Surtr, con su espada resplandeciente, cabalgando al mando de sus huestes que, según la versión de Snorri, son también los hijos de Muspell[54]; mientras que camino del Asgard, a su paso por el Arco Iris Bifröst, éste se romperá:

«Surtr llega del sur, Abrasa las ramas, Fulgura la espada

Del dios de los muertos, Las montañas chocan,

Los monstruos se derrocan, Pisan las vías de Hel,

Y el cielo se raja».

(Voluspá, estrofa 52)

Todas las fuerzas del Mal, Loki, Surtr, Hrym y sus huestes, acompañadas del lobo Fenrir y de la serpiente Midgardsormr, se dirigen hacia el llano Vígríd[55]; Heimdallr al verles y oírles llegar, soplará con ímpetu su cuerno Gjallarhorn para convocar a los dioses a una asamblea, mientras que Odín pedirá consejo a la cabeza de Mimir, pero ya es demasiado tarde; este es el último combate de los dioses contra las fuerzas del desorden. El «Dios de los Ejércitos», Odín, saldrá armado del Valhala junto todos sus einherjar, avanzando hacia Vígríd en compañía de los Ases; allí la lucha será a muerte: Odín combatirá con Fenrir, pero el lobo lo devorará; aunque después su hijo Vidarr[56] le vengará, aniquilando al carroñero; Freyr lucha contra Surtr, pero nada puede hacer, le falta su espada mágica al haber tenido que dársela a Skírnir para conseguir a Gerdr; Thor y Midgardsormr se matarán el uno al otro, pues aunque él consigue terminar con ella, cae sobre el dios el veneno que suelta la serpiente y muere. Snorri añade a estos enfrentamientos, otros dos más que no figuran ni en la Voluspá, ni en el Vafdhrunismál; así, se mezcla la lucha de Týr y el perro-lobo Garmr, en la que como habíamos comentado antes[57], todo parece indicar que es el propio Fenrir; de hecho, hemos de recordar que Týr ofrece su mano al lobo como garantía de un pacto, por lo que su relación encaja perfectamente con las parejas adversativas que se han ido estableciendo en función de la batalla suprema; en ella, se matan el uno al otro, pero sólo tendría sentido en la versión de Snorri, al estimar que Garmr es un perro, ya que de lo contrario difícilmente podría haber matado al As cuando, supuestamente, ya habría sido exterminado por Vidarr; sin embargo, de ser el lobo de la Voluspá, es decir, Fenrir, nada impide que primero hubiera acabado con Týr, para después enfrentarse con Odín. Lo mismo sucede con Loki y Heimdallr, enemigos por antonomasia, sólo Snorri menciona el fatal desenlace de sus destinos, ambos se matan mutuamente en esta batalla final. Los dioses y sus enemigos sucumben en el combate supremo; en ese instante, el “Fuego”, representado por Surtr, se expande por toda la tierra provocando una terrible devastación (Voluspá, 57).

Sin embargo, el Ragnarok, no supuso el «final de los tiempos», no al menos de todos los tiempos: el Destino de las Potencias, es el fin del tiempo histórico mitológico vinculado a los dioses partícipes en el mantenimiento del equilibrio constante entre las fuerzas del orden y el caos; sus acciones imperdonables sólo pueden ser purgadas con una catarsis, pero no con una destrucción total del mundo; así, en palabras de R.I. Page, el Ragnarok significa «el fin del régimen de los antiguos dioses»[58] pero no «el fin del mundo». Por ello, el «tiempo» se anticipa de nuevo, se sabe que todo no ha terminado: el fuego, como elemento purificador, es el remedio que lleva a una «regeneración universal»[59], una «nueva edad de oro», ennoblecida y dignificada. Ahora la nueva pareja humana estará formada por Lif («Vida») y Liftrasir («Colmado de Vida») que sobreviven al cataclismo escondidos en el bosque de Hoddmímir -una hipotaxis de Yggdrasill para esta ocasión- nutriéndose del rocío matinal; de ellos descenderán los nuevos pobladores del mundo; es decir, la nueva vida comienza en el árbol cósmico, sobreviviente del Ragnarök a pesar de su derrumbamiento, como símbolo de «la reserva de la vida por venir»[60]. Asimismo, el mundo naciente brota del mar, los campos germinarán sin ser sembrados y las enfermedades se curarán. Los Ases que sobreviven[61], se reencuentran en Ídavellir («Planicie brillante»), allí rememorarán los grandes acontecimiento que han ocurrido y descubrirán en la hierba las maravillosas tablas de oro que de nuevo les pertenecerán, probablemente como un rasgo de la vida inocente que habían tenido en la noche de los tiempos, durante la edad de oro anterior[62] y que ahora, volverá a repetirse pero glorificada. Además, especialmente significativa es la vuelta a la vida de Baldr y su hermano Hödr, como señal de que el mundo de los muertos ha sido salvado[63].

El Ragnarök, el último combate entre los dioses del orden y las fuerzas del Mal, establece la idea arcaica de un fin general, lleno de múltiples cataclismos, por lo que se ha pensado que esta versión devastadora se tramaría en connivencia con la literatura apocalíptica típica de la Edad Media a la entrada de un nuevo milenio, momento en el que se está produciendo la conversión de Islandia al Cristianismo; sin embargo, la regeneración universal que le sigue, no sólo no es una versión del mundo anterior, sino que además, no deja de ser la expresión de una idea vertebrada sobre la evolución cíclica del universo, fundamentada bajo el mito del eterno retorno[64] y, por lo mismo, vinculada al antiguo fondo común indoeuropeo[65]; de manera que esta visión escatológica hundiría sus raíces en una especulación religiosa muy arcaica[66]. Así, en el nuevo mundo paradisiaco los seres humanos no pasarán penalidades y sólo los dioses «puros», (Baldr, Hödr, Vidarr, Vali, Módi, Magni) reinarán. En su nueva vida, les acompañarán los hombres leales que habitarán en el Gimlé («Protegida del Fuego»), una sala hecha de oro donde serán felices para siempre.

Se ha querido hacer una comparación con el apocalipsis cristiano y el nuevo reino que surgirá después; sin embargo, las diferencias son mayores que las coincidencias. Hemos visto que los dioses escandinavos no son ni creadores, ni eternos, ni inmortales; están marcados, al igual que los seres humanos, por su “destino” al que no pueden eludir; mientras que el dios bíblico es creador y eterno, con la capacidad de inducir una destrucción total. Asimismo, tras el apocalipsis nórdico, no se establece la idea de un juicio final en el que se dirime la posibilidad de acceder a dos mundos, un cielo para los justos y un infierno para los malvados, como en la especulación cristiana; probablemente se haya podido pensar así por parte de algunos estudiosos, si tomamos como referencia el texto de Snorri en el Gylfaginning 52, en el que Gangleri, le pregunta a Þriði sobre el destino de los hombres después del Ragnarök:

«Habrá muchos lugares buenos y muchos malos. El mejor está en Gimlé, en el cielo, y se beberá allí magníficamente, y los que quieran disfrutarán en el palacio que llaman Brimir, que está en; kolnir. Hay también un palacio grande y horrible, cuya puerta mira al norte y que está hecho con los esqueletos de las serpientes, y las cabezas de las serpientes miran hacia dentro de la casa y escupen veneno, de forma que por las salas corren ríos de veneno. Esos ríos han de vadearlos los que rompieron juramentos y los asesinos. Y aún es peor en el Hvergelmir».

En primer lugar, Snorri realiza una adaptación libre de la Voluspá que, en esta ocasión, saca fuera de contexto, pues las estrofas 37 y 38, en las que se hace alusión a estos dos lugares, respectivamente, no están vinculadas con el nuevo reino, sino con el inicio del Ragnarök; cuando la völva vislumbra los mundos de los enanos, los gigantes y Hel:

«Había en el norte En Nidavellir Una sala de oro

De la estirpe de Sindrín (un enano) Otra se alzaba

Allá en Okólnir Era del troll

De nombre Brimir (un gigante)». (Estrofa 37)

«Una sala vio Lejos del sol

En la Náströnd, (sala de Hel) Sus puertas al norte,

Fluía el veneno Por sus lumbreras Hecha la sala

Con huesos de serpiente». (Estrofa 38)

Y, en segundo lugar, Snorri Sturluson, a pesar de sus intentos por racionalizar la tradición pagana, no deja ser un autor cristiano; es más, quizás la influencia de la nueva religión se haya dejado sentir incluso en la propia Voluspá, pues en su penúltima estrofa (65), se menciona que «Vendrá entonces el reino en el juicio final // llegará poderoso, quien todo lo rige»; sin embargo, difícilmente sería necesario ningún veredicto, pues en la versión escandinava antigua podríamos interpretar, en mi opinión, que solo existiría un paraíso: el infierno, simbolizado en el dragón Níðhöggr, no se perpetua, sino que desaparece en la estrofa 66, siguiente y última de la Voluspá:

«Llegará volando El oscuro dragón, La sierpe brillante, Desde el Nídafjöll;

Llevará en sus plumas Los muertos a Nidhug. Allí se hundirá».

De manera que, con toda probabilidad, los dos únicos versos de los que consta la estrofa 65 del poema, serían «una interpolación cristiana posterior»[67]; de hecho, aparecen intercalados entre la descripción del cielo o sala dorada Gimlé (estrofa 64, comentada más arriba) y la desaparición del infierno; sin ninguna otra mención a la supuesta actuación sobre las normas del dictamen de «El que todo lo rige»[68], por lo que el discurso resulta presumiblemente incoherente.

El resultado de todo este proceso, que empieza por la primera guerra entre Ases y Vanes y acaba en el Ragnarök, es el estado de plenitud y felicidad al que todo hombre aspira. Estuvo «In illo tempore», al principio de todas las cosas y volvió después del Ragnarök. El nacimiento, la muerte y la regeneración es parte de la vida misma, aquí es concepto de enfermedad, degeneración, dolor es atribuido a un alejamiento de la sacralidad en el hombre, pero no desde una óptica sobrenatural o mejor dicho, «supranatural», no es como consecuencia de un «pecado original» ni incluso como consecuencia del «karma» producido por las sucesivas vidas por la que pasa el alma «Hugr», es una lucha vital entre orden y caos que irremediablemente consume al cuerpo físico, pero no a esa alta alma.

Desde una óptica metafísica podríamos considerar al Ragnarök como el instante supremo de la muerte personal, el desenlace de una vida que ha consistido en una lucha por la supervivencia, donde la persona se ha conducido de una u otra manera, la hora de su destino ha llegado, en esa lucha última contará con sus propios recursos almacenados a lo largo de su existencia, sus Dioses luminosos y sus monstruos mas secretos lucharán entre sí, su alma luminosa contra su sombra física. El Odinismo no es fatalista, en nuestras manos tenemos el poder de volver a vivir un mundo nuevo después de la muerte, pero con los pies en este mundo y siendo conscientes de nuestra propia existencia.

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[1] Nombre que significa «Embriaguez de oro»; véase la voz Gullveig en, LECOUTEUX, C.: Petit dictionnaire de mythologie allemande, París 1991, 108.

[2] “Hechicera”, véase el apelativo Heid, para denominar igualmente a Gullveig en ibídem, 108.

[3]  Las fuentes principales para el estudio de la mitología germano-escandinava o nórdica son, junto con las Sagas, las Eddas, obras medievales islandesas donde quedó recogida su tradición religiosa antigua. Por un lado, contamos con la Edda Mayor o Edda Poética, escrita entre 1210-1240, está compuesta por un grupo de poemas trasmitidos por una larga tradición, de hecho se mezclan obras precristianas –algunas quizás del s. VII d.C.- con otras del s. XIII d.C.; de temática religiosa o heroica su valor fundamental radica en la capacidad que tuvieron los islandeses de reunir y fijar por escrito lo que había constituido la historia mítica del mundo nórdico antiguo. Por otro lado, hay que añadir la Edda Menor o Edda de Snorri Sturluson, autor islandés que a principios del s. XIII d. C., recopila los relatos míticos fundamentales de la religión nórdica.

[4] Denominado en castellano “La profecía de la Vidente”, este poema es considerado una de las más espléndidas joyas de la poesía medieval; escrito hacia el año mil y perteneciente a la Edda Poética, recoge la historia mítica del mundo, desde el caos inicial a la regeneración universal, pasando por el Destino de las Potencias o Ragnarök; por lo que representa un documento de primera magnitud para el estudio de esta religión. El relato es presentado por una völva (profetisa o vidente) en trance; de ahí, el lenguaje oscuro y esotérico de la composición, así como la visión prodigiosa y sobrecogedora de la creación del mundo y, más aún, de la catástrofe final.

[5] Divinidades que tienen como misión mantener el equilibrio perpetuo entre las fuerzas del orden – representadas por ellos- (BOYER, R.: Yggdrasill. La religión des anciens Scandinaves, París 1992, 113- 129)- y las fuerzas del desorden que recae en los gigantes -potencias maléficas (Ibidem, 129-135)-. Viven en el Asgard y entre otros Ases, destacan Odin, Thor, Baldr, Týr, Heimdallr, etc; véase la voz Ases, con las correspondientes fuentes y bibliografía en SIERRA DEL MOLINO, R.M.: Diccionario Espasa Mitología Universal, en ALVAR, J. (dir.), Madrid 2000, 89; también LANCEROS MÉNDEZ, P.: «Ases y Vanes: estructura y dinámica de la mitología nórdica», en SOLARES, B.: Los lenguajes del símbolo: investigaciones de hermenéutica simbólica, Antropos, Barcelona y UNAM, México 2001, 143-192.

[6] Es la otra familia de dioses asociada a la fertilidad y prosperidad agrícola y cazadora; véase ibídem, 143-192; así como la voz Vanes, sus fuentes y bibliografía en MARTÍNEZ MAZA, C.: Diccionario Espasa Mitología Universal, en ALVAR, J. (dir), Madrid 2000, 943.

[7] Las teorías ”históricas” que analizaban el mito como una dura batalla entre la población autóctona del norte Europeo –Vanes- y la llegada de indoeuropeos –Ases-, han sido invalidadas por la arqueología, al no encontrarse restos de una incursión traumática para el período de las invasiones –tesis defendida por SCHULTZ, H.: The Prehistory of Germanic Europe, New Haven-Londres 1983; MAYORY, J.P.: In Search of the Indo-Europenas. Language, Archeology and Myth, Londres 1989, y OSTMO, E.: «The Indo-European question in a Norwegian perspective: A view from the wrong end of the stick? », en JONES- BLEY, K. and HULD, E.M. (eds.): The Indo-Europeanization of Northern Europe, Washington 1996, 128-145. Por otra parte, DUMÉZIL, G.: Los dioses de los indoeuropeos, Barcelona 1970, y DE VRIES, J.: L’univers mental des Germains, París 1987; a partir del análisis comparativo, argumentaban que enfrentamientos semejantes se reflejan en otras mitologías indoeuropeas. En mi opinión, el planteamiento de R. Boyer me parece más sugerente, al examinar el mito de esta larguísima lucha entre las dos familias divinas, como el reflejo ideológico-religioso de la existencia de divinidades «superiores», sabias y activas, los Ases, enfrentadas con las “inferiores” o Vanes, primitivas y contemplativas; pero el resultado del enfrentamiento no admite vencedor, ya que los atributos de ambas divinidades son elementos constitutivos de la psique humana; véase BOYER, R.: Yggdrasill…, 198-199. También desde una perspectiva filosófica del valor simbólico de Ases y Vanes, véase a LANCEROS MÉNDEZ, P.: «Ases y Vanes…, 143-192. Este mito aparece recogido en diferentes testimonios, junto con las estrofas de la Voluspá expuestas al inicio del trabajo; es mencionado en la Heimskringla de Snorri, Ynglingasaga, 1-2-4-5; la Edda de Snorri, Skáldskaparmál, 2 y en Saxo Gramático, Gesta Danorum, I, 7.

[8] Edda Poética, Voluspá, 7-8.

[9] Este “tiempo histórico”, sólo puede ser entendido como un período de duración indeterminado, pero caracterizado por el inicio de las vicisitudes de todas las entidades mitológicas, en particular, las referidas a los mitos de los dioses, responsables de la alteración del orden del mundo; sobre esta idea, véase, BOYER, R.: Yggdrasill…, 200-201.

[10] Término que significa «susurrar o hacer saber en secreto» y con el que se designa como colectivo a las tres vírgenes o gigantes que fijan y velan el «Destino de los mortales» (Voluspá, 19); son consideradas generalmente como entidades crueles, pues sus sentencias irrevocables suelen ir acompañadas de un destino desdichado; sus nombres son, respectivamente: Urdr (pasado), Verdandi (presente) y Skuld (futuro), trío asimilado a las Moiras griegas y a las Parcas romanas por influjo grecolatino, pues parece ser que en principio fueron muy numerosas; véase el estudio fundamental de STRÖM, F.: Diser, nornor, valkyrjor, Estocolmo 1954; igualmente, entre otros véase, BOYER, R.: Le monde du double. La magie chez les anciens Scandinaves, París 1986, 100, 137 y 146; idem: Yggdrasill…, 215-218; PAGE, R.I.: Mitos nórdicos, Madrid 1999, 58-59; SIERRA DEL MOLINO, R.M.: Diccionario Espasa…, 665 y BERNÁRDEZ, E.: Los mitos germánicos, Madrid 2002, 152-154.

[11] Todo parece indicar que la idea de «destino» entendida como algo fijado, modelado o creado, en vinculación directa con las Nornas, haría referencia casi exclusivamente a Urdr, cuyo terminología derivaría del antiguo alemán wurt y del antiguo inglés weyrt, que en ambos casos significa «destino», lo que aseguraría su extraordinaria autenticidad y antigüedad frente a las otras dos de creación más reciente; de hecho, el nombre Urdr también hace referencia a la “Fuente de Urdr o del destino” en la que ellas habitan bajo una de las tres raíces del árbol del mundo, Yggdrasil (Edda Poética, Voluspá, 19); mientras que el nombre de las tres aparece únicamente en la Edda Poética, Voluspá, 20 y en la Edda de Snorri, Gylfaginning, 15; véase para el valor y la antigüedad de Urdr, BOYER, R.: Yggdrasill…, 217.

[12] Véase BOYER, R.: Yggdrasill…, 217.

[13] La omnipresencia de lo sagrado. Se consideraba que la dignidad humana provenía de su continuidad con los dioses, culminando en el hombre la naturaleza emanada de los Inmortales. La continuidad de la naturaleza divina se extiende a los animales, a las plantas y al conjunto de la naturaleza, comprendidos en ello también los minerales y los objetos inanimados. Una de las antiguas concepciones sobre el origen de la humanidad identifica a la primera pareja humana con los vegetales. Muchos animales, en particular las aves, han sido consideradas como las mensajeras de los dioses. Las corrientes de agua son divinizadas: son dioses en Grecia y en Roma, diosas en la India. Esta sacralización universal es una de las principales características del paganismo germánico

 Georges Dumezil, descubrió importantísimos paralelismos entre el Ragnarök nórdico y el Crepúsculo de los dioses del hinduismo. Según las sagas y la poesía escáldica de los pueblos nórdicos, Loki y sus criaturas, el lobo Fenrir, la serpiente de Midgard y Hel, se abalanzarán contra los dioses y aparecerán como los vencedores. Al final, el lobo Fenrir deberá abrir su hocico gigantesco, su mandíbula superior alcanzando el cielo. Está a punto de engullir al mundo, cuando surge Vidar. Un pie sobre la mandíbula inferior del lobo, su brazo tendido hacia la superior, destruirá ese hocico monstruoso. Gracias a él, un nuevo mundo vivirá. Su dios supremo será un hijo de Odín, Balder, el ser más bello y más sabio, del cual nuestro tiempo se privó por la perfidia de Loki. Entonces, gracias a Balder, la justicia reinará sobre la Tierra. Georges Dumezil establece una analogía entre Vidar y Visnú. El día en que, según los hinduistas, Balí logró conquistar al Mundo y a expulsar a Indra, Vishnú se presentó bajo la forma de un enano, y le pidió al vencedor adquirir el espacio que podría cubrir en tres pasos. Bali aceptó. Pero Visnú en esos tres pasos recorrió la tierra, al aire superior y el cielo, y así, Indra recobró su posesión del mundo. Concluye Dumezil, por tanto, que los indoeuropeos creían que gracias a dioses como Vishnú o Vidar, no estaban abandonados a los monstruos o a la Nada. Que no había ninguna desesperación en ese Crepúsculo de los Dioses que imaginaban los indoeuropeos. Pues, significaba por el contrario la espera de un mundo mejor. Solo se trataba de un mal momento que era preciso sobrellevar antes de ese Edén futuro.

[14] Los dioses germano-escandinavos no son ni eternos, ni inmortales, su “destino” es establecido desde su nacimiento, al igual que ocurre con el resto de los seres del universo.

[15] Dios perteneciente a la familia de los Ases pero, también, es el padre de las “fuerzas del caos”: el lobo Fenrir, la diosa Hel -el infierno- y la serpiente del Midgard, Midgardsormr; hecho que le convierte en la figura más contradictoria de todas las divinidades nórdica: por su ascendencia, debería ser una de las fuerzas del orden pero sus acciones le convierten en el dios del Mal. Por ello, representa la antítesis de Týr, dios de la guerra y el derecho –nociones indisolubles-, pues Loki carece de honor y ley, conceptos trascendentales enmarcados en el ámbito de «lo sagrado», de manera que le convierten en el artífice o inductor al perjurio y a la ruptura de los pactos de los Ases a través de la trampa o el engaño; quizás, como apunta BOYER, R.: Yggdrasill…, 134, Loki podría ser el elemento del equilibrio imprescindible en un mundo regido por la ley, el orden y el derecho; dado que en este universo mental los principios fundamentales son dicotómicos, construidos por pares adversativos. Finalmente, el papel clave de Loki en el Ragnarök, como baluarte de las fuerzas del desorden, será expuesto más adelante; sobre la figura de Loki, véanse los estudios específicos de DE VRIES, J.: The Problem of Loki, Helsinki 1933; idem: Altgermanische Religionsgeschichte, 2 Vols., Berlín 1956-1957; SCHIER, K.: Balder, Loki, Heimdallr, Lund 1969; DÚMEZIL, G.: Loki, París 1984; STRÖM, F.: Loki, Göteborg 1956; así como los de BOYER, R.: Yggdrasill…, 130-135; PAGE, R.I.: Los mitos nórdicos…, 41-43, 47-51, 53-55 y 67-68; MARTÍNEZ MAZA, C.: Diccionario Espasa…, 551 y BERNÁRDEZ, E.: Los mitos germanos…, 243-270; véanse igualmente su fuentes en, Edda Poética, Voluspá, 35; Lokasenna (“Los sarcasmos de Loki”); Edda de Snorri, Gylfaginning, 32 y Skáldskaparmál, 33 y 44.

[16] La versión de Snorri en su Edda, Skáldskaparmál 2, recoge un armisticio de los dioses que tiene como garantía crear con la saliva que escupen en un caldero a Kvasir, un ser humano de sabiduría infinita; asimismo, en la Heimskringla, Ynglingasaga, 4, Snorri señala que se llega a la paz con el intercambio de rehenes, entre Ases y Vanes. Sobre este tema véase, en general DE VRIES, J.: Altgermanische…; DAVIDSON H. E.: Gods and Myths of Northern Europe, Harmonds; orth 1964.

[17] Sobre la traslación de los códigos de leyes humanos a las reglas contractuales divinas, véase BOYER, R.: Yggdrasill…, 113, 219-220.

[18] Todos los días, los Ases van a juzgar en el “árbol sagrado” Yggdrasill; véase Edda Poética, Grímnismál (“El discurso de Grimnir”), 29 y 30; de ahí que, al quedar vinculados “el derecho” y “lo sagrado” en el lugar físico y a la vez simbólico representado por Yggdrasill, los dioses han desvirtuado la función que les ha sido encomendada.

[19] BOYER, R.: Yggdrasill; 213.

[20] Divinidades femeninas habitualmente nombradas como colectivo -el singular «dís» significa «diosa»-, eran potencias del “destino” por lo que, en ocasiones, llegaron a confundirse con las Nornas (Helgakviða Hundingsbana I, estrf. 2-4; cfr. BOYER, R.: Yggdrasill…, 216; asimismo, por su carácter tutelar unido al individuo, la familia o el clan (Sigrdrífumál, estrf. 9; cfr. Ibídem: 182), resulta a veces difícil distinguirlas de la fylgia (las fylgiur en plural) o espíritu que protege y acompaña a la persona desde su nacimiento; sin embargo, las dísir son fundamentales en el momento del natalicio porque el recién nacido era consagrado a ellas, como Potencias que le van a dotar, a “dar”, un carácter peculiar y distintivo a su “destino”, es la llamada máttr ok megin, el poder y la capacidad propia de un ser humano de éxito o victoria; sobre esta noción, véase ibídem, 218); sobre las dísir , véase entre otros, STRÖM, F.: Diser…; ídem: Nordisk Hedendom, Göteborg 1993, 190-195; DE VRIES, J.: ; La religión de los germanos; , en PUECH, H.C. (ed.): Historia de las religiones, trad. esp., Vol. III, Madrid 1977, 66-108 y DAVIDSON, H.E.: Roles of the Northern Goddess, Londres-Nueva York 1998, 180-185.

[21] Como acabamos de señalar en la nota precedente, esta idea trascendental queda vinculada implícitamente con el «destino», entendida según STRÖM, F.: Nordisk…, 69; como una «fuerza inherente a seres u objetos, que les da un poder preciso y la posibilidad de realizar su destino”; cfr. BOYER, R.: Yggdrasill…, 196.

[22] Sobre el derecho a este “honor” que posibilita la pertenecía a «lo Sagrado» y, por lo tanto, entendido como principio moral e ideológico que guía el comportamiento personal, véase, ibídem: 218.

[23] Una valoración del concepto de megin y sus implicaciones en la ética y la metafísica del universo mental y religioso de los escandinavos, se encuentra magistralmente comentada en ibídem: 113, 196-197 y 218-220, quien además hace especial hincapié sobre la vinculación existente entre megin y la noción de heil (sacralidad), inmersa en las reglas contractuales germano-escandinavas entre los hombres y sus jefes o soberanos; de forma que los «pactos» humanos y divinos quedan integrados en la esfera de «lo Sagrado».

[24] Para el derecho romano, jamás el «deber», de la venganza es un instrumento reparador de una ofensa, véanse los distintos mecanismos de actuación y condenas en ibídem: 218-220.

[25] Este autor determina esta calificación al proponer que desde ese momento se inicia « le temps, celui des errements humains, et n’importe la longueur de la durée, n’importe que l’on soit averti ou ignorant, il lui faut une consommation; Le monde humain, temporel est condamné;  Le destin, maintenant invisceré, reste irreversible.» BOYER, R.: Yggdrasill…, 201.

[26] Su nombre significa «Señor», hijo de Odín y de Frigg, era el más bello, sabio y el mejor de todos los dioses; véase Edda de Snorri, Gylfaginnig, 22; asimismo, véanse entre otros para Baldr a FRAZER, J.G.: «Balder el Magnífico I-II», La rama dorada, VII, Madrid 1930; TURVILLE-PETRE, G.: Myth and Religion of the North: The religión of Ancient Scandinavia, Londres 1964, 117-118, 122 ss.; SCHEIR, K.: Balder…; PAGE, R.I.: Los mitos nórdicos…, 47-53; BOYER, R.: Yggdrasill…,  123-128; BRASTON, B.: Gods of the North, Londres 1980; LINDO; , J.: Murder and Vengeance amog the Gods. Baldr in Scandinavian Mythology, Helsinki 1997; SIERRA DEL MOLINO, R.M.: Diccionario Espasa…, 123; BERNÁRDEZ, E.: Los mitos germánicos…, 279-281; MU; OZ ACEBES, F. J.: ; El Dios que muere en la mitología germánica: Estudio, fuentes e interpretaciones en torno a Baldr; , Ilu 8, 2003, 81-92, y LIBERMAN, A.: ; Some Controversil Aspect of the Myth of Baldr; , Alvíssmál 11, 2004, 17-54, en línea (http:; ; userpage-fu- berlin.de; -alvismal; alvinh.html).

[27] Edda Poética, Voluspá, 31-32 y 62 y, Baldrsdrumar (Los sueños de Baldr); Edda de Snorri, Gylfaginning, 49 y 53; Skáldskaparmál, 5; Saxo Gramático, Gesta Danorum, II, 1 y Segunda Conjuración de Merseburg.

[28] A pesar de huir a la montaña y pasarse el día convertido en salmón, Loki es pescado por Thor; a continuación los Ases le llevan a una cueva, le encadenan y la diosa Skadi ata sobre su cabeza una serpiente cuyo veneno gotea sobre su cabeza, mientras Sigyn, esposa de Loki, sostiene una jarra donde cae el líquido mortal, pero cuando se llena, al ir a tirarlo, el veneno le gotea sobre la cara y se retuerce de dolor, de tal manera, que la tierra se mueve y produce terremotos; véase, Edda Poética, Voluspá, 35 y Edda de Snorri, Gylfaginning, 50.

[29] Respecto al mito de la muerte de Baldr y su papel en la mitología nórdica, véase uno de los trabajos más recientes en MU; OZ ACEBES, F. J.: ; El Dios que muere; ., 81-92, donde el autor expone un elenco de las distintas fuentes arqueológicas, literarias y toponímicas que hacen referencias a esta divinidad; a la vez que lleva a cabo una revisión de las distintas interpretaciones sobre la muerte y resurrección de Baldr en autores como G. Frazer, J. De Vries, G. Dumézil o J. Lindo; , entre otros. Por otra parte, este autor concluye que el mito de la muerte de esta divinidad nórdica no parece haberse gestado por influencia del cristianismo, pues todos los indicios que ofrecen las distintas fuentes indicarían un antiquísimo origen pagano.

[30] En el Baldrsdraumar de la Edda Poética, después de comentar Baldr con los Ases el terrible sueño que había tenido, Odín viaja al mundo de los muertos y convoca a una vidente muerta para que le explique lo que va a suceder y, aun sabiéndolo “no puede ir contra el Destino”.

[31] Dios supremo del panteón germano-escandinavo, pertenece a la familia de los Ases de la que es el más antiguo, junto con Týr. De carácter extremadamente versátil, es considerado una divinidad cruel, cínica y misógina, así como uno de los representantes de la traición; “Dios de la Victoria” y no de la guerra, su personalidad sufrió múltiples transformaciones con el tiempo, hasta alcanzar la supremacía del panteón que, al parecer, le correspondía a Týr. Sus hijos son Thor, Baldr, Hödr, Vidarr y Vali, entre otros, todos ellos tienen papeles claves vinculados al Ragnarök; véase sobre Odín, entre otros, DE VRIES, J.: Altgermanische….; DUM; ZIL, G.: Les dieux des Germains, París 1959; TURVILLE-PETRE, G.: Myth and Religion…; DAVIDSON, H.E.: Gods and Myths…; idem: Scandinavian Mythology, Londres-Nueva York 1975; idem: The lost beliefs of Northern Europe, Londres 1993; BOYER, R.: Yggdrasill…, 136-162; STEINLAND, G.: Eros og dod i norrone myter, Oslo 1997; DUBOIS, T.A.: Nordic Religions in the Viking Age, Filadelfia 1999; JON, A.: ; Shamanism and the Image of the Teutonic Deity, Odinn; , Folfiore 10, en línea [haldjas. folklore.ee; folklore; vol10; teuton.htm], 1999; PAGE, R.P.: Los mitos nórdicos…, 35-41; SIERRA DEL MOLINO, R.M.: Diccionario Espasa…, 675-676; BERNÁRDEZ, E.: Los mitos germanos…, 195-210.

[32] Un mito relata cómo encanta la cabeza del gigante Mimir (Memoria) y le da vida: a ella le consulta siempre sobre lo que ha de ocurrir. Mimir representa no sólo la memoria del pasado, sino también el conocimiento del futuro, es decir, toda la sabiduría concentrada en un tiempo global; véase, Edda Poética, Voluspá, 28; Sigrdrífumál; Heimskringla de Snorri, Ynglingasaga, 4 y 7.

[33] Como “Dios de los Colgados” –Hangaguh-, Odín confiesa estar suspendido durante nueve noches en el árbol del cosmos Yggdrasill, para obtener el secreto de las runas; véase, especialmente todo el Hávamál de la Edda Poética. Igualmente, tiene el don de la videncia, simbolizada por el hecho de ser tuerto y, por consiguiente, es un “dios-chamán”, debido a la mutilación iniciática a la que se somete para obtener la sabiduría, véase, Edda Poética, Voluspá, 27-29. Ambos hechos, no hacen sino confirmarle como el «señor de la magia” del seidr, ritual por excelencia de éxtasis y trance; gracias a ello, podía saber el destino y las cosas aún no sucedidas; véase, Heimskringla de Snorri, Ynglingasaga, 7.

[34] Véase el Vafthrúdnismál (El Discurso de Vaftrúdnir) de la Edda Poética, poema de preguntas y respuestas entre el gigante y Odín.

[35] Morada de Odín (“Señor del Valhala”) compuesta por quinientas cuarenta estancias y sus correspondientes puertas. Esta mansión constituye el lugar mítico al que acuden los einherjar o “Combatientes únicos” muertos en batalla convocados por él. La ayuda de las Valquirias (“La que Elige los Muertos del Combate) es fundamental, pues su función consistía en hacer caer a los elegidos por Odín; así como servir la comida y la bebida del banquete diario ofrecido por el “Dios de los Ejércitos” a sus guerreros; véase, Edda Poética, Grímnismál, 21-25, 36; Voluspá, 30, 33; Edda de Snorri, Gylfaginning, 36, 38-41; así como la voz Valhala en SIERRA DEL MOLINO, R.M.: Diccionario Espasa…, 941.

[36] Lobo mítico, hijo de Loki, cuyo mito narra que, alimentado por los Ases, creció tanto que decidieron atarle, con la excusa de que se trataba de una prueba de fuerza, pero después de haber roto dos grilletes, los enanos fabricaron uno tercero muy fino, pero mágico, por lo que Fenrir, al sospechar del engaño, exige que un dios ponga la mano dentro de sus fauces cuando fuese encadenado; Týr se ofreció y el lobo al luchar, le arrancó la mano. A continuación, los dioses le atan y le colocan en la boca una espada más allá del paladar; así permanecerá hasta que se desate al llegar el Ragnarök. Según la fuente de Snorri, en el Gylfaginning 33, cuando Gangleri pregunta por qué no mataron los Ases al lobo, si esperaban daño de él, Hár responde: “En tanto que respetan su santuario y sus lugares de tregua que no quisieran ensuciarlo con la sangre del lobo, aunque digan las profecías que será quien mate a Odín”; véase también, Edda Poética, Voluspá, 44, 49, 51-56; así como la voz Fenrir en, SIERRA DEL MOLINO, R.M.: Diccionario Espasa…, 334.

[37] Týr es el “Dios de la Guerra Justa “o «Pueblo en Armas», entendida como el ejercicio de un derecho y, además, una divinidad antiquísima descendiente del gigante primigenio Ymir, aunque Snorri en el Skáldskaparmál, 9, le menciona como hijo de Odín. No obstante, todo parece indicar que fue el dios supremo en los primeros tiempos, sin embargo, posteriormente quedó desplazado por Odín; véase, Edda Poética, Hymiskvida, 4. 33; Lokasenna, 38, 40; Sigrdrífumál, 6; Edda de Snorri, Gylfaginning, 24; Skáldskaparmál, 9; así como los estudios de DUM; ZIL, G.: Gods of the Ancient Northmen, ed. E. Haugen, Berkeley 1973; TURVILLE-PETRE, E.O.G.: Myth and Religion…; BOYER, R.: Yggdrasill…, especialmente, 114-118; MARTÍNEZ MAZA, C.: Diccionario Espasa…, 927, y BERNÁRDEZ, E.: Los mitos germanos…, 273-275.

[38] Véase, supra n. 35.

[39] 38       “Dios del Trueno”, hijo de Odín y de Jörð, está casado con Sif, con la que tiene dos hijos, Magni y Modi -imprescindibles al final del Ragnarok- y una hija, Trurd. «Dios de la Guerra», está constantemente en movimiento, viajando, por lo que representa el espíritu agónico de la mentalidad escandinava. Posee tres objetos que simbolizan su fuerza: un cinturón de fuerza, unos guantes de hierro y el martillo Mjölnir que simboliza la violencia a la vez que la protección; véase, Edda Poética, Hárbardzjód (“Canto de Hárbard”); Alvíssmál (“EL Discurso de Alvís”); Hymiskvida (“Cantar de Hymir”); Trymskvida (“Cantar de Thrym”); Edda de Snorri, Gylfaginning, 21, 44-47; así como los trabajos de DE VRIES, J.: Altgermanische; ; TURVILLE- PETRE,  E.O.G.: Myth and Religion…;  DAVIDSON, H.R.: Gods and Myths…; idem: Scandinavian….; y más recientes de, BOYER, R.: Yggdrasill…, 118-123, PAGE, R.I.: Mitos nórdicos…, 14-46; SIERRA DEL MOLINO, R.M.: Diccionario Espasa…, 891 y BERNÁRDEZ, E.: Los mitos germánicos…, 213-242; entre otros.

[40] 39       “Serpiente del Recinto Central” o “Midgard”, lugar intermedio en el que habitan los humanos; véase, BOYER, R.: Yggdrasill…, 194-195, y SIERRA DEL MOLINO,  R.M.: Diccionario Espasa…, 606.

[41] 40       Edda de Snorri, Gylfaginning, 46.

[42] 41       Edda Poética, Hymiskvida; Edda de Snorri, Gylfaginning, 48; véase la voz Hymir en SIERRA DEL MOLINO, R.M.: Diccionario Espasa…, 440.

[43] 42       “Señor”, dios perteneciente a la familia de los Vanes, es hijo de Njórd y hermano de Freyja; los tres fueron intercambiados a la familia de los Ases como rehenes, después de la primera batalla del mundo entre los Ases y los Vanes. Es una divinidad antiquísima vinculada a la Fecundidad-Fertilidad y el culto a los muertos; véase Edda de Snorri, Gylfaginning, 24, 37, 51; Skáldskaparmál, 15 y 44; Heimskringla de Snorri, Ynglingasaga, 4 y 10; Edda Poética, Skirmisfor; Grímnismál, 43; Lokasenna, 35-36; asimismo, véase especialmente, TURVILLE-PETRE, E.O.G.: The Cult of Frey in the Evening of Paganisme, Londres 1935; así como, BOYER, R.: Yggdrasill…, 169-175; SIERRA DEL MOLINO, R.M.: Diccionario Espasa…, 345, y BERNÁRDEZ, E.: Los mitos germánicos…, 192-193.

[44] “Resplandeciente”, “El As Blanco”, es una divinidad perteneciente a la familia de los Ases de la que es su guardián, por eso vive en el Himinbjörg (“Monte del Cielo”), al lado de Bifröst (“El Arco Iris”), el puente que enlaza la tierra con el cielo. Nacido de nueve madres, uno de sus escasos mitos le convierte en el “Padre de la Humanidad”, al ser considerado el progenitor de los distintos estamentos sociales: nobles, libre y esclavos; véase, Edda Poética, Voluspá 1, 46; Grímnismál, 13; Hyndluljóð, 35-37; Lokasenna, 48; Edda de Snorri, Gylfaginning, 50; así como, en particular PERING, B.: Heimdallr, Lund 1941 y SCHIER, K.: Balder…; junto  con  STEINSLAND,  G.:  Eros og dod…, 125;  BOYER,  R.:  Yggdrasill…, 220-222;  MARTINEZ MAZA, C.: Diccionario Espasa…, 396; BERNÁRDEZ, E.: Los mitos germánicos…, 277-279, entre otros.

[45] Del nórdico antiguo, castillo celestial es, en la mitología nórdica, la morada del dios Heimdall. Himinbjörg aparece en la Edda poética, Edda prosaica y Heimskringla de Snorri Sturluson, en todas las fuentes se vincula el lugar con Heimdall. Según la Edda poética, Himinbjörg se emplaza donde finaliza el Bifrǫst y se encuentra la bóveda celestial.

[46] Desde un punto de vista terminológico que, se ha confundido Ragnarök «Destino de las Potencias o de los Dioses» (derivado de ragan—genitivo plural de Reginn, utilizado para definir a los dioses como poderes organizadores y –rök que significa, hado o suerte) por Ragnarökkr «Crepúsculo de los Dioses», (la palabra rökr significa crepúsculo), a lo que la obra de Wagner el Götterdämmenrung, «El Ocaso de los Dioses», ha contribuido negativamente. Respecto a las fuentes principales para la catástrofe final, contamos con el espléndido poema de la Edda Poética, Voluspá, 36- 58; Vafthrudnismál, 17-18 y 44-55 y la Edda de Snorri, Gylfaginning, 51; igualmente, véase de forma especial a MARTIN, J. S.: Ragnarök, Assen 1972; así como a BOYER, R.: Yggdrasill…, 201-204; SIERRA DEL MOLINO, R.M.: Diccionario Espasa;   , 766; BERNÁRDEZ, E.: Los mitos germánicos…, 298-302.

[47] «Playa de cadáveres», es una de las moradas del Infierno y el lugar más septentrional y alejado del sol en este mundo; a ella iban todos los que habían cometido perjurio que, como hemos visto, es el peor de los delitos; véase la voz Náströnd en SIERRA DEL MOLINO, R. M.: Diccionario Espasa…, 640.

[48] «Disimuladora», es la «Diosa de los Infiernos» y también el lugar en el que habitan los muertos. Hija de Loki y la gigante Angrboda, es una de las representantes del Mal; véase especialmente, DAVIDSON, H. R. E.: The road to Hel, Cambridge 1943; así como, BOYER, R.: Yggdrasill…, 131,141 y 202-203; SIERRA DEL MOLINO, R.M.: Diccionario Espasa…, 397; BERNÁRDEZ, E.: Los mitos germánicos…, 85-86.

[49] En la Voluspá, 44, Garmr es el lobo que rompe las cadenas «Garm aúlla ante Gripahell (“roca aulladora», la entrada del infierno) // romperá los nudos, y correrá el lobo»; mientras que Snorri dice que «entonces se soltará el perro Garmr que estaba atado ante el Gripahell»; BOYER, R.: Yggdrasill…, 202: considera que se trata del mismo monstruo.

[50] El (La) Sol (género femenino) y La (El) Luna (género masculino), según relata Snorri, son perseguidos por dos lobos desde el momento de su formación hasta el Ragnarök, cuando serán engullidos por aquéllos; véase, Edda de Snorri, Gylfaginning, 12.

[51] “Lucharán los hermanos, y se habrán de matar; los primos hermanos cometen incesto; terrible es el mundo, hay gran adulterio; días de lanzas y espadas, se raja el escudo; días de tormenta y lobos, se hunde el mundo, no habrá hombre alguno que a otro respete.”, Voluspá, 45.

[52] «Corcel de Yggr o de Odín», fresno que representa el principio unificador y distribuidor del cosmos, su papel en el Ragnarök es trascendental, pues bajo su sombra se salva la única pareja de seres humanos. Yggdrasill simboliza la fuente de la vida, del conocimiento y del Destino; véase, Edda de Snorri, Gylfaginning, 15-16 y 51; Edda Poética, Voluspá, 2, 18, 46; Grímnismál, 25-26, 31-36; Hávamál; Vafþrúðnismál; Fjölsvinnsmál y Svipdgsmál; así como especialmente, BOYER, R.: Yggdrasill…,  195, 203-204, 207- 222 y 234: quien lleva a cabo de forma exhaustiva un escrupuloso estudio sobre el papel y la simbología del árbol cósmico; SIERRA DEL MOLINO, R. M.: Diccionario Espasa…, 980; BERNÁRDEZ, E.: Los mitos germánicos…, 290, 296-297.

[53] “Barco de las Uñas”, es el barco de los muertos hecho con sus uñas; Gylfaginning, 51; Voluspá, 50; véase la voz Naglfar en SIERRA DEL MOLINO, R.M.: Diccionario Espasa…, 634.

[54] “En este torbellino se rajará el cielo y de él vendrán los hijos de Muspell. Surtr cabalga primero, y hay delante y detrás de él un fuego abrasador. Su espada es muy buena, reluce con más brillo que el sol”, Gylfaginning, 51. No obstante, «hijos de Muspell», es un término que se utiliza para identificar que el fin del mundo nórdico, se realizará a través del fuego; cf. SIERRA DEL MOLINO, R.M.: Diccionario Espasa…, 629.

[55] Gylfaginning, 51; Vafðrüdnismál, 18.

[56] “Dios Silencioso”, hijo de Odín y la gigante Gridr; según Snorri, Gylfaginning 51, y el Vafþrúðnismál 53, él tiene el zapato más fuerte del mundo, con el que destroza la mandíbula del lobo dándole muerte; mientras que en la Voluspá, 55, le hunde un puñal hasta el corazón; véase la voz Vidarr en MARTÍNEZ MAZA, C.: Diccionario Espasa…, 950.

[57] Véase supra n. 47.

[58] PAGE, R.I.: Mitos nórdicos…, 67.

[59] Todo el tema de la “regeneración universal” está igualmente recogido en la Voluspá 59-66 y el Vafþrúðnismál 45-51 de la Edda Poética y el Gylfaginning 52-53 de la Edda de Snorri; véase en particular, el apartado dedicado a este aspecto por BOYER, R.: Yggdrasill…, 204-207.

[60] BOYER,  R.: Yggdrasill…, 214.

[61] 60       ; estos serán, por un lado, los hijos de Odín, Vidarr y Vali , junto con los hijos de Thor, Modi y Magni que recibirán el martillo de su padre Mjölnir; esta información aparece recogida en la Edda Poética, Vafþrúðnismál 45; por otro lado, también sobreviven Hoenir y Lodurr, los hermanos de Odín, véase, Edda Poética, Voluspá 63.

[62] PAGE, R.I.: Mitos nórdicos…, 66.

[63] Edda Poética, Voluspá 62; BOYER, R.: Yggdrasill…, 205; sin embargo, LIBERMAN, A.: Some Controversial Aspect; 49, argumenta que Baldr, en tanto que sería un dios de carácter ctónico, en la tradición escáldica islandesa habría permanecido en Hel para siempre y no habría habido entonces una “Second Coming”.

[64] ELIADE,  M.: Historia de las creencias y de las ideas religiosas, II, Madrid 1979; DE VRIES. J.: L´univers mental… y BOYER, R.: Yggdrasill…

[65] El carácter autóctono, original y único del Ragnarök, ya fue magistralmente manifestado por MARTIN, J.S.: Ragnarök…

[66] De hecho, Odín, divinidad que sufre múltiples transformaciones desde su constitución inicial, va coloreando su esquema base de acuerdo con los estímulos que le suministra el contexto cultural en que se inscribe; así se produce la recreación de su figura, con lo que pasa de ser un dios no sólo vinculado a la magia y a la sabiduría –el dios-chamán-, sino que además, será el símbolo del triunfo como “Dios de la Victoria”; por eso, su final no encaja en el Ragnarok: muere sin conseguir vencer a su enemigo, con toda probabilidad porque Fenrir sería realmente el adversario de Týr, el primero y más antiguo “dios supremo”; síntoma indudable del arcaísmo del apocalipsis escandinavo.

[67] BERNÁRDEZ, E.: Snorri Sturluson. Textos…, 114, n.47.

[68] STEINLAND, G.: Eros og dod…, 124, y BERNÁRDEZ, E., Los mitos germánicos…, indican la posibilidad de que se tratara de Heimdallr.

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