¡Gracias 7000! A nuestros 7000 seguidores en Facebook

Midsummer 2016

Midsummer 2016

En la Comunidad Odinista de España-Ásatrú queremos dar las gracias a todos los seguidores que nos ayudaron a llegar a los 7.000 “me gusta” en nuestra página oficial de en Facebook, por todo el apoyo que se nos ha mostrado hacia nuestra Confesión. Desde el inicio del mismo hemos crecido de una manera constante, así como una marea que barre la playa, de una forma tranquila y permanente, asentando plenamente nuestra confesión y poniendo en valor al Odinismo.

El Odinismo-Ásatrú es la vida misma de nosotros y el seguir este camino espiritual lo que nos da fuerzas diarias de seguir viviendo, no es que cada uno de nosotros, navegando por internet hayamos encontrado a Odín, sino mas bien a la inversa es Odín quien nos ha señalado para vivir está experiencia única y embriagante:

Vivir plenamente la vida que se nos ha otorgado

Las redes sociales es una herramienta en la transmisión de conocimiento y valores, y aquí no están todos los que son, pues muchos prefieren no transitar por ellas, pero lo que es cierto es que SOMOS ODINISTAS todos los que estamos aquí.

Y somos 7000. El 7 es considerado un número mágico porque se compone del sagrado número 3 y del terrenal número 4 estableciendo, así, un puente entre el cielo y la tierra. Si asociamos el número 4 a la tierra con sus cuatro elementos y sus cuatro puntos cardinales, con el sagrado número 3 que simboliza la perfección, llegamos al número 7, que representa la totalidad del universo en movimiento.

“El número siete -dijo Hipócrates- por sus virtudes ocultas, tiende a realizar todas las cosas; es el dispensador de la vida y fuente de todos los cambios, pues incluso la Luna cambia de fase cada siete días: este número influye en todos los seres sublimes”.

El número 7, por la transformación que inaugura, posee en sí mismo un poder: es un número mágico.

Mil veces siete es lo que somos aquí gracias a todos vosotros, nuestro agradecimiento por haber puesto vuestra confianza en nuestras manos, y … Vamos a por otro número sagrado, el más sagrado para los Odinistas:

¡A por 9.000!

Que Odín os acompañe siempre.
Comunidad Odinista de España-Ásatrú

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No todos iremos a Valhalla

     Han pasado pocos días desde que festejamos el blót anual en honor a los ancestros y a los álfar. Durante el almuerzo que el clan Fauces de Tormenta celebró antes de la ceremonia, tuve ocasión de mantener una animada charla con mis hermanos y hermanas al respecto, como no podía ser menos, de la otra vida. ¿Qué sucede cuando fallecemos? Al profesar una fe eminentemente vitalista, en ocasiones perdemos el interés por tales cuestiones: nos centramos en vivir esta vida conforme a nuestra escala de valores. Sin embargo, nunca está de más dedicar un instante a estas cuestiones, aunque sólo sea a causa de la festividad que acabamos de dejar atrás. Y es que podemos olvidar que, por desgracia, muchos de nuestros más jóvenes hermanos y hermanas están muy confundidos al respecto de este tema, pues piensan que, como si de cristianos se tratase, tienen dos destinos posibles: un Valhalla idealizado, similar a un concierto de viking metal, y un Helheim infernalizado. A través de semejante equivocación, algunos de nuestros miembros más veteranos han partido hacia el más allá por vejez o enfermedad creyendo que su destino era terrible e injusto, mientras su familia, en un intento de cubrir la supuesta deshonra de una muerte natural, justificaban al finado diciendo que morir luchando contra la enfermedad era una forma de proclamarse como uno de los Einherjar. Siento disentir. No podemos simplificar los términos de ese modo. No todos iremos al Salón Dorado. La inmensa mayoría no iremos. ¿Entonces qué les sucederá a estas almas? No lo sabremos con certeza hasta que no nos llegue la hora, aunque algunos estudiosos del Ásatrú bosquejan algunas ideas interesantes, que creo que son importantes y bien fundamentadas. Expondré aquí algunas, que considero acertadas.

     Por ejemplo, Michael J. Smith, en su obra Amma: Think again! propone los tres destinos principales a los que llegan las almas según nuestra fe: Asgard para los escogidos por los dioses, Helheim para la mayoría de los mortales, y Midgard para el resto, en forma de ancestros y otros seres. No es una mala división, aunque excesivamente simplista. Así que yo propongo la división que expuso Volundr Lars Agnarsson en su obra Old norse religion: A family tradition: a grandes rasgos, sigue la misma línea de la argumentación de Smith, aunque más extendida. Es ahora cuando aplicaremos los conceptos de las partes del alma en los que ya abundé en anteriores artículos. ¿Preparados? Entremos en materia.
En caso de morir en batalla, la Valkiria sustituye a la Fylgja
 
     El proceso de la muerte, desde el punto de vista espiritual, sería del modo siguiente: en el momento de la muerte, el Sálfr (la personalidad espiritual) pasa a habitar el Hamr (el cuerpo espiritual), abandonando el Lík (el cuerpo físico). Es entonces cuando su Fylgja (animal espiritual) lo guiará hasta su destino, volviendo después a Midgard, junto a su familia/clan. Por ende, se deduce que, tras la muerte de un individuo, su clan queda sin Fylgja hasta que el finado alcance su último destino, a excepción, claro está, de que el muerto haya caído en batalla, en cuyo caso la Fylgja se queda con la familia, siendo sustituida por una valkiria. De este modo, vemos que, del individuo, lo que se queda en Midgard, en principio, son el Lík, la Hamingja (que, como ya se apuntó en el anterior artículo, se puede ceder o heredar), y la Fylgja una vez haya cumplido su misión con el difunto. Pero ¿y si la Hamingja no es heredada?Pues se queda en el Lík, y eso es lo que genera un Draugr (un espectro). Por ejemplo, el poder de augurio que tienen las völvas reside en su Hamingja, y por eso es importante que escojan una aprendiz o que tengan una primogénita que la herede, puesto que en draugr de una völva es un ser muy poderoso y peligroso. Puede pasar, como ya dijimos hace unos días, que la Fylgja no esté sintonizada con su elegido, o dicho de otro modo, que decida no guiarlo por un comportamiento deshonroso reiterado, en cuyo caso el alma vagará sin guía, lo que puede dar lugar a un draugr o un svartálfr (literalmente elfo oscuro, o fantasma -nótese que distingo entre espectros, osea fantasmas agresivos, y fantasmas a secas, que no sienten necesariamente animosidad contra los vivos-). Por último, deseo reseñar que hay casos muy especiales y para nada comunes, en los que el Sálfr se reencarna en el seno familiar propio, y cuando se reúne con su propia Fylgja y su propia Hamingja, dan lugar a un individuo de gran capacidad y entendimiento, con una enorme memoria inconsciente, que suele estar destinado a ser un líder y/o un gran héroe.
     Ya hemos hablado del proceso, pero ¿y el destino del alma, y el camino que debe tomar para llegar a él? Bien, pues de acuerdo con Agnarsson, todas las almas deben pasar por el oscuro reino de Svartálfheim antes de alcanzar el destino que les espere, y es en este lugar donde el alma corre el riesgo de perderse y donde necesita la ayuda de su Fylgja, como guía y como protectora frente a otros elfos oscuros y draugar que consideren al sujeto como un intruso o una amenaza.
     Una vez atravesado el oscuro reino de los muertos sin reposo, y atendiendo a las circunstancias de la muerte y a las condiciones del alma del individuo, hay diversos destinos posibles. El más común es Helgard, dominio de la diosa Hel. Y ya es hora de que nos quitemos esa idea de que Helgard es un reino oscuro, de niebla y frío eternos: es un lugar apacible, con estaciones, muy similar a Midgard, donde van a parar las almas de casi todos los humanos, plantas y animales, en sus cuerpos espirituales, de modo que en este reino no se puede envejecer, enfermar, morir o deteriorase, lo que se denomina estado de estasis. Un lugar donde reencontrarse con los familiares y amigos caídos, donde poder dedicarse a las aficiones personales, donde hallar paz, si es eso lo que se desea.
     En el caso de los escogidos, su destino será Asgard, aunque puede ser, como ya es de sobra sabido, que vayan a Valhalla bajo el mando de Odín, o a Volkvángr, bajo el mando de Freya. Los más marciales irán con el primero, mientras que aquellos guerreros con vocación artística irán con la segunda.
     Siempre hay extrañas excepciones a estos lugares, como es el caso de los ahogados en el mar o en los ríos: entrarán a servir a Ran, la diosa del mar embravecido y las olas, convirtiéndose en una suerte de draugar marinos. Tal destino se puede evitar llevando siempre algo de oro en el momento de la muerte: si se puede pagar el tributo en oro que demanda Ran, ella buscará la Fylgja del ahogado para que vaya donde le corresponda.
     También se da el caso, menos extraño y específico que el de los ahogados, en el que el alma se queda en Midgard debido a su conexión con su familia o su clan, convirtiéndose en un espíritu ancestral que acompaña a su clan y lo proteje, junto con la Fylgja.
     También hay otros destinos, mucho más difíciles de entender para los mortales, como es el caso de aquellos espíritus que se transforman en álfar y moran en Ljosálfheim, bajo el auspicio de Frey, descendiendo a la floresta y cuidando la fertilidad de Midgard; o aquellos espíritus que moran en el interior de la tierra, horadándola en busca de metales y gemas, conocidos como Dökkalfar o Dvergar (los tan conocidos “enanos”), los mejores artesanos de los Nueve Mundos; o los oscuros e iracundos elfos oscuros de los que ya hemos hablado.
     Como veis, el tema es denso e interesante, y no abarca sólo estas cuestiones, sino que, a poco que uno investiga, surgen nuevos interrogantes: ¿qué sucede con las mujeres guerreras, se convierten en Valkirias o Dísir? ¿Por qué un alma, ya estéril e inmortal, es escogida para dar vida como es el caso de los elfos de luz? ¿Son peligrosos los Svartálfar para su descendencia en Midgard? ¿Existe comunicación entre Midgard y Helheim? Son muchos interrogantes, y no tengo las respuestas. Nunca tendré todas las respuestas, y no es esa mi intención. Yo disfruto con la investigación y el conocimiento.
     Espero haber resuelto dudas tanto como espero haber generado otras. Al menos, con lo aquí expuesto, creo que se habrá generado una nueva perspectiva del más allá para algunos. Y la próxima vez que algún ardoroso ásatrúar os grite aquello de “¡Victoria o Valhalla!”, sonreíd y susurrad “Puede… o puede que no…”.
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Nietzsche, precursor Odinista

“La caza salvaje” Franz von Stuck, 1889.

El filósofo Friedrich Nietzsche (1844–1900) fue un precursor del renacer Odinista moderno, que en pleno siglo XIX rompió con las ataduras que habían tenido a nuestra Europa y sus gentes amordazadas y adormecidas, si bien se especializó en el mito griego de Dionisios, la esencia que corre por dentro es inequívocamente Odinista, el filósofo que tenía como herramienta el martillo, se acercó casi sin sospecharlo al arquetipo de Wotan,  también se basó en el mito hiperbóreo. Abre el primer libro de El Anticristo con:

“Mirémonos de frente. Somos hiperbóreos, y sabemos bastante bien cuán aparte vivimos. “Ni por tierra ni por mar encontrarás el camino que conduce a los hiperbóreos,”

Píndaro ya sabía esto de nosotros. Más allá del septentrión, de los hielos, de la muerte, se encuentra nuestra vida, nuestra felicidad… Nosotros hemos descubierto la felicidad, conocemos el camino, hallamos la salida de muchos milenios de laberinto. ¿Quién más la encontró? ¿Acaso el hombre moderno? “Yo no sé ni salir ni entrar; yo soy todo lo que no sabe ni salir ni entrar”, así suspira el hombre moderno… Estábamos aquejados de esta modernidad, de una paz pútrida, de un compromiso perezoso, de toda la virtuosidad impura del sí y del no modernos. Semejante tolerancia y amplitud de corazón, que lo perdona todo porque lo  comprende todo, es para nosotros viento de siroco.

Vale más vivir entre los hielos que entre las virtudes modernas y otros vientos meridionales… Fuimos bastante valerosos; no tuvimos clemencia ni para nosotros ni para los demás; pero por largo tiempo no sabíamos dónde nos conduciría nuestro valor. Nos volvimos sombríos, nos llamaron fatalistas. Nuestro fatum era la plenitud, la tensión, la hipertrofia de las fuerzas. Teníamos sed de rayos y de hechos; estábamos muy lejos de la felicidad de los débiles, de la abnegación, en nuestra atmósfera soplaba un huracán; nuestra naturaleza se oscurecía porque no hallábamos ninguna vía. Esta es la fórmula de nuestra felicidad: un sí, un no, una línea recta, una meta.

Nietzsche ha tenido un profundo efecto en el pensamiento occidental moderno. Su exaltación del lado dionisíaco de la vida (el oscuro, extático, orgiástico e irracional) a expensas del reino apolíneo de la razón y la luz reveló la influencia de Odín a pesar de la preferencia consciente de Nietzsche por el lenguaje mitológico de la antigua Grecia.

El cristianismo consumó la separación entre Dios y el mundo, devaluó las pulsiones naturales del hombre y puso al más acá en manos de la nada. La destrucción nietzscheana de los valores cristianos es, además, la destrucción de una religión que había aniquilado los valores tradicionales europeos. Nietzsche propugna un retorno a la religión étnica, que había colocado la autodeterminación en el centro de su filosofía y reconocido la tragicidad de la existencia humana.

En 1870 escribe:

“Todos los dioses deben morir, es el concepto alemán original que permea a la ciencia con toda su fuerza hasta ahora. La muerte de Sígurd, el descendiente de Odín, no podía conjurar la muerte de Balder, el hijo de Odín: a la muerte de Balder sigue la muerte de Odín y de todos los otros dioses (KSA 7; sept. 1870–enero 1971, 5[57], 107).”

“Hay que demostrar que en ellos existe una manifestación del mundo mucho más profunda que en nuestras desgarradas circunstancias, con una religión inoculada. Una de dos: o nosotros morimos a causa de esta religión, o esta religión muere a causa de nosotros. Yo creo en el concepto germánico original: todos los dioses deben morir” (KSA 7, 5[115], 124/125).

Con el fin de recuperar la santidad del cosmos y del mundo para el hombre, hablando en términos metafóricos Nietzsche tuvo que atacar y despedazar los conceptos morales judeo–cristianos, dados que devaluaban al mundo y eran contrarios a los instintos naturales del hombre.

¿Cómo veía Nietzsche al mundo?

“Este mundo es sagrado, eterno, inconmensurable: el todo y la unidad misma: ilimitado y, sin embargo, semejante a lo limitado; confiable en todas las cosas y, sin embargo, semejante a lo incierto; abarca todo en sí mismo, lo que brota hacia fuera y lo que se oculta hacia dentro; es, al mismo tiempo, una obra de la naturaleza de las cosas y la naturaleza de las cosas misma (Plinio, Naturalis historia, II, 1).”

Una característica clave de la filosofía de Nietzsche es su idea profética de un tipo de ser humano nuevo y más evolucionado, al que llamó el superhombre. Una característica clave de la filosofía de Nietzsche es su idea profética de un tipo de ser humano nuevo y más evolucionado, al que llamó el superhombre. Este es el tema de su libro más célebre “Así habló Zaratustra”. En este trabajo, Nietzsche eligió al antiguo profeta ario Zaratustra (Zoroastro) como su alter ego y portavoz de una filosofía radical en lugar de basarse en su propia herencia del norte. Según Jung, Nietzsche no estaba bien versado en la literatura germánica, pero la influencia de Odín está inequívocamente allí, bajo las máscaras de la influencia griega y persa.

En la primera parte de Así Habló Zaratustra hace una conexión explícita entre el hombre y el frenesí, que, como hemos visto, es el significado (wod-furor) del nombre Odín/Wotan:

“¿Dónde está el rayo para lamerte con su lengua?
¿Dónde está el frenesí con el que deberías ser inoculado?
He aquí, te enseño al hombre que vive:
es este relámpago, él es este frenesí. ”

La naturaleza estridente de Nietzsche, quien dijo que él filosofó con un martillo, es más cercana a la de Odín, el guerrero y sabio que la del dios griego Dionisio. Nietzsche parece haber eludido el nombre de su dios personal, como revela su poema “Al Dios desconocido”:

(1864, a los 20 años)

Antes de seguir mi camino
y de poner mis ojos hacia adelante,
alzo otra vez, solitario, mis manos
hacia Ti, al que me acojo,
al que en el más hondo fondo del corazón
consagré, solemne, altares
para que en todo tiempo tu voz,
una vez más, vuelva a llamarme.
Abrasase encima, inscrita hondo,
la palabra: Al Dios desconocido:
suyo soy, y siento los lazos
que en la lucha me abaten
y, si huir quiero,
me fuerzan al fin a su servicio.
Quiero conocerte, Desconocido,
tú, que ahondas en mi alma,
que surcas mi vida cual tormenta,
¡tú, inaprehensible, mi semejante!
¡Quiero conocerte, servirte quiero.

Jung también informa de una pesadilla poderosa e impactante que Nietzsche tuvo cuando tenía quince años. Estaba vagando solo por la noche en un bosque sombrío cuando un grito espeluznante de un asilo cercano lo aterrorizaba. Después de esto, se encontró con un cazador salvaje y extraño que hizo sonar su silbato con una fuerza tan aguda que Nietzsche cayó inconsciente. Jung interpreta este sueño como un encuentro con Odín. Fue Odín quien en el folklore germánico dirigió el espíritu de los muertos en la “caza salvaje” a través de los bosques por la noche. Nietzsche como un joven de 15 había encontrado al “Dios Desconocido” en la forma del Cazador Salvaje, pero nunca lo habría reconocido. A pesar de sus posteriores descripciones poéticas del “Dios Desconocido”, su identidad permaneció obscurecida por las preocupaciones clasicistas de Nietzsche.

Al viento Mistral:

Viento mistral, cazador de nubes,
asesino de la melancolía, barredor del cielo,
rugiente, ¡cómo te amo!
¿No somos ambos los dones primogénitos
de un mismo regazo, predestinados
eternamente a la misma suerte?

En la filosofía poderosa y poética de Nietzsche e incluso en su descenso del genio a la locura final, podemos reconocer la huella divina de Odín. En el ditirambo conocido como El Lamento de Ariadna[incluído en Así Hablaba Zaratustra, IV], El Encantador, Nietzsche es completamente una víctima del dios cazador, por lo cual incluso la forzada auto-liberación de Zaratustra al final no cambia nada:

Dame amor… ¿quién me ama todavía? ¿Quién, aún, me da calor?
Tiéndeme manos ardientes, dale un brasero a mi corazón…
ofrécete, sí, entrégate a mí, ¡tú, el más cruel enemigo!
¿Huyó? Él mismo ha huido, mi único compañero,
mi gran enemigo, mi desconocido, ¡el Dios verdugo!
¡No! ¡Vuelve otra vez! ¡Con todos tus suplicios!
Vuelve a mí, ¡al último solitario!
Mis lágrimas, a torrentes,
discurren en cauce hacia Ti,
y encienden en mí el fuego
de mi corazón por Ti.
¡Oh, vuelve, mi Dios desconocido!
Mi dolor, mi última suerte, ¡mi felicidad!

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38 aniversario fundación de COE

Hoy es una fecha importante para el Odinismo-Ásatrú, 21 de enero.  Casi nadie recuerda que en tal fecha como hoy, pero en el año 381 murió en Bizancio Atanarico, —Atahanareiks— el último kindins [1] (lo más asemejado a rey, jefe de todos los kindreds del pueblo godo) que tuvo el pueblo Tervingio, antecesor de los visigodos. Atanarico fue plenamente consciente del veneno que constituiría para el conjunto del pueblo godo la presencia del cristianismo dentro del mismo. Fue el primero de los pueblos germánicos en enfrentarse abiertamente contra él y en defender la religión ancestral Odínica. No es de ninguna manera “casualidad” que estos dos eventos se hayan superpuesto, sabemos que el Wyrd y el Örlog caminan de la mano por senderos inescrutables, y nos sentimos afortunados por ello, que simbólicamente 1600 años después de morir semejante héroe ese mismo día, naciera a la vida el COE, la comunidad Odinista-Ásatrú.

Los primeros pasos en el restablecimiento de la antigua religión ni fueron fáciles ni nos fueron regalados; surgidos del cuerpo monolítico de la omnipresente presencia del cristianismo en occidente y el mundo, empezaron en el primer tercio del siglo XX, truncándose por el estallido de la segunda guerra mundial y no fue hasta los años de la década de los 60 cuando se plasmó gracias a los esfuerzos de los entonces pioneros, Else Christensen, Stephen McNallen y John Yeowell. El verdadero éxito llegó de la mano de Sveinbjörn Beinteinsson con el reconocimiento de nuestras creencias en Islandia, en 1973.

En España, los primeros y titubeantes pasos se dan a partir de 1977, en unas condiciones de falta de información y documentación acerca de nuestra religión. Solo unas decenas de personas se empeñan en seguir el antiguo paganismo germánico, todas dentro del entorno universitario. Y es en ese entorno, cuando en Madrid se celebra el solsticio de invierno del 1980, con la asistencia de varias personas interesadas en Odinismo. El éxito fue tal que el miércoles—día de Odín—21 de enero de 1981, tiene lugar el acta fundacional del CÍRCULO ODINISTA ESPAÑOL, en la localidad madrileña de HOYO DE MANZANARES, con el fin de estudiar, practicar y difundir esta religión, el Odinismo.

No vamos a relatar los hechos maravillosos que nos han ocurrido y que han hecho que estemos dispuestos a luchar otra vez, a cumplir nuestra misión a la que hemos sido designados por el Altísimo. Dicen que hasta que no pierdes el miedo a la muerte no llegas a ser un verdadero creyente (de cualquier religión), al menos, hemos dado un paso más. Esperamos que cuando abandonemos este mundo, lo hagamos con dignidad y no sintamos el pánico de los cobardes, del que hablan las Eddas, cuando enfilemos el dorado puente hacia el Valhalla, Bífrost. Establecimos contacto con todos los grupos Odinistas y Ásatrú del mundo, que en aquel tiempo se limitaban a seis o siete. Hemos querido mostrar algún documento de aquella época, como testimonio vivo de nuestra fe.

La Comunidad Odinista de España-Ásatrú actual es la heredera de aquella asociación, ahora convertida en confesión religiosa oficialmente reconocida por el estado. Queremos desde esta pequeña sección rendir homenaje a los hombres y mujeres que hicieron posible ese proyecto, allá por los años 80, sin el cual ahora no sería posible el Odinismo en España. Queremos que nuestra lucha sirva de ejemplo para todos para aquellos hermanos que, en algún momento de sus vidas, hayan visto flaquear su fe, sepan tener constancia, ya que solo los fuertes puestos a prueba son dignos del Valhalla.

Son 38 años de lucha, de combate por reivindicar nuestra esencia, nuestros Dioses y nuestros ancestros, ahora como hace 1600 años resuenan nuevamente los juramentos y nuestra fidelidad hacia Wotan y sus Dioses, hemos retomado el camino a casa. A pesar de las dificultades cotidianas derivadas de enfrentar una lucha total contra el orden y sistema establecido en nuestra sociedad, aquí estamos como una fuerte roca golpeada una y otra vez por enfurecidas olas que presagian la tormenta final. Aquí estamos fieles a nuestros Dioses y a nuestro pueblo, hasta el fin de los días.

Queremos dar las gracias a todas las personas que de una forma u otra han contribuido a COE a ser lo que es hoy en la actualidad, la referencia de Odinismo-Ásatrú en España. Pero no debemos vivir de los recuerdos ni dormirnos en los laureles, si difícil ha sido la lucha de aquí en el pasado, fuerte se vislumbra para el mañana, graves retos y un mundo convulso nos esperan, pero que las dificultades y los problemas sean más que un acicate para espolear nuestro espíritu de lucha y combate, donde nuestros amados Dioses nos observan atentamente.

Gloria a nuestros Dioses y Héroes.

 

[1] Figura institucional jurídico-pública en forma bien diferenciada de lo que sería propio del caudillo de una “Gefolgschaft” o del que agrupase a varios como él.

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La cabra de Yule

La tradición remonta en la época pre-cristiana en Escandinavia y está estrechamente relacionada con Thor, el cual poseía dos cabras a las cuales tiraban de su carruaje.
Las cabras se llamaban Tanngrisnir (“enseña-dientes” o “gruñido en” nórdico antiguo) y Tanngnjóstr (“dientes afilados” en nórdico antiguo) y aparecen en la Edda Poetica y la Edda Prosaica de Snorri Sturluson del siglo XIII.
Una vez, en Yule el dios tenía hambre, mató a ambas cabras y compartió su carne con otros dioses. Posteriormente las revivió con su martillo Mjöllnir.

Posteriormente este mito evolucionó hasta convertir a la Julbock (cabra de Yule) en un personaje humanoide con cuernos y pezuñas, el cual representaba al demonio y que se aseguraba de que la gente que lo merecía recibiera su regalo. También se convirtió en un personaje terrorífico que causaba más de un quebradero de cabeza a la población y les pedía regalos en vez de entregárselos.

Suerte que en el siglo XIX la cabra cambió su rol de pedir regalos a la gente y pasó a ser ella quien se los entregaba a la gente buena.

En Finlandia la gente considera que la cabra es una criatura no demasiado agraciada que asusta a los niños. Tienen la costumbre de que un hombre de cada familia debe disfrazarse de cabra de Yule e interpretar dicho papel, lo cual hizo que los niños todavía se traumatizaran más. Por suerte para los niños, en el siglo XX, este rol fue adoptado por Santa, al cual todavía se le conoce como “la cabra de Yule”.

Los suecos en cambio, reinterpretan la historia de Thor: dos actores se visten como Thor y otro dios, y un tercer actor se disfraza de cabra a la cual fingen que sacrifican. Mientras todo esto sucede, una canción se toca de fondo y al final de la canción se resucita al actor-cabra (estos escandinavos tienen mil y una manera de traumatizar niños).

Cuando llega la Navidad se construyen Julbock de paja, ya que se les asocia con la última cosecha de grano y que la función de este espíritu era la de controlar que la casa estaba limpia y en condiciones para la celebración del Yule.

Durante estas fechas las familias suecas solían gastarse la broma de pasarse la cabra de Yule de unos a otros, para que esta dejara de incordiarles. El truco estaba en entrarla en casa del vecino sin que este se diera cuenta.

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Pan de Yule

Ingredientes:

160 gr de harina de Avena
160 gr de miel
60 g de mantequilla
2 cucharaditas de las siguientes especias:

  • 20 gr de canela en polvo o palo
  • 10 dientes de clavo
  • 10 gramos de semillas de cilantro
  • 7 gramos de anís verde
  • 1 cucharadita de jengibre en polvo
  • ¼ cucharadita de nuez moscada en polvo

60 g de azúcar moreno
70g de leche
7 g de bicarbonato

En  el verdadero pan de jengibre  no hay huevo, en este caso será un pastel con pan de jengibre.

  • Precalentar el horno a 155 ° C
  • Derretir la mantequilla y dejarla enfriar.
  • Derretir la miel hasta que esté líquida.
  • Mezclar miel + leche
  • Añadir la mantequilla
  • Luego harina + especias + bicarbonato cernido
  • Añadir azúcar azúcar marrón

Cocinar durante 1 hora en calor rotatorio y cubrir más o menos con papel de aluminio si se dora demasiado.

La masa de pan de jengibre es muy pesada, es mejor hacer un gran volumen.

 

 

 

 

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Krampus Spaß

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El pasado fin de semana se produjo una gran cantidad de actividades de Krampus en toda Europa Central, con más eventos de Krampus Nacht  a partir de mañana y el próximo fin de semana.

Cada 6 de diciembre, los niños alemanes y austríacos celebran la llegada de Nikolaus (San Nicolás), una figura similar a la de Papá Noel, que trae regalos a aquellos que se han portado bien. Si han sido buenos llena las botas de los más pequeños de la casa de dulces, mandarinas, galletas y un San Nicolás de chocolate. Pero claro, no todos se han portado bien. La víspera del día de San Nicolás es el momento del Krampus. La noche anterior a los regalos este monstruo, mitad cabra mitad demonio, se echa a las calles para recordar con azotes a los más pequeños de la casa que comportarse mal tiene consecuencias.

En Europa a raiz del nuevo paganismo, los últimos años, las celebraciones y eventos de Krampuslauf y Krampusnacht han tenido un radical resurgimiento. En muchas partes de Europa, el Reino Unido, y se han vuelto cada vez más populares en América del Norte. Krampusnacht ocurre la noche del 5 de diciembre, anunciando la Fiesta San Nicolás el 6 de diciembre. La representación visual más común del Krampus es una cabra antropomorfa, que recuerda a un sátiro que se ha vuelto al lado oscuro.

Tanto en el mito como en la historia, aquellos que han sido buenos pueden esperar que San Nicolás los visite y dejarles algún tipo de regalo, pero aquellos que han sido traviesos esperan que Krampus pierda su dirección. Las historias populares nos dicen que Krampus blandia , a veces un palo grande, o incluso una bolsa de cenizas, con las cuales azotar a aquellos que se han portado mal el año anterior. El Krampus, tal vez, puede manchar sus caras con ceniza o llevarlos a algún lugar oscuro por un año o posiblemente para siempre. En todos los sitios, el Krampus es una figura temible.

Los orígenes específicos de Krampus no están claros. En algunos relatos, Krampus se describe como anterior al cristianismo y forma parte del paganismo germánico, Se afirmar que Krampus es el equivalente en la mitología nórdica como el hijo de la diosa Hel.  El folklore en el Krampus varía ampliamente según el país, el período de tiempo y el autor del que se trate. Muchas representaciones hacen que San Nicolás y Krampus trabajen en equipo.

Profundizando en el folklore de Krampus, hay una serie de personajes en una variedad de países europeos que tienen una función similar. Según Al Ridenour en su libro de 2016, ” El Krampus y la vieja y oscura Navidad: raíces y renacimiento del diablo folklórico” la tradición de Krampus parece haber sido más prominente en Austria y Baviera, siendo la más fuerte en el oeste de Austria. Ridenour cita esta región como la procedencia más probable del Krampus. Hay otras figuras como Knecht Ruprecht (alemán), Pere Fouettard (región de Alsacia de Francia), Schmutzli (Suiza), e incluso Zwarte Piet (Bélgica, los Países Bajos y Luxemburgo) que tienen un parecido sorprendente con el Krampus en función si no siempre en apariencia. Parece más probable que, más que ser un individuo, el Krampus podría ser una categoría o un tipo de entidad.Hay bastantes conceptos erróneos cuando se trata de Krampus, incluso más allá de su origen. Las representaciones modernas de Krampus en historias, cine e incluso en la televisión ayudan a multiplicar estas ideas cuestionables y probablemente incorrectas hasta el punto de que incluso la revista National Geographic se equivocó en gran parte en un artículo de 2013 , que es ampliamente citado y vinculado en otros artículos. .  La revista Smithsonian también se equivoca en parte de la historia y enlaza con el artículo de National Geographic . Si en toda esta mezcla de ideas e identidades añadimos la confusión de San Nicolás (católico) y Papá Noel (protestante) siendo el mismo no es de extrañar pues, que el Krampus se haya convertido en el Diablo de la Navidad.

En otros puntos de la historia, la tradición de Krampus fue lo suficientemente popular como para generar postales con su imagen. Austria en 1869 se convirtió en el primer país en entregar postales y, a fines de la década de  finales de 1880,  las Krampuskarten (tarjetas de Krampus) comenzaron a circular. Los artistas que crearon estas imágenes fueron bastante influenciados por los ideales paganos y la retórica católica. Esto podría ser especialmente cierto cuando se considera que la imagen de Pan probablemente se convirtió en el modelo para la fe cristiana.

Uno de los posibles vínculos que Ridenour revela en su libro es la conexión de Krampus con los espíritus de los muertos. Si considera que el origen de la palabra Krampus se deriva probablemente de la palabra alemana ” kralle” (garra) y posiblemente en combinación con el término bávaro ” krampn “, que se refiere a algo seco, marchito y sin vida, parece natural Dibuja un paralelo entre Krampus y los muertos. En muchas de las historias de San Nicolás, él viaja con una variedad de figuras similares a Krampus que parecen oscuras e irregulares, e incluso las marcan con ceniza o una mezcla de ceniza y manteca de cerdo. Ridenour afirma una posible conexión con La caza salvaje, que  está compuesta por guerreros  muertos en combate liderados por Wotan.

Cualquiera que sea el origen del Krampus, parece ser, literalmente, ser el diablo de quien deshacerse. Hay historias no confirmadas de que la Iglesia Católica intentó desterrar la tradición alrededor del siglo XII, si es que existió como tal en ese momento. Si existió, y la Iglesia trató de desalentarlo, claramente no fueron efectivas ya que el Krampus ha llegado hasta nuestros días.  En la década de 1950, el gobierno democrático austriaco, emitió panfletos que decían “Krampus es un hombre malvado”. Ese esfuerzo duró poco tiempo, ya que hacia fines del siglo XX, el Krampus volvió a ganar y hoy está rehabilitado en pleno derecho.

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