Soldado USA tiene permiso para conservar su barba por ser Odinista

  • El ejército aprobó una norma el año pasado que permitía a las tropas estar exentas de la regla de afeitarse si iba en contra de su libertad religiosa después del pleito sij.
  • Ahora, un soldado de la Brigada de la 14ª Brigada de la Policía Militar, Missouri, ha argumentado con éxito que su paganismo nórdico significa que debería permitírsele guardar la barba también.
  • El paganismo nórdico fue una religión practicada en el norte de Europa en la época precristiana, pero que se ha vinculado más estrechamente con los vikingos.
  • Los Dioses Thor, Loki y Odin han inspirado innumerables libros y películas La religión fue aniquilada por el cristianismo en el año 1000 dC, pero ha resurgido con fuerza hoy en día en Europa y los Estados Unidos.

A un soldado con barba se le ha permitido conservar su vello facial debido a su fe nórdica.

El Ejército aprobó una norma el año pasado que permitía que las tropas estuvieran exceptuadas de la regla de afeitar limpio si iba en contra de su libertad religiosa.

La medida se produjo después de una demanda de soldados sij que argumentó que se les debería permitir mantener la barba porque cortarse el cabello está prohibido en la fe, ya que se considera un regalo de Dios.

Pero la regla se aplica a todas las religiones y ahora un soldado de la Brigada de la 14ª Brigada de la Policía Militar en Fort Leonard Wood, Missouri, ha argumentado con éxito que su paganismo nórdico significa que también se le debe permitir mantener la barba.

“Otorgo su alojamiento, sujeto a los estándares y limitaciones que se describen a continuación”, escribió el comandante Col. Curtis Shroeder al soldado del 795.º Batallón de la Policía Militar, cuyo nombre está redactado de una copia del memorando que circula en Facebook.”

‘En observancia de tu fé Odinista; La fe pagana nórdica, puedes dejarte barba, de acuerdo con los estándares del uniforme y el arreglo personal del ejército para soldados con adaptaciones religiosas aprobadas.”

Kesh: el requisito de Sikh de no cortar sus barbas

Kesh, o “pelo sin cortar” es la práctica de permitir que el cabello crezca naturalmente como un símbolo de respeto por la creación de Dios. Es uno de los Cinco Kakaars, los símbolos externos ordenados por Guru Gobind Singh en 1699 para representar la fe sij.

El cabello se peina dos veces al día con un Kanga y se cubre con un turbante.

Los rituales como las grandes fiestas comunales, los sacrificios de animales, el culto a los antepasados ​​y los obsequios a las criaturas conocidas como seres de pie eran parte de la fe. Pero la religión es más famosa por sus dioses Thor, Loki y Odin, que han inspirado innumerables historias, personajes de cómics y la última versión de las películas de Marvel.

La religión se extendió desde lo que hoy es Escandinavia moderna a gran parte del norte de Europa, incluidos el Reino Unido y Alemania, gracias a los navegantes vikingos, pero la fe casi se extinguió después de la introducción del cristianismo alrededor del año 1000 d.C.

Sin embargo, todavía permanecen seguidores en Europa y han estado creciendo en los EE. UU. Desde la década de 1960. Ahora hay menos de 80,000 paganos, como también se los conoce, según el censo de 2014 en América.

Y en 2015, el Ejército aceptó una solicitud para agregar la religión a su lista de códigos de fe. Pero antes de que se le concediera la aprobación final, el Pentágono anunció una revisión de todas las religiones reconocidas por el Departamento de Defensa.

El Martillo de Thor está disponible para ser colocado en las lápidas y marcadores del gobierno para los soldados caídos desde 2013.
El Open Halls Project, un grupo de defensa de los paganos en el ejército, admite que una barba no es un “requisito” religioso, sino una tradición en el paganismo.
A diferencia de los paganos, a los sijs se les exige por su fe que mantengan el cabello y la barba sin cortar
Los sijs tienen una larga tradición de servicio militar en la India y en otros lugares y han servido en los Estados Unidos desde la Primera Guerra Mundial. Pero las reformas uniformes después de la Guerra de Vietnam hicieron que les resultara difícil servir sin violar los principios de su fe.
Las nuevas reglas, presentadas en enero de 2017, permitieron adaptaciones religiosas para las barbas, pero no pueden ser más largas de dos pulgadas a menos que estén enrolladas o atadas.
Los soldados con un alojamiento religioso pueden usar un turbante o turbante conocido como patka.
Los soldados con adaptaciones religiosas aún deben poder usar cascos de combate y otros artículos de protección y modificar sus peinados para lograr un calce apropiado. Las nuevas reglas permiten pañuelos en la cabeza, o hijab, para mujeres musulmanas.

fuente:

http://www.dailymail.co.uk/news/article-5662191/Soldier-gets-authorization-wear-beard-Norse-pagan-faith.html

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El mito Odinista en Tolkien. parte I

El anillo de poder. Draupnir

Antes de empezar a leer El Silmarillion, cuando leía El Hobbit, indagué un poco sobre Tolkien y encontré algo que no me gustó: Tolkien era cristiano practicante. Esto me decepcionó bastante ya que me imaginaba que un hombre con tanta imaginación para crear una religión pertenecería a una que se pareciera a la que él habría creado, como el odinismo, o que simplemente creía en la suya que había creado. Pero no, resultó ser  católico practicante y entonces empezó a quedarme claro por qué había un dios, Illuvatar, por encima de otros espíritus a los que llamaba Ainur. Eso me abrió lo ojos un poco más, aunque seguí leyendo sus libros sin importarme la religión de su autor ya que su imaginación era increíble y la plasmaba de una manera muy bella.

Ningún pueblo en la historia estuvo tan obsesionado con el poder del anillo como los escandinavos. El anillo significaba riqueza, honores, fama y destino para esta gente guerrera. Bajo su signo cartografiaron mares desconocidos, libraron guerras bárbaras, sacrificaron hombres y bestias, juraron su fe, hicieron con él grandes regalos, y finalmente murieron por él. Los dioses eran señores del anillo de los cielos, y los reyes, señores del anillo de la tierra.

El mascarón de proa de los barcos era un anillo: sujeto entre los dientes de un dragón o tallado como escamas de una serpiente. Abrió por primera vez los horizontes grises del mar del Norte y la bahía de Dublín; señaló el camino a España, Italia, Tánger y Bizancio a lo ancho del azul Mediterráneo, y atravesó los mares helados del Atlántico Norte y los bancos de niebla de América.

Los barcos con anillos en la proa eran presagio de fuego, muerte y destrucción.

Ningún rey o conde terrenal conservaba mucho tiempo el poder si no era «dador de anillos». Pues con estos regalos de riqueza y honores, el guerrero esperaba ser recompensado por su fidelidad. Del oro saqueado el herrero forjaría anillos para los dedos, macizos brazaletes y grandes collares de oro entrelazado. Todos eran símbolos de nobleza, bienes y fama, y a menudo se podía juzgar con exactitud el poder de un reino por el «tesoro en anillos» del rey.

En los mitos escandinavos de búsqueda del anillo encontramos una de las fuentes de inspiración de Tolkien para El Señor de los Anillos. Aunque el símbolo del anillo era también predominante en muchas otras culturas antiguas, fueron los nórdicos los que desarrollaron el mito de la búsqueda hasta que llegó a ser el corazón mismo de su identidad cultural. Prácticamente todas las historias de búsqueda del anillo que vinieron después en los mitos y la ficción tienen una gran deuda con los mitos nórdicos. El Señor de los Anillos de Tolkien, aunque asombroso por su innovación y originalidad, no es una excepción.

Entre los escandinavos, el anillo de oro era una forma de valor corriente, un don honorífico, y a veces una herencia de héroes y reyes. (Un anillo semejante pertenece a la Casa Real sueca, el llamado Sviagriss de los reyes suecos). En otras ocasiones, cuando caían los grandes héroes o reyes, y se consideraba que ningún otro era merecedor del anillo, éste era enterrado con su dueño.

En el túmulo o en la caverna, en el mar o en la tumba, sobre una barca fúnebre hundida en el mar, los anillos dormían con sus señores. Más tarde se contaron historias de maldiciones de muertos y guardianes sobrenaturales. En los mitos nórdicos y en los cuentos de Tolkien, los guardianes de los tesoros y de los anillos tienen distintas formas: espíritus malditos, serpientes, dragones, gigantes, enanos, tumularios y monstruos demoníacos.

Los anillos de la mitología nórdica —como los de Tolkien— por lo general eran anillos mágicos forjados por los elfos. Estos anillos de oro eran insignias tanto de poder como de fama eterna. También eran símbolos del poder más alto: el destino, el ciclo de la predestinación.

En verdad, el Domhring —el Anillo del Destino—, el anillo de piedras monolíticas que se erguía ante el Templo de Thor, era quizá el símbolo más temido de la violenta ley de los escandinavos.

(En Tolkien, un «Anillo del Destino» se yergue fuera de las puertas de Valimar, la ciudad de los dioses). En el centro de este anillo de piedras estaba el pilar del Dios del Trueno, el Thorstein. En el siglo IX, el Rey irlandés Maelgula Mac Dungail fue hecho prisionero en el enclave vikingo de Dublín. Se lo llevó al Anillo del Destino y se le rompió la espalda sobre Thorstein. Sobre otro anillo igual en Islandia, en el siglo XII cristiano, un escriba apuntó que aún se podían ver manchas de sangre en la piedra central.

Sin embargo, el templo sostenido por grandes pilares del Dios del Trueno, feroz y de barba roja, albergaba otro anillo muy distinto —para la sociedad nórdica— e infinitamente más importante. El arma de Thor era el rayo, el martillo llamado Mjölnir, «el triturador», pero el don más preciado de Thor era el anillo del altar que se guardaba en su templo: el Anillo del Juramento de Thor, el emblema de la buena fe y los tratos justos. Sobre el altar sagrado había un cuenco de plata, una varilla de unción y el mismo Anillo del Juramento. Bien fuera de oro o de plata, pesaba quizá más de veinte onzas. La estatua de Thor, montado en un carro tirado por cabras, dominaba el santuario mientras alrededor del altar se agrupaban las doce figuras de los dioses hermanos, los ojos clavados en el Anillo.

Cuando se iba a tomar un juramento, se sacrificaba un buey, y se rociaba el Anillo con la «hlaut», la sangre sagrada. Luego el hombre ponía una mano sobre el anillo, con la mirada de Thor fija en él, se volvía de cara a la gente, y en voz alta decía:

Pronuncio un juramento sobre el Anillo,
un juramento sagrado; por ello ayúdame Freyr,
y Njörd y Thor el Todopoderoso…

Para los escandinavos este juramento era legalmente vinculante, y cuando el primer parlamento democrático del mundo, el Althing, se estableció en Islandia en 930 d. C., los sacerdotes del templo presentaron los Anillos del Juramento para reforzar la ley.

No obstante, Thor no era el único señor del anillo entre los dioses, ni el suyo era el más poderoso. El poder mayor se encontraba en el anillo de la mano de Odín, el rey mago de los Dioses. Odín era el Padre Supremo, el Señor de las Victorias, de la Sabiduría, de la Poesía, del Amor y de la Magia. Era el Amo de los Nueve Mundos del universo nórdico, y por medio del poder mágico del anillo que él llevaba era casi literalmente «el Señor de los Anillos».

Pero Odín no siempre fue el líder  de los Dioses y durante mucho tiempo buscó el poder y el anillo mágico y sólo lo consiguió a un alto precio. Recorrió los nueve mundos en su busca y se ocultó bajo muchas formas, aunque más a menudo aparecía como un anciano: un errante barbudo de un solo ojo. Llevaba un abrigo gris o azul y un sombrero de ala ancha de viajero. Sólo portaba un bastón y fue el modelo de los magos y hechiceros peregrinos que vinieron después, desde Merlín a Gandalf. Sin embargo, antes de adentrarnos más en el mito del anillo de Odín, merece la pena, y es necesario, echar un amplio vistazo general a la Tierra Media de Tolkien y compararla con las tierras de la mitología nórdica. Aunque en el mundo de Tolkien las perspectivas morales y filosóficas no son las de la mitología vikinga, hay muchas y significativas similitudes.

El paralelismo más inmediato, incluso para aquellos poco familiarizados con los mitos nórdicos, es que el mundo de los mortales tiene en Tolkien y en los escandinavos el mismo nombre: el nórdico «Midgard», literalmente: «Tierra Media».

Los dioses inmortales de los nórdicos están divididos en dos razas: los Ases y los Vanes; los dioses de Tolkien en un principio son llamados Ainur, aunque llegan a ser conocidos como los Valar en su forma terrenal. En ambos sistemas los dioses viven en grandes estancias o palacios en un mundo separado de las tierras mortales. Los ases moran en Asgard, a la que sólo se puede llegar cruzando el Puente del Arco iris en los caballos voladores de las valkirias. Los Valar de Tolkien viven en Aman, que sólo se puede alcanzar a través del «Camino Recto» en los navíos voladores de los Elfos.

La cosmología nórdica era algo más compleja que la de Tolkien. Asgard y Midgard sólo eran dos de sus nueve «mundos». No obstante, los dos «mundos» de Tolkien son mucho más cosmopolitas, y la mayoría de los habitantes de los nueve mundos nórdicos se pueden reconocer en ellos. Además de Midgard y Asgard, los mitos nórdicos hablan de unos mundos llamados Alfheim y Svartalfheim: los reinos de los elfos de luz y los elfos negros. Éstos son comparables con los Elfos de Tolkien, que comprenden dos grandes razas: los Eldar, que son (en su mayor parte) elfos de la Luz, y los Avari, que son elfos oscuros.

Los enanos de la mitología nórdica también tenían su propio mundo. Se trataba de un oscuro mundo de cavernas llamado Nidavellir, que se encontraba debajo de Midgard, donde los enanos trabajaban en las minas. Estos enanos comparten muchas de las peculiaridades de los de Tolkien, aunque en él tanto los enanos como los elfos están mucho más definidos, y tienen características más individuales, y genealogías mucho más complejas.

Es sorprendente que Tolkien sacara los nombres de la mayoría de sus enanos directamente del texto irlandés del siglo XII, Edda en prosa. El Edda relata la historia de la creación de los enanos, y luego cita sus nombres. Todos los enanos en El Hobbit aparecen en esta lista: Thorin, Dwalin, Balin, Kili, Fili, Bifur, Bofur, Bombur, Dori, Nori, Ori, Oin y Gloin. Otros nombres de enanos que Tolkien encontró en el Edda incluía: Thrain, Thror, Dain y Nain. El Edda da también el nombre de Durin a un creador misterioso de los enanos que Tolkien utiliza para su primer rey de los enanos del «Linaje de Durin». Otro de los enanos islandeses es llamado Gandalf. Sin duda fue el significado literal de Gandalf —«hechicero elfo»— lo que atrajo a Tolkien al elegir este nombre para su mago.

Los nórdicos atribuyeron dos mundos a sus razas de gigantes: Jotunheim y Múspelheim. Jotunheim era el hogar de los gigantes de la escarcha y de las montañas que moraban en cuevas. En ellos vemos las características reconocibles de los grandes, estúpidos y fácilmente burlados monstruos que evolucionaron hasta convertirse en los trolls de los cuentos de hadas escandinavos. En Tolkien, se transformaron en los también estúpidos Trolls de Piedra y Trolls de las Nieves.

Sin embargo, en el mundo de Múspelheim encontramos unas criaturas mucho más formidables: los gigantes de fuego. Sin duda los gigantes de fuego son personificaciones de los subterráneos poderes volcánicos. Pues una vez que se liberaban de Múspel eran virtualmente incontenibles. En el Ragnarök, la batalla final de los dioses y los gigantes en el fin de los tiempos, desempeñaron una parte importante en la destrucción del mundo. En Tolkien encontramos algo de estos terribles titanes en los Balrogs, los «demonios de poder» del fuego.

Otro mundo era Vanaheim, el hogar de una segunda raza de dioses, los vanes: una raza de espíritus naturales de la tierra y el aire que también son magos capaces de echar encantamientos aterradores. En los mitos nórdicos estos dioses magos no están muy definidos como en los dominantes dioses ases, pero se asemejan a los Valar de Tolkien en sus tempranas manifestaciones, como espíritus elementales o «fuerzas de la naturaleza».

El mundo más profundo de todos era Niflheim, la tierra oscura y nebulosa de los muertos. En esta tierra fría y venenosa se alzaba la gran ciudadela amurallada de Hel, la diosa de los muertos. La puerta de esta fortaleza estaba guardada por Garm el Perro y dentro se guardaban prisioneros los espíritus de los muertos. Esto puede compararse en El Silmarillion de Tolkien a la fría y envenenada tierra de Angband («fortaleza de hierro») que está gobernada por Morgoth, el dios de la oscuridad. La puerta de la fortaleza de Angband la vigilaba Carcharoth el Lobo, y allí muchos elfos eran espantosamente torturados y transformados en una raza de seres malditos llamados Orcos. Durante la Guerra de los Anillos, el discípulo de Morgoth, Sauron, intenta recrear Angband en la sombría y maligna Tierra de Mordor.

En última instancia, tanto las cosmologías del mito nórdico como la ficción de Tolkien comparten un estoico fatalismo. En el mito vikingo, los espíritus de los guerreros muertos se reúnen en la Estancia del Valhalla en Asgard, mientras que en los cuentos de Tolkien los espíritus de los Elfos muertos habitan las Estancias de Mandos en Aman. Los dos están allí esperando el tiempo en que serán llamados a participar en los cataclismos que acabarán con los mundos en que viven. Éste es el gran conflicto de las fuerzas elementales que los escandinavos llamaron Ragnarök, y Tolkien el Fin del Mundo.

La visión de Tolkien del Fin del Mundo está deliberadamente velada, pero hay algunas similitudes entre el Ragnarök vikingo —cuando el dios rebelde Loki conduce a los gigantes a la batalla contra los dioses— y la Gran Batalla cataclísmica de Tolkien en El Silmarillion. Cuando Eönwë el Heraldo de los Valar sopló su trompeta, los Valar partieron a la batalla contra el Vala rebelde Morgoth y sus monstruosos servidores al final de la Primera Edad del Sol. El Ragnarök vikingo fue una batalla entre los dioses y los gigantes, y de manera similar comenzó cuando Heimdal el Heraldo de los Dioses sopló su cuerno. Ragnarök terminó con la destrucción de los nueve mundos. La Gran Batalla de Tolkien tuvo como resultado la total destrucción de Morgoth y el maligno reino de Angband, pero también provocó trágicamente que los hermosos reinos élficos de Beleriand se hundieran en el mar.

Algunos relatos de Tolkien repiten de modo directo episodios de aquel cataclismo del Ragnarök. En «La Búsqueda del Silmaril», el héroe Beren intenta usar el Silmaril de fuego para repeler a Carcharoth, el lobo gigante de Angband. Sin embargo, la bestia arrancó de un mordisco la mano de Beren a la altura de la muñeca y se tragó tanto la mano como la joya llameante, en un claro paralelismo entre El Dios Tyr y el lobo Fenrir. Carcharoth Fauces Rojas sintió un dolor horrible cuando la joya le abrasó la carne maldita y desde el interior le consumió el alma. La enorme bestia es como un meteoro salvaje suelto por la tierra, llena de dolor y de iracundo poder hasta que por fin la destruyan.

En el cuento de Tolkien, Carcharoth puede compararse con el mito nórdico de Fenrir, el lobo gigante, que le arrancó la mano a Tyr, el heroico hijo de Odín. Fenrir era el monstruoso vástago del malvado dios rebelde, Loki, y junto con Carcharoth era el lobo más grande y poderoso en las esferas del mundo. Durante el Ragnarök, el lobo devoró el sol, que lo quemó y consumió por dentro, pero lo llenó con un colérico poder hasta que al fin muere.

En El Señor de los Anillos, la batalla de Gandalf con el balrog de Moria refleja otro duelo en el Ragnarök. El gigantesco balrog de Moria que lucha con el mago Gandalf con una espada de fuego en el puente de piedra de Khazad-dûm, es una versión reducida de Surt, el gigante de fuego, que lucha contra el dios Frey con una espada de fuego en el Puente del Arco iris de Bífrost. Ambos duelos terminan en desastre cuando los puentes se derrumban y todos los combatientes se precipitan al vacío envueltos en un frenesí de llamas.

Aunque tanto Tolkien como los nórdicos comparten una visión cataclísmica del fin de sus cosmologías, esta visión no carece de esperanza. De esos conflictos, las dos prometen que dicho fin también es una transición: un mundo más nuevo, mejor y más pacífico renacerá del antiguo y violento. Las fuentes de inspiración de Tolkien son extraídas de un abanico de fuentes mucho más amplio que lo que sugiere esta breve comparación de cosmologías. No obstante, resulta innegable la influencia del mito nórdico en la formación del mundo de Tolkien. Ello se hace aún más evidente cuando examinamos los mitos del anillo de esa civilización; y en especial aquellos mitos que están relacionados con el Rey de los dioses escandinavos, Odín.

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LOS NUEVE PILARES DEL ODINISMO.

Mirémonos a la cara. Nosotros somos hiperbóreos, -sabemos muy bien cuán aparte vivimos. “Ni por tierra ni por agua encontrarás el camino que conduce a los hiperbóreos”

Friedrich Nietzche

Fernando López de Prado

El Odinismo como religión neopagana pretende la reconstrucción de la  espiritualidad de los pueblos germánicos. Han pasado muchos siglos desde que los  últimos grupos paganos escandinavos fueron convertidos a la fuerza al cristianismo,  por este motivo el regreso a esta espiritualidad no es inmediato ni sencillo. A través del estudio de las fuentes de la mitología, del derecho, la sociedad, la familia, etc., se puede reconstruir como era la religiosidad nórdica y desde esta reconstrucción histórica adaptarla a nuestros días. Son posibles muchas reconstrucciones, como sin duda hubo infinidad de Odinismo en el pasado, teniendo en cuenta la gran variedad de confederaciones germánicas (godos, francos, suevos, sajones, anglos, vándalos, burgundios, etc.) que existieron a lo largo de los siglos. Cada confederación a su vez se dividía en varias tribus y éstas en a su vez en sippes (kindred), con su variantes religiosas.

El Odinismo, como cualquier religión debe tener un conjunto de principios fundamentales que lo caractericen frente a otras religiones, guiando a sus fieles en su crecimiento y dando uniformidad a los cultos y rituales. En este artículo vamos a presentar esquemáticamente los que consideramos Los Nueve Pilares del Odinismo.

  1. Politeísta: el Odinismo es una religión politeísta, la diferencia frente a los monoteísmos no radica en el indeterminado número de dioses, sino en la ontología de la divinidad. Los dioses germánicos y por ende los indoeuropeos, son entidades superiores al ser humano, pero no son omnipotentes, ni omniscientes, ni inmutables, ni eternas, etc. Los dioses ante todo representan para el hombre un camino de autorrealización. El odinista busca realizar la divinidad que lleva en su interior siguiendo el camino de los héroes, alcanzado la apoteosis y de esta forma transmutando su ser humano en divino. Los dioses a su vez se dividen en muchas tribus: Aesir, Vanir, Elfos, etc., con funciones cósmicas diferentes. Un dios es una entidad poliédrica, manifestado una fuerza distinta en cada dimensión de la realidad: física, psicológica, genética, histórica, etc. Al hablar de los dioses, muchas veces empleamos analogías, esta forma de hablar presenta la ventaja de la sencillez, pero al mismo tiempo emplea conceptos externos que no permiten una mayor profundización en la naturaleza del ser divino. Desde el punto de vista filosófico empleamos un metalenguaje para explicar las realidades divinas. Como ejemplo, podemos asociar los dioses a las fuerzas de la naturaleza:
  • la fuerza nuclear fuerte,
  • nuclear débil,
  • electromagnetismo
  • y gravitatoria.

Cada una rige un conjunto de fenómenos físicos e interactúan cuando convergen en una partícula o punto, siguiendo unas leyes. Platón, que era politeísta y fundó su Academia como una institución religiosa, concebía el Universo como una realidad viviente, con su cuerpo material y su alma cósmica. Esta última tenía consciencia de su existencia, poseía una mente. De aquí, podemos inferir que las fuerzas que rigen el Universo tienen cuerpo, alma y mente, es decir son dioses. Esta es una interpretación posible, cada odinista debe buscar la suya propia.

  1. No Dogmático: El Odinismo, como todas las religiones indogermánicas es un camino espiritual personal. El Odinismo no pretende crear una religión-estado, con un jefe de estado que ordena a sus fieles mediante encíclicas de obligado cumplimiento bajo penas pecunias, penales (incluida la pena de muerte) y el castigo eterno en el infierno. Las barbaridades cometidas por las religiones abrahámicas son suficientemente conocidas y por desgracia aun las sufre la humanidad.

No tener dogmas no significa que todo es posible en el Odinismo.

Al contrario, el Odinismo se rige por la tradición recogida en los textos que se han conservado y por el espíritu que se manifiesta en los descendientes de los paganos germánicos. La genética imprime carácter, un odinista siente las fuerzas de sus ancestros que le guían en su actuar, generando una ética práctica.

El Odinismo no necesita un decálogo de hipocresías, que solo sirven para atemorizar al fiel, situándolo siempre en el pecado, necesitado del perdón de un sacerdote (en muchos mucho más pecador que el propio fiel) para volver a sentirse querido, por un dios al que siempre mira con la cabeza baja y desde el miedo. El odinista ama a los dioses y diosas desde la admiración, como hermanos mayores que han superado vicisitudes en sus vidas que han quedado reflejadas en mitos que nos guían en nuestro periplo. Vivimos una sola vez, por este motivo nuestra vida es algo excepcional, no podemos malgastarla con miedos y complejos, debemos vivirla conforme a lo que somos, de forma heroica, dispuestos a dar lo mejor de nosotros mismos. No hay mayor honor que el ser recordado por nuestros amigos y familiares. La fama que buscaban los grandes héroes homéricos. El odinista no teme a nada, ni a los mismos dioses, a los cuales se puede enfrentar si este es su destino.

  1. Sin Clase Sacerdotal: los pueblos germánicos no tuvieron una clase sacerdotal, el jefe de la sippe, el kuni, el kindred y el padre de familia actuaban como sacerdotes. Si miramos a otros pueblos indogermánicos, las estructuras sacerdotales eran sencillas, pues la falta de textos sagrados y por lo tanto de unos dogmas revelados impidió la formación de estructuras sacerdotales poderosas. Como odinistas debemos mantener esta tradición. No es fácil, pues el contagio con las religiones abrahámicas nos puede arrastrar a crear estructuras clericales, con todos los vicios que de ellas se derivan. El primero es el dogmatismo, que tanto daño ha causado a la sociedad, el segundo es la generación de un negocio religioso, algo normal en la mentalidad abrahámica, donde el acaparar oro es vital. El día que en el Odinismo los godis cobren por sus ritos, como los sacerdotes abrahámicos, habremos perdido sin duda la pureza del rito y por lo tanto la conexión con los dioses. La limpia intención, la espontaneidad, la naturalidad deben ser virtudes que guíen los rituales odinistas. La profesionalización de los godis, si bien puede traer consigo unos ritos más elaborados, pierde en profundidad espiritual, pues ya no es uno más del pueblo quien conduce el ritual, es un funcionario al servicio de una institución con intereses mundanos. Otra cosa es que los fieles que son llamados por Odín, a conducir los rituales deben formarse en la espiritualidad y la filosofía del Odinismo, pues todo don implica una responsabilidad con el pueblo y una necesidad de realización de la persona, que si no es satisfecha genera lagunas en su crecimiento espiritual. Hoy en día vemos como la formación académica sufre una crisis que esta desembocando en un desprestigio social. El Odinismo como institución debe facilitar la formación de sus fieles, desde una perspectiva iniciática, donde el maestro guíe al neófito hacia su maestría, generando una cadena de transmisión de conocimiento, que comenzó en Odín y terminará en el Alfather.
  1. Nativo y Étnico: el Odinismo es una religión ligada a la familia, la sippe, la tribu, la nación. El Odinismo nace desde unos presupuestos genéticos. Los genes nos guían, cuando reconocemos en nuestros hermanos conductas de nuestros padres, abuelos y antepasados, su transmisión no solo es cultural, pues la cultura de nuestros abuelos es diferente a la nuestra. Cada pueblo es en sí mismo perfecto, por lo tanto debe seguir la espiritualidad que sus genes marcan, para conseguir el mayor desarrollo espiritual. La llegada de las religiones abrahámicas a Europa supuso la imposición de paradigmas contra natura para el europeo. La edad media fue un periodo en el que los pueblos europeos vivieron enfermos.

Podemos comparar la conversión a las religiones abrahámicas a una infección por un virus, estableciendo una analogía con sus fases. En este sentido durante la edad media los pueblos europeos perdieron la capacidad de crear, de pensar. Vivian del recuerdo del mundo grecorromano, pues su espíritu estaba amordazado por la moral abrahámica. Con el renacimiento, se perdió el miedo a pensar fuera de lo permitido por la fe abrahámica. La ciencia se mostró superior a la fe de un dios castrador. La genialidad de los griegos volvió a brillar en los corazones y las mentes de los europeos. Se recuperó el conocimiento matemático, la física volvió a brillar y con ella todas las ciencias que durante la edad media estaban estancadas. El virus del Yahvé estaba siendo vencido, el hombre volvía ser el centro del cosmos y la medida de todas las cosas. En los siglos siguientes las naciones europeas llevaron la ciencia y la civilización por los cinco continentes. El cristianismo seguía siendo la fe mayoritaria, pero había sido marginada al área moral, era posible desarrollar una ciencia y una tecnología independientes de la supervisión clerical. La fe de Yahvé quedaba relegada al mundo de lo intangible. Lentamente la Inquisición fue perdiendo fuerza hasta que los europeos comprendieron que era un instrumento malvado.

Si los pueblos europeos sufrieron más de diez siglos de oscurantismo por la imposición de una religión exógena, ¿no debería aprender todos los pueblos del mundo que en sus religiosidades nativas se encuentra el camino de realización personal y comunitaria? Por este motivo, el Odinismo es bueno para las personas de genética germánica  porque encaja sincrónicamente en nuestro puzzle anímico-espiritual-físico y también será bueno para personas de otras etnias, aunque ya no sea posible para éstas la íntima interconexión tripartita cuerpo-alma-espíritu. Al igual que a nosotros, que se nos ha impuesto una fe extraña a nuestra alma, animamos  a todos los pueblos de la Tierra a encontrar en sus raíces culturales su camino ancestral para ser ellos mismos, como hicieron sus mayores.

  1. Culto a los Ancestros: Igual de queridos que los Aesir y los Vanir son nuestros ancestros, ellos nos trasmitieron sus genes, nos instruyeron, nos dieron su cultura y nuestra identidad. Por ellos trasmitimos a nuestros descendientes la llama de la divinidad que ellos recibieron de los dioses. Nuestros antepasados son dioses, en los cuales encontramos la sabiduría y la fuerza para afrontar el destino. La estirpe, el linaje, la sippe, el kínder, la gens, todos estos conceptos nos hablan de una línea de sangre que se extiende desde la creación del hombre por los dioses y no tendrá fin. Nuestros mayores antes de salir de casa se dirigían a los Lares para pedirles protección en el mundo exterior. Al volver daban gracias por regresar otra vez con los suyos. Entorno del fuego se reunía la familia y siempre tenía presente a los ancestros. Los agasajaban con pasteles, bebidas, incienso y flores. A nuestros ancestros debemos dirigir oraciones, plegarias, deseos, pensamientos. Ante ellos necesitamos abrir nuestros corazones y mentes, pues en ellos tenemos no solo unos padres biológicos, sino unas fuerzas espirituales que nos fortalecen y purifican. Cuando estudiamos nuestra genealogía, recordamos como vivieron y murieron nuestros antepasados; tenemos modelos a seguir, en los errores y en los aciertos. El cristianismo en su afán de atrapar el alma indogermánica, creo a los santos, purgando todo aquello que consideraba amoral. Nuestra religiosidad es profundamente humana, todo lo humano es en sí mismo necesario, formando parte de un ecosistema. Por este motivo es tan importante tener presente los errores como los aciertos, pues es difícil acertar sin antes errar. No creemos en la perfección absoluta, es en sí misma absurda y fea. La belleza y la genialidad se producen por pequeños errores que nos permiten salir del camino trazado, descubriendo continentes que antes no existían. ¡Hail Ancestros!
  1. Familia: todos nacemos de unos padres, aunque hoy en día se pretenda crear familias sin un padre y una madre. Un ser humano se forma de la unión de un óvulo y un espermatozoide. Lo femenino y lo masculino son necesarios, son fuerzas diferentes y complementarias. Lo uno no puede existir sin lo otro. Por este motivo los odinistas creemos en la familia que heredamos de nuestros mayores, con sus defectos y virtudes. Cada generación debe adecuar las estructuras familiares a su tiempo, mejorando las relaciones, facilitando el desarrollo pleno de las potencialidades de sus miembros. Los pueblos europeos han permitido que el hombre y la mujer se desarrollasen mucho más que en otras culturas. El machismo no es propio de los pueblos indogermánicos. Las mujeres han gobernado la economía familiar con acierto, tomando decisiones que obligaban a todos los miembros. Las mujeres disponían de su herencia, de su dote y de su patrimonio que administraban con libertad. Las religiones abrahámicas impusieron un paternalismo exógeno. La mujer pagana romana, celta, germana y griega gozaba de mucha más libertad que las mujeres cristianas. El Odinismo por tanto lleva en sí mismo el espíritu de libertad y autonomía propias de las mujeres y los hombres indogermánicos.

Los hijos deben ser educados conforme al entender de los padres, sin intromisiones del estado en la familia, pues toda intromisión es una tiranía, aunque sea aprobada por ley en un parlamento. De esto nos advirtió Platón, la política debe estar en manos de filósofos, no de demagogos y ni sofistas.

  1. Pragmatismo Científico: la ciencia como creación del espíritu humano debe guíar el desarrollo del hombre y de la sociedad en su conjunto. La sociedad se crea como necesidad del hombre para afrontar su falta de adaptación al medio. Mediante el conocimiento práctico y la especulación científica los pueblos indogermánicos han podido desarrollar sociedades en la cuales la vida ha progresado. El europeo busca soluciones prácticas, el misticismo, si bien tiene su ámbito, no es la fuerza que guía las sociedades europeas como sucede en otras culturas. A través de la ciencia y la tecnología debe crearse sociedades en las cuales el hombre pueda desarrollar todas sus potencialidades. El arte en todas sus facetas son manifestaciones que divinizan al ser humano. ¡Quién no se estremece al ver los templos griegos, romanos, las catedrales, etc.! La misma ciencia a través del lenguaje matemático es una forma sublime de arte. Al leer una ecuación física que rige el comportamiento de los átomos en cualquier parte del Cosmos y en cualquier tiempo; ¡cómo no sentir el aliento de lo divino sobre nuestros cuerpos! La grandeza que hemos heredado de nuestros mayores es mucha, es nuestra obligación seguir aportando Belleza, Justicia y Bien a nuestros semejantes.
  1. Culto a la Naturaleza: nuestros antepasados siempre percibieron fuerzas divinas en los arroyos, las fuentes, los ríos, las montañas los bosques, en los animales. Los ríos poseían un numen y al adentrarse en sus márgenes pedían su permiso. El respeto y cuidado de la naturaleza era algo sagrado. Al sintonizar con las fuerzas de un río o de un bosque algo se mueve en nuestro interior, nos limpiamos y recobramos confianza en nosotros mismos. Vivimos en simbiosis con la naturaleza, cuando la destruimos nos estamos haciendo un daño irreparable. La economía actual no respeta la naturaleza, el ecologismo potenciado por los estados y ciertos partidos políticos es una falsedad. No atajan el mal, sino que con falsos remedios ocultan el daño irreversible que se está ocasionando. Son en el fondo semejantes a los charlatanes que vendían ungüentos que servían para curar una caries o limpiar el suelo. Mientras no se cambie el sistema productivo, el consumismo, el mercantilismo y la acumulación de capitales en multinacionales, la naturaleza irá muriendo y con ella nuestros espíritus. La hipocresía de las políticas de reciclaje basadas en poner la carga en las familias son inoperantes. Cuando se fabriquen cosas necesarias, diseñadas para durar y ser reparadas y no para ser consumidas y destruidas, entonces volveremos a un equilibrio con la Madre Naturaleza. El odinista ora al pasear por el bosque; simplemente con respirar, ver la luz entre las ramas de los árboles y sentir la humedad en la piel, entramos en sincronía con la Madre Naturaleza y ella nos enseña cosas inefables. En Ella se formaron nuestros cuerpos y a Ella regresaremos para dar vida a través de nuestra muerte.
  1. Culto Heroico: la vida odinista es una vida de retos imposibles. Lo banal, lo trivial, no tienen cabida. El odinista busca tensar la cuerda, alcanzar cotas inexploradas, conquistar mundos no soñados. Para ello dispone de unas armas divinas. Su cuerpo, genéticamente modificado por los dioses, pues no olvidemos que somos hijos de Odín y esto no es algo alegórico. Su mente regida por una lógica flexible (lógica difusa o borrosa) que le permite establecer algoritmos que establecen leyes donde otros no ven más que el azar y el caos. Una vitalidad que le lleva al esfuerzo y a la superación por la necesidad de dar rienda a su naturaleza. La voluntad de ser que le impele a realizar su destino, sin importar donde este le lleve. El odinista siempre triunfa, pues donde otros ven fracaso, por su visión del momento, el odinista ve éxito, pues la escala de tiempo del odinista es el milenio. El odinista lucha por la gloria de su linaje, su estirpe, su sippe, su tribu, su nación. Los dioses nos guían, pero también nos ponen zancadillas para que nos volvamos a levantar y así nuestra vida sea plenamente heroica. La lucha por y para la lucha. La naturaleza nos muestra como todos los seres son engranajes de un maravilloso cuerpo y estos se relacionan entre sí dialécticamente. Solo el odinista que vive su vida sin miedo alcanza la sabiduría heroica, transmutándose en un semidiós que iluminará a nuevas generaciones en pos de la gloria. Pidamos a los dioses y a nuestros ancestros que sepamos encontrar nuestra senda de lucha, que no busquemos atajos y nos enfrentemos a nuestros enemigos con todas nuestras fuerzas sin reservas. La mentira, el dogmatismo, el clericalismo, la cobardía, la globalización, el materialismo, la contaminación serán vencidas, no en este siglo ni en el que viene, pero sí en mil años, cuando un nuevo hombre y una nueva mujer, purificados de la mentira vivirán como lo que fuimos antes y como lo que volveremos a ser, hiperbóreos.

Fernando López de Prado y López,
Kindred Castilla, COE

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Else Christensen: nuestra Madre Folk

Osred Jameson

Else Christensen (nacida Ochsner en 1913), conocida por los Odinistas de todo el mundo como Madre Folk, murió el 4 de mayo de 2005.

Si bien nunca pude conocer a Else cara a cara, me sentí honrado por una rica y gratificante correspondencia con ella por más de treinta años, comenzando en 1972. Con una escritora de cartas tan talentosa y generosa como Else, es posible que conozca a la otra persona mejor de lo que alguna vez lo habre hecho con muchos compañeros de trabajo, vecinos o incluso familiares. Un aspecto del personaje de Else que era contagioso, incluso a través de su correspondencia, fue el profundo deleite que encontró incluso en los aspectos más simples de la vida.

No importaba cuan severas fueran las circunstancias, Else era irresistiblemente liviana de corazón, y gran parte de esta cualidad surgió de su curiosidad ilimitada. Pocos de nosotros pudimos ver ningún lado positivo de haber sido condenados injustamente por un delito grave, pero Else escribió desde la prisión, con una sinceridad casi infantil, que no podía estar más que feliz, dado que ahora tenía la oportunidad de aprender tanto de una clase de chicas con quienes nunca antes había tenido la oportunidad de mezclarse.

La Folkmother nació en Esbjerg, Dinamarca en 1913. (Su esposo Alex Christensen, nacido en 1904, murió en 1971). Ella fue confirmada en la fe luterana cuando era niña, pero “abandonó el cristianismo”, para usar sus propias palabras, a la edad de quince años.

Else emigró a Toronto en Canadá, donde se convirtió en gerente del departamento de rayos X en un hospital local hasta su jubilación.

Después de darle la espalda al cristianismo, se consideró una “agnóstica” hasta la década de 1960, cuando descubrió los escritos de Rud Mills. Fue una reunión de dos mentes alegres, y desde ese momento el propósito del resto de su vida se hizo evidente.

En 1969 fundó la primera asociación Odinista en América del Norte. Esta organización estaba muy poco estructurada y pasó por varios cambios de nombre, incluyendo The Odinist Movement, The Odinist Fellowship y The Odinist Community.

En cuanto a la secuencia histórica del Re-Despertar, es importante recordar que el redescubrimiento del Odinismo por parte de Else precedió al de Steve McNallen, Garman Lord y otros en América, de Stubba en Inglaterra, de Sveinbjörn Beinteinsson en Islandia y del grupo de la Universidad de Melbourne en Australia, que tuvo lugar a principios de los años setenta. También es vital recordar que Else claramente se vio a sí misma siguiendo el camino de Rud Mills, cuyas obras ella reimprimió con frecuencia.

En agosto de 1971 comenzó a publicar The Odinist, que continuó sin interrupción hasta su enjuiciamiento legal malicioso a la edad de 79 años.

A fines de la década de 1970, Else se mudó a Crystal River, Florida, donde vivía en una pequeña área con un frente de arroyo. Recuerdo muchas cartas deliciosas de ese período idílico de su vida, cuando estaba particularmente cautivada con un cocodrilo que vivía en el arroyo y ocasionalmente se dirigía a la orilla para examinarla.

Else Christensen, tercera por la derecha

Este período de frith llegó a su fin cuando Else recibió una sentencia de prisión de 30 meses por cargos inventados de transportar drogas blandas a través de líneas estatales. El trasfondo de esta acusación fue que ella había establecido un ministerio de extensión penitenciaria muy exitoso que, por supuesto, era visto como una amenaza por el gobierno de Estado Unidos.

Después de cumplir esta sentencia injusta en su espíritu alegre habitual, fue deportada a Canadá. Rescatada por la buena gente de Wodanesdag, vivió en Columbia Británica en una caravana, con un anexo lleno de archivos en cajas, en medio de un paisaje encantador. Sus cartas de esa época eran uniformemente alegres y serenas, y solo lamentaba no vivir lo suficiente para catalogar todos sus libros, documentos, fotografías y otros archivos.

En mi opinión, Else merece su título de “Madre Folk”. Solo que ella tuvo el coraje y la sabiduría para tomar el relevo que Rud Mills intentó pasarnos en la década de 1930. La mayoría de los que desde entonces han venido al Re-Despertar del Odinismo probablemente no lo hubieran hecho si no hubiera sido por Else Christensen.

Nuestro camino espiritual, el Odinismo, no tiene un fundador. Ha estado con nosotros durante todo el tiempo que nuestra gente ha existido; y nunca se ha perdido, incluso durante los sombríos siglos de la persecución cristiana. En el siglo XIX hubo muchas personas que vislumbraron aspectos de nuestro renovado amanecer espiritual a pesar de la oscuridad cristiana prevaleciente, y estas personas son conocidas por nosotros como proto-Odinistas. Sin embargo, un hombre, y solo uno, puede ser llamado el Padre del Re-Despertar: Alexander Rud Mills.

Del mismo modo, no puede haber ningún otro solicitante del título de Madre Folk que Else Christensen.

La Sabiduría de nuestra madre Folk:

“Estamos más o menos atrapados en la trampa de la velocidad de la sociedad moderna. Acabamos de presenciar los Juegos Olímpicos, donde una fracción de segundo marca la diferencia entre una victoria o una derrota. Pero en la vida no compites con a nadie más que a ti mismo, no ganas medallas, estás aquí como miembro de tu estirpe, y tus esfuerzos no se cuentan en segundos en competencia con otras personas, sino más bien en la influencia silenciosa y continua que tienes en el futuro general en la vida de nuestra pueblo “.

Else Christensen, 1992

 

Un homenaje de Osred, 2005

Odinic Rite Australia

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Aorico, rey de los godos del 331 al 350

En el 331, los visigodos bajo el mando de Aorico que fue proclamado juez, atacaron a los sármatas aliados de Roma, invadiendo su territorio y después las provincias balcánicas de los romanos. Constantino se dirigió contra ellos. En la primera batalla, Constantino sufrió una seria derrota por primera vez en su vida. Pero en las batallas sucesivas de la campaña la los godos fueron derrotados. La batalla final tuvo lugar cerca de la moderna ciudad de Varna (Bulgaria). Al parecer, el frío, el hambre y la batalla tomaron la vida de 100.000 godos. El emperador fue ayudado por los descendientes de los colonos griegos en Crimea, que sin duda estaban contentos de la oportunidad de vengarse de sus antiguos opresores. Los supervivientes se vieron obligados a pedir la paz al emperador. Firmaron un tratado (foedus) con los romanos que perduró 35 años. Por este tratado los visigodos recibirían un tributo del emperador y proporcionarían reclutas al Imperio. Por el mismo, el hijo de Ariarico, Atanarico (Athanareik es atha = noble, y reik = gobernante o juez), pasó a educarse en Constantinopla como rehén del emperador para garantizar la paz.
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El sacrificio de Odín

Ernust

Cuentan las antiguas crónicas que Odín estuvo colgado del Fresno del mundo Yggdrasil durante nueve días y nueve noches, en un sacrificio iniciático a Sí mismo desde Sí mismo, un sacrificio por el que murió para alcanzar la vida.

Según las fuentes que disponemos este sacrificio se llevó a cabo la noche de Walpurgis, la noche del 30 de abril al primero de mayo, en COE a nivel interno siempre lo hemos llevado a cabo, cada hermano ha realizado su proceso de transformación interna, ha vivido esos 9 días y esas nuevas noches mágicas.

Y he aquí que propongo  un pequeño ejercicio para quien se atreva, voy a ponerme en la piel del rey Ostrogodo Ermanreiks a quien le tocó la primera defensa de occidente contra los Hunos, aquél que poseyó un reino tan vasto como el imperio romano, que llegaba desde Finlandia hasta las mismas raíces de las montañas de Cáucaso.

A Jörmunrekkr (Hermanarico) se le ha asignado su permanencia dentro del paganismo así como la de entre otros,  los pueblos  godos de Atanarico o Radagasio. Entendemos que también Ermanarico debió de hacerlo, lo cual pudo influir en su ingreso a la tradición oral de impronta precristiana; además, al permanecer en Escitia, fuera del imperio, no habría tenido ninguna razón para renunciar a la religión de sus ancestros.

Así que Empezaremos inmediatamente.

Reino de Aujum

21 de abril de 375

Cherniakhiv (Kiev), Capital del reino ostrogodo, Los hunos en su avance han llegado hasta las riberas orientales del Dniéper tanto al norte como al sur de la capital. En el este la capital solo se defiende siguiendo la línea boscosa cercana a la misma. Los caballos no se atreven a entrar dentro de él. Se ha dado la orden de evacuar las riberas y situarse dentro del enclave entre ríos, dos fuertes empalizadas protegen el corazón del reino.

Jörmunrekkr, descendiente directo de Gaut, a través de Odín, resiste junto con la élite de sus fuerzas: “La Guardia de Gaut”.

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Reconstruyendo Ásatrú

Jenny Farrell

Reconstruir la cosmovisión germánica y el sentido de las relaciones es un proyecto que está siendo puesto en buena marcha por un gran número de individuos y un considerable número de grupos. A veces, estas gentes serán clasificadas por nuestros enemigos monoteístas  como `fundamentalistas’ pero ellos continúan creciendo en número. Pero revitalizar la espiritualidad germánica es lo que Ásatrú comenzó a hacer y está ahora, al menos parcialmente, de vuelta en el rastro de la agenda original. A partir de que la cultura y el contexto son las primeras cosas que un niño aprende en su vida, sería prudente que estos también fueran las primeras recomendaciones a los nuevos conversos.

Como se ha establecido, en la mayoría de los grupos u organizaciones, aprender cómo conducir apropiadamente un blót o un Symbel es de la más alta prioridad y muy poca atención es dada al desarrollo de la cultura. Si este fuera el caso, Ásatrú ya no estaría sujeto a préstamos como se discutió al principio de este ensayo, y la mayoría de aquellos préstamos traídos al principio habrían desaparecido. Como fue establecido más arriba, si la ceremonia religiosa es la expresión de una cultura dentro de un contexto, la espiritualidad es un poco más que la acción propia dentro de la misma, así parece razonable entonces que la comprensión de la cultura debe venir primero.
Espiritualmente, entonces, será la determinadora de los “adornos” de la religión. Mediante la interacción con la comunidad y las familias, además adquirirá significado y son estos aspectos entonces los que contendrán el enfoque central durante su expresión. Trazar un círculo mágico wicca al inicio de un blót no tiene otro significado para nuestra cultura que el de una copia extranjera.

Por el contrario, somos conscientes de que un seiðman que practica una forma de sanación que utiliza un lazo el cual fue encontrado en una jornada de recolección de hierbas, sostiene que el lazo es para mantener protegida el alma del paciente mientras la sanación está tomando lugar. El ambiente de la comunidad está en el suroeste norteamericano donde todavía son puestas cuerdas en la tierra alrededor de una persona mientras duerme para mantener las serpientes de cascabel lejos. La cuerda a través del camino vino a entrar en posesión del seiðman y entonces ha adquirido así un significado más extenso y ha llegado ser parte de esta expresión del individuo. Es totalmente concebible que el Ásatrú en Hawái o Florida puede “adquirir” una cierta palma o fruta o parte animal o pez en una forma similar.

¿Cuál es la diferencia entre “copiar” y “adquirir”, entonces? Una de las defensas frecuentemente empleadas por los conversos new age cuando acusan al Ásatrú de comprometerse en una aproximación facilista es “Bien, Ásatrú ha sobrevivido continuamente durante siglos, ha evolucionado y se ha adaptado a los nuevos desarrollos”
El problema con el argumento debiera ser obvio, sin embargo. El contenido religioso es cargado con un significado transferido desde un mundo antiguo e instalado intacto en un segundo moderno. Las palabras claves han “evolucionado” y “adaptado”. Con ambas palabras, la implicación es que el significado fue generado por interacción entre el objeto y el seguidor de Ásatrú. Al levantar una ceremonia, cerrarla, abastecerla, enriquecerla y ponerla en un contexto Ásatrú desvía la evolución completamente (aunque su “uso” pueda requerir alguna adaptación); la imitación no es mucho mejor. La cultura, en una situación copiada, está siendo forzada a expresarse a sí misma según el capricho y el fundamento religioso del que controla y ningún caso tiene avanzar más allá de un (nombre de religión de origen) coloreada “nórdicamente”. La reconstrucción se detiene en este punto y el proceso de homogeneización se hace cargo.

Si Ásatrú continúa su recorrido como una religión reconstruida más que siendo absorbido por el movimiento wiccano siempre creciente, los adherentes necesitarán mantener muy claras las fronteras acerca de  quién es Ásatrú y quién no lo es. Los juicios necesariamente serán  hechos, y, como en el pasado, las percepciones serán desarrolladas.
Los seguidores, como los nativos americanos han hecho, necesitarán comenzar denegando la entrada a aquellos que llegan desde el exterior deseando sólo imitar más que comprender, pero también necesitarán comenzar a fiscalizarse a sí mismos, trayendo a cuestionamiento aquellas cosas, comportamientos, creencias o acciones que pueden haber sido copiadas, tirando fuera aquellas que claramente lo son.

 1) Aceptar que Ásatrú como cosmovisión está totalmente completa (pero no plenamente interpretada) y puede conducirse por sus propios medios.

2) Aceptar que Ásatrú como una religión es la expresión de la cultura subyacente.

3) La espiritualidad Ásatrú está basada en la interacción con el mundo real en un camino que sostiene el bienestar de la familia y la comunidad.

4) ” Las Recompensas finales” para los germánicos están en correlación directamente con la memoria dejada tras la muerte de uno mismo.

5) La familia es la más pequeña unidad reconocible en Ásatrú; el individuo no es sino una parte de la familia. “Feroz individualismo” es por tanto un concepto tan extranjero como moderno.

6) La comunidad geográfica es el última línea de defensa para una familia, e incluso a través de ella puede ser `defendida’, lo que debiera siempre ser manejado con respeto.

7) La tierra sobre la cual una comunidad geográfica está construida y sustentada es sagrada.

8) La comunidad está naturalmente dividida en tres clases (la trifuncionalidad Dumeziliana); cada una de ellas está supuestamente preparada para rendir culto apropiadamente –los individuos orando directamente a los dioses fue tomado del cristianismo hace un milenio–. Ancestros, espíritus de la tierra y espíritus del hogar deben ser correctamente reinstalados.

9) Desarrollar nuevos “adornos” que deban ser:
a) localmente significativos
b) no copiados
c) consistentes con la cosmovisión germánica.

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